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Sistema de Evolución Universal - Capítulo 29

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  4. Capítulo 29 - 29 Escape
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29: Escape 29: Escape Las palabras de Maribel hicieron que ellos recapaciten.

Se quedaron pensando un momento y luego sin previo aviso entraron en movimiento.

Rin subió a un edificio con buena vista, los enanos desenfundaron sus armas y se dirigieron a la izquierda del grupo.

Richard desenfundó también y como un incendio con gasolina la alerta se propagó en el resto del grupo.

Formaron un círculo cubriendo a Aether en el centro, quien cerró los ojos y sentía las cosas a su alrededor.

Amara se exaltó y gritó: Todos dispérsense.

Aether solo se pudo mover al final, cuando un rayo cayó en su dirección, pero aún en el cielo mientras caía el espacio se dobló muy ligeramente y el relámpago se desvió a otro lugar, atraído por una roca cercana que era más alta.

Corrió en dirección a Maribel.

Una vista al cielo reveló al atacante.

Un hombre rubio, de piel clara, nariz pronunciada y ojos azules.

Pese a todo se veía hermoso, casi angelical.

El hombre emanó una pulsación de qi que Maribel nunca había visto antes, era extraño, como un campo transparente que se extendía.

Sonrió y levantó las manos al cielo, Maribel se preparó mirando las nubes, incluso sin que se aglomeren sabía que podría caer en cualquier momento, pero sintió un golpe en su abdomen que la dejó sin aire.

Un árbol había salido volando en su dirección y la aplastó.

Ella empujó el árbol, se puso de pie tan rápido como pudo y vio como se formaba un fuerte remolino de viento justo frente a sus ojos.

—Ahora todos recordarán…

el temor a Dios.

—Dijo el atacante.

El enano corrupto más débil se reveló y formó una barrera de tierra, cubriéndolo a él y a Maribel que cayó cerca.

Aether saltaba de un escombro a otro, hasta que finalmente se puso seguro en el escudo.

El resto no tuvo la misma suerte, los árboles y rocas volaban.

Richard los cortaba como podía, esquivando los que no se podían cortar, cortando las rocas que si podía permitirse.

Amara estaba agitada, saltando de un lado a otro con el brillo azul en su frente.

Sofía tenía dos talismanes pegados en su cuerpo, no esquivaba tan bien como los otros dos y recibía golpes, pero resistía bastante bien.

Una chispa se encendió, era azul y olía a azufre; el fuego se extendió por todo el tornado, pegándose como si fuera parte del aire mismo, finalmente con un movimiento sobrenatural el fuego convergió en el centro del tornado.

El hombre rubio y desnudo agitó la mano y el tornado se dispersó, pero el fuego seguía adherido a él, se miró las manos ardiendo y sonrió.

—Interesante truco —Apretó el puño y todo el fuego desapareció.

Maribel no podía ver, pero sentía lo que pasaba.

El bosque gritaba, aunque ya no entendía podía escuchar a los árboles susurrar.

El hombre giró en dirección a un lugar donde no había aparentemente nada y estiró la mano, pronto se reveló que un enano estaba escondido en una capa de polvo, apareció como si hubiera estado bajo tierra, levantado por la telekinesis del rubio.

Una espada voló en dirección al enemigo, éste lo esquivó sin mirar y arrebató el control de la espada, apuntando al hombre que lo controlaba antes.

Maribel corrió y con un pulso de energía empujó bruscamente a Richard.

El rubio sonrió con malicia y apuntó a la mujer, ella quiso sentir a su enemigo para predecir y esquivar, pero esta indagación detuvo la espada un segundo causando una mueca de desprecio en el autoproclamado Dios.

—Insecto —Dijo con asco.

Y la envestida fue más feroz, el bosque gritaba órdenes, Maribel saltó sobre un tronco caído que flotaba, esquivando la espada.

Podía ver el aire arremolinarse en un lugar y ella saltó ahí, pronto una presión bajó destrozando el tronco.

El aire se movió de cierta forma y ella esquivó, pasando la espada justo después por donde había trazado el viento.

—¡Despreciable!

—La tez del rubio se puso azul —¡Asqueroso, desdeñable, pecador, sacrílego!

Una chispa de electricidad tensó y elevó ligeramente el cabello de Maribel y un relámpago descendió, era inevitable.

El rayo cayó y dejó una gran nube de polvo en el lugar.

Aether rugió, sus manos se transformaron en garras de lobo enormes, saltó y el viento levantó su capucha.

Todos vieron su identidad, pero eso solo dibujó una sonrisa en el hombre.

Una mano invisible detuvo su brazo, la telequinesis impidiendo su avance.

—Que pena…

pequeño devorador, ¿Qué te hicieron?

preocuparse por una cucaracha…

—Sus ojos se abrieron, su habilidad tambaleó y Aether aprovechó en atacar.

El corte rasgó su piel, la fuerza era simplemente insuficiente, pero la cantidad de qi en el movimiento fue tal que una luz azul se desparramó por todo el lugar y empujó al hombre.

—Impresionante, pero aberrante.

—El hombre miró al niño —Es una lástima…

con ese talento podrías haber abierto los cielos verdaderos, pero ahora tendré que matarte.

El hombre se abalanzó sobre Ateher, casi a unos metros los árboles negros se movieron, lo atraparon.

—¿Qué?

¿Cómo osan retenerme?

Una sombra tapó su visión y entonces enormes piedra espirituales cargadas de relámpagos cayeron sobre su cabeza.

El suelo se hiso un agujero.

Maribel corrió en dirección a Aether y lo jaló para escapar.

Amara se colocó sobre un árbol flotante y tiró su lanza, voló en dirección a un lugar cercano, el hombre desnudo levantó la mano y la enorme montaña se trasladó de forma antinatural sobre el niño y la mujer, dejándose caer sobre sus cabezas; justo cerca del impacto la lanza se interpuso y lo desvió, una esquina cayó al suelo primero y Maribel tocó la otra esquina haciendo volver al muñeco a su tamaño real.

—¡A la izquierda!

—Grito Amara Una corriente de aire venía de ambos lados, pero un muro de piedra se elevó en el lado izquierdo, permitiendo tomar carrera.

El hombre rechinó los dientes, una enorme honda de qi se expulsó mandando a todos por los aires.

Tomó a Amara con su qi, elevándola y aplastándola, pero nuevamente el gólem de piedras espirituales apareció de la nada frente a ella, como un muro, el flujo de qi se interrumpió.

Una espada de qi se movió en dirección al enemigo y chocó inútilmente, un rayo empezó a gestarse cuando un segundo antes de ser realidad un talismán se le pegó en la frente.

—¿Cómo haces eso?

—El apuesto hombre miró con rabia a Maribel.

—Esto no tiene sentido.

—No hay pelea —Dijo ella mirándolo a los ojos.

Él sintió que su corazón se movió, de alguna manera ella lo había afectado con sus palabras.

Movió sus manos para atrapar otro talismán, pero por un instante sintió pereza en sus movimientos y se tardó en reaccionar.

Al sentir el tacto del nuevo talismán su mente se tambaleó, su qi era drenado…

no, mejor dicho era purificado.

Una luz amarilla brotó del talismán y se sintió débil.

Estiró la mano para quitárselo, pero unas manos de piedra surgieron deteniéndolo por 2 segundos, tiró y rompió las esculturas, entonces un enano apareció ante su vista, revestido de metal, con un arma que parecía salir de su propio cuerpo.

El enano atacó y el hombre lo detuvo con una mano, aún así el metal se hiso líquido y se dirigió a sus ojos, cegándolo.

Pero la pelea no se detuvo.

El enemigo atacó nuevamente con un golpe directo que destruyó en pedazos al enano y derrumbándolo en trozos de tierra, la presión del aire se notó.

Richard tomó su espada como si fuera una alabarda y la lanzó, un talismán pegado en la hoja que con una señal de manos reforzó la espada y el talismán se desintegró.

El arma pudo clavarse apenas en la piel del enemigo, pero un lobezno pasó corriendo a gran velocidad, el hombre confundido volteó de un enemigo a otro sin saber qué hacer, entonces Aether tocó la espada y esta se teletransportó unos centímetros más adentro, agrietándose un poco en la superficie.

—¡Carajo!

—Gritó el enano más débil y otra vez unas manos salieron, golpeando el pomo de la espada con gran fuerza.

El rubio se tambaleó por el dolor, pero usó eso como impulso para atacar al niño.

Pero Amara ya estaba sobre el enemigo, golpeando su mano con su lanza imbuida en qi.

—Desgraciada —Dijo y la atacó con un pulso de qi que salió de su mano, pero ella se torció casi antes de que llegue el ataque.

Se posicionó adecuadamente y recibió una patada circular, usando su lanza como eje de apoyo ella se apoyó y la patada la arrastró mientras estaba de cuchillas.

El suelo quedó marcada por un rastro de sus pies.

El hombre quiso seguir atacando, quiso saltar pero se desequilibró cuando el suelo de pronto se hiso lodo, medio segundo después se elevó por los cielos volando, entonces atacó a la lancera con rayos desde sus manos, pero ninguna le acertó.

Estiró las manos y un laser de electricidad fue enviado, pero su orgullo estalló.

—No me rebajaré a usar estos trucos —Gruñó ofendido y atacó con sus manos.

Maribel sonrió ampliamente.

El enano líder se involucró también, con una espada de metal que parecía parte de su carne y de su armadura al mismo tiempo.

Por donde pasaba dejaba un rastro, Richard ahora con 2 espadas se involucró también, una volaba y la otra la blandía.

Espinas de piedra flotaban al rededor del combate, haciendo una danza mortal, atacando como abejas apenas viendo una debilidad.

Algunas apareciendo y desapareciendo aleatoriamente, se clavaban en zonas blandas, lugares que nadie en el grupo conocía hacía menos de un minuto.

Finalmente Amara golpeó la nuca del agresor, lo que pareció enojarlo mucho, tanto que decidió tirar por la borda el orgullo, una presión impactante descendió, Maribel perdió control de su poder y la claridad volvió a la mente del enemigo.

Él volteó a verla, el asco y la repulsión en su expresión.

—Criatura inmunda, eres el infierno sobre la tierra.

Los dioses no te aceptarán.

Pero el corazón de Maribel se elevó.

—¿Qué…

dioses?

Solo hay…

un dios…

para mi.

Él no sería…

como tú…

El hombre escupió en el suelo, una energía negro comenzó a emanar y justo entonces una raíz se movió por el suelo, entonces él se derrumbó de rodillas, una respiración profunda y ahogada.

El enano líder sonrió.

—Está completo  Un gran circuito de trazos y símbolos estaban en el área de la pelea.

El qi del lugar drenándose, lentamente pero imparable.

El hombre rubio respiró profundo y se levantó, sus ojos temblando por primera vez de la impresión.

Un vistazo a la mente de Maribel, encontró un gran flujo de pensamientos, una red interconectada de estrategias que todos juntos elaboraban.

Todo este tiempo aquellos que él atacaba estaban hablando.

—Así que nos descubriste —Sonrió el enano líder —Pero ya es tarde, estás jodido.

Rata hija de puta —Dijo, escupiéndole algo de sangre negra.

—Que ignorantes —Dijo, luego con un movimiento de su mano un piedra le atravesó el abdomen al enano, quedó hecho una dona —Esta incomodidad…

no es nada que me haga rival para ustedes, aún son la carne servida esperando a ser comida.

El hombre se tambaleó mientras se paraba.

Un sonrisa burlona se formó.

—Un hombre borracho aún puede matar hormigas, solo necesita más pisotones más.

La tensión en el aire indicaba otro relámpago.

Entonces Maribel extendió su mano y una enorme palo apareció en el torso del rubio, atravesándole diagonalmente, él se sorprendió y su qi se agitó alocadamente, una horrible expresión de agonía en su rostro.

—Maldición, ahí se va tu estaca, Rin.

El hombre apretó los dientes y tambaleándose se giró hacia Maribel, sus emociones inusualmente más inestables, sus nervio más sensibles al dolor que nunca, sentía que estaba por perder la cabeza.

Con la vista desenfocada y ligeramente mareado dio un paso cuando un gran sonido se escuchó en cielo, y una bala le atravesó el cráneo.

Líquido azul salía de su cabeza, mientras vapor negro lo acompañaba, donde el líquido azul se derramaba Maribel sentía la vida renacer, por el contrario el vapor negro causaba la muerte de lo que sea que tenía el aire.

Una voz llegó a la mente de todos, sorprendiendo a Maribel.

—Desde acá veo la grieta por donde vinieron, será mejor que escapemos pronto.

Esa cosa no durará más de 5 minutos, ya es un milagro debilitarlo tanto para que la bala atraviese.

El grupo no descasó, sino que corrió a toda prisa.

—Por el lado derecho —Ordenó Rin —El izquierdo está lleno de esa gente.

—¿Qué hacemos con ellos?

—Preguntó alguien.

—Nada, no podemos hacer nada —Dijo el enano que cargaba a su líder.

—Si esas cosas detectan a alguien que no se ve humano lo atacarán, mientras tanto no hay problema.

—Parecía querer tranquilizar al grupo.

En el campo de pelea, un extraño fenómeno muy sutilmente avanzó hasta el que estaba desmayado, el viento siguió su paso, absorbido por el vacío que dejaba su presencia, proyectando qi negro hasta donde el cuerpo aún vivo del alma naciente.

El mesías abrió los ojos; ofuscado, esta vez de verdad molesto sin ser manipulado.

Su rostro empezó a cambiar, su cabello se hiso morado y se elevó, unos cuernos rojos le salieron de la frente, sus dientes se afilaron como cuchillas, sus ojos se hicieron verdes oscuro quemando el metal que los cubría y el qi negro fluyó como si se bañara en él, cayendo de arriba hacia abajo.

Voló, mirando a lo lejos al grupo, miró a Maribel miró a Aether.

Un tapiz de canales tan abundantes que se le hacía agua la boca.

Pero él tenía a su objetivo: A la mujer.

—No solo eres la más molesta, eres una lisiada.

¿Qué maestro aún te querría?

El grupo estaba corriendo a saltos de regreso a la caverna.

—Si quedamos atrapados con él en la cueva estamos muertos —Pensó de repente Sofía, pero nadie quería detenerse y soltar la esperanza.

—Ocultemos la cueva con mis piedras —Dijo un enano —Antes jugábamos a atraparos y no usamos nuestro poder hasta que entraron en la cueva, pero podríamos despistarlo lo suficiente.

Una voz no invitada sonó en sus mentes —¿Ah si?

Me alegra que no me inviten, si no soy bienvenido podré verlos sufrir más.

—Ya despertó El aire volvió a energizarse y el cabello de los que huían empezó a elevarse, todos se agruparon cerca de Maribel, ella tomó su muñeco en la cintura y la elevó con sus manos, entonces creció en tamaño y todos lo levantaron con su qi hasta lo más alto; otro relámpago cayó, pero esta vez otro sonido se escuchó.

—Demonio…

malnacido —Susurró Maribel con la voz ahogada, una mano dentro de su abdomen inferior.

El hombre sonrió con malicia.

—Dejemos de jugar con la comida, tú eres el postre más delicioso, déjame tener tu cultivo.

¡Toda esa energía, incluso más que la mía es desperdiciado en un cultivo tan bajo!

Una voz sonó en el canal compartido de pensamientos —El enemigo a sobrepasado la tolerancia de los cielos.

El cielo se despejó, las nubes negras se tornaron blancas.

—Papá —Susurró Aether dándose la vuelta y no encontrando a la figura invisible que lo seguía.

Entonces las nubes blancas empezaron a arremolinarse en el centro, el hombre rubio se paralizó, intentó sacar su mano y no podía, ni siquiera podía moverse aún menos volar.

No había escape.

—Ahhh —Gritó con el miedo haciéndole doler el estómago.

Las nubes empezaron a rotar en círculo, daban vuelta y luego rotaban en sentido contrario, cada giro ejercía una presión como si las estrellas se arremolinaran y formaran una singularidad.

La tierra tembló bruscamente y en la ciudad muchos desastres se formaban, los edificios caído ahora eran el menor detalle.

De las nubes se escuchó una voz: —¿Te atreves a robarle a mi discípula?

¿Cómo puede esto ser?

Al momento siguiente, el hombre desapareció como si nunca hubiera existido.

—El enemigo a sido enviado al vacío verdadero, los componentes de la vida desde su origen fueron disueltos.

La voz mecánica del sistema se escuchó para la mente de todos desde el enlace de Maribel, solo remarcado más por el mensaje exactamente igual que le llegó a Aether.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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