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Sistema de Evolución Universal - Capítulo 9

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  4. Capítulo 9 - 9 En busca de calor
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9: En busca de calor 9: En busca de calor Un niño lobo estaba en una jaula, con una mujer humana abrazándolo.

El niño temblaba y su pelo estaba erizado.

En el cielo, la luna parecía haber desarrollado un un tinte rojo en sus bordes, apenas perceptible.

Una multitud de personas estaban reunidas rodeando un altar, unos hacían bailes y otros hacían movimientos extraños con las manos en una sincronización de movimientos caóticos y desordenados.

En el centro del altar había una mujer muerta a la que el niño no alcanzaba a ver.

Su sangre corría por unas aberturas del altar y caía directamente sobre una piedra verde, pero la piedra no lograba mancharse sino que la sangre desaparecía cuando estaban cerca el uno del otro.

La visión de ese caos le causaba gran enojo al niño, haciendo que su cola se erice y su orejas tiemblen, si había un consuelo para él era que el cuerpo de su propia madre, quien lo abrazaba, no parecía que fuese a ser usada para sus festividades…

¿Por qué?.

-Mamá…- Decía de vez en cuando el niño mientras observaba la piedra verde.- ¿A dónde deberé correr?

La mujer humana que lo abrazaba era el cuerpo de su madre, pero no parecía tener conciencia, actuando solo por instinto.

En el pasado, cuando las fiestas iniciaron por primera vez, su padre había sacado a la su madre de la jaula, ella fue la primera persona en subir al altar, una piedra blanca también fue llevado con ella.

-Gran dios devorador de la luna, que incluso los cielos te temen y por envidia expulsaron, pido que concedas a mi gente el poder para vengarnos de nuestros enemigos…

– El hombre tomó un respiro solemne- Y como muestra de mi lealtad…

te ofrezco a mi amada.- Luego de eso, un gran sonido de ovación se elevó- Esta piedra será el enlace, es la prueba de nuestra subordinación ante el gran dios, mientras esto esté en con nosotros…

nuestra gente será cada vez más poderosa, tráiganme sacrificios- Esas fueron la últimas palabras que escuchó el niño antes de que el cuerpo de su madre quedara completamente desprovisto de inteligencia.

Cada vez que hacían una fiesta, la piedra con el alma de su madre es sacada, eran las únicas veces que el niño podía hablar con su madre; pero un día simplemente dejaron de comunicarse, y lo único que ella decía era que no puede hablar, eso se mantuvo hasta mucho tiempo después.

Acabando una fiesta, como siempre dejaban a su mamá entre las fauces del altar, pero después de un tiempo nadie venía a llevarse al niño, nadie venía a sacarlo de su celda, sino que había mucho ruido y no era por la fiesta.

Estallidos fuertes y chirriantes se escuchaban, en ocasiones golpes potentes que hacía que temblaran las paredes; el sonido del caos se acercaba cada vez más, hasta que una persona similar a su mamá llegó…

-…- Esta persona no tenía cola y sus orejas estaban a los costados de su cabeza, también eran pequeñas como las de su mamá.

-¿Tú me sacarás de aquí?

El hombre no reflexionó mucho y cortó la reja con un movimiento de su espada, las barras de acero cayeron limpiamente cuando el hombre las empujó con un dedo.

Pero sin decir nada más el hombre se fue.

Afuera todo era un caos, ya antes era desagradable lo que su padre hacía con sus amigos, pero ahora era peor, no le gustaba que las personas dejaran de moverse cuando terminaban de jugar, le dolía mucho; incluso si con su mamá jugaron despacio y aún puede hacer algunas cosas, también le dolía no poder hablar con ella.

Así que tomó lo que su mamá le solía poner para taparse la cabeza y espantado por el caos huyó del lugar.

-¡Desgraciado!

No te atrevas a abandonarme, eres la llave para mejorar mi línea de sangre.

Su padre no podía concentrarse en buscarlo, pues estaba peleando, cuando de pronto un sutil poder nauseabundo salió de él, la sensación le recordaba a las alcantarillas.

