Sistema de Evolución Universal - Capítulo 7
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7: El mundo está más loco que yo.
7: El mundo está más loco que yo.
En villa Puerta de Sal las personas vivían la alegría de haber esquivado por un pelo a una bala dirigida a la cabeza, cosa que era en gran medida verdad.
Observando desde lejos Maribel podía decir que era de alguna manera extrañamente lo más inesperado que vió en su vida, o al menos era de las cosas que no se esperaba ver.
Ella estaba acostumbrada a celebraciones con alcohol, una pequeña copa de vino servida en la fiesta y cajas de cerveza embriagando a la gente, esas eran las fiestas tranquilas que ella prefería, entre compañeros del trabajo o del colegio.
Ella solía preferir no gastar dinero, pero esas ocasiones eran especiales, tanto por la celebración en si misma como por la presión de la gente para participar y colaborar con su propio dinero.
Luego estaban las no tan calmadas, por decirlo bonito, la música no se quedaba atrás, resonando a todo volumen hasta hacer temblar el corazón.
En ocasiones, hasta que te olvidabas de ti mismo.
Esto traía consecuencias para las fiestas, solo por mencionar una: Aunque podías ir a los baños, era bajo tu propio riesgo, podrías encontrar cosas que no deberías ver.
La fiesta frente a ella es diferente, tambores y pies descalzos, instrumentos de viento como zampoñas y una cosa parecida a una flauta dulce, también había un instrumento parecido a una guitarra en el suelo con las cuerdas desgastadas y rotas, veía fogatas esparcidas pese a ser de día.
A diferencia de las fiestas que ella recordaba, esta era una nueva que nunca observó antes, lo más extraño es que había alcohol…
al menos algo así como el alcohol…
parecía que las personas tenían jarras de vino artesanales enterradas en algunos lugares de sus patios, ¿Quién sabe cuanto tiempo estaban enterradas?
Solo Dios sabe; pero tal parece que uno solo podía tomar lo que uno mismo preparaba, así que Maribel fue denegada de tomar alcohol, no probó ni una gota.
—¿Sabes?
Espero que no te vuelvas como ellos, Pedro.
Dijo ella resentida por no recibir nada.
El niño miraba con desagrado lo que tenía en frente, parecía exagerado la manera en que observaba con descontento.
—Si…
nunca seré como ellos.
—…— De alguna manera esta escena le recordó algo, viéndose descartada y mugrienta mientras otros disfrutan de la vida — ¿No seré yo un gallinazo sin plumas verdad?
—Dijo como broma «Definitivamente lo eres» respondió el sistema — Knu El quejido de Maribel era de dolor, aunque emocional, seguía siendo dolor.
—¿Qué es un gallinazo sin plumas?
—Un gallinazo es un ave de rapiña…
es decir, un ave que come basura y a otros animales podridos después de morir, no matan sino que se comen a quienes ya murieron; como suelen juntarse donde hay mucha basura para encontrar alimento, aquellos que no tienen ni donde caer muertos…
o que solo encuentran comida en la basura, se les podría llamar un gallinazo sin plumas.
—…—Pedro miró largamente a Maribel —Entiendo Al principio parecía querer responder con algún comentario, pero luego simplemente dijo “entiendo”.
A Maribel le preocupaba un poco que el niño estuviera conteniéndose o reprimiendo sus emociones luego de creer que casi lo abandonó, cosa que la hacía sentir culpable porque tal vez debió contarle el plan a Pedro; pero sentía que la idea que le vino a la mente en ese momento era tan improvisada que podría salir mal.
Decidió que lo mejor era si Pedro estaba listo para correr, una forma de pensar que empezaba a disgustarle, pero en ese momento sentía que era lo correcto.
Ahora Maribel sentía que había pagado su deuda, pero tenía otro problema en manos.
Pese a querer descansar, el mundo parecía en contra de su idea, así que hiso una fiesta, impidiéndole dormir; de cualquier modo ahora Maribel debía descubrir cómo hacer para llegar a un lugar seguro donde no ataquen a Pedro por ser un semi humano, pero el problema no se solucionaría solo con saber a dónde ir.
