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Sistema de Evolución Universal - Capítulo 35

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  4. Capítulo 35 - 35 Tú eres suficiente
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35: Tú eres suficiente.

35: Tú eres suficiente.

El sol se abría pasó ente las nubes, la visión de la luz pasando entre las rendijas de gas de agua era magnífica, como una visión celestial cargada de emociones.

Una pequeña fogata donde acaban de comer, el suelo algo piloso por el césped.

El canto de las aves, el murmullo del viento.

El grupo pudo respirar calmadamente al fin, después de todo era más seguro tener a Rin cerca que tener a gente capaz de destruirlos irremediablemente.

El viento soplaba y mecía las hierbas.

Maribel observó desde su sentado cómo bailaba la vegetación circundante, sintió la brisa.

El holor a quemado de las piedras.

Tiempo de reflexión.

«Pocas veces me relajo así» pensó «Pero ahora…

empiezo a creer que es mi culpa» Se abrazo las rodillas.

Aether llegó por detrás y se sentó con ella.

—¿En que piensas?

Ella dudó en responder, no sabía si era buena idea hablarle al niño de eso, pero él mismo había estado expuesto.

—En la violencia —Admitió —Hoy acabo de hacer algo horrible, te pido disculpas por mostrarte algo tan malo, por favor no imites mis acciones.

El viento repentinamente dejó de soplar, como si compartieran algo.

Ella se inclinó, no para mostrar disculpas, sino para ocultar sus ojos.

—Es inevitable, la violencia no se puede evitar.

Ella quiso reprenderlo por pensar así, pero sintiendo que debía calmarse decidió esperar.

—El sujeto de antes, intentó matarnos luego de matar a todos en ese lugar; el de ahora te insultó, si no hacías nada él solo seguiría.

Maribel se detuvo, había verdad en lo que él decía.

Eso no cambia que actuó mal.

—Qué alguien te haga daño en una medida, no necesariamente hace que debas dañarlo primero en igual medida.

Aseguró Maribel.

Aether asintió.

—Lo recordaré.

Creo que papá podría pensar igual.

Maribel sonrió —Sería bueno si es así.

Aether miró a Maribel, hiso una expresión de incomodidad y se alejó.

Empezaba a sentir cosas que no eran suyas.

Mientras todos meditaban ella continuó sentada ahí, mirando el cielo blanco y celeste por partes, repleto de nubes, estaba disfrutado estos sencillos placeres de La vida.

El sol caía sobre su piel, pronto le llegó el bochorno, pero no se movió.

Minutos después el calor se disipó y su cuerpo se acostumbró, una pocas gotas de sudor caían de su frente, pero se sentía muy viva.

Lo que no calma su culpa.

«Sistema ¿Qué hubieras hecho si Arne fuera una persona normal?» «No es lo que yo hubiera hecho, es lo que hiciste» Eso lo confirmó: Ella había actuado mal.

No lo dijo, pero Maribel sabía.

Atacar a una persona normal es una muerte segura para esa persona.

Soltó un suspiro y se paró.

—La próxima recordaré esto.

El cielo no lanza relámpagos porque alguien muere, menos por un insultó.

Las emociones del sistema volvieron a ella y aunque seguían en calma, sorprendente mente era una calma triste.

Maribel abrió los ojos, reconociendo lo difícil que es conmover al sistema.

«Perdón…

te fallé» Él no dijo nada Una sonrisa forzada se formó en Maribel.

«¿Sabes?

me gustaría poder agradecerte de verdad…

pero no puedo darte nada» «Tú eres suficiente» Le respondió.

Maribel se saltó un latido.

Desconcertada, fría.

El sistema había tocado un asunto delicado para ella.

«Eso se presta a malentendidos» «Yo te busqué a ti, así que tú eres suficiente.

No necesitas darme nada, solo se tú.

Mientras te cultives bien, yo estaré a gusto» Maribel se tambaleó.

Se sentó de nuevo.

«¿Dices que soy suficiente, pero qué es eso?» «Eres suficiente.

En toda la historia si pudiera volver a elegir, aún te elegiría a ti» «Pero soy un monstruo» Ellla quería llorar, apretó los labios pero algunas cosas no podían ser contenidas.

Una gota cayó al piso, luego otra le siguió.

«¿Por qué lloras?» «Porqué duele» «Qué no te duela, esto es para que no te duela.

Para eso es tu cultivación.» El ser detrás del sistema hablaba si explicara algo sencillo, pero ella no entendía.

Muchas cosas eran dichas en el día a día, pero ella no entendía.

Esa frase por el contrario, por alguna razón que ella no conocía, sólo amplió sus sentimientos, esta vez no pudo esconder su tristeza.

La meditación de sus camaradas no se vio interrumpida, ni aunque los cielos caigan.

*Pat pat* Una mano le golpeaba la cabeza suavemente.

Al voltear no había nadie, solo Aether mirando desde la distancia.

Repentinamente el sistema habló.

«Cuando el dragón rojo caiga, el mundo será sacudido.

La enorme serpiente será devorada por quien intenta apretar, llevándose a los suyos consigo, que se parecen al estanque de flores.

La luz del cielo baja a la tierra, para colocar 7 estanques en calma, cada uno dorado.

El huésped se revelará como el casero, los alados con boca de espada caerán del estómago del dragón.

En la fabulosa primavera, de los estanques que no se pueden beber ni apretar, flores doradas volarán y se encontrarán con “él”.

Como un sueño brumoso, el amazonas profundo celebrará la revelación de nuevas estrellas, viendo su florecer en montañas nevadas y desiertos áridos» Maribel se calmó, era la primera vez que escuchaba al sistema decir poesía.

Pero más aún, era la primera vez que escuchaba una profecía.

Sus palabras le dieron consuelo.

«¿Qué debo hacer?» «El camino está trazado, solo síguelo.

Da lo mejor de ti y de seguro lo lograrás» «¿Puedes confirmarlo viendo el futuro?» Una sensación de diversión llegó del sistema.

«Mi maestro alguna vez dijo: Si te cultivas como al principio, de seguro lo lograrás» Ella entendió.

«Entonces así lo haré, te alcanzaré y te pagaré como se debe» Dijo limpiándoce el rostro «¿Cuáles son tus condicienes?» «Ten el respeto de no mover los cielos a voluntad.

Ten la mente clara para ver la verdad.

Y ten el corazón de vivir para otros.

Porque aquel que no puede estar, no pertenece.

Quien se obseciona con la verdad, solo encuentra falacias.

Quien vive solo para si mismo, no se descubre a si mismo» Maribel apretó los dientes y crusó las piernas.

Una expresión de dolor se formó, pero pronto se suavizó.

El dolor seguía ahí, delatado por ligeros espasmos, pero ella mantenía un rostro calmado.

El qi sin agitaciones.

Aether abrió los ojos viendo eso, miró a su costado: Un hombre cubierto con luz le observaba.

—¿Cómo lo hace?

—Preguntó —¿Cómo entró en la tranquilidad?

El hombre, con apariencia humana común, sonrió y dijo: —Porqué ahora mismo nada más la perturba.

Al menos por ahora.

Las nubes taparon el sol.

Los árboles se mecían y las aves cantaban.

Aether la miró por largo rato, una interfaz se abrió para él.

Se sobresaltó.

—Sus canales se están ensanchando.

¿No estaba lisiada?

El hombre sonrió.

—¿Lisiada?

Si todos sus canales se vuelven uno solo ¿Qué puede dañarse?

Aether se dio la vuelta y lo miró.

—¿Eso es posible?

El sistema simplemente asintió.

—De hecho, es un requisito de nivel.

Un círculo tan pequeño como un grano de arroz apareció en su abdomen, pero no contenía energía.

Maribel dejó de meditar, se asomó a la mochila de Rin, metió la mano y sacó una cantimplora pequeña del tamaño de una uña.

—Vuelve a tu tamaño real —Ordenó.

La cantimplora creció de regreso.

Tras tomar agua notó algo en una esquina, un mensaje del sistema.

«Has avanzado un gran reino, felicidades a la anfitriona» Ella no se sorprendió, al menos por un momento.

Luego respiró hondo y miró a sus compañeros.

«Esto…

es un poco injusto, ¿Cuánto tiempo medité?» «El sistema calcula 5 minutos» Maribel respiró frío, había escuchado que pasar del establecimiento de la Fundación tomaba aproximadamente 5 años para aquellos que tienen recursos.

—Días…

no, minutos.

Casi no cultivo en todo este tiempo.

En cuanto hise los movimientos de mi método simplemente subí de nivel.

Pensó comparándolo con su velocidad anterior.

—¿Acaso mi talento aumentó?

El asombro era grande.

Maribel quiso presumir, pero se detuvo de ese pensamiento.

Tomó su lanza y de dijo a Aether.

—Espérame acá, iré por hierbas espirituales.

—Te acompañó, puedo hileras por tí.

Ella sonrió, pero su expresión pedía disculpas.

—Iré sola, puedo encontrarlas y volver.

Tú cuida al grupo y si pasa algo, dile al sistema que me avise, ¿Harías eso?.

—Está bien.

Ella se retiró.

El campamento estaba como siempre.

Aether miró un mensaje con las palabras que el sistema le dijo a Maribel.

—Entiendo…

bueno, en realidad no.

Miró algunos árboles cercanos.

—Pero creo que quieres que ayude, ¿Verdad papá?

Aether Condensación su qi, desde las uñas un corte agitó el viento.

Pero no cortó el tronco.

Se posicionó de nuevo, esta vez el corte expulsó qi, unas 5 enormes garras azules aparecieron con una sa udida de manos.

El árbol cayó.

Aether cerró los ojos, un río a la distancia.

—Primero la leña.

Se dijo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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