-Perros del dragón, déjenme o voy a aniquilarlos a todos- La suave presión se concentró en sus manos y sus uñas largas se hicieron de piedra por primera vez desde que el niño recordaba.

-Te recordaré, pequeño gusano- Mientras su manos desgarraban los cuerpos de personas con espadas, su padre bebía la sangre salpicada y le gritaba- Tu nombre será Pedro como mis garras de piedra, ¡mientras mis armas sean conmigo nunca dejaré de buscarte!- Una personas extremadamente rápida apareció y continuó la pelea, era capaz de pelear con su padre, quien estaba enfrentando a muchos más que se parecían a su madre.

El niño corrió a grandes zancadas de ese lugar, podía sentir la sangre correr dentro de su cabeza y sonar en sus oídos, cuando se detenía a respirar veía que le salía humo de la ropa.

No sabía cuánto tiempo vagó por el bosque, pero por muchos días se alimentaba de frutas que encontraba, pasaba la nariz y olfateaba, aunque las que no le gustaban por ser muy amargas las ignoraba; por consejo de su madre, si algo en el bosque sabe mal, no lo comas, pero para gente como él y su padre, lo mejor era usar el olfato.

En el curso de los días, el niño dominó la habilidad de hacer fuego con piedras como lo hacían en las fiestas, así que se calentaba por las noches en las cuevas; mientras que a los animales ya no se los comía crudos, sino que los exponía al calor para cocinarlos, aunque el interior siempre se mantenía igual de crudo.

Él no entendía qué hacía mal con la comida.

Un día cruzó un rio y encontró un establecimiento que no se veía como aquellos en donde él solía vivir al principio, aunque una casa similar a la de sus vecinos se encontraba un poco apartada, se acercó intentando que no lo vean, cuando el sonido de unas piedras sonó cerca; pese a estar en un lugar apartado y en donde el resto de personas no vivían, donde normalmente vivirían sus vecinos, es decir los caballos, encontró que quien estaba en su lugar era una mujer como su madre, es decir sin cola y con las orejas pequeñas a los costados; ella intentó por mucho tiempo encender fuego, diciendo entre murmullos que nunca antes lo había intentado y dándose ánimos a si misma.

Él escondió su cola y orejas de lobo.

-*clap clap clap clap clap*- El niño estaba atrás de ella y aplaudía, llevaba su capucha de cuero sobre su cabeza- Finalmente lo conseguiste, señorita; no te avergüences, a mí me tomó mucho más tiempo aprender a encender un fuego.

Aunque si no querías el lugar, hubiera apreciado que no quemaras todo el pasto pues pensaba dormir ahí.

-…

Espera, me tomó mucho tiempo quemar el pasto ¿Pero me lo dices ahora?…

-…- -Debes aprender a ser más listo muchacho…

Está bien, no te preocupes, había otro lote de hierbas de todas formas; no quemaría mi único lugar donde dormir sin motivo alguno, ya se suponía que debía quemar esos; pues todos dicen que pronto las plantas empezarán a secar y si lo dejamos regado los vientos los traerán de las praderas para hacernos basura El niño asumió que eso significaba que ambos podrían dormir juntos-¿Entonces si podremos juntar suficiente para los dos?.

La mujer pensó por un largo momento.

– Supongo que si, hay un espacio donde puedes dormir…

pero dime una cosa, ¿Porqué dormirías en el pasto y no en tu casa?.

El niño no sabía si dormir en los árboles de nuevo era buena idea, pues estaba más expuesto que en el bosque, y es verdad que si las personas lo veían entonces su padre tal vez vendría a buscarlo, así que no sabía donde más dormir.

-Es que realmente no se donde más dormir…

La mujer le ayudó a juntar suficiente pasto en el día para que él pudiera dormir con ella, incluso robó algo de comida en secreto de donde comían el resto de personas para dárselo.

