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Sistema de Evolución Universal - Capítulo 39

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  4. Capítulo 39 - 39 Una Mano Sobre la Sombra
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39: Una Mano Sobre la Sombra 39: Una Mano Sobre la Sombra El viento soplaba con fuerza; a ratos parecía calmarse, a ratos volvía a azotar la cima de la colina.

El espacio era amplio y despejado, bañado por la luz de la luna redonda.

La neblina, que más abajo avanzaba como un sueño viejo, apenas rozaba los bordes del risco.

Maribel seguía absorbiendo qi, sin contemplaciones del mundo.

Su cuerpo cansado encontraba tal calma que casi la inmovilizaba.

No pensaba en nada; su mente en blanco le proporcionaba un descanso más eficaz que dormir en el suelo.

Aunque su cuerpo estaba cansado un momento antes, ahora se sentía con más energía…

pero igual con sueño.

Abby se había sentado a su lado, absorbiendo parte de la energía yin que se escapaba de Maribel.

Para ella resultaba asombroso ver semejante flujo sin que el entorno mostrara señales: ni el cielo ni la tierra revelaban rastro alguno.

Parecía simplemente una mujer sentada sin hacer nada.

Abby soltó un suspiro tembloroso de aliento frío; estaba tan llena que se sentía incómoda, como si hubiera comido demasiado.

Maribel abrió los ojos poco después.

Miró de reojo el entorno y, como reaccionando a ella, el viento se calmó… para luego estallar en un soplido furioso, casi ofendido.

Una sensación de enojo se extendió entre todos.

Las miradas cayeron sobre Maribel, una pregunta tácita, pero ella seguía con la mirada perdida.

Finalmente una expresión de irritación se formó en su rostro, una energía opresiva se expandió y al instante siguiente fué suprimida, la emoción de enojo desapareció.

Maribel siguió insistiendo, pero su energía parecía haber desaparecido.

Rechinó los dientes y murmuró por lo bajo.

—¿Dices que es mi culpa que casi matas a mi amiga?

Finalmente Maribel soltó un suspiro resignado, continuó absorbiendo energía.

Un momento después, antes de llenarse, ella se agitó y abrió los ojos cuando un ligero salto apareció en su abdomen.

«Felicidades a la anfitriona por haber desbloqueado el Ojo de la sabiduría» Maribel tragó saliva y preguntó «¿Qué es el ojo de la sabiduría?» El sistema respondió «El ojo de la sabiduría es uno de los ojos celestiales, permite ver a la anfitriona en otros espacios, así también es ampliamente conocido por ser la que permite a los adivinos profetizar» Maribel levantó una ceja.

«¿Cómo es que los adivinos necesitan ver el espacio para ver el tiempo?» Una voz interrumpió en su cuestionamiento «Eso es algo que debes averiguar tú misma» El responsable de crear el sistema habló.

Maribel hiso un puchero, inconforme.

«¿Por qué no me lo dices?» «No se te puede decir todo, no tienes el nivel suficiente para saber esto.

Incluso podrías terminar decayendo en tu cultivo si te obsesionas con esto» Maribel pensó en Amara.

«¿Cómo es que ella si puede ver en el futuro pese a su nivel?» «Una técnica es una técnica, no es lo mismo a una iluminación.

A mis ojos, cuando un cultivador desarrolla una técnica no es diferente a cuando un mago forma un hechizo: No es están en el camino sino que se salen de él» Maribel se quedó en silencio, estaba inconforme con esa respuesta, pero empezaba a saborear un poco las implicaciones de esas palabras.

Tenía muchas preguntas, pero no tenía la confianza de querer, o poder, recibir las respuestas.

«Entonces, ¿No me dejarás aprender ninguna técnica?» Preguntó Maribel disgustada.

El sistema respondió con inocencia «Ya tienes técnicas, incluso metí mi propia mano en ellas para ti, haciéndolas más potentes de lo que deberían.

Si tú quieres aprender técnicas entonces hazlo, pero es curioso que mientras yo te doy una extremidad tú me pides prostéticos».

Maribel se quedó en silencio.

Pensó para si misma.

«Igualmente obtengo habilidades, así que no importa, solo quería poder practicar una técnica.

Supongo que tendré que hacer una propia» Un puchero en carita tras pensar eso.

Una melodía la sacó de sus pensamientos.

Un canto agudo, melódico y elegante, con un matiz siniestro.

Giró hacia Abby.

La mujer miraba la luna, inmóvil; si no cantara, podría pasar por un cadáver reciente.

Maribel cerró los ojos para escuchar.

De pronto, la imagen de muchas personas apareció por un segundo: vampiros vestidos con ropas de distintas eras, rodeándolas.

Sus ojos mostraban decepción.

Un instante después, la visión se desvaneció.

Nadie más había reaccionado; solo ella lo había visto.

El aire sabía a una emoción de pérdida y envidia.

Levantó la mano izquierda, tomando algo entre sus dedos como si sostuviera una pequeña canica, invisible a los ojos de otros.

Ella lo examinó, lo estudió.

Levantó la vista y una frase salió de su boca —Así que, “Hemos perdido nuestro tiempo” ¿Eh?

¿Tanto lo lamentan en el corazón?.

Un recuerdo le llegó a la mente.

Aquél reflejo en el agua, esa otra Maribel que vivía dentro de ella.

Esa persona es tan animada, pero lloró de alegría cuando Maribel aceptó cultivar.

Una mirada seria se formó en su rostro, una sombra en sus ojos, replanteándose la pregunta de en qué se había metido desde que llegó a este mundo.

La melodía siguió por un buen rato, pero no aparecieron más imágenes en su mente.

—¡Escucha eso!

– Dijo Rin con sarcasmo —Resulta que si es útil para algo: puedes animarme por las noches.

El grupo entero, incluso Aether quien suele mostrarse indiferente, lo miró con hostilidad.

Rin los miró a todos, encogiéndose de hombros.

—¿Qué pasa?

La música agita el alma, así que dormir con una canción sienta bien.

La tensión no se calmó por un buen momento, empezaban a preguntarse cuándo podrían dejar ir a este sujeto, cuando repentinamente el grupo abrió los ojos dándose cuenta de algo.

Aether fué el primero en hablar.

—Aprendiste el idioma de este mundo.

Rin sonrió satisfecho… y la sonrisa murió con la siguiente frase.

—Entonces ya podemos botarte del grupo, porque ya sabes hablar el idioma de este mundo.

Rin se enfureció y avanzó para confrontar a Aether.

Para sorpresa de todos, el niño se puso de pie, desafiante.

Ambos se encararon.

Maribel tenía los ojos puestos sobre Rin, el cual sintió un escalofrío cuando sintió que su mundo estaba siendo tocado.

Giró lentamente y se encontró con los ojos depredadores de Maribel.

Él sabía que si estaba bajo su mirada, estaba bajo su control.

Incluso las cosas más buenas se torcerían hasta volverse lo más horrible con una sola mirada, si ella deseaba.

No sabía cuánto poder gastaba en eso, pero sí sabía que ya estaba con la energía repuesta, así que no podía jugar a ser el malo.

Rin respiró profundo y se calmó.

Mostró una sonrisa y reclamó.

—Aún no sabemos dónde queda el próximo pueblo humano, así que no pueden dejarme —Afirmó —Eso está en contra de nuestro trato.

Aether no quería darse la vuelta, estaba cada vez más molesto, temblaba de enojo.

Rin seguía hablando sin freno.Entonces sonó un golpe seco.

Rin cayó al suelo.

Levantó la vista y miró a un hombre grande frente a él, era Richard, una mano en su espada, otra en forma de puño.

Desenfundó y dijo.

—Te aceptamos por una petición del sistema, pero desde el inicio fuiste tú quien nos puso en peligro.

No creas que tienes el privilegio de actuar como quieras solo porque mostramos tolerancia.

Rin se levantó y entonces hiso algo inaudito.

Un escupitajo, una porción de sangre, cuando se dieron cuenta aquello cayó en los pies de Richard.

—No pueden decirme lo que debo sentir, nadie tiene ese derecho.

Aseguró mirando directamente a Maribel y Abby.

Luego una mueca de desprecio cayó sobre Aether, casi involuntariamente dijo.

—Y ustedes los devoradores, siempre fueron la peor escoria que azotó mi mundo.

Incluso los necrófagos era más fáciles de tratar.

El aire se volvió frío, muy frío.

Aether se mantuvo a ralla, observando el entorno con su sentido espacial.

El aire se agitaba y la neblina empezaba a ponerse brumosa a cada momento.

El enorme Rihard abrió los ojos con furia, las venas rojas, la respiración profunda.

Repentinamente sintió ganas de matar como nunca antes, incluso en sus luchas por sobrevivir nunca sintió tal determinación.

Él se movió ligeramente, pero un chorro de sangre salpicó toda su cara, rápidamente se limpió y al abrir los ojos lo descubrió.

Rin estaba partido a la mitad de lado a lado, el atacante a lo lejos, con una mirada gélida.

La porción anterior y la porción posterior cayeron al mismo tiempo, la ráfaga de viento había dejado un corte en el suelo partiendo en dos ambos pies de Rin.

Maribel caminó en hacia él y lo miró, encontró ojos verdes brillantes, la energía corrupta corría fervientemente.

Ella lo acercó a su rostro por la media porción de cuello que le quedaba.

Sus huesos cortados limpiamente a la mitad se rompieron con la inclinación.

—¿Piensas que puedes engañarme?

Nadie puede engañarme.

No importa qué palabras uses, no puedes torcer el significado ya dicho.

Incluso cuando crees que sales ganando, solo eres alguien impotente que hace esfuerzos inútiles, tarde o temprano verás que solo puedes bailar al son del destino.

Así que por ahora te dejaré ir.

Maribel vio un alma salir del cuerpo, solo podía verse sus ojos verdes, mas no se diferenciaban la apariencia superficial, era como si su cuerpo no existiera, como si no pudiera ser percibido.

Era más como una sombra con ojos verdes y menos como un alma.

El cuerpo inerte, con los ojos ahora negros como cualquier humano, cayó al suelo sin vida.

Abby se contrajo de miedo cuando Maribel volteó, pero de alguna manera se las arregló para preguntar.

—¿Lo mataste?

La respuesta expectante para el resto del grupo, pero la decepción llegó desde la voz de Aether.

—No.

Solo se fue a ocupar otro cuerpo.

Maribel asintió.

—Esa cosa no es humana, ¿Recuerdan?

El grupo comprendió, habían pensado en Rin como un humano de forma inconsciente.

Lo habían olvidando todo este tiempo, el sistema había aclarado que en ese mundo no existían más humanos, solo personas en cuerpos humanos.

Sofía tragó saliva.

—¿Es buena idea haberlo dejado en este mundo?

Maribel se encogió de hombros.

—El sistema tiene sus planes.

El grupo miró el gran charco de sangre.

Amara suspiró abatida.

—Ahora tenemos que movernos de nuevo…

o las bestias vendrán.

Abby por otro lado tenía otro pensamiento «Que gran desperdicio» Esa noche durmieron más tarde, Aether veía desde lejos el cadáver de Rin siendo devorado por bestias carnívoras, curiosamente eran lobos.

Esa vista le hiso sentir que era muy irónico, causándole una sonrisa silenciosa, lo que a su vez hiso temblar a Abby.

«Este chico…

¿acaso es así de siniestro?» Pensó ella.

Maribel dejó de compartir en la mente de otros lo que Aether miraba, en su lugar observó a la pira de leña, luego a Abby.

La chica tembló.

«Oh no, acaso…

¿Me leyó los pensamientos?» Maribel hiso una pregunta.

—¿Acaso pensante algo malo?

—No, no…

para nada.

Lo juro -Abby se apresuró en negar.

Maribel entrecerró los ojos, detectando la mentira, pero lo dejó pasar.

—Dime una cosa Abby, ¿Cómo te va con el fuego?

Abby se puso más pálida, si acaso pensaban que no era posible.

—Yo…

yo…

no…

Maribel suspiró y se avergonzada se tapó la cara, agitó un dedo y el miedo de Abby se desvaneció como un suspiro.

—Solo te lo pregunto para saber si está bien que hagamos una fogata.

La mujer pareció entender y asintió, luego negó con la cabeza, luego pensó un poco más, confundida, y volvió a asentir.

Se tomó un momento antes de hablar.

—El fuego no me afecta tanto como a otros vampiros.

Un brazo se acercó a Amara y la jaló, era Sofía.

Ella dijo.

—Tienes suerte de que no te haya enfrentado así de seria.

Estás loca por enfrentar alguien con mayor cultivo.

Amara miró a Sofía ofendida.

—Claramente puedo darle pelea.

Logré esquivar ese ataque de viento, lo hice dos veces.

Sofía codeó el hombro de Amara.

—Si claro, estabas aterrada.

Richard desvió su atención de la conversación entre chicas, intentando iniciar el fuego.

Luego se giró para mirar a Aether.

—Muchacho…

me apena pedirte esto de nuevo, pero ¿Podrías ayudarme?

Aether silenciosamente asintió, tomó las piedras y con unos cuántos golpecitos quemó la paja.

Richard movió los dedos en secuencia y una ligera ráfaga de viento encendió el fuego.

A los ojos de Aether, quien seguía mirando el arroyo, este se convertía en un río poco a poco en la distancia.

El niño se giró para ver a Maribel a su costado.

—Ya casi, deberíamos llegar un día más o dos.

Pero si corremos como antes ese tiempo se acorta.

Maribel asintió y preguntó —¿Qué ves?

—Veo el arroyo volviéndose río.

Además el clima se vuelve más frío poco a poco, y la vegetación disminuye.

Maribel asintió, luego preguntó a Abby.

—¿Tal vez tengas forma de rastrear la aldea?

Abby negó con la cabeza.

—Estoy tan perdida como todos acá.

Pero conozco una forma de ir a la civilización.

Maribel alzó una ceja, con una mala premonición.

Sus instintos fueron confirmados.

—Hay un camino que suele ser transitado por carretas humanas, aunque nunca me acerqué, sin duda deben llegar a algún lado.

Aether sonrió, recordando buenas memorias.

Maribel en cambio suspiró.

No le agradaba sus recuerdos en esas cosas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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