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Sistema de Evolución Universal - Capítulo 32

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  4. Capítulo 32 - 32 Vuelvan
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32: Vuelvan 32: Vuelvan La carne era desgarrada por dientes, se rompía con suma facilidad.

Sonidos de masticación sonaban sin contemplación de horrores por la falta de educación.

Las orejas lupinas de un niño se movían ligeramente de vez en cuando, comiendo con moderación, pero volviendo a comer con hambre apenas contenida poco después.

—No puedo creerlo, ella misma nos hiso problemas por comer carne antes y ahora ella hace esto…

—No te pongas así Richard.

Dijo Sofía desde atrás, golpeándole el hombre con la mano —Estaban sin comer desde un día y medio.

Richard resopló.

—Que excusa tan buena.

Si son del mismo reino que nosotros, sus cultivos deberían reducir su hambre.

Richard volteó a mirar a Rin —Y este de acá…

ni hablar.

Deberíamos despellejarlo.

Una bestia mágica del nivel de refinamiento estaba siendo devorada por Rin, aunque este no parecía verse afectado el grupo entero desconfiaba de aquella apariencia.

Ojos ligeramente desenfocados, ligeros gruñidos, movimientos bruscos y potentes al comer.

Lo que se podía rescatar es que él esperaba a que la carne se cocine antes de atiborrarse.

Maribel y Aether también voltearon a ver Rin, el desconcierto seguía ahí por saber si tendrían que contenerlo pronto.

El conejo en el palo seguía cocinándose para Aether, su apetito incluso el doble que el de Maribel, había comido por lo tanto el doble de rápido.

Una mano cayó entre las orejas de Aether, él miró arriba y unos ojos negros, una sonrisa y un rostro color vainilla lo recibieron.

—Puedes terminarte el mío si quieres, así no tienes que esperar.

Aether se animó, parecían formarse estrellas de sus ojos por la alegría.

—¿Dónde hay más?

Estas bestias están buenas.

Diablos podría comer esto todo el día.

Dijo Rin con una voz exaltada, levantando el último trozo de carne del jabalí con pelaje de hierro.

—Ya no hay más por ahora, tampoco creo que puedas comer más.

Dijo Maribel fríamente.

Rin casi pensaba que volvió a su actitud anterior, pero cuando miró de reojo a Aether ella pareció enfurecer.

El mundo se movió de una forma imposible y él se tropezó, intentó ponerse de pie, pero sus manos se desviaban a los costados al igual que sus pies, era como un insecto moviendo sus patas cuando se cae de espaldas.

—¿A dónde estabas mirando?

Responde con la verdad, porque puedo decir de un vistazo si mientes.

—Solo miraba la comida del niño, lo juro.

¿Por qué te pones así?

Yo no hice nada.

Los movimientos erráticos de Rin desaparecieron, las 10 direcciones volvieron a tener sentido y desesperadamente se puso de pie.

—Das miedo.

—Afirmó sin contemplación.

El suelo volvió a elevarse.

—Espera, espera.

Juro que no tocaré al niño.

Maribel levantó una ceja.

—Querrás decir que no harás nada que lo lastime.

—Así es, lo prometo.

Además tampoco robaría su comida, esa es carne normal y ya estoy lleno.

Maribel sonrió misteriosamente.

—Entonces te creeré Esa respuesta dejó a Rin sorprendido, no de mala manera.

Se puso de pie con cuidado, esperando que ella decidiera hacerlo caer de nuevo, pero no pasó.

Una vestimenta cayó a los pies de Rin.

Amara se lo entregó y no dijo palabra alguna.

Richard se lo llevó al otro lado de un árbol cercano.

—No entiendo porqué dejamos que nos siga si hasta tú desconfías tanto de él.

Sofía se quejó, echando un ojo a Amara para que le apoye.

—*Suspiro* Es verdad, además no es necesario ser adivino para ver que hay cosas raras en su comportamiento.

Incluso las reacciones de sus ojos parecen antinaturales de vez en cuando, sin mencionar las sutilezas escalofriantes.

—El espíritu que te acompaña dijo que no habían humanos reales en ese Reyno secreto…

entonces él…

Sofía parecía incómoda de continua.

—Lo se —Dijo Maribel —No es humano, en realidad sospecho que ese ni siquiera es su verdadero cuerpo, pero no tengo forma de comprobarlo.

Las mujeres se miraron sorprendidas entre si.

—Da igual —Dijo Maribel haciendo aparecer un trapo de alguna parte de su vestimenta—Me siento un poco más segura ahora.

—¿Por qué?

Ella sonrió —Porque prometió no hacerle daño a Aether, entonces no tiene más opción que cumplir.

—Eres tonta, no puedo creerlo.

Si decías que es porque tu maestro lo amenazó entonces sería algo, pero esto…

Maribel la miró con sorpresa, se enojó un poco y dijo.

—Puedo manipular los conceptos ilusorios de la vida, así que si me promete algo debe cumplirlo.

—¿De qué sirven las ilusiones?

¡Si yo digo que me gusta algo puedo decir lo contrario mañana!

Amara le tapó la boca a Sofía, literalmente.

Luego la empujó a un costado, justo una piedra pasó en donde estaba.

—Aether, no hagas eso —Dijo Maribel con calma.

—Insultó tu poder, aquello que es lo más representativo de ti.

El enojo estaba claro en su voz.

—Cuando tú llamaste al cielo, incluso el cielo responde.

Pero ella se atreve a hablarte así, incluso padre te tiene en estima pero ella te habla así ¿Cómo puedo solo mirar?

—Solo puedes mirar —Dijo Maribel con firmeza —Esto es asunto de mayores.

Aether se quedó en shock y al momento pareció querer llorar, lo que hiso a Maribel tomar un suspiro profundo.

—Perdón, hablé muy fuerte.

No estoy realmente enojada contigo, solo me dejé llevar por mis emociones.

—Agachó ligeramente la cabeza —Gracias por preocuparte por mi.

El silencio cayó en el grupo.

Las dos mujeres procesaban lo que el lobezno dijo.

Pero el niño cerró el pensamiento.

—Perdón…

papá también dijo que actué mal.

Dijo que me faltó tolerancia con una compañera, porque todo es una confusión.

casi parecía que el niño se quejaba, pero Maribel podía decir que él entendía su error.

La alegría volvió, aunque Maribel estaba incómoda.

Sus amigas sentían que habían ganado, contentas con eso.

Sus sonrisas pícaras le incomodaron.

—Dejen de regodearse en sus mentes —Dijo —Mi poder me permite manipular cosas ilusorias, pero dicho de forma que entiendan: Las cosas que creen insignificantes o irrelevantes se vuelven tan poderosas como las técnicas de qi o espada.

Así que si me prometes algo, puedo hacer que esa promesa se ate y estés obligada a cumplir, si sientes algo, puedo hacer ese sentimiento permanente, si te gusta algo puedo hacer lo detestes, si desarrollas una habilidad te la puedo robar, porque todo lo que está en tu mente le da sentido a tu realidad, está bajo mi control.

Así que no subestimes la promesa que él me hiso.

Amara y Sofía la miraron fijamente, atónitas en parte por la firmeza e intensidad de su voz, como por la explicación de su poder.

—Eso…

explica porqué podía hacerlo caer, así como a mi —Comentó Amara.

—Anteriormente supe que era una habilidad muy escurridiza, pero siempre olvido cuánto.

Sofía pensó un rato y preguntó.

—Tiene un límite, ¿Verdad?

Porque sino lo hubiera usado directamente con el hombre rubio del Reino secreto.

Maribel sonrió tristemente.

—Lo hice, lo usé con todas mis fuerzas sin arriesgarme a ser inútil en la pelea.

Nunca podríamos haber colocado las formaciones, lo símbolos ni los talismanes para debilitarlo sin eso.

Ya me lesioné antes por usar una escritura en el aire, no pienso usar métodos como esos hasta que esté lista.

—¿Cómo lo aprendiste?

—Preguntó de repente Sofía.

Maribel la miró con seriedad, sabía que era importante para ella.

—No lo aprendí, me lo otorgó el sistema.

—¿Qué?

¿Entonces no tuviste que ejercitarte o practicar?

Maribel negó con la cabeza.

—En realidad no, si tuve que hacerlo.

Cuando lo obtuve fue como si tuviera una extremidad más, pero eso no significa que sepa como usarlo bien, aún tienes que ejercitarte para que un brazo sea fuerte.

Amara dijo con calma.

—Y no tuviste tiempo para eso, porque te lesionaste.

Maribel contrajo un poco un poco su expresión «Ella está en secreto feliz por mi lesión…

¿Qué le pasa?» Maribel estaba por reclamar, pero algo la detuvo.

«Ella piensa en ser competitiva contigo, así que ve eso como una oportunidad de superarte.

Pero no te enojes, no debes enojarte, solo causarás más disturbios.

Sería mejor si demuestras de otras maneras que te incomoda lo que ella siente».

Maribel decidió seguir su consejo y se abstuvo de hablar, pero seguía enojada.

«¿Cómo puedo hacer eso?» «Mira hacia tu interior y quita lo que te nubla la mente, así podrás hacerlo bien.

No te diré como afrontar estas pruebas, es como si un maestro te diera las respuestas del examen».

«¿Esto es una prueba?…

¿Hola, por qué no respondes?…

otra vez lo mismo, ya se que no responderás más«».

Maribel suspiró «Gracias por el consejo» —¿Ocurre algo?

te me quedaste mirando —Dijo Amara.

—No es nada, me habló el sistema.

Acto seguido, Maribel empezó a restregar la tela en el río.

Amara se acercó por detrás con curiosidad.

Miraba fijamente lo que ella tenía entre sus manos, luego abrió los ojos en sorpresa.

—Wao…

es tu ropa blanca, ¿Está de ese tamaño?

eso es muy conveniente, pensaba que lo habías perdido.

Algo se hinchó en el pecho de Maribel, literalmente.

Metió la mano y sacó una túnica blanco y amarillo.

—Toma, puedes lavarla para que la uses más tarde.

Amara se sorprendió aún más, volteó para ver a Sofía.

—Asumo que sacaste esa ropa de Maribel.

Sofía asintió.

Se acercó donde sus dos amigas.

—¿Qué más tienes?

—Aparte del cofre y las vestimentas, algunas cosas de cuidado personal.

Ella expuso parte del interior de su prenda, muchos bolsillos estaban ahí, se notaba que eran cocidos a mano.

Aunque una costura novata sin dudas, las dedicación era también obvia.

— Nunca antes había cocido, así que no me juzguen Respondió rápidamente Maribel a la opinión no compartida.

Ambas se miraron, simplemente se rieron descaradamente y la burla casi inexistente en sus corazones se afianzó.

Las orejas de Aether temblaron y su mirada se elevó al cielo.

Maribel reaccionó rápido.

«Richard vuelve, Rin quédate escondido y oculta tu energía al máximo» «No se que es eso, pero usaré mi sigilo» 10 segundo después 3 hombres y una mujer bajaron del cielo, uno en su espada, otro montado sobre una bestia plumífera, otro sin nada más que qi sosteniéndolo y la última elevada por un pequeño tornado.

Al grupo le preocupaba que aquel que volaba sin nada fuera alguien muy poderoso.

—Finalmente…

resulta que están bien.

Dijo el hombre que volaba con qi cuando Richard volvió.

—Somos los tres ancianos de los picos de la secta primavera eterna y la presidenta de la facultad de magia.

Vinimos a llevarlos de regreso por orden del líder de la secta.

Así que se los digo directamente: Vuelvan.

Maribel miró las montañas que los separaban del dominio del rey dragón rojo, en sus ojos la cosa era clara: Habían pasado la frontera, después de día y medio incesante de esfuerzo.

Pero ahora vienen a querer llevársela de regreso.

Miró al hombre que había hablado y dijo.

—No.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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