Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Sistema de Evolución Universal - Capítulo 8

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Sistema de Evolución Universal
  4. Capítulo 8 - Capítulo 8: Liberación, paz forzada
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 8: Liberación, paz forzada

Clara se encontraba pensativa y rememorando las últimas horas. Si bien Clara parecía pensar que el alcalde se inclinaría cuando estaban conversando con Maribel, las acciones de este le dejaron una fuerte impresión; ya podía sentir el respeto decayendo en su corazón poco a poco, aunque conscientemente ella sabía que no tenía otra opción. Ya era bueno que el señor haya salido ileso.En su recuerdo, el alcalde simplemente estaba en el suelo, tomando los pies de Maribel como un niño que no quería ir a su primera cosecha y se sujetaba de un árbol lo más fuerte que podía, sin importar los golpes o regaños; bueno, en realidad no hubo golpes esta vez, afortunadamente. Quién sabe qué podría haber pasado con la Puerta de Sal si su dueño recibía un golpe de lleno de Maribel en su estado recuperado.

—Suspiro ¿Qué haremos ahora?…— ese suspiro casi parecía más de resignación que de cansancio—. Esa malagradecida no quiere ayudarnos…

—Oye, no hables así. ¿Qué harás si te escucha?— advirtió William desde su mesa de trabajo.

—¡Es que esto es!… esto es… ya, es obvio… esto es un gran problema. Si una junta de esas bestias llega aquí, incluso si son solo cinco, no podremos hacer nada. Estamos en las peores condiciones, y no me refiero solo a la defensa, literalmente estamos abandonados. Incluso podrían poner a botar el estiércol a Maribel si no fuera una cultivadora— dijo Clara, pensando en las condiciones precarias—. Ni tampoco deberíamos tener estos problemas, porque se supone que el feudo debería protegernos, pero nadie ahí se interesa en ayudarnos.— Clara pensó por un momento mientras tendía una manta en el piso—. Tal vez sí deberíamos irnos…— dijo, luego se dio cuenta de la tontería que acababa de decir—. ¿Pero qué cosas digo? Incluso si nos fuéramos, no podríamos iniciar realmente de cero.

—Es verdad. Aún vendiendo todo lo que tengo de mis tallas de madera, no podríamos conseguir una casa… ni un techo decente.

—William… creo que, si el cielo no nos sonríe, estaremos acabados— dijo Clara, tendiendo espigas sobre el suelo.

En el establo, Maribel estaba jugando con el cabello del niño sin nombre. La veracidad con que el pelaje de sus orejas se volvía cabello la dejaba sin palabras; la hacía querer saber todo lo nuevo sobre estas especies semihumanas. Sobre todo, le picaba la curiosidad por saber su anatomía; no obstante, Maribel no estaba interesada en embarcarse por un camino de disección de cuerpos.Por otro lado, observar la anatomía de sus suaves orejas infantiles, por muy fascinantes que parecieran, le traía otro pensamiento, uno muy doloroso: que todo esto era definitivamente real. Viendo esto, le dolía admitirlo, pero no podía ser más que real: el hambre, la soledad, la falta de higiene, ser abandonada por el mundo… no, mejor dicho, haber sido arrebatada del mundo para caer en uno donde no tenía de dónde agarrarse para conseguir una vida digna; un mundo donde incluso sus conocimientos estaban gravemente limitados para obtener un buen empleo.Era real. Estaba en otro mundo, junto con lo que eso implicaba. Algo que le dolía admitir era el gusto agridulce de encontrar a alguien que aprecias y que te recuerde lo que perdiste; no era que el niño quisiera recordárselo, así que, para empeorar su frustración, Maribel no podía culpar a nadie.El niño se movió hacia un árbol cercano, viendo que Maribel caía en contemplación.

¿Pero qué significaba estar en otro mundo? Significaba…

«Mi habitación alquilada, mis padres, mi carrera, la comida comprada y preparada con buena sazón y condimentos, la ropa cómoda y cálida, mis sueños… incluso él… suspiro debí decirle que lo amaba… aunque solo fuera por capricho. Todo eso se fue. ¿De qué sirve esta segunda oportunidad, si no puedo tener nada de eso?»

[La anfitriona no ha recibido una segunda oportunidad. Es falso afirmar, mirando al pasado o al futuro, que tienes “otra oportunidad” en el sentido que entiende la anfitriona.]

—…— Maribel sintió una punzada en el pecho, de la que le tomó un tiempo recuperarse para hablar.

«¿Seguro? Aquí nadie me conoce, además realmente casi me matan, o tal vez lo hice y de verdad morí; ¿entonces no es esta otra oportunidad?… aunque, pensándolo bien, no sé si esta mierda pueda llamarse segunda oportunidad, más parece un castigo.»

Maribel miró al cielo con dudas sobre su afirmación.

«Todo se ve tan… irreal… carente de sentido, todo carente de sentido, sin excepción, incluso mi sueño. ¿Sabes, sistema? Yo solo quería hacerle bien a las personas.»

Un dolor fuerte y conocido estaba bajo sus párpados.

«Quería que cuando abra mi propio consultorio otros vengan a mí por ayuda… pero incluso eso se me arrebató.»

La cabeza de Maribel miraba al suelo; el mar caía lentamente de sus ojos y, poco a poco, fluía más rápido.

«El mundo humano está sustentado a base de ilusiones, Maribel. El mundo humano es una ilusión; nada de lo que piensas que es real lo es realmente.»

—…— «¡¿Te estás metiendo conmigo?! ¡¿Dices que todo por lo que pasé no tiene sentido?! No comprendes mi dolor, ¡¿acaso no entiendes por qué—?!»

Maribel iba a continuar, pero el sentimiento que irradiaba el sistema la dejó atónita. Descarado como siempre, estaba en una completa calma. Maribel quería buscar pruebas de su crueldad para reprenderlo más severamente, pero al profundizar no era el sistema diciendo un “no me importa”, sino más como si realmente no tuviera motivos para meterse con nadie y, por eso, no sentía culpa.

—Frotar, frotar— Maribel se sobresaltó al sentir algo un poco áspero frotar contra su rostro. En sus mejillas se frotaba un cabello desordenado y sucio, humedecido por el contacto con su propio llanto.

—¿Por qué estás llorando?

La pregunta la congeló, dejando sus emociones como la niebla sobre un estanque. ¿Por qué lloraba realmente? Todo era tan lejano y carente de sentido… casi no podía creer que hasta hace unos días estaba desvelada en un hospital, haciendo guardia para los enfermos.

—Ah… ¿yo?… no sé… realmente no sé, no entiendo por qué lloro.— Así es, realmente ella ya no podía entender por qué lloraba; simplemente había dejado escapar todo y, antes de darse cuenta, ya no entendía el porqué.— Creo que necesito pensar un poco…— Guardó silencio un momento, dudando si decir lo siguiente era lo correcto—. Pero antes de eso, ¿podrías darme un abrazo, por favor?

El niño no tardó más de dos segundos en responder, lanzándose a sus brazos como si saludara a una hermana que extrañaba.

¿Por qué lloraba?La pregunta se mantuvo.

_______________________________

Maribel se encontraba en un río cercano, flotando con la mirada al cielo. Los arrullos de sus aguas sonaban relajantes y calmaban su corazón, pero no era solo eso; el contacto con el agua relajaba su cuerpo y su mente. Le recordaba a los videos que usaba para dormir cuando le daba insomnio tras desvelarse estudiando.Pero el parecido solo llegaba hasta el sonido; realmente Maribel no podía recordar más la sensación de escuchar esos videos para dormir. Siendo críticos, incluso el sonido del video no se podía comparar en complejidad con el de un río verdadero.

Ella se quedó con la mente en blanco, pensando en cómo se escuchaba el río en los videos con sonido repetido y cómo se escuchaba el real, que incluso contaba con bichitos haciendo pequeños ruidos; la vivacidad no podía compararse. De hecho, ese sonido tampoco podría igualar la suave sensación del agua frotando su piel, relajante como un masaje.

—«El mundo humano está sustentado a base de ilusiones, el mundo humano es una ilusión… pues realmente siento como si toda mi vida fuera una ilusión ahora…»—

Repetía lo que dijo el sistema cuando algo que Maribel no se esperaba ocurrió. Un calor en su entrepierna se sintió, y Maribel vio un fluido rojo desvanecerse en el agua. Casi se levantó a buscar una hoja para usar de tapón, pero misteriosamente un impulso de quedarse le surgió. Miró fijamente por un tiempo el rastro de sangre desvaneciéndose.

«Un fluido… que está fluyendo».

Una idea llegó a la mente de Maribel. Guardó silencio por varios minutos, contemplando la idea.

—«El mundo humano está sustentado a base de ilusiones, el mundo humano es una ilusión». Sistema, acaso…—

Una sensación de entendimiento llegó a ella, pensando en las cosas efímeras de la vida.

—«Entonces, por eso la vida humana se construye en base a ilusiones. Las cosas que impulsan a los seres humanos son todas ilusiones… las emociones como el odio, el amor, la venganza y el deseo; los sueños y esperanzas también. Todas ellas carecen de sentido real, porque todo lo que hagamos los humanos desaparecerá en un abrir y cerrar de ojos, y solo nosotros mismos le damos importancia a esas cosas; ni siquiera otras personas, sino solo nosotros mismos. Tampoco importa qué tan largo parezca nuestro legado, en algún momento tiene que desaparecer».—

Otra implicación llegó a la mente de Maribel.

—«También cosas como el instinto de supervivencia son ilusiones; por mucho que tengan efectos reales y visibles en todo ser vivo, pues igual morirán».—

De algún modo, Maribel sentía que las cosas que hablaba dejaban de ser ilusiones y poco a poco empezaba a familiarizarse y a sentir la forma en que ese entendimiento formaba parte de la realidad.

Repentinamente, una pequeña sacudida brincó en su abdomen, aunque ella no le prestó atención estando bajo el agua, suponiendo que era una reacción de sus nervios a su suave tacto.

[Felicidades. La anfitriona ha obtenido una comprensión de un aspecto de la realidad. En el futuro podrá manipular ilusiones de tipo no sensorial y conceptos abstractos.]

—…— «¿Es eso posible?»— preguntó Maribel en su mente, pensando que si intentaba hablar podría ahogarse.

[El sistema comparte sus emociones con la anfitriona, así que eso es prueba de que es posible.]

—Ah…— Maribel se quedó embobada con esa respuesta tan obvia—…—

Aún con la mente clara, Maribel reflexionó un poco cuando un entendimiento le llegó.

—Así que… esta dichosa segunda oportunidad… es solo una continuación de mi vida anterior, no es ninguna segunda oportunidad. Yo soy yo, después de todo; solo tengo una oportunidad en mi existencia.

[La anfitriona lo entiende bien. El sistema ve que no estás sorprendida de tu recién obtenida habilidad; si deseas, puedo ayudarte a usarla con mayor facilidad.]

—¡No es así, estoy sorprendida! Es solo que… creo que solo me haré más líos innecesarios si empiezo a darle vueltas al asunto. No es que quiera manipular cosas abstractas tampoco, son muy importantes para usarlas sin responsabilidad.

La expresión de Maribel formó una sonrisa cuando el sistema le dejó saber lo que sentía: alegría. Así que ella se alegró junto con el sistema.

—…—

Entrados en un ambiente de confianza, Maribel quiso saber un poco más del sistema.

—Tengo una pregunta, ¿por qué te llamas Sistema de Evolución Universal?

[Porque el universo está en constante dinamismo, así que muchas cosas se crean y se destruyen. Pero el sistema, de manera independiente, hace su aporte en la evolución del universo.]

—…— «¿Eh? Eso sonó genial de algún modo».— Dime, ¿Cuál es exactamente tu función en el gran cosmos?

[El cosmos es un sistema autorregulado, del cual yo mismo formo parte. En cuanto a mi función, el sistema no divulgará secretos celestiales.]

—…— «Ya entiendo, más o menos».

_________________________________________

Maribel regresó a Puerta de Sal, un nombre curioso, pues está en un lugar selvático, pero ya se había cansado de darle vueltas al asunto. El muchacho lobo estaba cerca, así que lo llevó al río a bañarse en secreto; ahí comprobó que efectivamente también tenía cola. La manera en que se escurría el agua por su pelaje negro era como su cabello en la ducha.

Aunque no podía recordar cómo se sentían muchas experiencias, podía recordarlas visualmente y algunas incluso habían tomado más realismo al evocarlas. Con su mayor conexión a la realidad, incluso podía sentir como si pudiera tocar cosas con la mirada, aunque ella no sabía si era un poder sobrenatural o el resultado de liberarse de parte de su depresión.

Al día siguiente Maribel apareció en la casa que también era el comedor común de los trabajadores. Buscaba ver a William y Clara; originalmente debería haberse escapado esa misma madrugada, pero su nueva comprensión le trajo un cambio de planes tras reestructurar su mundo interior. Sentía que no podía dejar las cosas sin devolver de alguna manera el favor que le dieron en este lugar, aunque realmente ya no sabía qué cara poner cuando afrontara al viejo líder.

—¿Qué quieres?— La pregunta de Clara fue directa e hiriente; sinceramente Maribel entendía las razones de su enojo y no podía defenderse—. H-hola, Clara, solo quería decirte que he decidido ayudar… aunque, bajo ciertos términos.

Un fuerte ruido de madera cayendo se escuchó de fondo, junto con el grito de un hombre que Maribel no reconoció por su voz:

—¡Maldita sea, mi pie está aplastando mi pie!

Al rato salió de la casa William y se la llevó con el viejo líder de Puerta de Sal. Nuevamente ella no sabía qué rostro poner.