Anteriormente Maribel había salido a caminar en la noche, cosa que le abrió los ojos a este gran problema suyo, la noche misma era el problema; en esa completa oscuridad, con árboles llegando a la sima de su visión, no podía ver ni siquiera la luz de las estrellas, si acaso habían estrellas, sin mencionar que al no poder empaparse de montones de pasto seco sobre el cuerpo, el frío no les dejaría dormir; entonces no podían caminar ni tampoco dormir en las noches, en realidad tampoco pueden comer ni beber agua, porque necesitas poder ver para eso.
Eran completamente inválidos, ni siquiera lisiados, eran como un paciente en coma.
Esto llevó a Maribel a un estado de relativa tensión, solo relativa porque ella sabía la solución para eso.
La boca del viejo Raz se abría y cerraba cada ciertos minutos, bostezos prolongados se mostraban y luego desaparecían; otros hombres se encontraban ahí también — Así que…
¿Quieres aprender a cazar?, supongo que es entendible…
ya era hora de que emprendieras un viaje.
—El viejo no sonaba desdeñoso.
—Así es, no puedo mantenerme más tiempo en este lugar…
bueno, yo si pero Pedro no.
—Oh…
así que ese es su nombre.
Entiendo…
El Viejo parecía dudar menos de sus comentarios últimamente —¿Sabes?
este trabajo suele ser generalmente de hombres, es una lástima que tengas que asumir esa tarea, pero al mismo tiempo creo que es admirable.
—¿Qué es lo que te parece admirable?
—El hecho de que aprendas a cazar y hacer leña para poder escapar con ese chico.
Los de al fondo parecían intrigados por saber más, preguntándose con quién se fugaría la mujer, pero a Maribel no le hacía gracia que hagan chismes de ella.
—No te preocupes, para mi no es un problema.
Maribel iba vestida con su percudida ropa de médico, aparentemente lo que más valor tiene en sus pertenencias, aunque ella no temía romperlo igualmente le dolería un poco si se lo robaran.
Ese día su pecho parecía más plano debido a que se había amarrado con unas esteras pequeñas que le regaló Clara.
Las apretó fuertemente, bueno al menos tan fuerte como para poder correr y saltar sin que le duela el pecho o le corte la respiración.
Nadie parecía darle importancia al nudo que sobresalía de su camisa.
Así partieron con Maribel teniendo un cuchillo de caza en el bolsillo, la zapatilla antaño blanca que usaba Maribel ahora tenía manchas en todos lados que no podía quitarse; usaba calcetines sucios, pues aunque normalmente intentaba no usarlos sino es para dormir, ayer se había preparado para correr si era necesario, desgraciadamente ambos eran blancos.
Maribel se sentía extraña caminando en silencio entre los árboles, aunque a un ritmo ni lento ni rápido, ninguno hacía un solo sonido, cuando identificaron un grupo de animales cerca rápidamente se acercaron para avisar el hallazgo.
Habían colocado una trampa de red en un árbol del que jalarían 3 hombres desde la rama de otro gran árbol sin hojas, mientras tanto le habían ordenado a Maribel ponerse en dirección lateral a esa misma red aunque unos metros más adelante, para que si el animal se desviaba ella lo matara, otros 2 estaban en otras esquinas esperando mientras que uno de ellos perseguiría a la víctima.
Empezaba a sospechar que vestir de blanco era mala idea, tal vez el animal lo note de antemano y se desvíe incluso antes de acercase a ella.
Maribel no tuvo más opción que buscar un arbusto seco pero con muchas ramas, entretejidas en una maraña simplemente espectacular, y de espaldas al río; probablemente lo que sea que cazan hoy no la vería antes que ella a él, también tenía que agradecer por la suerte de tener un arbusto así cerca.
Casi diez minutos después un jabalí corría con una herida en el estómago, sus gruñidos al correr lo hacían parecer espeluznante, como una especie de maldición para el mundo entero; el animal estaba por desviarse del camino y saltar al agua cuando repentinamente se alejó del río, Maribel no sabía si había hecho algo bien o terriblemente mal, pero el jabalí quiso correr en el sentido contrario a ella; para mala suerte del animal ya habían 2 hombres esperando Uno le perforó completamente el estómago y cuando el animal cayó al suelo rápidamente le cortó el cuello, el otro pronto se acercó con un tronco y cuerdas para atarlo; los alaridos eran ensordecedores.
El proceso se repitió con algunos otros animales cayendo en la red y otros no, uno incluso se escapó de las manos de Maribel, mientras que la mayoría se perdían en la hierba o se hacía camino entre los agujeros de la red.
Para la última víctima, un hombre llegó gritando por ayuda al grupo mientras sujetaba a una serpiente del cuello, que a su vez estrangulaba su mano.
Maribel llegó en un instante, siendo la más cercana, inmediatamente tomó su cuchillo y se lo clavó a la cabeza de la serpiente, el agarre pronto se aflojó.
Sintió la satisfacción de haber compensado su error de perder a las presas anteriores, pero cuando contempló a la serpiente en sus últimos momentos pudo sentir un fuerte dolor que le abría el cráneo, emociones como el miedo, odio y ferocidad como nunca antes había sentido junto a un deseo sangriento de venganza que la sacudieron hasta los huesos y la hicieron perder un poco el equilibrio.
Afortunadamente la serpiente murió pronto.
Pero esa experiencia arruinó por completo su sentido de logro.
Ella participó en la casería solo un día más, pues la inspección a Puerta de Sal no tardaría mucho en llegar, aunque los métodos grupales de caza requerían de muchas personas juntas, acechar a la presa hasta el cansancio era otra historia.
Las cosas mejoraron cuando el sistema le dio la recomendación de copiar la experiencia de cacería de los que estaban a su lado, la sorpresa…
o tal vez ya no tan sorprendente, es que literalmente pudo hacer una copia de la experiencia de caza que tenían estos hombres en el segundo día, y ahora su cuerpo parecía tener una memoria muscular desarrollada por años de práctica; lo que le permitió mejorar rápidamente en solo dos días Le gustaría decir que era perfecto, pero parecía que incluso el sigilo tenía sus límites; o quizás la experiencia necesaria crecía exponencialmente para ver mejoras cuando ya eres ducho en un arte.
Los demás admiraban en secreto cuán rápido ella mejoró, pero no era secreto para Maribel pues ella podía sentirlo, lo que la hacía sentir orgullosa, desafortunadamente un mensaje llegó a ella acabando la segunda cacería «La habilidad intercepción de campos de percepción a sido sellada en el dantian, la anfitriona ya no podrá mezclar su campo energético con los campos de otros otros seres vivos» —¿Qué?…
Ella estaba desconcertada, se supone que su habilidad era la de manipular los aspectos ilusorios de la vida ¿Por qué el sistema bloquea sus habilidades?
no estaba haciendo nada malo a nadie…
«No me molestaré en preguntar ahora, ya que no es un gran problema, pero espero que haya una buena razón para que alteres mis cosas sin permiso» «El sistema no puede responder a las razones de privar a la anfitriona de su habilidad, pues no piensa revelar secretos celestiales, pero la anfitriona misma podrá saber el motivo más adelante cuando se eleve».
Esa respuesta calmó un poco el descontento de Maribel, también es verdad que ella misma no desea sentir lo que otros sienten, por muy útil que sea eso para las relaciones sociales, aún tiene sus desventajas, como el escalofriante recuerdo de sentir lo que sintió aquella serpiente, aún la tiene mal recordar ese momento y esas emociones tan oscuras.
En el día siguiente apenas, salió el sol Maribel y Pedro se marcharon.
