Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Sistema de Evolución: Mi espada se alimenta de las sombras - Capítulo 19

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Sistema de Evolución: Mi espada se alimenta de las sombras
  4. Capítulo 19 - 19 Capítulo 15 Dudas
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

19: Capítulo 15: Dudas 19: Capítulo 15: Dudas La mañana avanzaba despacio.

La gente empezaba a caminar por las banquetas, algunos rumbo al trabajo, otros solo pasando.

Nadie se fijaba en nosotros.

—¿Te vas a quedar hoy?

—preguntó Eli de pronto.

—No lo sé.

—Yo me quedo casi siempre —dijo—.

A veces ayudo a Rosa.

A veces no hago nada.

—¿En qué la ayudas?

—pregunté.

Eli se encogió de hombros.

—Juntamos chatarra.

Cables, latas, fierros.

Lo que se pueda vender.

—¿No es peligroso?

—Un poco —admitió—.

A veces se corta o se quema.

Pero dice que ya está acostumbrada.

No sonó como una queja.

Solo como un hecho.

Asentí sin saber qué decir.

Algo dentro de mí empezó a moverse.

Miré la espada apoyada contra la pared, envuelta como siempre.

Ahí estaba presente.

Como si no pudiera ignorarla, aunque quisiera.

Bajé la mirada a mi costado sin darme cuenta.

La herida.

Ya no dolía.

Me levanté un poco la camiseta con cuidado.

No estaba abierta.

No estaba roja.

Apenas quedaba una marca tenue, cerrada, como si hubieran pasado semanas y no días.

Eso no tenía sentido.

—Oye —dijo Eli—.

¿Estás bien?

—Sí —mentí.

Eli me observó unos segundos más, luego bajó la mirada.

—Cuando alguien se queda así es porque quiere pensar solo.

Me sorprendió.

—¿Sí?

—Sí —respondió—.

No pasa nada.

Se levantó sin hacer ruido y regresó con los demás.

Me quedé ahí, mirando la espada.

Esperé a que nadie estuviera cerca.

Me levanté y caminé unos pasos hasta quedar detrás del edificio, fuera de la vista del callejón.

Me senté en el suelo.

—Está bien —dije en voz baja—.

Ya estamos solos.

No respondió de inmediato.

—Tengo preguntas —añadió.

—Eso es normal —dijo la espada dentro de mi cabeza.

—Antes de nada… —dije—.

Mi herida ya cerró.

—Sí —respondió—.

El vínculo aceleró la cicatrización.

—¿Eso también es normal?

—Dentro de ciertos límites —dijo—.

No cura todo.

Tus heridas se pueden curar gracias a tu regeneración natural, pero no es un milagro.

La energía absorbida solo acelera procesos que ya existen.

—¿Cuáles límites?

—Si tu cuerpo no recibe lo mínimo para sostenerse, no habrá energía suficiente que lo mantenga de pie.

Miré la herida otra vez.

—Pensé que era inmortal —dije riendo.

—Ni cerca.

Exhalé lento.

Sentí una presión ligera detrás de los ojos.

No era un dolor nuevo, era la misma sensación que tuve en el sótano, pero ahora era constante.

Entonces apareció.

No estaba frente a mí, sino superpuesto a todo lo que veía, más nítido que la vez anterior.

[Registro de Contrato] Identificador: Daniel Drakvorn Nivel operativo: 1 Progreso: 01 / 20 [Condición física] Desnutrición Fatiga severa [Funciones] Filo Carmesí (Activo) Me quedé viendo la información sin moverme.

Antes eran solo luces borrosas pero ahora podía leer cada palabra con una claridad que me asustaba.

—Ahora se ve distinto —murmuré.

—Es el registro —respondió la espada—.

Lo básico.

—¿Por qué ahora tiene más detalles?

—Porque estás aceptando el vínculo —respondió—.

Cuanto menos te resistas, más entenderás lo que eres.

La imagen parpadeó una vez y desapareció, dejando mi vista limpia de nuevo.

Apoyé la espalda contra la pared, tratando de procesar que esos números ahora formaban parte de mí tanto como mis propios huesos.

—¿Por qué nadie me mira raro?

—pregunté—.

Traigo una espada y no es pequeña.

—Porque no todos pueden verme —respondió.

Me quedé quieto.

—¿Cómo que no todos?

—Algunas personas no perciben mi presencia —explicó—.

Para ellos, no estás armado.

—¿Entonces, creen que no cargo nada?

—En la mayoría de los casos, sí.

Eso me molestó.

—¿Y pensabas decírmelo cuándo?

—Cuando preguntaras.

Resoplé.

Me sentía como un idiota.

—Pero en combate no funciona —añadió—.

Ahí mis recursos se usan en otra cosa.

Guardé silencio unos segundos.

Eso significaba que en cuanto la usara, todos sabrían que era un peligro.

—Entonces dime algo más —dije—.

¿Qué eres exactamente?

—Un objeto vinculado —respondió—.

Con funciones que aún no comprendes.

—Eso no explica nada.

—Es lo que puedo decir ahora.

—¿Por qué?

—Porque demasiada información te haría cometer errores.

Apreté los puños.

—No me gusta eso.

—No tiene que gustarte.

Suspiré.

—¿Entonces qué se supone que haga?

—Aprender —dijo—.

Y sobrevivir mientras lo haces.

Miré hacia el callejón.

A Eli.

A las fogatas.

A la gente hablando de cosas simples.

Ellos no tenían paneles flotando en los ojos.

Ellos no tenían armas invisibles hablándoles.

—Está bien —murmuré—.

No apresuraré las cosas, pero yo no aspiro a ser un justiciero o lo que quieres que sea.

La espada no respondió.

Pero entendí algo con claridad incómoda: No estaba preparado.

No estaba informado.

Y aun así… ya estaba envuelto en esto hasta el cuello.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo