Sistema de Evolución Universal - Capítulo 33
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33: Ayuda, esta mujer está loca.
Espera…
soy el escritor, no me puede hacer nada.
33: Ayuda, esta mujer está loca.
Espera…
soy el escritor, no me puede hacer nada.
—¿Cómo que no?
—No volveré.
No puedo hablar por mis compañeros, pero yo definitivamente no volveré.
El hombre respiró profundo.
—¿Por qué?
—Porque moriré si regreso.
—Morirás si no vuelves —Interrumpió el hombre.
Maribel no se lo tomó en serio, sonrió y dijo.
—Sabes que eso es mentira.
Las leyes de la secta me permiten ser retirada automáticamente una vez que cruce la frontera del Reino.
El anciano de pico sonrió —¿Cuál frontera?
Creo que simplemente diré que no la cruzaron.
Ambos se miraban, la tensión crecía.
El hombre tomó a Maribel del brazo y la jaló, ella se sorprendió por la velocidad y miró al suelo un momento, puso fuerza en las pierdas y al levantarse levantarse algo duro le golpeó la cabeza.
Se dio la vuelta.
La lanza de Amara estaba temblando sobre su cabeza, el puño del hombre detenido apenas por esa arma, en dirección a su nuca.
—No le pongas la mano en sima…
—Gruñó con esfuerzo.
—hmph El hombre sacudió la mano y la lanza se rompió en dos.
—¿Por qué la defiendes?
¿Sabes que podríamos castigarte por eso?
Amara apretó los dientes.
—Porque yo tampoco volveré.
Una sonrisa temerosa se formó.
—Incluso si muero, al menos lo haré haciendo lo que quiero.
—¿Y qué sería eso?
—Preguntó con voz fría.
—Vivir mis propias aventuras —Respondió.
Rápidamente tomó a Maribel de la cintura y saltó unos metros atrás, pero el hombre no las persiguió.
—¿Y ustedes que harán?
—Preguntó mirando a Richard y Sofía.
Richard respiró hondo, exhalando lentamente el aire.
—Tengo la oportunidad de salir de un lugar que me oprime tanto, ¿Cómo es?
Morir libre o vivir en temor…
prefiero lo primero.
Desenvainó su arma y esperó.
Sofía hiso lo mismo.
Los tres detrás del maestro de pico se sorprendieron.
—¿Pero qué les pasa?
Preguntó la mujer sobre el tornado.
—¿Acaso creen que esto es simplemente decir que no y listo?
—Piensen en las consecuencias de retirarse, tienen un gran potencial para ascender.
Si se van ahora nunca podrán llegar a su máximo esplendor.
Además la secta invirtió sus más valiosos recursos en ustedes tres, casi la mitad de nuestro tesoro se lo llevaron ustedes para su cultivo.
Dijo el hombre sobre su bestia de plumas parecido a un gallo.
El trío pareció sentirse culpable, la duda regresando en ellos.
—¿Y qué?
—Dijo Maribel —¿Sirve la riqueza si estás muerto?
no sirve, déjame decirte que el dragón rojo no tiene en la mira.
Si volvemos no solo nos matará sino que la secta se verá involucrada.
El hombre se detuvo de lo que iba a decir, entendiendo la veracidad en las palabras de Maribel.
—Esto…
este escape…
¿Es por el Rey?
—Así es Maribel aseguró sin dudarlo.
Una fuerte presión descendió, un círculo apareció a los pies de la maga y la protegió.
Los otros dos no tuvieron suerte, se inclinaron con esfuerzo.
El grupo de Maribel también se inclinó.
Los pájaros en los árboles sufrían, algunos cayeron y murieron por el impacto contra el suelo.
—Cálmese —Rogaron los otros dos hombres atrás de él.
—Ese malnacido…
no tengo palabras suficientes para insultarlo en toda la vida.
—Señor…
cálmese Pidieron los 4 genios con el cuerpo desplomado en en el suelo.