En la casa del viejo, el ambiente era incómodo; aunque Maribel tenía una pregunta que hacer antes, tal vez intentando iniciar por algo ligeramente más fácil:

—Entonces… ¿me dejarán seguir trabajando aquí?— Ambos la miraron con enojo reprimido—. Parece que el asunto del trabajo será para luego… jejeje… ¿quieren preguntar mis condiciones, verdad?

—Así es. ¿Qué te hizo decidir arriesgar tu vida?

—¿Arriesgar mi vida?— Maribel se rió entre dientes—. Mi vida estaba perdida desde que nací, pues nacimos para morir.

La manera tan tranquila en que lo dijo, acompañada de una ligera risa, causó un fuerte temblor en las cejas del anciano y un pequeño ceño fruncido en William. Nadie es más temible que aquel que piensa dar su vida.

—Em… bueno, entonces ¿qué condición tienes?— preguntó el anciano.

—Fácil. Primero que nada: ¿hay una tribu de semi humanos cerca, verdad? Solo quiero encontrarme con ellos y hablar un poco; después pueden hacer lo que quieran cuando regresemos.

William y el anciano se miraron.

—¿Estuviste indagando los alrededores?— Algo de tensión se juntaba en el pecho del viejo.

—Algo así. Tengo intenciones de negociar con ellos; si es que se puede.

El anciano negó decepcionado. Realmente no se puede. Si pudiéramos, igual no lo haríamos, porque el reino nos castigaría por aliarnos con el enemigo.

—Lo sé… por eso negociaré yo. Ya si no aceptan, el problema es de ellos por no aceptar mi bondad…

—¿Qué es lo que tramas?…

—Nada realmente cruel. Sinceramente, solo bastaría con mostrar mi bondad aquí y, si todo sale bien… pues entonces ha salido bien.

—¿Y si no?— preguntó William con seriedad, como intentando convencerla de lo contrario.

Una sonrisa nerviosa se mostró ante los dos hombres.

—ENTONCES… huiré con todo lo que tenga. Aunque nacimos para morir, aún no deseo morir.

Esas palabras dejaron caer el silencio. ¿Alguien listo para morir que no desea morir? Qué incongruente.

—Sinceramente— dijo William—, en tu lugar estaría tan lejos como pueda de este lugar… aunque seguramente Clara me reprocharía si me escuchara…

Maribel recordó el enojo inicial de Clara. Anteriormente ella sospechaba de cosas prohibidas entre ambos hermanos; pero ahora, con la mente más calmada, no podía entender su antiguo rumbo de pensamiento. Aunque era posible que sus sospechas fueran reales, tampoco había pistas de eso.

Una vez que comprendió la verdad tras el funcionamiento humano, descubriendo los deseos que llevan a la gente a actuar y pensar como lo hacen, de alguna manera pudo entenderse mejor a sí misma. Eso no solo la calmó, sino que vio lo prejuiciosa que fue con el mundo, intentando desviar las culpas a otros.

—Bueno… realmente tengo una manera de negociar. No es que me agrade esa manera, pero es la única forma que se me ocurre para que todos salgamos bien parados de esta.

Los hombres se miraron el uno al otro ante la extraña elección de palabras, aunque esa analogía era entendible. Maribel notó este detalle; ella empezaba a sospechar algunas cosas con las interacciones anteriores, pero…

¿El significado de lo que ella dice no está un poco desviado de cómo ella lo pronuncia?Aunque podría ser la diferencia de expresiones entre ambos tiempos…

«Ah… ¿realmente hablamos el mismo idioma?»

La voz del sistema habló en su mente:

—La redacción de palabras en tu mente es interceptada y traducida al momento de hablar. Es la anfitriona quien no compara los sonidos que hace con los que debería hacer originalmente; además, la respuesta es tu segunda suposición.

«¿Sabes qué? Te creo. Incluso no vi la tierra en manos y pies de los granjeros que atendía…», dijo mientras en su mente hacía una expresión de “sí, sí, lo que digas”.

—…—

Viendo que Maribel se quedó en silencio, el viejo quiso tomar la iniciativa.

—Así que… ¿cuál es ese método?

—Un hombre bestia descendiente de un hombre lobo de linaje puro.

Las palabras parecían pronunciadas con drama, lo que hizo más que solo levantar una ceja a los hombres frente a ella.

—Tú… ¿estás loca, verdad? He escuchado muchas veces lo locos que son los cultivadores al arriesgar su vida, pero no esperaba que alguien con tu carácter fuera igual…— Al viejo líder le temblaban las cejas.

—¿Qué? ¿Arriesgar mi vida? ¿Qué es estar vivo? ¿Solo otro entendimiento humano, no?