Dirigiéndose en sentido contrario a donde sale el sol, pues el sol es donde uno se adentraba más al Reyno del dragón rojo, en vez de eso ella dirigió la marcha a una secta de cultivadores que se encontraba cerca, al menos según la respuesta del viejo.
Esperaba que pudieran brindarle apoyo ahí; Maribel suponía que eran lo más cercano a los monjes en sus monasterios, así que esperaba poder recibir hospitalidad pese a las circunstancias que pasaba.
Con una canasta de un niño a la espalda ella caminó por el día y hacía fuego en la noche, Pedro era misteriosamente bueno en encontrar ramas secas y pasto, incluso solía regresar con frutas sacadas de quien sabe dónde, pero una cosa que Maribel se negó proactivamente a comer eran las vayas silvestres, había oído muchas historias de gente envenenada por no saber comerlas y ella fácilmente podría resultar ser una de esas personas.
Otras cosas meritorias de Pedro eran su buena orientación geográfica, mientras que Maribel temía perderse si se salía mucho del camino, el niño parecía ir libremente de un lado a otro y siempre sabía como volver; tanto así que incluso empezó a llevarlo a cazar para poder explorar más lejos del camino, camino que era tan poco transitado que, de no ser por las piedras, ella no sabría que ese era el camino.
La hierba incluso crecía en las zonas donde las piedras no tapaban el piso.
En esos días Maribel hiso preguntas a Pedro, aunque solo ocasionalmente, para intentar no molestar al niño.
Pero la mayoría de sus conversaciones eran sobre cosas aleatorias que Maribel recordaba o aspectos que parecían interesante de ver en el camino, casi todo era sobre plantas, pero algunas veces encontraban un pequeño animal y eso les distraía del aburrimiento Otras veces Pedro copiaba los movimientos que Maribel aprendió del sistema, aunque técnicamente lo aprendió de su reflejo y por ende de si misma.
Pasaron así veinte días y Maribel ya estaba con la moral por los suelos, había intentado llevar el viaje con buen ánimo, aunque los primeros días lo había logrado, pronto lo nuevo y emocionante se perdió, junto con el camino que seguían…
luego de eso intentaron volver por sus pasos, pero tampoco lo lograron; estaban realmente perdidos en el bosque…
así que solo pudieron buscar una cueva.
Aunque con fuego, comida y una cueva las cosas parecían soportables, no era muy diferente a como vivían en Puerta de Sal, solo que ahora debían caminar mucho más para reponer su sed «lástima que ese lugar no tenía ni un caballo para llegar más rápido a ese monasterio» Una gracia salvadora era que Pedro no parecía ser un niño charlatán, por lo que no ponía a prueba su paciencia.
La entrada de la cueva era alta, y tenían un palo grande por donde trepaban para entrar, por las noches la cueva les resguardaba del frío y de la lluvia.
Dentro de la cueva el calor del fuego resultaba ser mejor que la paja sobre la que solían dormir, aunque debían tener cuidado con dónde encendían la leña, porque en algún momento el calor hacía una corriente de aire que apagaba el fuego.
Habían pasado los últimos 5 días intentando orientarse y parecía que incluso la nariz de Pedro ya no podría ayudarlo, eso hasta que un día él detectó algo.
—¡Son personas!
¡Puedo oler a personas cerca!
—¡¿Qué?!
¿Dónde están?
—La urgencia en la voz era compartida.
Pedro y Maribel bajaron y echaron a correr.
—¡Cerca del gran árbol de caoba!
Al llegar al árbol Pedro volvió a olfatear mientras caminaba por el lugar un rato y volvió a correr a otro lugar —¡Ahora por aquí!
Maribel lo tomó del brazo.
—Espera —Bajó su espalda indicando la canasta y dijo —Sube, no quiero que te canses y tu nariz ya no funcione bien.
Pronto fue guiada por Pedro a correr entre árboles, casi 10 minutos después de deambular a toda velocidad, Maribel pudo ver que el conglomerado de árboles se hacían menos altos, hasta que finalmente escuchó ruidos de carretas y cascos de caballos caminando, una expresión de alivio se formó en su rostro cuando identificó de donde venía el ruido, era desde abajo, solo podía ver el techo de uno de los carros, así que ahí es donde quería bajar Adelantando el camino y llegando a una inclinación en el terreno a modo de bajada, interceptó la caravana; cosa que cambió su expresión de alegría a una de desconcierto que pronto se convirtió en temor.
Cinco horas después, Maribel estaba junto a más mujeres, sin su canasta entre sus pertenencias y con ropa roída que no era originalmente suya, sentada dentro de una jaula de hierro y en frente estaba otra jaula con cinco niños, entre ellos Pedro.
Habían más carros tirados por caballos delante, de los que salían sonidos no muy decorosos de hombres y mujeres.
—Tan lamentable Dijo Maribel mirando al cielo desde su celda.
En verdad, ella casi termina como las mujeres delante de la caravana, pero de alguna manera pudo hacer desaparecer el deseo de los hombres frente a ella, desafortunadamente eso es solo temporal, así que solo puede salvarse si misma «¿Es porque me encontraron con un niño?
tal vez piensan vender a las vírgenes por más valor» El pensamiento la hacía sentir nauseas.
Ahora Maribel estaba meditando, al menos algo parecido; con los pies encadenados no se podía sentar correctamente y los pensamientos intrusivos le hacían difícil concentrarse.
Los ruidos pronto se calmaron y una mujer vestida con las túnicas que le robaron a Maribel entró, una luz verde salió del carro y ella volvió a vigilar al frente.
Maribel podía sentir que esa luz verde debería restaurar a las personas a un estado óptimo, pero por algún motivo no podía sentirse segura de que hacía exactamente eso.
Un hombre estaba afuera de su celda dibujando su rostro y escribiendo cosas en un papel, así es…
papel, Maribel esperaba encontrar algo así como el papiro; pero parece que este mundo ya descubrió como hacer el papel, aunque para nada era tan blanco como el que ella recordaba, a la vista parecía como si fuera cuero, pero el sonido que emitía era claramente papel.
—Debería culparla de robo y asesinato…
esas prendas…
no, Miriam las desea así que no debería acusarla de ser ladrona…
*estremecerse* El dibujante sintió una presión en el pecho y un escalofrío le recorrió el cuerpo, aunque no entendía porqué, no sentía ninguna fuente de peligro pero su cuerpo reaccionó con temor.
Mirando a la chica delante, ella no parecía estar gustosa de escuchar su parloteo, algo en especial pareció enojarla.
—¿Qué miras perra?
¿Acaso estás pidiendo unirte a las de enfrente?
Dijo con expresión burlesca.
—Si quieres yo te puedo atender…
En ese momento extrañamente dejó de querer molestar la chica, así que decidió seguir con su trabajo.
Maribel no dejaba de maldecir en su mente, tanto que incluso parecía haber espantado al sistema.
Minutos después mientras miraba un corte que tenía en su brazo, pensando en que no quería que esa herida se infecte, volvió una idea que ya había pensado antes: Ofrecer curar las heridas de los contrabandistas.
Pero descartó la idea inmediatamente, incluso si tenía que sufrir, no quería serle útil a esa clase de basura humana; de hecho el sistema parecía darle la razón en ese momento.
Pronto cinco mujeres más fueron encerradas en una jaula al lado de Maribel, ella no quería voltear a verlas, así que no lo hiso, pero podía escuchar uno que otro llanto reprimido.
—Ya vuelvo mamá —Esa frase sobresaltó a Maribel, quien giró inconscientemente.—Pronto llegaremos, ellos dicen que nos dejarán ir pronto junto con papá La voz era de un niño de 7 años que acariciaba el cabello desordenado de su madre.
—*Blerhg* Inesperadamente Maribel pudo sentir las emociones de las mujeres a su costado y no pudo evitar el vómito, aunque se supone que vomitar debía calmar sus nauseas, estas no hicieron más que aumentar.
—Que diablos…
¡estás arruinando mi retrato!
El hombre pronto empezó a secar el ácido estomacal que salió volando hasta su cara y su dibujo —¡Carajo!
está arruinado, zorra malparida esta vez si que vas a sangrar.
El hombre abrió la puerta y las mujeres se asustaron, retrocediendo a rastras con sus pies encadenados.
La mente de Maribel empezó a trabajar tan rápido como pudo.
—Oye…
es solo un dibujo, puedes hacerlo de nuevo…
—¿Es solo un dibujo?
Llevo cinco horas haciendo un folleto falso de búsqueda, además los materiales para nuestro negocio no salen de lo que cagas, ¿Sabes el problema en que me metiste?
Maribel quería responder “Es tu culpa por estar tan cerca” pero en lugar de eso una idea le vino a la mente.
—¿Ehhh…?
entonces tu jefe te maltrata jejejeje…
pensaba que eran todos unos desgraciados, pero parece que hay niveles El hombre agarró a Maribel de la ropa y le dio un fuerte golpe, pero ella siguió provocando.
—Así que…
¿Realmente te oprime tanto?
me pregunto quien dominaría en la cama entre tú y él.
Una sonrisa oscura y burlona nació desde el corazón de Maribel, lo que pareció insultar mucho al hombre.
—¡Silencio!
yo soy un hombre de pies a cabeza, no me metería con con algo menos que una mujer.
—Oh…
pareces desesperado por demostrarlo, dicen que esos son los que se ocultan más; ¿Ser la perra de tu jefe te da vergüenza?
Un golpe más le cerró la boca, pero eso no bastaría para que se detenga, aún con más sorna en la voz dijo —Demuéstralo…
demuestra que no eres su perrita y desafíalo.
La reacción de las mujeres de al lado era mayoritariamente pavor pues ya imaginaban la muerte de la recién llegada, pero la confusión empezaba a asomarse cuando el hombre ya no atacó, sino que se quedó confundido.
—…
Maribel sintió que de alguna manera su habilidad no funcionaba bien, así que insistió.
— Ehh…
no me digas que te tiene tan domesticado que realmente no te atreves.
En ese momento una notificación llegó «Has extraído la lealtad de un subordinado de fuerte voluntad».
—¿Y qué sería ese acto de rebeldía según tú?
El corazón de Maribel empezó a correr al 100% cuando escuchó eso, sabía que si se equivocaba la lealtad del subordinado volvería a quien sea que lo dirigía.
Así que cuidó sus palabras mientras usaba su habilidad a máxima potencia.
—Bueno…
¿Qué tal si dejas salir a ese niño?
Dijo indicando al niño que guardaba la llave de las esposas.
Ella había visto como esa única llave abría y cerraba las ataduras de pies y manos de las mujeres.
—Jeh…
¿Algo así de simple?
ese bruto…
El hombre pareció reconsiderar sus palabras, luego asintió y dejó salir al niño —Listo, ¿Ahora quien es la perra de quien?
Maribel sonrió con burla —¿Qué?
¿Realmente piensas que eso es suficiente para decir que no eres su perrita?
andas con miedo de lo que él piense e incluso agachas la cabeza cuando él ni está presente…
*knu* El hombre agarró la mandíbula de Maribel con una mano y le colocó su boca la llave que tenía el niño, luego le dio palmaditas en la mejilla.
—Buena perra —Dijo divertido, después giró para tomar su hoja manchada de vómito y se fue.
Maribel sintió que había desperdiciado una oportunidad de oro, cuando un minuto después repentinamente un Click sonó y se abrió la puerta —¿Qué…
cómo?
Ahí estaba el niño que solía tener la llave de los pies y de las manos.
Parecía que en su arrebato emocional el niño había podido robarle las llaves al guardia, eso más la que Maribel tenía…
Rápidamente se movilizaron, no tenían tiempo que perder; cerca de las jaulas habían escondidos garrotes, látigos y arcos con flechas, también habían herramientas de jardinería y otras cosas que solían usar para proteger la mercancía ante cualquier ataque; pero ahora bien, hay que aclarar, solo estaban escondidas para los atacantes, pues quienes los habían visto usarlos sabían perfectamente qué mantas o botas levantar para encontrarlos.
Lo siguiente en ocurrir fue una masacre.
Las mujeres vírgenes una vez libres de sus cadenas liberaron a los hombres, quienes tomaron las armas.
Sigilosamente quitaron las cadenas de todos y pronto iniciaron una rebelión.
—Fuu…
fuuu…
fuu…
Maribel estaba agotada, no solo debía cuidarse de ser atacada, sino que había estado usando su habilidad tanto como podía.
En un momento de tensión había roto la camaradería de algunos cuantos y así estos se mataron entre si; a otrosotros les arrebató la voluntad de pelear y se las entregó a los defensores; en otra ocasión casi le clavan un cuchillo pero con una expresión forzada de ternura y algo de manipulación en las emociones del sujeto, este incluso peleó contra sus camaradas (Igual lo mataron); incluso la mujer de antes que vestía su ropa de médico se vio expuesta, cuando Maribel empezó a robar la preocupación, el sentido de la urgencia de esta situación, el deseo por el dinero, la camaradería, el instinto de supervivencia y muchas otras cosas, la maga sanadora cayó en batalla por su descuido.
Sentía que básicamente el mundo empezaba a dar vueltas.
Pero de alguna manera lograron superar la barrera de los números y mataron a todos los enemigos, solo perdiendo a la mitad en el proceso, además los niños estaban a salvo y los adultos agradecían a los cielos cuando los esclavistas simplemente perdían toda gana de luchar y en ocasiones dejaban caer sus armas, lo que les permitía tener mejores herramientas de asesinato.
Así que ahora Maribel respiraba profundo, aliviada de que todo salió bien bajó la guardia.
—¡NOOOO!.
Un grito de completa agonía sonó desde la jaula de los niños, Maribel volteó la cabeza asustada mientras estaba botada exhausta en el suelo; aún con el mundo girando podía enfocar un poco su visión, si algo pasaba ella estaba lista para poyar aunque se desmayase, pero lo que vio la hizo respirar frío.
«¿Pero qué estoy viendo?…» La cabeza de un niño estaba en las manos de un hombre adulto, desprovista de su cuerpo.
—Eso se lo ganó por ayudar a esos cabrones a cerrar las celdas, si ese dibujante no fuera tan estúpido, verdaderamente ese niño nos habría cagado la vida.
La madre del niño que parecía haberse recuperado de su malestar en el fragor de la venganza estaba ahora arrodillada en el suelo, queriendo quitarle la cabeza de su hijo al hombre.
La visión destrozó los esquemas de Maribel, ella pensaba que esto no pasaría; podía entender que el hombre sintiera rencor, pero parece que lo había subestimado.
—…
—…
—…
—…
—…
El traidor y toda la multitud se sobresaltó cuando repentinamente una atmósfera pesada se cernió sobre ellos, sus corazones se oscurecieron, sus estómagos empezaron a doler y sus piernas a temblar.
Una energía opresiva empezaba a arremolinarse alrededor de Maribel mientras ella sentía que perdía lo último de sus fuerzas, después se desmayó.
—Haa…
Un suspiro ahogado y colectivo se escuchó, el silencio cayó.
—¿D-deberíamos…
?
—Dijo alguien pasando un dedo por su garganta.
La pregunta implícita tocó los nervios de los presentes.
—¿Estás loco?
Si…
si despierta y se enoja más…
—No había notado su existencia hasta ahora, ¿Cómo puede alguien decirme que eso es una cultivadora?
—No importa lo que te digan, eso sin duda era Ki; solo los cultivadores tienen tanto.
—Escuché de magos que tenían cantidades muy grandes de Ki también.
—IGNORANTES —Gritó un hombre entre los presentes —esa mujer es una cultivadora y no se puede comparar a ningún mago que pueda haber, todos pueden jactarse de saber usar magia si lo estudian, pero solo unos pocos en el mundo pueden jactarse de que la energía les responda a voluntad; eh incluso entre esos aún deben ser capaces de cultivar esa energía para que crezca.
Si tocan a esa mujer ella podría simplemente manipular el entorno con un pensamiento y llenarse de poder antes de que se arrodillen a suplicar perdón.
Si nunca vieron pelear a los cultivadores, les digo que cuando ellos ven mortales solo ven hormigas que les pican con sus armas, no importa que tan lamentable se vea, atacarla es un suicidio, no podrán atravesar su piel.
—E-entonces…
¿Porqué no peleó todo este tiempo?
—¡¿Quién es tan estúpido para preguntar?!, ¿No viste cómo esos hombres detenían sus ataques sin motivo, no sentiste tu cuerpo revitalizado de energía?
¡Piensa como diablos matamos a cincuenta bandidos en un asalto de frente si solo éramos siete hombres peleando y tres protegiendo niños y mujeres!
Era como si esos bandidos ni siquiera notaran que estábamos haciendo un motín hasta que les caímos por detrás…
Un ruido sordo se escuchó y la cabeza de un hombre rodó, pero nadie parecía interesado en reprender la acción, la mano del hombre decapitado soltó la cabeza del niño y su madre pudo recuperarla.
Pedro se encontraba sinceramente aliviado, por un momento pensaba que regresaría a su antigua vida, con asesinatos públicos para el placer de los espectadores, pero estaba de acuerdo en que ese hombre debía morir, le recordaba mucho a su padre como para aceptarlo en la caravana.
___________________________________________ Pasadas las horas, Maribel finalmente despertó; el olor a sangre estaba un poco menos intensa del que recordaba, pero eso no quitaba la indignación en su pecho; rápidamente se levantó para hacerle la vida miserable al hombre que se atrevió a matar a un niño, estaba dispuesta a hacer que el agua le sepa a tierra, que le tenga fobia a la luz, que le de pavor sentir placer y muchas otras cosas más.
Pero al despertar… lo encontró muerto.
Las carretas estaban siendo lavadas en un río y Pedro estaba siendo alimentado junto a otros niños con la comida que tenían los malhechores en sus tiendas.
—…
Realmente…
sistema, te digo…
este mundo está más loco que yo…
«No exactamente, solo es diferente de tu mundo original» —En mi mundo original estas cosas no pasaban…
«Solo no te pasaban a ti» Los bellos de Maribel se erizaron ante el recordatorio del sistema, el pavor que debieron sentir esa gente…
ella no podía imaginarlo.
«Quiero una respuesta sistema, ¿No estoy teniendo mucha mala suerte?» «no» Maribel sintió que eso era una afirmación escandalosa, pero pensándolo bien, perderse en el camino fue culpa suya, ¿Así que no es culpa de ella encontrarse con los esclavistas?
«Entonces…
llegué a un nuevo mundo, obviamente sin nada, lo que no es culpa de nadie; y pasé por precariedad por eso mismo, lo que tampoco es culpa de nadie; pero luego me quisieron vender como esclava…
lo que si es mi culpa… soy una inútil sin duda» Maribel quería decir que el mundo es injusto, pero realmente no parecía ser el caso «Supongo que realmente no estoy teniendo mala suerte…» Con preocupación miró al cielo «Entonces…
¿Qué será de mi cuando tenga mala suerte?» Ahora solo cuatro hombres protegían a las personas, pero de alguna forma parecían más confiados que antes.
Maribel se sentía incómoda por la sangre en su brazo, y más aún porque de alguna manera eso llamaba la atención de las personas, lo que es normal en si, pero las personas se limitaban a mirar y no ayudar.
Intentando despejarse se zambulló en el río y al salir no tenía la cicatriz esperada, cosa que incluso ella misma sentía que era extraño, pero estaba muy exhausta para preocuparse.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com