Sistema de Evolución: Mi espada se alimenta de las sombras - Capítulo 28
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- Capítulo 28 - 28 Capítulo 24 El peso del silencio
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28: Capítulo 24: El peso del silencio 28: Capítulo 24: El peso del silencio Me desperté con una sensación de ardor.
No era el dolor de la herida, era otra cosa.
Un calor que nacía en el hombro y se extendía por todo el brazo.
Se sentía como si tuviera brasas bajo la piel.
Me senté despacio.
No quería hacer ruido.
El callejón estaba en esa penumbra gris que aparece antes del amanecer.
Busqué la venda con los dedos.
Estaba floja.
La sangre se sentía seca y se rompía al tocarla.
Con cuidado, despegué la tela de mi piel.
Contuve la respiración.
No había nada.
No había un corte, ni puntos, ni una cicatriz delgada.
La piel estaba lisa y sana.
Estaba un poco más clara que el resto del brazo, pero no había rastro del ataque del errante.
—Te lo dije —dijo la espada en mi mente—.
Se aceleran procesos con los que tu cuerpo ya cuenta.
—Es demasiado rápido —susurré.
Me cubrí con la camisa rápido—.
Si Rosa ve esto, va a saber que algo está mal conmigo.
—Entonces asegúrate de que no lo vea.
Un humano normal tardaría semanas en cerrar un corte así.
Tú ya no eres un humano normal, Daniel.
Eres un portador.
Acéptalo de una vez.
Me quedé mirando mis manos.
Me sentía más ligero, pero el miedo seguía ahí.
Ahora era peor.
Tenía la necesidad de ocultarme de los que me habían ayudado.
El silencio se sentía pesado.
Me puse de pie y caminé hacia la entrada.
Marcos estaba ahí sentado.
Parecía parte del muro, inmóvil y eterno.
Me vio acercarme y esta vez no apartó la vista.
—Te mueves bien para tener un tajo en el hombro —dijo.
Su voz era baja y cargada de sospecha.
—Duele un poco menos —mentí.
Forcé un gesto de incomodidad para que me creyera.
Marcos soltó un bufido.
Se levantó de su caja de madera y caminó hacia mí.
Es mucho más alto de lo que parece.
Sus ojos cansados se clavaron en los míos.
—He visto muchas heridas de navaja, muchacho —dijo—.
He visto a hombres fuertes llorar por cortes más pequeños que el que Eli describió.
Tú no cojeas.
Ni siquiera cuidas el brazo izquierdo al caminar.
Tragué saliva.
El corazón me dio un vuelco.
—Tengo el umbral del dolor alto —alcancé a decir.
Marcos me sostuvo la mirada un segundo más.
Fue un silencio eterno.
Luego, puso una mano pesada sobre mi hombro derecho y apretó un poco.
—En la calle, los secretos salvan vidas —murmuró—.
Pero los secretos demasiado grandes terminan aplastando a los que están cerca.
Cuida a ese niño, Daniel.
Eli no sabe mentir tan bien como tú.
No supe qué responder.
Marcos pasó por mi lado y se alejó.
Sabía que no me creía, pero por ahora no iba a decir nada.
Me quedé solo en la entrada, sintiendo el frío de la mañana.
Fui a buscar a Eli.
Lo encontré sentado en lo alto de una pila de maderas viejas al fondo del callejón.
No estaba buscando metales.
Tenía la mirada fija en un rincón oscuro entre dos edificios.
—¿Eli?
—llamé.
Dio un salto, asustado.
Al verme se relajó un poco, pero no bajó.
—Daniel… —dijo bajando la voz—.
¿Ves eso de allá?
Me subí a su lado y miré hacia donde señalaba.
Para cualquiera era solo basura.
Pero para mí era diferente.
Había una especie de estática en el aire.
Una neblina gris que flotaba cerca del suelo.
—¿La mancha gris?
—pregunté.
Eli asintió.
Tenía los nudillos blancos de tanto apretar sus rodillas.
—Desde anoche la veo en todas partes.
No son como el de la fábrica, son más pequeñas.
Como si el aire estuviera sucio de verdad.
—Es el rastro —explicó la espada—.
Su exposición al combate de anoche abrió su percepción.
Pero hay algo más.
Sentí una vibración fría en mi espalda.
La voz de la espada se volvió más seria.
—Cuando absorbí el núcleo del errante ayer, Eli estaba demasiado cerca.
En el proceso de absorción, una parte de la energía corrupta se filtró.
No es que él sea un portador, es que su cuerpo absorbió los residuos que yo no alcancé a limpiar a tiempo.
Por eso ahora ve lo que tú ves.
Me tensé.
—¿Eso es malo?
—Es pésimo —respondió la espada—.
Su alma se ha ensuciado con energía que no le pertenece.
Por eso no es buena idea pelear con humanos normales al lado.
El proceso de purificación es violento.
Si sigues peleando con él cerca, la corrupción terminará por enfermarlo o volverlo uno de ellos.
Su mente no está diseñada para filtrar la suciedad del mundo invisible.
Miré a Eli.
Se veía muy cansado.
El brillo que tenía por la hamburguesa se había ido.
Ahora tenía una vigilancia constante que no era normal para un niño.
Él no solo estaba viendo las sombras, las estaba sintiendo.
Cada mancha gris que veía era un recordatorio de que su mundo se había roto.
—Daniel —me susurró Eli—.
Si vuelven aquí al callejón… ¿podrás detenerlos?
Miré el progreso en mi visión 02 / 20 Estaba muy lejos de ser fuerte.
Pero recordé el calor en mi hombro y cómo el filo cortó el humo negro.
Si Eli estaba así por mi culpa, lo mínimo que podía hacer era protegerlo.
—No dejaré que te toquen —dije.
No fue una promesa vacía.
Eli asintió y por fin dejó de mirar las sombras.
Bajamos de la madera en silencio.
El día apenas empezaba, pero la ciudad ya no se sentía como un refugio.
Ahora sabía que mi presencia aquí era un peligro para ellos.
Éramos piezas en un tablero que no entendíamos, y el juego apenas estaba empezando.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES ReyOscuro Si alguien lee esto, le agradecería mucho que me dejara una reseña o calificara la novela.
¡Me sirve mucho para saber qué mejorar!
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