Ella se veía un poco como su mamá, no sabía en qué exactamente, pero se parecían un poco en la forma de actuar, ambas dormían mucho, le acariciaban la cabeza y tenían una mirada muy similar cuando pensaban.

Aunque no se veía como su mamá, era como estar con su mamá, antes de que la metieran esa piedra.

El niño se quedaba con donde deberían vivir su vecinos, quienes al parecer habían muerto desafortunadamente y ahora una persona llamada Clara era la dueña del lugar, pero se la regaló a la mujer que se parecía a su madre.

Ella solía pasar tiempo donde el resto de personas que se le parecen se juntan para vivir, mientras él solía jugar trepando árboles y explorando el lugar, también cazando insectos que querían invadir el establo, como cucarachas y ratones.

Aunque sentía algo de hambre, el recordatorio de no comer insectos ni ratones estaba un mente, cuando en una ocasión ese mismo día la mujer soltó casualmente que se veía desnutrido, pero hay cosas que no se deben comer.

El tiempo pasaba lento, él no sabía cuanto tiempo pasó, si tal vez fue un día o un mes, pero ese tiempo donde ella le traía de todo para comer era un tiempo de tranquilidad y harmonía, hasta que un día ella lloró.

Él sabía que seguro tenía que ver con su padre, su mamá siempre lloraba cuando se trataba de él, así que cuando se lo pidió él la abrazó, así como abrazaba a su mamá.

Tal y como siempre pasaba con su mamá, la mujer dejó de llorar y luego se fue a pensar; pero ella hiso algo diferente a su mamá, porque al regresar parecía ser diferente a su mamá, más alegre que cuando se fue para pensar.

Al día siguiente el niño estaba siendo llevado en una canasta, escuchaba las conversaciones de la mujer y los dos adultos, parecían querer hacer algo que engañaría a su padre; aunque hablaban muy poco de ello y en voz baja, aún así llegó ese momento, cuando él estaba durmiendo el olor de su padre apareció.

-¿Vienen a rogar por misericordia?

-Vinimos a hablar, yo principalmente-.

-¿Tú?…- *Snif snif* Eres solo una mujer débil, ¿Qué derecho tienes a negociar entre hombres?

incluso las brujas bajan la cabeza ante mi.

-Bueno, realmente podemos hablar o pueden intentar suerte- Dijo el hombre con el cabello desordenado, mientras el niño miraba entre las rejillas de la canasta.

-Tsk…

¿Porqué les gusta provocarse unos a otros?, si fuera una guerra de provocación el rey ya provocó a todos los aquí presentes.

Un rato después la mujer lo bajó, ellos hablaban de alguien llamado dragón rojo.

Su padre parecía quererlo de regreso con él, pero el niño no quería.

-Simple, un intercambio entre tu clan, contigo como representante y Puerta de Sal, con William como representante- Le dijo a su padre, luego la mujer se dirigió al niño- Dime amiguito ¿Cómo te llamas?.

El niño lobo la miró con seriedad y preocupación, él no quería volver, tampoco sabía por qué pregunta recién por su nombre, pero por mucho tiempo él mismo se había olvidado que tenía un nombre.

– Pedro, como las uñas de mi padre.

-Oh…Dime…

¿Realmente te gustaría volver con él?- El niño negó con la cabeza en cortos pero rápidos movimientos- Entiendo- La mujer le habló a su papá- El trato es el siguiente: Te dejamos acercarte al niño sin protección y a cambio tu clan y tú no le hacen daño a nadie que pertenezca a la Puerta de Sal- Parecía que lo acababan de abandonar.

Aunque él no quería volver, después de todo parecía estar más seguro con personas que estando sin ellas.

-Jeh…

Perfecto, trato hecho.

-Espera, hay algo más.

Me gustaría que lo jures en el nombre del cielo- La mujer hiso una linda sonrisa- Es que soy religiosa y siento que él siempre está mirándome, así que no me gustaría dejarlo fuera de este asunto.

Pedro había escuchado hablar de los cielos antes, al parecer el dios que devora la luna fue expulsado de esa tribu.

