Sistema de gacha mitológico - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 Despertando el sistema
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1: Despertando el sistema 1: Despertando el sistema Vaya, al parecer morí.
Sinceramente, siempre pensé que me daría igual morir.
Sin embargo, en el momento en que me vi obligado a enfrentarla, me di cuenta de que realmente me encontraba equivocado respecto a eso.
Más que nada, creo que hace falta aclarar que me aterraba el no saber qué había más allá de la muerte.
¿Acaso había un más allá?
Al final, ese es uno de los mayores terrores del ser humano: lo desconocido.
Por lo tanto, se puede imaginar mi alivio y alegría al reencarnar en otro mundo.
El problema luego llegó cuando me di cuenta de que me encontraba en el mundo de My Hero Academia.
Dejar que me explique.
Sé que reencarnar en un mundo de ficción es el deseo de mucha gente, incluyéndome a mí, pero reencarnar en un mundo donde sufres de acoso si eres de los pocos desafortunados sin una peculiaridad, y que en caso de que tengas una es posible que te sea inútil o estúpida y no te permita ser un héroe, no es precisamente el tipo de mundo que me interesa.
De hecho, habría estado más feliz si hubiera reencarnado en el mundo de jujutsu kaisen o warhammer 40k.
¿Sabes qué?
Olvida lo último que dije.
Aún así, no me quejo, al menos tengo mis recuerdos y he perdido el miedo a la muerte.
Eso si, este mundo no es tan bonito como parece.
Supongo que alguna vez habéis leído una historia en la que el protagonista es un edgy que no siente nada por nadie tras reencarnar en otro mundo.
Pues dejarme decir que esos tipos son unos estúpidos con problemas mentales.
Algo que descubrí al reencarnar fue que, sin importar si aún conservaba mis recuerdos, era capaz de desarrollar emociones por otras personas.
Un ejemplo de esto serían los sentimientos de amor que desarrollé por mis padres.
De hecho, ahora que estoy hablando de mis padres ¿recordáis el vídeo que tanto le gustaba ver a Izuku de pequeño?
Pues bien, mis padres murieron en ese incidente.
Y la prueba de que los edgys están equivocados son las cicatrices en mi cuerpo, provocadas por las llamas que lamían mi piel mientras trataba de salvar la única familia que tenía.
“¡Eh, inútil!” Oh, ese idiota pelirrojo me ha recordado otra cosa: no tengo una peculiaridad.
Ya sabéis, el tener una articulación extra en el dedo del pie y todo eso.
Sinceramente, eso me va a causar muchos problemas.
A pesar de que no terminé de verme My Hero Academia, en mi vida anterior mis primos me contaron sobre cómo terminó, por lo que sé que si no me voy del país lo antes posible, una vez que Shigaraki reciba el Afo estaré jodido.
El único problema es la falta de dinero.
Sin embargo, con mi amplio conocimiento sobre el arte literario de series y mangas, estoy seguro de que podré reproducirlos a la perfección, e incluso podría perfeccionarlos para eliminar todo aquello de lo que los fans se quejaban en mi vida pasada.
Claro, esto aún tiene ciertos problemas, pero aún queda mucho, y estoy seguro de que una vez que haya crecido más, no habrá ninguna barrera que me limite.
“Felicidades, anfitrión, ha conseguido el sistema de gacha mitológico” ¿Humm?
Esto es nuevo.
¿No es esto acaso el típico sistema que obtienen los protagonistas de muchas historias?
¿Y qué es eso de ‘gacha mitológico’?
Como alguien que tuvo amigos que jugaban Genshin Impact, no soy ajeno a los gachas, y en mi vida anterior fui un entusiasta de la mitología de distintas culturas del mundo, por lo que considero, aún incluso si suena arrogante, que la mayoría de personas no podían compararse con lo que yo sabía.
Ahora, tengo curiosidad sobre este sistema.
Frente a mí, habían 5 pantallas holográficas, cada una con unas palabras escritas.