Quería sonar valiente, pero realmente no quería apostar por ver si el sistema le ayudaría a llevar a cabo esa locura; aun así, de alguna manera fingir valor le ayudaba.

William sintió que era inútil intentar razonar. Ella ya había demostrado desde antes que era justamente eso: rara e irracional.

—¿Así que tú desapareciste a ese niño?

—¿Cuál niño? ¿El que estaba conmigo quitando hierba seca u otro niño? Es broma, jajaja…

Su humor realmente desencajaba y las miradas no dudaban en decírselo.

—Yo no lo desaparecí como insinúas; sino que él se apareció ante mí, y déjame decirte que si alguno de ustedes lo trata mal, olvídense del plan. Me lo llevaré sin pensar más en Puerta de Sal.

—… Entiendo— el viejo suspiró; no sabía si de alivio o de nervios, quizás un poco de ambos.

—¿Entonces qué planeas hacer?

—Tengo una técnica secreta, aunque me podría costar toda la energía que tengo.

Ella sabía que era su única técnica, pero solo podía apostar por esa; su otra opción era usar al niño como rehén, y no tenía intenciones de exponerlo así.

—¿Entonces… qué necesitas?— dijo William, tragando saliva.

—…— Maribel sonrió contenidamente—. Esto sonará a broma, pero no lo es. Solo necesito una promesa y las cosas estarán hechas.

Curiosamente, esta vez ninguno de los dos parecía sorprendido; parece que su diversión empezaba a perderse de a poco.

—Así que planeabas usar eso… ¿un juramento a los cielos?

Esa pregunta desencajó a Maribel de sus ideas originales.

—¿Sí sabes que eso solo funciona entre cultivadores, verdad? Los cielos abandonaron a la humanidad y a las otras razas desde hace mucho tiempo.

Una idea le vino a la mente al entender las implicaciones de aquello que llamaban los cielos; lo más seguro es que era donde residían los dioses. ¿Qué mejor lugar para atar una promesa?

—No se preocupen, precisamente es una técnica secreta por algo. Incluso si es un mortal, igual funcionará. Por cierto, tengo una pregunta muy importante.

Dijo mirando al actual líder; él le respondió afirmativamente con la cabeza, así que Maribel prosiguió:

—William es… bueno… ¿Qué relación guardan ustedes?

Ambos vieron el asunto comprensible; nunca lo aclararon después de todo, aunque ella nunca mostró interés tampoco.

—William es mi primo hermano. Yo soy Raz Schuman y William se apellida Raz; es hijo de una de las hermanas de mi padre, por lo que no pudo heredar el apellido.

Ahora Maribel tenía otra pregunta.¿Qué hacía una familia con apellido en esta pocilga?No, tenía dos preguntas: ¿por qué su nombre es igual que el apellido de William?

______________________________________

Al día siguiente, Maribel se encontraba ascendiendo la montaña con un hombre y una mujer. Ella llevaba una canasta pesada en la espalda mientras Clara llevaba una canasta llena de hojas secas. Prendiendo un pequeño montón cada cierto tiempo, cada uno apartado de los árboles y en una zona amplia.

Pasaron casi 4 horas desde que llegaron cuando cerca del medio aparecieron, Maribel podía suponer que habían 2 o 3 más escondidos en algún lugar, pero solo 2 se mostraron abiertamente, entre ellos un hombre vestido de cuero de pies a cabeza, las costuras eran claramente fibra vegetal. Tenía uñas largas y gruesas que parecían ser piedras en vez de queratina y Maribel podía sentir una sensación a podrido de solo mirarlo, su mente casi reproduce el olor; una somatización muy impresionante para solo ver a una persona. El lobo hiso un olfateo al aire y mostró una sonrisa.

—¿Vienen a rogar por misericordia?

—Vinimos a hablar, yo principalmente —Dijo Maribel.

—¿Tú?… —El hombre la examinó desde lejos —Eres solo una mujer débil, ¿Qué derecho tienes a negociar entre hombres? incluso las brujas bajan la cabeza ante mi.

Maribel levantó una ceja, casi se preguntaba si en esta ocasión debía enfadarse como antes… pero si lo hacía probablemente su energía escaparía y complicaría las cosas, solo que ella no sabía cuanto, así que era mayor razón para ir discreta.

—Bueno, realmente podemos hablar o pueden intentar suerte.

Dijo William con una sonrisa, no engañaba a nadie, tenía el corazón subiendo por su garganta, quien sabe si de excitación o de miedo por posiblemente contemplar una batalla entre esos dos.

—Tsk… —Maribel negó con la cabeza —¿Porqué les gusta provocarse unos a otros?, si fuera una guerra de provocación el rey ya provocó a todos los aquí presentes.