Algo pasó cuando su padre le prometió a los cielos que no haría daño a la gente de ese otro lugar, donde personas como su madre vivían.

El niño ya no podía ser tocado por su padre, incluso si lo intentaba, su mano simplemente no lo tocaba; entonces Pedro entendió, ahora él era familia, era parte de ese lugar al que no debían dañar su padre y sus amigos.

Una profunda admiración surgió en su corazón, aquella mujer incluso podía comandar a los cielos, pues cuando ella los invocó los cielos lo protegieron y ahora su padre no podrá hacerle daño a nadie, nunca antes los cielos habían atendido a los pedidos de su madre, pero esta vez si hicieron caso.

Poco tiempo después ambos partieron del lugar en busca de algo, un lugar llamado Secta de la Primavera Eterna.

En el camino él conoció a alguien similar a su mamá, pero era hombre, pasó después de copiar los movimientos de Maribel, descubrió que podía hablar con alguien, aunque no podía entender su nombre, él dijo que es el compañero de vida de Maribel y que les seguiría a donde sea que ambos vayan, también dijo que lo que su papá hacía era malo; porque hacía sentir mal a la gente, que lo que su padre hacía no era jugar sino quitar vidas.

Mucho tiempo después, cuando los días eran tranquilos en el bosque, llegaron los que los llevarían a ese lugar al que debían ir, pero parece que habían sido atacados por gente como su padre; gente a la que le gustaba hacer daño a otros.

Y ahora ellos también había sido atrapados.

Pedro esperaba que no los hicieran participar en la fiesta que solía hacer su padre; a diferencia de la gente de ese otro lugar, esta gente si parecía tener intenciones de hacer una fiesta malvada.

Pero Maribel consiguió engañar a un hombre con ayuda de un niño para que pudieran salir, luego de eso los amigos empezaron a matar a los malos.

Maribel se quedó atrás junto a los niños como él y las otras mujeres, siete amigos grandes se fueron y con cada mirada que Maribel colocaba sobre el lugar los malo ignoraban a los amigos o se peleaban entre si, no se daban cuenta de que estaban en peligro y morían; una chica si se dio cuenta del peligro y se puso a pelear con Maribel desde la distancia, ella le había quitado su ropa favorita a Maribel, así que estaba molesta; la mujer lanzaba cosas brillantes de un palo que tenía en sus manos, pero Maribel aún así le ganó con solo usar su mirada, mientras que la otra mujer hacía bailes con los brazos y símbolos con las manos, agitaba el palo y gritaba, logró entretener a Maribel, pero cuando se cansó de pelear, Maribel hiso que la mujer se deje matar.

Luego de eso todos estaban tranquilos, cinco amigos adultos quedaban vivos, pero el resto estaba bien; no habían muerto todos, pero murió la mitad porque Maribel no llamó a los cielos, sino que decidió pelear junto a todos.

Pero uno de sus amigos resultó ser malo.

Quitó la vida de un niño que debía proteger cuando todos se descuidaron y nadie lo veía, su mamá lloró mucho, recordándole a Pedro su propia mamá porque igual que esa señora no vería a su hijo, él ya no vería a su mamá; así que él quería llorar, pero los adultos siempre le golpeaban cuando lloraba, así que no lloró.

Cuando Maribel vio que mataron al niño se enojó mucho, incluso hiso lo mismo que hiso su papá, aunque no olía feo, como vieron que se enojó alguien mató al malo.

Cuando Maribel despertó ella estaba triste, se bañó en el rio y Pedro la siguió, después se sentaron y contemplaron en silencio el rio.

“¿Por qué está triste Maribel?” preguntó Pedro en su mente.