Estas pantallas eran 5 tipos diferentes de gacha que podía elegir.
El primero tenía el nombre de “gacha de invocaciones”, el segundo “gacha de habilidades”, el tercero “gacha de artefactos”, el cuarto “gacha de pactos” y el quinto “gacha aleatorio”.
Bueno, de por sí el nombre es bastante intuitivo.
Encima de las 5 ventanas holográficas se encontraban las letras “puntos mitológicos”, o “PM”, seguido del número 3000.
En cada pestaña, se podía ver el coste de cada gacha, teniendo todos un coste de 1500 PM.
Mmm, justo para dos tiradas.
Al presionar las letras PM, el sistema me presentó información básica sobre esto.
Gracias a esto, descubrí que los podía conseguir mediante la interacción con otras personas, ganando más PM según la importancia del personaje en la historia y qué tan grande sea el impacto que mis palabras tengan en ellos.
Supongo que mis planes han cambiado.
Ahora mi prioridad no es escapar del país; mi prioridad es acabar con Afo.
Centrándonos de nuevo en el gacha, creo que sería buena idea probar el gacha de invocación.
O sea, si me toca a un dios o una bestia gigante capaz de destruir montañas de un soplido, tengo la partida ganada.
“Usa 1500 PM” mientras gastaba la mitad de mis puntos mitológicos en el gacha de invocaciones, vi con emoción cómo una máquina gacha comenzaba a funcionar.
Al final, una esfera brillante salió de esta, la cual recogí con emoción.
Le di un apretón a la esfera, provocando que liberara una brillante luz, tras lo cual un mensaje apareció frente a mi.
“Felicidades, has obtenido Sátiro (Griego) (Común)” Tras revisar sus características, mi emoción inicial se evaporó al darme cuenta de que el Sátiro no tenía capacidad de lucha, sufría de resaca, tenía en su posesión una flauta medio rota con la cual puede tocar música mágica con efectos aleatorios y tenía detrás de él a varios cobradores de deudas.
Lo único bueno que parecía tener era el hecho de que sabía conseguir buen vino, pero ni siquiera tengo edad para beber alcohol, por lo que me es totalmente inútil.
Lo que me llamó la atención fue la clasificación “común”.
Tras revisar, descubrí que las recompensas obtenidas del gacha se clasifican en 5 rangos diferentes: común, raro, épico, legendario y mítico.
Bueno, supongo que tendré que probar con otro gacha.
Tal vez debería ir ahora con el gacha de habilidades, realmente me apetece algo de poder propio.
Con ese pensamiento en mente, cambié el gacha y gasté los últimos 1500 puntos que me quedaban, rezando a todos los dioses de la suerte que conocía para que me ayudasen a conseguir una habilidad útil.
Una vez que la máquina dejó salir mi premio, lo recogí con anticipación y nerviosismo, dedicando mis últimas plegarias antes de revelar mi recompensa.
“Felicidades, has obtenido Llama de Prometeo (Griego) (Épico)” Mi corazón casi se sale de la emoción debido a la repentina felicidad que me invadió.
Para mi suerte, mi segunda recompensa era una habilidad de grado épico, por lo que no debía de ser débil.
Tras echar un vistazo a la información de la habilidad, descubrí que, además de que se encuentra en su nivel inicial, la Llama de Prometeo tenía dos efectos: -La capacidad, como se puede intuir por el nombre, de crear y controlar fuego.
Este fuego es mágico, es capaz de pasar por alto resistencias mágicas y al fuego de bajo nivel y las llamas pueden aumentar su intensidad a tal punto que pueden fundir metales con facilidad.
-Y la capacidad de permitirme generar ciertos sentimientos en las personas al hablar, pudiendo inspirarlas o motivarlas, entre otras cosas.
Obviamente, esto me será útil para conseguir Puntos mitológicos.
Dejando de lado mi recién adquirido sistema, ahora me encontraba interesado en el uso de mi nueva habilidad, por lo que me alejé del resto de niños del orfanato hasta dar con un lugar vacío, donde nadie me pudiera ver.
