Sistema de Evolución Universal - Capítulo 38
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- Capítulo 38 - 38 La revancha infructuosa
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38: La revancha infructuosa.
38: La revancha infructuosa.
«¿Qué tal lo hice?» «Fue aceptable» respondió el sistema.
«¿Por qué sólo aceptable?
Esta vez hice las cosas como me pediste.» «Ciertamente, y estoy feliz con eso, pero no deberías tomar mis emociones para medir si es correcto hacer algo o no.» Maribel alzó una ceja.
«Pero si resultaba que ella era irremediable, entonces tú estarías alterado.» «A mí no me afecta si alguien al azar es insalvable, así que no te confíes en eso.
No deberías usar mis emociones como punto de medida para hacer el bien.» Maribel comprendió.
Dejarse llevar por algo como eso podría ser engañoso.
Si alguna vez alguien que no afecta el destino se vuelve irremediable, entonces eso no le incumbe al sistema.
«Sistema…» Maribel dudó si debía preguntar.
«Sí, ella estaba planeada para que se encuentren» respondió el sistema de pronto.
«Cuando haya algo que quieras preguntar, puedes hacerlo.
Siempre que lo considere adecuado, te responderé; pero si no, tampoco me enfado.» La luna brillaba en lo alto, la luz reflejada del sol era amarillenta y de gran fulgor.
El viento estaba calmado, fresco y frío por la altura.
La neblina persistía en la cima de la montaña, haciendo que ver la luna fuera casi majestuoso.
«Sistema, tengo una pregunta.» Maribel se puso repentinamente seria.
«¿Cómo era el futuro antes de que yo llegara?» «Originalmente, el dios devorador de la luna descendía poseyendo un cuerpo muerto, pero su cultivo permanecía en la sima del mundo, devorando todo a su paso.
El dragón rojo caía ante sus fauces.
Una segunda reina demonio se alzaba, esclavizando al mundo y llevando a las personas contra el consejo.
Un humano se transformaba en demonio y luego en humano nuevamente, azotando el consejo de la Voz del Universo hasta hacerlo caer del espacio.
Y luego una gran guerra se libraba en los cielos.» Maribel saboreó esas palabras; el temor a morir le apretó el corazón una vez más.
«Y ahora…
¿cómo es el futuro?» El sistema estaba indiferente a sus preocupaciones.
«Ahora son los que están arriba en los cielos quienes nos harán la guerra.» Maribel lo sabía.
El sistema parecía querer calmarla con esa respuesta.
En cambio, sintió que la piel se le erizaba.
«¿P-por qué… por qué querrían matarnos?» El sistema soltó un suspiro.
«Esa información no la puedo contar.
No estás preparada.
Solo puedo decirte que existen más de un dragón rojo.
No son la misma persona: solo tienen la misma función en la gran maquinaria.» Maribel tragó saliva.
«¿Entonces con cuál se cumple la profecía?» El sistema pareció divertido con su pregunta.
«Nos hablamos en otro momento.
Estás pidiendo cosas que no deberías pedir aún.» Maribel asintió.
Al menos era verdad que el sistema no se había enojado, aunque sentía que había mucho más que él quería decirle.
Ella, por su parte, estaba inquieta.
Quería seguir escuchando su voz suave, clara y sincera, así como más cosas sobre el futuro, pero a la vez estaba asustada de saber demasiado.
Soltó un suspiro y giró la vista.Aether miraba la luna en calma, sus ojos negros y orejas negras brillando ligeramente.A su costado, un animal normalmente pequeño y ahora enorme en este mundo.
—Una liebre entera.
Te la comiste tú solo.
Una voz sonó desde atrás.
—Es un niño, deja que se alimente bien.
Maribel volteó para ver a Amara, recostada sobre su lanza con una sonrisa.
—Estás alegre —comentó Maribel con doble intención.—Así es.
Desde que trajiste a Abby, Sofía está inquieta jsjsjsjsjs.
Creo que a Richard le cae bien… demasiado bien incluso.
Maribel alzó una ceja.
—Pues dile que ella es mayor que él.
Amara pareció sorprendida.
—¿Lo es?
Maribel asintió.
Amara se puso seria.
—Dime, ¿Qué es esa mujer?
Maribel suspiró; casi no podía creer lo que estaba por decir.
—Es una mitad vampiro.
Amara estaba tranquila.
Maribel preguntó.
—¿Sin sorpresas?
—Estoy sorprendida, simplemente ya me lo imaginaba.
Es muy perfecta, así que debía tener algún defecto en ese cuerpo suyo.
Si me decías que es una súcubo, te creería.
—Pensaba que las súcubo eran feas.
Amara se encogió de hombros.
—Nadie está seguro.
A veces sí son feas.
Pero suelen aparecer como mujeres extremadamente hermosas.
Maribel miró a Richard, pensando en los problemas que se estaban gestando.
Iba a hablar con él cuando algo la sorprendió.
Maribel se achicó, literalmente, escapando por poco de una lanza que iba a su cabeza.
Tomó distancia.
—¿Qué haces?
Amara sonrió.
—Eso no venía con qi.
Aún me debes mi revancha.
Maribel sonrió.
—Bien… entonces zanjemos de una vez por todas este asunto.
Amara sonrió con ironía.
—Incluso si te gano, aún iré por ti.
No pararé hasta tener una victoria impecable.
Un escalofrío recorrió a Maribel al escuchar eso.
La sonrisa se le borró; su amiga se veía más macabra de lo normal.
Pero no tuvo tiempo para reflexionar.
El acero chocó nuevamente.
Las lanzas soltaron chispas al cruzarse.
Maribel esquivó hacia un lado, pero un rodillazo la sorprendió.
Saltó atrás, pero la lanza volvió hacia ella.
Canalizó qi por la mano y empujó el arma.
Tomó distancia, quería sacar un talismán, pero Amara se abalanzó.
Esquivó clavando la lanza en el suelo y columpiándose para dar una patada a la cabeza rival.
Amara movió la cabeza y levantó el brazo; el mundo de Maribel se puso de cabeza.
Sobre el hombro de Amara, escuchó un suspiro.
—No me jodas.
Tómatelo en serio.
Maribel la miró con pesar.
—Pero… —¡Pelea de verdad!.
No vengas a insultarme con tu compasión.
Maribel se tragó sus palabras.
—Está bien.
Esperaba que la bajen, pero Amara la giró azotó contra el suelo.
El cuerpo de Maribel rebotó, dejó una huella en el piso, su lanza rodó lejos.
El arma enemiga atacaba otra vez, pero de repente se hiso grande y pequeña en una secuencia rápida, escapando de las manos abiertas de Amara y pasando unos centímetros al lado de Maribel.
Amara se sorprendió, pero no se dejó intimidar, tomó posición de lucha cuerpo a cuerpo.
Maribel se tardó en prepararse, cuando se dio cuenta Amara estaba delante suya.
Apenas esquivó un golpe en el rostro cuando otro golpe le llegó en el abdomen.
Maribel perdió el aire.
Este ataque no debería ser gran cosa por la diferencia de nivel, pero las manos de Amara venían cargadas de qi.
Amara estaba por golpear otra vez, pero saltó repentinamente atrás con el corazón apretado cuando vió su muerte un segundo más adelante.
Un viento cortante pasó, salido de la nada, luego un remolino de aire se formó, persiguiendo a Amara en el campo.
—Tsk.
Maribel respiró profundo, recobrando el oxígeno tras 5 segundos que parecieron eternos.
Tosió un poco y buscó su lanza Ya no estaba.
Una energía se agitó en dirección a Amara.
Maribel echó un vistazo.
—¿Buscabas esto?
Amara cortó el remolino a la mitad con la lanza de Maribel.
Viendo esto ella soltó un suspiro.
Amara mostró una risa burlona.
Empezaba a fastidiar a Maribel.
—¿Ahora qué?
La reencarnada agitó su cabello suelto, mostrando sus orejas Se quitó un arete.
Algo que Amara no esperaban sucedió, este arete creció y Maribel la apuntó a su compañera.
Amara la miró sorprendida, su tez era oscura, enfadada.
—Eso…
ahora si me estás insultando.
Apretó los dientes.
El asalto fue implacable.
—Chicas, esto es demasiado.
Cálmense.
Exigió Richard.
Amara siguió atacando, así que Richard Intervino.
Ella sin mirar esquivó su agarre, golpeó su frente y eludió el golpe con un giro elegante.
Maribel atacó y Amara se contorsionó evadiendo el metal que se dirigía desde atrás, pero este se alzó repentinamente y creció más, bajó y atrapó a Richard.
El objeto se hiso nuevamente pequeño y jaló al hombre.
Maribel lo miró a los ojos.
—No te metas —dijo seriamente—.
La pondré en su lugar.
El respeto que Richard había generado inconscientemente lo hiso obedecer, esta vez no por magia.
Amara rechinó los dientes.
—Tú…
no solo me menosprecias sino que ahora insinúas que eres mejor- Amara saltó a un costado, evitando la mirada del adversario, había visto un futuro donde perdía por la mirada de Maribel.
Un escalofrío le corrió por la espalda dándose cuenta que debía moverse o estaba en problemas.
Amara atacó a toda velocidad.
Lanzó un estoque al abdomen de Maribel, pero ella esquivó.
Amara redirigió su arma en el acto, pero vio en el futuro que sus manos chocaría con la punta del arete.