“Es porque muchas personas murieron, por el niño que murió y también por la gente mala que murió” “¿Por qué está triste de que los malos mueran?” “Porque en el fondo sabe que todos pueden ser buenos, pero los malos no querían ser buenos” “¿Por qué no quieren ser buenos?” “Porque no creen que ser buenos les haga felices” “Pero yo soy feliz con Maribel y ella es buena” “Lo se, es solo que los malos buscan ser felices de maneras que causan infelicidad a otros.” “¿Qué cosas causan tristeza?” “Aquellas que hacen tristes a la gente” “¿Como a mi mamá?” “Si” “¿También como lo que hace triste a Maribel?” “Si” “Entonces, es culpa de la gente mala que las personas no seas felices?” “No” “¿De quien es la culpa?” “Son las personas las que deciden no ser felices, las personas malas solo ponen triste a la gente” “Yo quiero ser feliz, así que no lloraré” “No está mal llorar, mientras que sea algo que sientes, incluso si no sabes porqué lo sientes, no está mal llorar; son las personas malas las que te prohibían llorar” “¿Entonces cómo seré feliz si lloro?” “Con la conciencia tranquila, si no haces nada malo entonces no tienes nada malo, del corazón puro nace la felicidad verdadera, no de la experiencia estar alegre” El niño asintió intentando entender, este hombre decía cosas muy geniales, a diferencia de su papá.

Una mano brillando de amarillo le tocó la cabeza mientras miraba al rio, pero ni un solo cabello se movió cuando le acarició la cabeza.

“jajaja no necesitas desesperarte por entenderlo, tu corazón entenderá cuando esté listo, incluso si lo piensas todo el día no lo entenderás; es mejor si dejas que tu corazón entienda a su debido momento, ya que te aseguro que lo hará ” El hombre miró el río con calma “Desesperarse por entender solo te hará infeliz…

el agua no se obliga a avanzar, pero tampoco piensa en retroceder; al final siempre llegará a su destino, si su destino está sobre la tierra o por debajo de ella solo lo sabrá el presente” Esa tarde, el hombre que les dijo a los demás que no hagan daño a Maribel había venido a verlos, empezaron a llorar juntos y Pedro entendió que no está mal llorar, así que lloró por su madre, por lo que hacía su padre y por los cinco que murieron esa mañana.

Al día siguiente sintió como si nada más que los días presentes importaban, Maribel convirtió el viaje en uno seguro.

Llegaron hasta La Primavera Eterna después de un tiempo.

Las personas que los acompañaban se turnaban para cuidar de los niños mientras otros entraban a preguntar si podían quedarse a vivir ahí, Maribel tardó mucho en volver, pero cuando lo hiso dijo que si podían quedarse.

Dentro de la primavera eterna habían árboles y muchas flores, más flores juntas de las que había visto antes, aunque los árboles no tenían aves, así que preguntó.

-¿Dónde viven las aves?

-Tal vez no quieren vivir aquí, o tal vez viven como mascotas.

-¿Qué es una mascota?

-Es cuando una persona adopta a un animal -…- Pedro miró a Maribel confundido.

-¿Ocurre algo?

-¿Soy un animal?

Maribel dejó de caminar y lo miró con una expresión complicada de descifrar.

-No lo eres, eres una persona.

-Entonces ¿Por qué me estoy quedando contigo?

Maribel lo pensó -Porque…

yo quiero que te quedes conmigo, pero tú no eres un animal, eres una persona; si fueras un animal no te dejarían entrar aquí bajo mi cuidado.

-¿Tú me vas a cuidar?

-Algo así, desde ahora podrás ir a aprender cosas conmigo.

¿Te gustaría que podamos comer tres veces al día?

-Umu -¡Pues aquí podremos comer tres veces al día!- Dijo Maribel con una sonrisa.

-¿Pero porqué quieres que te acompañe?

-…- Maribel se quedó en silencio un momento largo esta vez- No se, pero me sentiría triste si te pasa algo malo…

así que quiero estar contigo.

-…- Maribel acariciaba su cabeza lentamente, realmente se parecía a lo que hacía y decía su mamá, así que él no podía ser un animal, porque no veía que otros traten a los vecinos como lo tratan a él.

-…- -Entiendo…

yo también quiero estar contigo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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