Tras cerciorarme de que no había nadie cerca de mi ubicación, usé mi habilidad.
Extendiendo mi mano, apunté con la palma en dirección a un árbol cercano, liberando una llamarada de fuego anaranjado que rostizó el tronco particularmente grueso de la planta leñosa.
Sin duda, la potencia de ataque básica es bastante buena para estar en su nivel inicial, digna de una habilidad de rango épico.
Ahora el problema era hacer que el árbol se recuperara de mi ataque anterior, con tal de evitar sospechas.
Sin embargo, no tenía nada que me ayudase con eso.
Tras tener ese pensamiento, mi mirada se dirigió al inventario de invocaciones, donde la imagen de un humanoide con cuartos traseros y cuernos de cabra se encontraba flotando.
Dudando de si debería hacerlo o no, al final acabé sacando a mi primera invocación del inventario.
“Woah, ¿qué es este lugar?
¿Es eso un árbol herido?” Nada más ser invocado, el Sátiro comenzó con una serie de preguntas.
“¿Te importaría no hacer tantas preguntas?
Tu nombre es Dorios, ¿verdad?
¿Te importaría curar el árbol?
No me gustaría que alguien sospeche de que soy un pirómano o algo por el estilo” recordando el nombre del Sátiro, el cual aparecía en su descripción, le pedí que me ayudara a sanar el árbol.
“¡Por supuesto, jefe!” Dorios dijo alegremente, llevándose una flauta de Pan con algunas grietas visibles a la boca.
Prudentemente, me alejé unos 20 metros de distancia y me tapé los oídos, solo para estar seguros de que no ocurriese alguno de los efectos aleatorios de los que hablaba el sistema.
Tras unos dos minutos, la magia curativa del Sátiro hizo efecto en la planta, provocando la rápida recuperación de la corteza quemada.
Sinceramente, por más inútil que pudiera parecer Dorios, en realidad podría albergar algunas utilidades.
Además, tener un ser mitológico que supuestamente es únicamente una leyenda frente a tí es una sensación extraña y curiosa.
Sin embargo, no podía permitir que nadie viera a Dorios, por lo que, con un gesto de mano, desinvoqué al Sátiro de vuelta por donde vino.
“¿Qué haces aquí solo, Effiro-kun?” Al parecer, lo hice justo a tiempo.
Detrás de mí, ahora se encontraba Inazuma Akarui, mi mejor amiga.
Ella, ha diferencia de mí, había manifestado una peculiaridad, y una poderosa, además: la generación y manipulación de rayos.
En sí misma, su peculiaridad era parecida a la de Kaminari Denki, solo que, según lo que veía, tenía un potencial muchísimo mayor.
Esto se debía a que, a diferencia de Denki, ella no creaba sólo electricidad, sino verdaderos rayos, lo que significa que la potencia de estos, con el entrenamiento adecuado, sería superior a la de Denki.
Por suerte, ella me tiene a mí.
Si consigo una habilidad de rayos, como una de Zeus, sin duda podré entrenarla debidamente.
“Solo estoy…
pensando” +5 PM “Venga, ven a jugar a los héroes con nosotros” tal y como era de esperarse de una niña de 5 años, se encontraba más interesada en jugar a los héroes que en hacer otras cosas.
Como un niño de 6 años, me veía obligado a actuar como tal.
Obviamente, no es una actuación perfecta, pero al menos puedo hacer el intento.
“Umm, ¿por qué no?
Pero me pido ser el héroe” “¡Eh, yo seré la que haga de heroína!” Como no podía ser de otra manera, obviamente los niños siempre quieren hacer de héroes.
“Bueno, supongo que está bien.
No me queda más remedio que ser el villano, ¿verdad?” “¡Exactamente!” Inazuma me dedicó una sonrisa brillante.
Bueno, igualmente sigue siendo divertido jugar a ser el villano.
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