Sistema de Evolución: Mi espada se alimenta de las sombras - Capítulo 44
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- Capítulo 44 - 44 Interludio El Pulso
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44: Interludio: El Pulso 44: Interludio: El Pulso En un lugar donde el tiempo no corre de la misma forma, el silencio fue interrumpido por un pulso.
Fue algo mínimo.
Una chispa en un motor que debería estar muerto.
Pero para quien ha estado vigilando la oscuridad durante siglos, ese parpadeo fue tan claro como un grito en mitad de la noche.
En lo alto de un trono que parecía tallado en sombras, una figura se movió apenas unos milímetros.
Sus dedos, largos y fríos, se apretaron sobre el apoyabrazos.
No era dolor lo que sentía, era una curiosidad peligrosa.
—Se ha encendido —murmuró una voz que no parecía humana, sino el eco de muchas voces juntas.
Por un breve instante, las funciones de la Llave se habían sincronizado.
Un sistema que debería haber sido desmantelado o perdido tras la caída de la última estatua había registrado un avance.
Alguien, en algún rincón insignificante del mundo, estaba logrando lo que no debería ser posible.
La entidad cerró el puño.
Había pasado eones asegurándose de que todas las conexiones fueran cortadas, de que cada arma vinculada al sistema fuera destruida o puesta bajo su control.
Pensaba que las tenía todas.
Pero ese pulso confirmaba lo peor: había otro conducto aún funcionando.
Una pieza del rompecabezas que se le había escapado y que ahora estaba transmitiendo datos de nuevo.
Desde las sombras de la sala, otra figura emergió.
Su presencia era tan densa que el aire a su alrededor comenzó a cristalizarse.
El frío que emanaba no era natural; era una ausencia absoluta de vida que congelaba el suelo a cada paso que daba.
La figura se arrodilló de inmediato, golpeando el pavimento congelado con una rodilla.
—Mi señor —dijo el subordinado, con la cabeza baja.
Su voz sonaba como hielo quebrándose.
—El sistema ha dado una señal.
Hay un flujo de energía que no controlamos.
Busca el origen.
No puede haber cabos sueltos.
El soberano de las sombras guardó silencio, dejando que el frío de la sala aumentara hasta que las paredes parecieron crujir.
Si ese conducto seguía abierto, el sistema podría empezar a recuperarse, y eso era algo que no iba a permitir.
—Búscalo —ordenó la voz desde el trono—.
Observa quién está al otro lado.
Si ese conducto está intentando reconstruir lo que destruimos, borra cualquier rastro de su existencia.
El subordinado hizo una reverencia profunda.
Su cuerpo comenzó a deshacerse en una neblina negra que dejó escarcha en el suelo antes de desaparecer por completo.
—Como desee, Su Majestad.
El silencio volvió a la sala, pero el pulso seguía ahí.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES ReyOscuro :0000
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