El hombre respiró hondo, la presión se fue.
Maribel no quería saber lo que pensaba, ya era claro.
—¿Por qué…
por qué corren peligro?
El grupo dudó en si responder.
—Es por mi.
Dijo Aether, levantándose la capucha.
Los ancianos quedaron sorprendidos, un niño tan pequeño de casi unos 9 años hacía que esta gente tuviera que huis.
Pero en retrospectiva era lógico.
La mirada de los ancianos se oscureció.
—Entiendo Dijo el hombre.
—Di lo hubiéramos sabido…
—Se lamentó otro.
El mayor respiró profundo, parecía contener su frustración.
—Pueden volver todos menos el niño.
No le haremos daño porque está fuera del territorio del dragón.
Maribel negó con la cabeza —¿Por qué?
—Preguntó desconcertado.
Ella respiró profundo, con la mente dando vueltas, buscando una excusa.
Diez segundos después la mente le dolía de tanto pensar un motivo, pero sintiendo que se quedaba sin tiempo dijo.
—Porque el niño es mío.
El grupo pareció aferrarse a esa afirmación.
—¿Y qué?
Si quieres un hijo podrás tener muchos luego, cuando tengas una vida que dure milenios, incluso podrías conversar a los cielos superiores para que se abran solo para ti, con tu talento no dudo que si allá se enteran de ti alguien te querrá de mujer.
Maribel apretó los dientes, no sabía que más decir.
«Recuerda su linaje» Le habló el sistema.
Maribel no lo reflexionó —Es por su linaje —Dijo rápidamente.
—No es normal, el Rey podría matarnos a todos por esconderlo.
El anciano mayor miró a Maribel son dudas.
Le dio un vistazo a Aether.
—Es descendiente directo de un licántropo puro…
eso es sorprendente, pero no tanto.
Sigue siendo un semi humano, no un hombre lobo puro, incluso si descendiera de la realiza.
—Mi mamá —Intervino Aether —Ella me hablaba del palacio.
Maribel lo miró, volteando bruscamente.
Los oídos de los ancianos se agudizaron.
—Nunca me dijo cómo lo sabía, ni qué era lo que hacía ahí.
—¿Dónde naciste y cómo se llamaba tu madre?
—Nací en un lugar aislado, mi madre y yo vivimos raptados desde siempre por una tribu de hombres lobo, mucho eran semi humanos.
Solo recientemente fui libre.
No se si sea relevante, pero mi madre…
ella se llamaba Vireya Elune de Kaelmir.
El anciano sobre su espada se cayó cuando su arma dejó de flotar.
El resto simplemente casi se tropieza.
—Ese niño…
¿No es tuyo?
Preguntó el anciano mayor a Maribel, su voz sorprendida era un poco aguda.
Maribel pensó un momento, luego dijo.
—Ahora es mío.
—Esto es un problema Interrumpió la presidenta de la facultad de magia.
—Con la política del Rey respecto al exterminio de razas semihumanas, no solo acabará con este grupo de promesas en la cultivación, acabará con la secta entera solo por haberlo alojado.
Dijo el mayor.
—Eso…
eso no lo sabemos.
—Dijo el que estaba sobre su espada.
—¿Cómo que no?
Usa la cabeza, si este niño es hijo de la “Esclarecida que habló con el cielo” entonces- —¡Ya se!
Me refiero a que no sabemos si es realmente su hijo.
—¿Cómo lo comprobamos?
—Preguntó el anciano sobre el ave.
El silencio cayó.
—En la capital…
podríamos conseguir un autenticador de sangre real.
—Dijo la presidenta de la facultad mágica.
—Eso llamará la atención, si resulta ser hijo de “la esclarecida que habló con el cielo” y nos pillan comprando algo así, será terrible.
Esas cosas no son simples baratijas.
—Refutó el anciano mayor.
—Podemos comprobarlo con “la piedra que respira”.
—Propuso el hombre sobre su espada.
La mujer negó con la cabeza.
—Solo la que tiene el Rey posee restos de la Reyna.
Eso sacudió los oídos de Aether.
«Mi mamá…
¿Está viva?» Preguntó al sistema.
«Si» Respondió «Aunque no de la manera que piensas» Aclaró.
Aether respiró profundo, repentinamente conmovido.
—Solo podemos hacer una cosa Aseguró el anciano sobre su bestia.
—Viajaremos a la provincia occidental de Serah, busquemos a los familiares de “la esclarecida que habló con el cielo”, si resulta tener parentesco entonces es muy probable que sea su descendiente.
Maribel quería replicar “¿Y para que viajé hasta acá?” pero sabía que era inútil.
—Esperen un momento, no pueden llevarse al niño de regreso, lo ponen en peligro.
—Sorprendentemente protestó Sofía.
—No es necesario—Respondió la mujer anciana —Iremos pronto y volveremos pronto.
Una herramienta apreció en su mano, una varita.
La agitó y una luz amarilla se formó en su contorno, suavemente apuntó al suelo y un láser apareció, marcó el suelo y después de 5 minutos tenían un círculo intrincado, pero no se detuvo ahí.
La mujer volvió a agitar su barita y el círculo se elevó a 10 metros sobre el suelo, luego repitió el proceso haciendo un segundo círculo en donde estaba el primero.
—…
El grupo de cultivadores se quedó en silencio, contemplando tal cosa como si fuera una obra de arte muy intrincada.
No lo era.
—Está listo, esto nos llevará de ida hasta una zona cercana a la provincia.
Ustedes quédense aquí por unas horas, cuando volvamos podremos confirmarlo con una gota de sangre.
El anciano sobre su espada se quedó para vigilar el grupo, así que el grupo simplemente se sentó a meditar.
«¿Están todos bien?» Preguntó Maribel.
«¿Ya pasó, puedo volver?» Preguntó Rin, la traducción se realizó automáticamente.
«No vuelvas, tenemos vigilancia» Respondió Richard «Aether harás que nos maten» Dijo Sofía.
«Cuando descubran la verdad no van a dejarnos en paz, debemos huir» «Mi madre se ciertamente se llama Vireya Elune de Kaelmir» Afirmó.
«Entonces estamos jodidos, debemos asegurarnos de que nadie más se entere» «No hay forma, la emperatriz tiene un hijo fuera del matrimonio, para colmo ella era solo una campesina así que el Rey puede fácilmente matarnos a todos» «Eso además de que es un semi humano» «¿Por qué no simplemente matan al vigilante y nos vamos?» Preguntó Rin.
«Porque es alguien importante» Respondió Maribel.
Eso dejó en silencio a Rin.
«Solo podemos esperar» Concluyó Amara.
El vigilante no notó nada de la conversación, pero su ceño se profundizó viendo a Maribel.
—Tú…
no me digas.
Ella se asustó, abrió los ojos y lo miró con sorpresa, ¿Habían espiado su conversación otra ves?
—Estás lisiada…
eso…
no lo sabía…
incluso tienes tu cultivo sellado pero sigues meditando.
La mirada del hombre se volvió oscura.
—Olvídate de regresar a la secta, pero si los demás quieren pueden volver.
—…
Maribel sonrió abatida.
—*Suspiro* Me llamaron inútil de nuevo…
qué recuerdos…
El hombre bufó y regresó a su lugar.
—Si fueras humilde y servicial podría darte un remedio para esa herida, claro que solo el cielo sabe si podrá curarte con esa maraña que tienes, no se que cosas hiciste para intentar curarte, pero intentar aumentando así tus canales solo te jodió más.
Creo que lo mejor sería apostar por iniciar desde cero.
La cara de Maribel se puso rojo de ira.
La estaban menospreciando.
Pero no mostró su qi, solo se mantuvo mirando fijamente al hombre, sin decir nada.
Él no lo sabía, pero estaba en serios problemas.
Un momento después, ella sonrió satisfecha.
—¿Oh?
¿Estás siendo racional ahora?
—Bromeó el anciano —Claro que soy amable, si te sometes a mi te ayudaré jaja- La risa se detuvo, repentinamente el hombre notó que se sentía triste.
La confusión y la felicidad se mostraron en su rostro, pero él solo sentía confusión y tristeza.
Él se pellizcó para ver si reaccionaba como debía, pero una sensación exquisita le invadió, poniéndose de pie con un grito poco decoroso y varonil.
Luego avergonzado se sobó el brazo, y una expresión de felicidad se formó, pero su mano se retiró rápidamente y se miró el brazo consternado, volvió a sobarse y gritó adolorido pero con una sonrisa.
Confundido se sentó, dispuesto a digerir lo que le estaba pasando, pero cuando se relajó una seriedad le vino al rostro, mientras sus ojos mostraban depresión.
Rápidamente se paró de su espada.
—Tengo que circular mi qi —Dijo con urgencia.
Se sentó y al poco rato una expresión de felicidad se formó en su rostro.
«wao…
realmente aguanta mucho» Comentó Maribel «¿Aguantar qué?
yo lo veo muy cómodo» Comentó Richard «Esa actitud que mostró es un poco extraña» Contrapuso Sofía.
«Esperen y verán, no debería tardar mucho» Dijo Maribel Diez minutos después, la sonrisa del hombre no se pudo contener más, pero un grito y lágrimas atormentadas salieron, se puso de pie rápidamente.
Su manos temblaban, sus piernas temblaban, todo él temblaba.
Se abrazó desconsoladamente y luego se soltó el abrazo, con otro grito adolorido.
Dejó caer su cuerpo como un muñeco sin cuerdas y se lamentó en el suelo.
Sacó una pastilla para curarse de maldiciones, pero apenas la puse en su boca una expresión increíblemente feliz apareció, junto con arcadas; pero se obligó a tragarla.
Media hora después el hombre seguía en el suelo, cada pocos segundo dándose un golpe con la zona plana de su espada, sus manos y cuerpo denotaban la tremenda fuerza usaba, sus nervios reaccionaban al dolor, su piel estaba edematizada, pero cuando se detenía por más de 1 o 2 minutos el alivio del golpe se iba y su cuerpo se relajaba, así relajado el sufrimiento le invadía de nuevo, así que repetía el golpe.
—Sálvenme cielos…
me duelen los golpes, pero me duele más no golpearme…
—Rezó con lágrimas el hombre.
*Glup* Rin tragó saliva al ver desde el visor de su arma y escuchar desde el canal compartido.
«Mari-digo…
mi señora, no me haría eso a mi…
¿Verdad?» «…» Maribel no dijo nada, pero el canal de comunicación le permitía transmitir cosas implícitas.
La piel de Rin se erizó.
Una corriente fría le recorrió la espalda.
«Regrésalo a la normalidad» Ordeno una voz desconocida.
«Entendido» Dijo Maribel y el hombre gritó de dolor cuando el próximo golpe cayó.
Pero esta vez no solo gritó, sino que se puso a reír y saltar, se golpeaba y reía mientras grita.
—¡Lastimarme me duele y no me trae alivio!
jajajajajaja Se acarició el rostro, masajeó sus brazos y pies.
—Las caricias me gustan ¡Oh, cuánto adoro que me gusten!
los masajes se sienten tan bien.
Lágrimas de alegría se formaron, pero para el grupo se sentía como si esas lágrimas con esa sonrisa ahora fueran perturbadoras por todo lo que vieron, como si el enojo de Maribel hubiera cambiado sus perspectiva de “llorar de felicidad”.
—Disculpe…
¿Sabe cuándo volverán los ancianos?
—Preguntó Maribel.
El hombre no la hiso caso, seguía masajeándose todo el cuerpo y acariciándose la piel, como si nunca antes hubiera sentido placer.
«…» Todo el grupo contempló en silencio.
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