Clara la miró confundida, no entendía qué hacían estos dos; pero si era por salir ilesa ya no le importaría volver sin negociar.

Maribel la miró y dijo en voz alta —Bueno, es que el sujeto llega y provoca a esta gente que luego viene a hacer problemas a puerta de Sal, sin embargo no manda protección activamente a su gente ¿No es así? es como si te pusieran ante el tigre y te dijeran “sobrevive mientras yo observo con una sonrisa”

Esas palabras, dichas con algo de queja y enojo, dejaron pensando a los hombre bestia frente a ellos.

El segundo se adelantó y preguntó —¿Entonces estás en contra del rey?.

—Desafortunadamente yo no tengo una posición política definida en esta guerra civil, si elijo al rey me vuelvo enemiga vuestra, pero si os elijo a ustedes me hago enemiga del rey; ninguna me conviene, prefiero mantenerme alejada de este conflicto tanto como pueda, ¡es molesto!, así que por eso les vengo a mostrar a este niño.

Ella bajó la canasta de su espalda con suavidad.

—El líder de la Puerta de Sal me contó que se había extraviado un niño… así que me preguntaba si era este.

El primero de los lobos bufó —Extraviado es una forma bonita de decirlo, fueron esclavistas humanos que se atrevieron a llevárselo en contra de su voluntad tras un ataque humano —Aunque dicho esto, Maribel notó un indicio de mentira, quizás la anticipación no le dejó ocultarlo bien.

Maribel rodó los ojos —¿A quién le importa eso? como dije solo quiero no verme involucrada en esto, así que no me importa si fueron humanos o no, quiero hacer un intercambio.

El hombre lobo de linaje inferior miró a Maribel con sospecha

—¿Qué intercambio?

—Simple. Un intercambio entre tu clan, contigo como representante, y Puerta de Sal, con William como representante— Maribel se dirigió al niño —Dime amiguito ¿Cómo te llamas?.

El niño lobo la miró con seriedad y preocupación, no sabía por qué pregunta recién por su nombre —Pedro, como las uñas de mi padre.

—Oh… —Dijo Maribel girando a ver al lobo de uñas anormales, se acercó un poco y preguntó en voz baja —Dime… ¿Realmente te gustaría volver con él?.

El niño negó con la cabeza en cortos pero rápidos movimientos

—Entiendo —Maribel se dirigió a los lobos adultos —El trato es el siguiente: Te dejamos acercarte al niño sin protección y a cambio tu clan y tú no le hacen daño a nadie que pertenezca a la Puerta de Sal.

—Jeh… —El hombre se burló —Perfecto, trato hecho.

—Espera —Dijo Maribel —Hay algo más, me gustaría que lo jures en el nombre del cielo —Hiso una linda sonrisa, sintiendo su orgullo herido por sonreírle a alguien así —Es que soy religiosa y siento que él siempre está mirándome, así que no me gustaría dejarlo fuera de este asunto.

—…

El hombre la miró con desagrado.

William se burló —Déjalo, a los lobos solo les interesa la luna, no los cielos en si.

Clara entendió el asunto —Hermano deja de molestarlos. —miró al hombre con uñas de piedra —Si no lo deseas es normal, cada especie tiene sus costumbres, a mi también me gusta grande y redonda, aunque me contento con solo grande —La forma de asumir estereotipos de su raza finalmente pareció afectarlo un poco, pero lo segundo…

—Realmente no me gusta esos cuentos respecto a la luna.

El otro hombre lobo se acercó al que tenía uñas de piedra y le dijo al oído intentando convencerlo, aunque Maribel pudo escuchar

—No te tardes, si acaso pasa algo recuerda que aún es medio día y no es conveniente para nosotros, porque somos rastreables. Es mejor volver pronto.

—Está bien… ya que… lo juro por los cielos.

Maribel sonrió al escuchar una notificación que decía

[Los cielos te han estado observando. Has atado una promesa de dos partes con el cielo como intermediario, el cielo reconoce tus intensiones y decidió brindarte su ayuda]

El gasto de energía fue básicamente… casi nulo. Con los cielos interviniendo, Maribel apenas sentía un poco de agitación.

—Bueno… Pedro, te diré algo —Dijo Maribel —Es un gusto conocerte, me has ayudado mucho aunque no se si creas… incluso fue extremadamente oportuno. Así que si algunas vez quieres volver a mi puedes hacerlo cuando quieras, yo nunca te olvidaré.

Pedro vio a su padre elevarse sobre su altura tapándole el sol, básicamente el trato estaba hecho. Él se acercó y pasó la prueba.

—Toca el cuerno para atacar la villa, ya recuperé a mi hijo. Su madre estará feliz de verlo, o tal vez no jajaja.

Tras oír eso, Pedro simplemente se dio la vuelta y regresó a donde estaba Maribel. Cosa que causó una reacción violenta en ambos lobos, ya que el trato era una oportunidad y no un seguro de que se lo darían.

—…

—…

La incredulidad estaba en los rostros de ambos hombres lobos cuando intentaron tomarlo por la fuerza y no pudieron, sus manos y pies simplemente no lo tocaban, como si intentaran agarrar la niebla de las mañanas en invierno.

—Tú… ¡¿ Qué clase de hechicería es esta?! ¿No dijiste que nos darías a mi hijo si los dejábamos en paz?

—Bueno… no nos querían dejar en paz realmente, pero al menos así no hicieron nada tonto. Además… Pedro comió , durmió, trabajó y se bañó en Puerta de Sal, para mi… eso es ser un miembro más ¿No es verdad? y el significado es lo más importante

El lobo con garras de piedra estaba con la boca abierta- ¡Que lógica tan absurda!

—Alguien me dijo una vez que si las palabras son brea, entonces el significado es oro.

Básicamente ambas comunidades podrían meterse en territorio ajeno y no podrían hacer nada el uno contra el otro si querían atacarse; diablos, Maribel sabía que incluso podrían dormir en la cama del otro sin preocupaciones de recibir un cuchillo por la mañana, aunque los lobos no tendrían ese lujo. Lo que en verdad no solucionaba asuntos de incriminación o robos, pero al final los hombres bestia no tenían que pensar en esas cosas. Era mejor preocuparse por las implicaciones del poder de Maribel.

—…

La mirada de ambos hombre lobo estaba llena de sorpresa, aunque también de miedo; si unas palabras podrían hacer tal cosa, ¿No podría haberlos engañado para que todo su pueblo muriera al mínimo error?

— *Glup* H-hey… no… no me dirás que piensas acabar con nosotros, ¿verdad?; dijiste que no estabas de acuerdo con el dragón rojo…

Las palabras del hombre ahora parecía extremadamente cautelosas, incluso paranoicas; realmente él sentía que su vida dependía de sus palabras, literalmente; pues si ella quería podría iniciar una masacre unilateral donde ellos solo podrían correr o esconderse; era imposible alguien que jura por los cielos no sea un cultivador.

Maribel levantó una ceja, luego una sonrisa extrañamente siniestra llegó a sus labios junto a una sensación de reproche del sistema.

—¿Sabes?… no lo negaré, por un momento si pensé en hacer caer alguna maldición sobre ustedes… sería lenta y dolora, sin duda tomaría años en que se termine de cumplir. —La tez de ambos semi humanos se volvió pálida —Pero recordé algo… —Volteó a ver al niño que regresaba a Puerta de Sal acompañado de dos hermanos —Es que no es algo que yo haría, simplemente no me atrevo; hice un juramento años atrás, para no dañar sino servir, curar y aliviar los malestares… no me gustaría romper mi promesa, por más que una promesa solo sea ilusoria, esta promesa en especial, es de gran valor para mi.

Dicho eso Maribel terminó de alcanzar a los 3. Caminando unos 100 metros y sintiendo que la tensión se dispersaba, Maribel se permitió relajarse y caer al suelo de rodillas.

«Estos días si que fueron extremos, aunque aún debo seguir durmiendo en ese pasto seco, al menos es mejor que cuando llegué; así que pienso relajarme unos días…»

—¿Saben qué deseo ahora mismo, chicos? —Preguntó Maribel a William, Clara y Pedro, quienes voltearon a verla; la idea en sim ya la reconfortaba —Deseo poder relajarme como es debido, estos días me estaba estresando con tonterías y no me dejaba estar en paz conmigo misma —William pareció contemplar ese comentario reflexionando un poco, pero luego simplemente soltó una pequeña sonrisa, la segunda que Maribel considera como sincera en este mundo.

—Es verdad… yo también estaba tenso estos días, por muy bien que lo haya logrado manejar, mis nervios aún siguen de punta… solo ahora veo cuán oprimido me sentía.

Clara alborotó el cabello de William diciendo- Ve y relájate, búscate una esposa y ten hijos, pequeño llorón; mamá estaría terriblemente decepcionada de que no le hayas dado nietos.- Mientras tanto Maribel se acercaba a Pedro y lo cargaba en su espalda con su canasta, ella no bromeaba cuando lo llamó desnutrido anteriormente y no quería que se exija mucho.