Se agachó casi a cuatro patas, la punta del arete pasando por sobre ella.
Cuando pensaba que estaba a salvo una visión más llegó, esta vez no podía escapar.
Maribel dió la vuelta al arete.
El golpe fué sordo cuando la punta recta golpeó, era una precisión difícil de lograr.
El golpe detuvo el movimiento del arete en seco, pero Maribel imbuyó qi en sus músculos y el cuerpo de Amara fue levantado, dió una vuelta de 360º y se estampó contra el suelo.
Amara usó su lanza como soporte para ponerse de pie.
Al levantar la mirada Amara vio a su adversaria mirándolo a los ojos, pero lo que vio la hiso sentir más rabia.
¿Qué vio?
Ella vio compasión, Maribel no sólo se estaba conteniendo al no atacar con cada mirada que posaba sobre ella, se limitaba a pelear con armas ridículas y hasta la miraba con lástima.
Maribel extendió una mano para ayudarla, pero Amara atacó.
Quizás previendo sus intenciones ella pudo evadir, aunque torpemente.
Entonces los dedos de Maribel estaban por golpear a Amara en una zona blanda en el abdomen.
Ella lo apartó de un manotazo.
Se agachó y rodó, golpeando con el pie abajo y con la lanza arriba.
Pero Maribel nuevamente pareció preveer sus acciones.
—Cielos…
no te rindes Amara.
Amara la miró con más calma, concentrándose en la victoria.
—Aire, corta —Ordenó Maribel.
Amara se sobresaltó cuando la visión futura de ella siendo cortada a la mitad llegó, Maribel también se sorprendió en el presente.
De un saltó Amara esquivó.
—Alto —Ordenó Maribel y el aire se calmó, achicó el arete y lo guardó en su bolsillo.
Amara tomó posición y siguieron peleando, pero esta vez su corazón estaba dañado, había perdido el deseo de ganar.
El duelo escaló.Ataques, desvíos, polvo volando, qi cortando el aire.
Todo este tiempo Maribel la tenía en su visión, pareciendo concentrada que evadir.
«Incluso abandonó su arma improvisada.» Se reclamó Amara.
Sumamente concentrada, Maribel manipuló el concepto de aprendizaje y poco después se notó la mejoría.
Movimientos más suaves, finos, eficientes y limpias.
Finalmente Maribel logró tomar a Amara desprevenida cuando sus sus ojos se empañaron por agua y polvo, ella se limpió rápidamente pero sintió el mundo invertirse y cayó.
Cuando se quiso levantar un peso la detuvo.
Maribel estaba sobre ella, agitada, el rostro rojo.
No sabía respirar.
Maribel extendió sus manos y apretó los brazos de Amara, acercándose más a ella.
Se quedó así un rato hasta recuperar el aliento.
—Tú ganas —Dijo entre respiraciones.
—No doy más, estoy exhausta.
Amara no podía creer lo que escuchaba, quiso reclamar pero Maribel la miró a los ojos.
Estaba casi llorando, agitada y temblorosa, su piel se sentía fría y su tez blanca, sus ojos temerosos.
Amara se paralizó.
Los brazos de Maribel se relajaron cuando Amara se calmó, cediendo.
Ella cayó sobre Amara y suspiró profundamente, aliviada.
La presión del arete estaba clara en el pecho de Amara, aquél objeto que era tan sencillo y simple, había hecho que viera girar el mundo, algo de irónico encontraba en eso, pero no sentía diversión en ello.
Unos momentos después Maribel rodó a un costado, dejando a Amara en el suelo, mirando la noche sobre ella.
—¿Estás bien?
Pregunto Aether.
Maribel asintió.
—Estaré bien, solo necesito descansar.
Se escuchó a Sofía tragar saliva desde lejos.
Maribel se alejó para absorber algo de energía lentamente, aún le causaba dolor manipular el qi por culpa de su lesión.
Ella tenía los ojos abiertos, mirando el cielo, con los dientes apretados.
—Diste lo mejor —Dijo Abby.
Maribel no respondió con gestos.
—Eso me dio miedo.
Abby se sentó a su lado, gratamente sorprendida.
—¿Qué te dió miedo?
Maribel no respondió.
Abby pensó un momento qué más decir.
—La energía que traes es impresionante, ahora que absorbes qi siento que mi apetito de sangre se va si estoy cerca.
¿Cómo atraes tanto si este bosque no tiene una vena espiritual?
—Mi cultivación es distinta de lo usual, en este universo hay yin y yang, así que descubrí que mi método no discrimina qué energía absorbe.
—¿Puedo quedarme aquí?
Podría prolongar hasta más adelante mi necesidad de beber sangre.
Maribel asintió a su petición.
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