Sistema de Evolución: Mi espada se alimenta de las sombras - Capítulo 40
- Inicio
- Todas las novelas
- Sistema de Evolución: Mi espada se alimenta de las sombras
- Capítulo 40 - 40 Capítulo 36 Sincronía
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
40: Capítulo 36: Sincronía 40: Capítulo 36: Sincronía Me quedé dormido en cuanto toqué la manta.
No sé cuánto tiempo pasó, pero se sintieron como apenas unos minutos.
Un frío agudo me recorrió el brazo y me obligó a abrir los ojos.
La espada estaba vibrando.
—Vienen —dijo su voz en mi cabeza—.
Están muy cerca.
Me incorporé con esfuerzo.
Me dolía hasta respirar.
Miré a Eli, que seguía dormido a mi lado, ajeno a todo.
Los errantes lo habían sentido a él.
No podía permitir que llegaran hasta donde estábamos.
Me puse de pie, apretando los dientes para no soltar un quejido.
Agarré la espada y caminé hacia la oscuridad de la salida, tratando de que mis pasos no despertaran a nadie.
Al doblar la esquina, los vi.
Eran tres.
No eran como los que había matado antes.
Estos eran más delgados, con la piel de un negro que brillaba de forma rara y ojos rojos que no paraban de moverse.
Lo peor era cómo se movían: los tres al mismo tiempo, como si fueran una sola pieza.
[Alerta: Sinergia detectada] No sabía qué significaba esa palabra, pero lo sentí en el primer ataque.
El de la izquierda saltó hacia un lado, el de la derecha se agachó para barrerme las piernas y el del centro vino directo a mi pecho.
Traté de bloquear, pero eran demasiado rápidos.
Por cada golpe que paraba, otro me alcanzaba.
Un corte me rajó la pierna y un golpe seco en el hombro me mandó contra la pared.
Caí de rodillas.
Escupí un poco de sangre que me sabía a metal.
Cada vez que yo intentaba moverme, ellos ya estaban ahí, cubriéndose entre sí.
—Mira al de atrás —dijo la espada.
Me fijé bien.
Había uno que se quedaba un poco más lejos.
No atacaba tanto, pero cada vez que movía una mano o daba un paso, los otros dos cambiaban su forma de pelear.
Él los manejaba.
Si ese caía, los otros se perderían.
Me levanté como pude.
Los tres se lanzaron otra vez.
El de atrás dio un salto hacia un lado y los dos de adelante vinieron hacia mí en pinza.
Esta vez no traté de pararlos.
Fingí que perdía el equilibrio y me dejé caer de lado.
El primero me pasó por encima y el segundo golpeó el aire.
En ese momento, giré la espada con todo el peso de mi cuerpo hacia el que estaba atrás.
Le di justo en la pierna y lo derribé.
La coordinación se rompió de golpe.
Sin el de atrás dándoles órdenes, los otros dos empezaron a moverse de forma torpe, chocando entre ellos.
Ya no eran rápidos.
Eran solo bichos desorientados.
Aproveché que estaban amontonados.
Me lancé con lo último que me quedaba de fuerza.
Di un tajo vertical que partió al primero.
Giré y atravesé al segundo mientras intentaba levantarse.
El último, el que los mandaba, trató de escapar, pero le clavé la espada en el pecho antes de que pudiera alejarse.
[Registro de Contrato: 18 / 20] [Registro de Contrato: 19 / 20] [Registro de Contrato: 20 / 20] [Objetivo alcanzado] [Meta completada] [Iniciando secuencia de estabilización] [Advertencia] El cuerpo presenta daños acumulativos.
Procediendo a purificación forzada.
[Nivel operativo actualizado: 2] [Proceso activo] Reestructuración muscular Fortalecimiento óseo Depuración de residuos corruptos [Estado del portador] Conciencia inestable Movilidad restringida Me desplomé en el suelo.
El corazón me golpeaba el pecho como si quisiera romperse.
Sentía un calor extraño que bajaba desde la espada hacia mi brazo, expandiéndose por todo mi cuerpo.
Era una sensación pesada, pero no dolía como las heridas.
Intenté arrastrarme, pero mis músculos dejaron de responderme.
Mis pulmones se sentían como si estuvieran ardiendo.
El mundo empezó a dar vueltas.
La oscuridad de la calle se volvió borrosa.
Justo antes de que todo se apagara, escuché unos pasos rápidos que venían del fondo del callejón.
—¡Daniel!
Era la voz de Eli.
Lo vi a lo lejos, corriendo hacia mí con la manta colgando de un brazo y el miedo en la cara.
Quise decirle que se fuera, que volviera al pasillo, pero mi lengua no se movió.
Mi cabeza golpeó el suelo y el frío de la noche desapareció por completo bajo el calor que quemaba mis huesos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com