Maribel dudó si era prudente preguntar en ese momento

—Así que… bueno… quizás sea maleducado preguntar, pero… si no quieren no se sientan obligados a decírmelo, ahora mismo estoy bien sin saber realmente —Maribel tomó una respiración, esperando que esto ayudara a que no sea tan incómodo preguntar —Quería preguntarles algo, ¿Por qué motivo viven juntos a esta edad?

La pregunta igualmente pareció desencajar el ánimo de los hermanos, aunque el momento era tan esperanzador que se recuperaron pronto.

—Bueno, Maribel… —Clara se acercó y le habló al oído, sin importarle que que el niño este cerca- Nuestro padre y madre fueron asesinados, y el resto de nuestros hermanos murieron de enfermedad o fueron esclavizados por contrabandistas.

—*Cof cof cof… cof cof… cof cof cof*

Maribel casi se ahoga con su propia saliva, cuando casi grita “¡¿Qué?!”

William la miró de reojo, solo él conocía lo que hay en sus pensamientos —Maribel, ¿Realmente no eres de por aquí verdad?

—¿Eh…? ¿Recién ahora te das cuenta?

—Pensaba que podrías ser una discípula de alguna secta lejana que se aventuró a conocer el mundo, déjame agregar que si es así entonces fuiste muy ingenua en tu escape.

La implicación era que Maribel era una niña mimada de alguna secta, que se escapó a temprana edad por algún motivo.

—… ¿Secta? ¿Hay cultos por estos lugares?

—Emm… ¿Cultos?, no se si hay cultos en nuestra región exacta, pero si se que en nuestro Reyno ciertamente existen cultos demoniacos. —Suspiró —Ahora debo aclararte una posible confusión tuya, cuando decimos sectas lo decimos en sentido peyorativo pero no malvado, como si lo es en el caso de los cultos, si llegas y llamas a una sectario como si fuera miembro de un culto, ten por seguro que te ganarás una pelea.

—Lo tendré en cuenta, muchas gracias.

—No pasa nada. Afortunadamente para ti, el dragón rojo no prohíbe la presencia de sectarios, sino habrían enviado a un cultivador del ejército del dragón rojo a aniquilarte.

Maribel empezaba a entender un poco qué era lo que ellos llamaban un cultivador, aunque no se atrevía a preguntar porque si no fingía saber al menos eso, ella verdaderamente podría ser vista como alguien fácil de aprovechar.

Llegando a Puerta de Sal, todos se dejaron caer en sus camas; bueno Maribel solo tenía hierba seca, pero era mejor que el suelo ardiente por el sol. El sistema compartía sus emociones para Maribel, la calma no era lo único presente en estas; parecía un poco inconforme, pero a la vez feliz y esperanzado. “¿Qué ocurre, sistema?”

[¿Cómo te sientes, anfitriona?]

«Me siento bien, ¿Pasa algo malo con migo?»

[Maribel, el sistema tiene una pregunta para la que quiero que respondas; ¿La anfitriona Maribel, aún sigue siendo Maribel]

«¿Qué clase de pregunta es esa? claramente soy yo…»

Maribel dijo sin pensar, pero en su corazón una repentida comprensión llegó, ella había cambiado; cuando comprendió que todo a lo que se aferraba anteriormente era solo una ilusión, ella misma se había aflojado de sus atadura, ¿Pero eso significaba que ya no sería la misma que antes?

«No, ciertamente aún conservo mis valores… creo»

Ella misma ya no podía recordar cómo se sentía la anterior versión suya, como cuando intentas recordar tu niñez después de años de una vida adulta, pero no recuerdas cómo se siente ser un niño; ahora ella no recordaba cómo solía sentirse antes, por lo que dudaba que incluso sus valores se hayan mantenido firmes. Eso curiosamente no la preocupó.

«Bueno, supongo que mientras yo siga siendo yo, sigo siendo yo… espera eso no tiene sentido»

Maribel quedó sorprendida un momento «Sistema, ¿Qué intentas hacer que yo haga, con esta reflexión? hay algo que te preocupa?»

[La anfitriona no debe desviarse de su camino si no es para mejor. La Maribel de cuando llegó era como un recipiente lleno que intentaba unirse al fondo del río; la Maribel actual es como el mismo recipiente pero habiendo volcado algo de los que había dentro, por eso flota.]

Maribel se quedó pensativa un momento y luego sonrió «Que inesperado… al final si que sabes dar una respuesta»

Para este capítulo me había apresudaro en subirlo porque se me borró el que tenía escrito en borradores antes, lo que me hiso escribir muy en la noche para el lugar en donde vivo y no se qué lógica me hiso publicarlo. Si acaso leiste la primera versión que subí de este capítulo, me disculpo. Realmente no me tomo muy en serio esto de corregir antes de subir porque estoy escribiendo como pasatiempo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo