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Sistema de Evolución Universal - Capítulo 31

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  4. Capítulo 31 - 31 De regreso
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31: De regreso 31: De regreso Maribel despertó de golpe.

Un estremecimiento helado recorrió cada fibra de su cuerpo, como si el sueño hubiese dejado garras clavadas en su piel.

Parpadeó varias veces, quieta, intentando disipar el miedo persistente.

La cueva no estaba completamente oscura; una estrecha rendija dejaba pasar un hilo de luz, recordándole la entrada por donde habían llegado.

«Bienvenida de vuelta al séptimo universo» El sistema saludó.

Se incorporó lentamente y se frotó los ojos.

Notó humedad en sus pestañas: todavía había lágrimas.

—¿Estás bien?

—preguntó una voz desde afuera.

Maribel giró hacia la entrada.

Frente a ella, la imagen del hombre apareció, pero lo primero que vio no fue su rostro, sino la información flotando ante sus ojos: Rin Okumura Raza: Humano Nivel: Clasificado de tercer nivel.

Tipo: Guerrero mágico corrupto.

Habilidades: Armamento de trampas, ocultación, rastreo, sentido del peligro, cambio de cuerpo, reanimación de cuerpos, control no muerto, robo de vida, prolongación de vida por impurezas, robo, disfraz de pureza, control rudimentario de los cuatro elementos, purificación.

Títulos: Usuario de armas nivel 2, Cazador experimentado, Muerte Azul, Nacido de la Niebla, Explorador interino del Último Bastión, Centenario, Rey de las Ratas Ladronas, Kagare de los Muertos, Desleal.

Maribel arqueó una ceja.

Sus ojos tardaron en decidir qué sentir.

Rin notó su expresión.

—¿Por qué me miras así?

¿Tengo algo en la cara?

Su voz sonaba molesta, pero sus piernas temblaban.

No lo suficientemente bien para ocultarlo.

—¿Por qué me temes?

—preguntó Maribel.

—No te tengo miedo.

Ambos se sostuvieron la mirada.

Maribel afinó la vista, escudriñándolo.

—Me resultas sospechoso.

¿Escondes algo?

Rin bufó.

—Tonta.

Si escondiera algo, no te lo diría.

¿No es sentido común?

Maribel se cubrió el rostro con ambas manos.

—Tienes razón.

Perdón… solo fue una pesadilla.

Me afectó más de lo que creí.

Rin soltó una carcajada seca.

—¿Tú?

¿Pesadillas?

Qué ironía, cuando un dios te ha estado cuidando todo este tiempo.

¿Sabes la cantidad de problemas que me habría ahorrado si lo supiera desde el principio?

¡Ese tipo incluso te llamó su discípula!

Maribel lo miró, desconcertada.

«Sistema… ¿es verdad?» «Eres la anfitriona.

La que recibió el camino por voluntad del maestro.

Por lógica, eres también su discípula.» Discípula.

La palabra pesó.

Maribel tragó saliva.

—Nunca me había ayudado así antes… Rin observó su expresión y luego sonrió con una mezcla de burla y resignación.

—Los dioses nunca cambian.

Creídos, egocéntricos.

No les importa el sufrimiento de nadie.

«¿Permitirás que hable así?» «La moralidad de los dioses no puede medirse con la de los mortales.

Es como si una bacteria pretendiera comprender la ética humana.» «…Igual voy a decir algo.» Maribel inhaló hondo.

—Él nos salvó.

No tiene obligación de hacerlo.

Nunca pedí ayuda, pero la dio.

Si crees que puedes hablar así de quien te salvó, probablemente tú no salvarías ni a los animales que tienes cerca… menos aún a una hormiga.

Rin se enojó, incluso una vena le salió en la frente.

Estiró su mano y una gran bola de fuego apareció, él la colocó frente a Maribel, ambos se miraban fijamente, entonces él disparó.

—*Pat, pat* Eso fue incómodo.

No lo hagas, o sí me voy a enojar.

Rin la miró, atónito.

Ella solo se sacudía la ropa.

—Ah ¿Qué?…

¿Cómo sobreviviste?

Maribel lo miró con reproche.

—Por favor —respondió ella, con una mueca de incredulidad—.

Esa cosa no me mataría ni en tus sueños.

El hombre la miró con nuevos ojos.

—¿Cuál es tu rango?

—Soy cultivadora.

No usamos rangos sino etapas.

Estoy en Establecimiento de la Fundación.

Rin cerró los ojos.

Una sensación viscosa recorrió todo el cuerpo de Maribel, como manos frías palpando su piel.

Se estremeció.

—¿Qué haces?

—Increíble… —murmuró él—.

Formaste un cuerpo mágico, por años nos preguntamos cómo esos monstruos lograban tener esos físicos, pero tú creaste el tuyo propio.

—Se llama cultivación.

—Enséñame.

—No puedo.

Apenas comprendo el proceso yo misma.

No soy quien para enseñarte.

—Al menos muéstrame como se hacer.

Ella se puso de pie, lo miró a los ojos y dijo con firmeza —NO Rin se sin palabras —Es el avance más importante de la última era, el mejoramiento con magia es algo que solo quedó en las leyendas ¿Y tú te niegas a compartirlo?

incluso los mejores solo pueden usar habilidades para tener mejoras temporales, pero tú no necesitas hacer nada, incluso cuando duermes eres fuerte.

—No te enseñaré esta cosa, quien sabe lo que harías, prueba suerte en otra parte.

—¿Por qué desconfías de mi?

Ya estarías muerta si así quisiera.

Maribel le dio la espalda y se fue al interior de la cueva.

«¿Dónde está mi pequeño lobo, está bien?» «El segundo anfitrión está bien, la guiaré» Luego de correr unos pocos minutos, escuchó ruidos fuertes.

El choque de metal la recibió cuando llegó.

Dos enanos con armaduras renovadas peleaban con sus compañeros.

Aether estaba en medio del caos.

La pelea se detuvo y voltearon a verla.

Las antorchas en la cueva vibraron.

Una flama flotó junto a ella, expectante.

—¿Qué está pasando aquí?

—preguntó.

Todos tragaron saliva, menos Aether que se encontraba recuperando la respiración.

Richard se adelantó a explicar.

—Entrenábamos, no es nada más que eso.

Maribel miró a la llama flotante a su derecha y ordenó.

—Si me mintió, quema su cabello.

El fuego se apresuró a la cabeza de Richard y el resto de las antorchas parecían inquietas por sumarse, algunas luces se movieron y volvieron a sus lugares como indecisas.

—Ahora bien…

¿Qué pasó?

Uno de los enanos la miró con resignación y miedo, protegiendo su barba con la mano.

—Está bien…

tu niño nos molestó, así que discutimos un poco, pero pronto la pelea se convirtió en entrenamiento y se volvió entretenida.

Otra flama voló en dirección a él, quien rápidamente cubrió su barba con la armadura y echó a correr.

Maribel miró a este enano como si fuera estúpido.

—¿No viste que incluso mi compañero es atacado?

Eres de pocas luces.

Amara suspiró.

—Aether dijo que los enanos intentarían acabar con nosotros, pero ellos dijeron que no lo harían y que podíamos confiar en ellos.

Pero Aether insistió en que deberíamos irnos.

Resulta que sí intentaron atacarnos por detrás mientras buscábamos una salida y empezamos a pelear, pero poco después simplemente nos cansamos, así que esperamos unos minutos para retomar la pelea.

Ese patrón se repitió 4 veces y en algún momento dejamos de intentar matarnos.

Maribel miró el resto de fuegos en la habitación, todos estaban volviendo a sus posiciones originales.

Ella suspiró.

—Así que eso pasó.

¿Intentaron otra emboscada?

«Realmente no entiendo como pueden fallar dos veces» Pensó Maribel.

«Es porque les gusta jugar con sus presas» Respondió el sistema.

Maribel miró a los dos enanos sobrevivientes.

—Ustedes realmente adoran asustar a las personas antes de matarlos, ¿Planeaban seguir jugando al gato y al ratón hasta el cansancio?

El enano más débil afirmó con su cabeza, mientras una sonrisa de oreja a oreja estaba en su rostro, mostrando dientes teñidos de rojo.

—Es más divertido así, la emoción es lo que hace a uno sentirse vivo.

Una pelea desesperada, o una cacería amenazante, no hay nada mejor que eso.

El miedo es hermoso.

La desesperación es dulce.

Una pelea sin emoción no tiene sentido.

Así nos sentimos vivos.

Maribel no dijo nada, tomó a Aether de la mano y dijo al grupo.

Hay que irnos.

—Precisamente buscábamos una salida, pero estos maniacos de la pelea empezaron buscar problemas —Se quejó Sofía, luego apuntó con el dedo a los enanos —Muéstrenos ya la salida, se que la conocen.

El enano mayor suspiró con resignación, caminó a una pared, una luz morada surgió y se transformó en su forma corrupta.

De un puñetazo limpio hiso temblar la cueva y las rocas del lugar salieron volando, algunas todavía obstruían el camino, pero era factible caminar.

—Si salen volveremos a luchar, si se quedan `prometo que podremos descansar un poco más.

Maribel lo miró con ojos de pez muerto —Esa obsesión tuya es muy anormal.

El enano se encogió de hombros.

—Simplemente no nos volveremos a ver por un buen tiempo, así que quiero verlos sangrar.

—Dijo el mayor.

—Ya que no podemos dominarlos y torturarlos, ahora esto es todo lo que podemos sacar.

—Agregó el mejor mientas lamía su espada ensangrentada.

La locura no estaba en sus ojos, calmados como si probaran mermelada y no sangre, eso era lo más escalofriante.

—Podríamos matarlo ahora mismo Dijo Amara con frialdad.

—Eso también estaría bueno, sería una lucha encarnizada.

La sonrisa del enano menor era enorme, alegría verdadera.

—Claro que no moriremos sin llevarnos a uno de ustedes.

Aether sonrió, habló.

—Incluso si lo intentan…

Maribel lo detuvo de continuar hablando.

—Descansemos entonces, no hay razón para seguir gastando energías.

Si tanto adoran pelear, vivan para la siguiente pelea, no gasten sus energías acá con nosotros.

La decepción apareció en los ojos de los enanos.

Todos volvieron a la grieta que daba al territorio del dragón rojo.

Todos menos tres personas se sentaron a meditar, dos grupos a metros de distancia, por un lado estaban el grupo de Richard, Amara y sofía; por otro estaban dos enanos con qi impuro.

Mientras tanto Maribel, Aether y Rin cazaban en el bosque cercano, pero volvieron con las manos vacías.

—¿Cómo es posible que en un bosque tan bueno no hayan animales?

—El dragón rojo los espantó a todos —Dijo Aether.

—¿Un dragón, dónde está?

Quiero matarlo y hacer una armadura con sus escamas, son las mejores.

Maribel negó con la cabeza.

—El gobernante se llama dragón rojo, ese es su título, creo.

El hombre la miró con sorpresa.

—¿Y los dragones no lo aniquilaron por eso?

Maribel respiró profundo y suspiró.

—Yo misma me preguntaba lo mismo.

No entiendo como sigue vivo, esperaba algún tipo de traición, o que ofendiera a alguien que no debía ofender, como los dragones mismo.

Pero el sujeto sigue vivo.

Las orejas de Aether temblaron, los tres detuvieron su caminata y se pusieron alerta.

«¿Qué es?» Preguntó Maribel, manipulando el concepto de comunicación.

Una sensación de confusión llegó desde Rin, él parecía no entender qué pasaba, su mente era como la lluvia, pero poco a poco se adaptó, lentamente y con dificultad empezó a hablar.

«Esta habilidad – no – eficiente- debo…

pensar- sentir -fuerza en mis pensamientos» Maribel lo miró como a un tonto.

«Solo habla en tu mente» Rin se concentró unos momentos, luego su pensamiento se escuchó.

«Esta habilidad tuya es ineficiente, intenta transmitir todo, incluso las cosas implícitas de una conversación, abarca demasiado» «Silencio» Ordenó Aether.

Los tres empezaron a escuchar algo, no desde sus oídos sino desde la audición del niño.

Los ojos de Aether se proyectaron a la distancia, permitiendo al grupo tener una visión de lo que pasaba «El consejo afirma que debería ser por esta zona, pero no es capaz de localizar el punto exacto» Dijo un hombre en una fogata, vestía de azul y negro, con una espada en la cintura y un cuerpo de guerrero, una ligera luz en su pecho se reflejaba con el fuego, un talismán de comunicación inactivo.

«No es posible que estén jugando con nosotros, ¿Verdad?» Preguntó el segundo hombre en la fogata, con un recipiente de agua en la mano.

«No lo creo, llevamos años trabajando y nunca nos hicieron eso» El guerrero estaba aceitando su espada.

«Estoy cansado de seguir buscando, quiero volver a la ciudad y buscar algunas elfinas en el mercado negro, unas de esas que les inyectan cosas que les crezca así» Dijo mientras con sus manos hacía una señal de sujetar dos pelotas cosas, subiendo y bajando.

«Deja lo lloriqueos de bebé, ya eres un adulto»  «¡Tú lo dices porque tienes una esposa con quien volver!

pero cuando regreso a casa después de arriesgar mi vida en esas fracturas espaciales nadie me recibe» El segundo apuntó con su dedo al primero.

«De todas formas…

hay cosas más importantes ahora mismo» El hombre envainó su espada «¿Quién eres?

Es de mal gusto espiar a la gente» Maribel esperaba que esto pasara, literalmente un niño estaba espiando a los espías internacionales, fue muy descuidado de parte de ella no advertir a Aether de estas cosas.

«Saludos» Habló ella.

Los soldados se pusieron rígidos y se pararon, instantáneamente mostrando respeto a la nada.

«¡Extendemos nuestros saludos a la mayor!» Gritaron al unísono.

La respuesta fue inesperada para Maribel.

Ella parpadeó.

Pero siguió la trama.

«Simplemente estaba mirando, no tenía intenciones de incomodar.

Si es así puedo irme y no interrumpir la privacidad de dos enviados del consejo» —Lo que sea que el consejo sea —Dijo ella sin enviar su pensamiento.

«Para nada, es un honor para nosotros que un alma naciente nos acompañe, no podríamos pedirle que haga algo o no haga algo» Se apresuró a decir el espadachín.

«No soy un alma naciente» Dijo ella por instinto, luego se tapó la boca.

«Rayos…

me delaté, ignoren eso; no hablen de mi nivel, si preguntan digan que soy un mero alma naciente» Los hombres sudaron.

«Más alto que un alma naciente…» Dijo el segundo, asombrado y pálido.

«Bueno, no les interrumpiré.

Seguiré con mis cosas y me iré pronto, nada importante, no mencionen mi presencia» «Nunca hablaríamos» Dijeron asustados.

Luego Aether retrajo su visión.

Rin miró a Maribel con cara de ver un fantasma.

—No sabía que eras tan buena manipuladora.

—No fue intencional, no entiendo como me confunden con un alma naciente —Se defendió ella.

Al volver contaron al grupo lo sucedido, la conversación fue mental todo este tiempo.

«Así que ya vienen» «Si» «¿Deberíamos escapar ahora?» «¿Crees que nos busquen a nosotros siquiera?» «Eso no importa, estamos con cultivadores demoniacos en esta cueva, si nos pillan estamos acabados» Eso bastó para tomar una decisión.

—Prometimos acompañarlos y está hecho.

—Tsk —Háganse más fuerte —El enano mayor sonrió oscuramente —Cuando nos veamos de nuevo quiero ver si pueden aguantar mis golpes, una vez que recupere de mi poder real.

El grupo salió lo más calmado posible, solo para que el sistema mandase a un mensaje.

«Volviste a entrar en el dominio de Drakar Kaelmir, el rey dragón rojo» Maribel se quedó sin palabras, pero había algo bueno de todo esto.

—Mira, las montañas —Amara apuntó con el dedo.

Richard sonrió con júbilo.

—Ahora son visibles.

Avanzaron con confianza disimulada, intentando que los enanos no sospechen de la existencia de esos dos cultivadores y la investigación del consejo.

Nunca sabían si podrían estar espiando.

—Este lugar es hermoso —Dijo un voz inesperada.

Maribel levantó una ceja.

—¿Por qué nos sigues?

—¡Querrás decir cómo nos siguió!

—Dijo Amara con su lanza en la mano.

—Es muy elusivo —Agregó Sofía, espada también mano.

—No intento emboscar a nadie —Rin se defendió con calma.

—Pero no entiendo el idioma de este mundo.

Así que no se lo que hayan dicho tus compañeros, pero diles que no vengo con malas intenciones, por favor.

—Maribel, ¿Qué dijo?

—Dice que no viene con malas intenciones.

—¿Es de fiar?

Maribel no dudó ni un segundo —Para nada es de fiar.

Simplemente nos necesita porque no entiende una sola palabra de este mundo.

Richard propuso —¿Si dejamos que nos siga?

El grupo lo miró con sorpresa.

Miraron a Rin, lo consideraron.

«¿Deberíamos dejar que nos acompañe?» Preguntó Maribel —Puedes venir —Dijo de repente Aether.

—Pero mi padre dice que si haces maldades al grupo, no podrás hacer nada más porque no existirás, simplemente es tolerante contigo.

Rin tragó saliva, recordaba como ese hombre al que la resistencia llamaba dios simplemente murió sin dejar rastro.

—Está bien…

cuidaré mis acciones.

Luego bajó su mochila y sacó un cubo de colores.

—Tal vez les interese —Dijo, arrojándole el juguete a Aether.

El niño abrió los ojos enormemente.

Maribel echó un vistazo y también abrió los ojos como platos.

«Tesoro: Copia del cubo dimensional» «Esta es una réplica del original.

El cubo Rubik de 4×4 original fue creado por un dios en sus último momentos de vida, envió el artefacto lo más lejos que pudo con la esperanza de que llegue al planeta azul y fue recogido por el mundo moribundo.

El artefacto original podía hacer que el usuario ingresara a distintos espacios y afectar a otros espacios ajenos sin cultivar un cuerpo divino y salir de los 4 elementos.

Aprisionado por mucho siglos en una instalación destruida por una de sus instalaciones el cubo fue olvidado entre las ruinas» «Descripción: Todas las combinaciones permiten abrir portales» «Estado: Inactivo»

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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