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Sistema de gacha mitológico - Capítulo 100

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  4. Capítulo 100 - 100 El florecimiento de la secta
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100: El florecimiento de la secta 100: El florecimiento de la secta (Pov tercera persona) Cada uno de los caminos de cultivo seleccionados por Effiro se dividía en sus propios reinos, ofreciendo distintos beneficios a sus practicantes.

El Camino de la Sangre era el primero de ellos.

Se basaba en absorber la energía contenida en la sangre de otros seres vivos, y sus reinos eran: sangre mortal, sangre espiritual, sangre antigua, sangre primordial y sangre divina.

Otorgaba una mayor fuerza y regeneración, además de permitir obtener habilidades por parte de los seres cuya sangre es utilizada para avanzar.

Con el don de Himiko, relacionado con el consumo de sangre, este camino de cultivo debía de ser el más fácil de seguir.

Luego estaba el Camino del Cuerpo Reliquia.

Esta camino de cultivo se basaba en refinar el cuerpo a partir del qi y otros elementos, fortaleciéndolo en el proceso.

Sus reinos eran: carne de jade, huesos espirituales, órganos sagrados, cuerpo reliquia y cuerpo artefacto divino.

Sus ventajas eran la defensa aterradora que ofrecía y la resistencia a venenos y otros elementos que se obtenía.

Para Jin, que podía crear clones de sí mismo y de otros, esto venía bien, ya que podía crear más clones de sí mismo, todos con cuerpos poderosos.

En el caso de Kaina, esto le permitiría participar en combates cuerpo a cuerpo sin tener que preocuparse por huir.

Por último, estaba el Camino del Corazón Espada.

Se basaba en formar un núcleo de energía de espada, el cual ayudaría a crear la intención de espada.

Sus reinos eran: espada de hierro, espada espiritual, espada del alma, espada del vacío y espada conceptual.

Su ventaja más destacable era el poderoso poder de corte que otorgaba, el cual llegaba al punto de ni siquiera requerir de una espada para utilizarlo.

Actualmente, Effiro había decidido dejar de lado el cultivo para, en cambio, centrarse en transcribir el método de uso de el Cultivo del Inmortal Celestial y la Respiración de los Diez Mil Dragones.

Era dos poderosas técnicas de cultivo, y estaba seguro de que serían muy útiles para los discípulos que vendrían más adelante.

Una vez que terminó la transcripción, pasó a revisar las distintas técnicas mágicas marciales que estaban en su poder.

Una vez más, se sintió decepcionado al ver lo simples y débiles que eran las técnicas que consiguió de la Secta Nube Celestial.

Después de echarles un vistazo rápido y descartarlas, dejándolas para que sus discípulos las aprendan en el futuro, volvió su atención a las técnicas que le había entregado Hécate.

Solo eran dos técnicas, pero su poder era algo de lo que cualquiera podría darse cuenta con solo una mirada.

La primera era la Escritura de la Intención que Parte los Mundos.

Al estilo de las técnicas de corte de Sukuna, permitía liberar un poderoso corte sin necesidad de portar un arma.

Tenía un total de cinco etapas: intención visible, filo invisible, desgarro espiritual, fractura de ley y partición de dominio.

Cuanto más avanzaba la técnica, más poderosa se volvía, hasta el punto de poder cortar almas, magia o incluso el espacio.

A pesar de que sonaba formidable, no le llamó mucho la atención.

Después de todo, él ya tenía un hechizo de corte, y estaba seguro de que tarde o temprano alcanzaría ese nivel por cuenta propia.

Sin embargo, la segunda técnica era una historia distinta.

Se llamaba la Escritura de la Postura que Somete Dragones, una técnica de movimientos marciales que le permitía aprovechar al máximo su poder físico.

Estaba conformada por cuatro posturas distintas: Postura de la Montaña Inamovible, que otorgaba un equilibrio perfecto para evitar ser empujado; Postura del Río Irresistible, que permitía redirigir la fuerza de impacto; la Postura del Cielo Caído, que multiplica el peso de cada ataque para hacerlo imposible de bloquear y la Postura del Dragón que desciende, cuyo aura aplasta la voluntad del enemigo.

Emocionado por esto, Effiro decidió comenzar a practicar esta técnica marcial, deseando que llegase el momento de poner a prueba esta poderosa técnica divina otorgada por Hécate.

…

La secta había estado creciendo lentamente.

Hermosos edificios se alzaban a lo largo de varios kilómetros, cada uno sirviendo para una variedad de propósitos distintos.

En un gran bosque dentro de los terrenos de la secta, Fenrir disfrutaba de la tranquilidad del entorno, divirtiéndose al asustar a los discípulos que entraban dentro de su dominio.

No les haría daño, por supuesto.

Su maestro no desearía que él hiciera algo como eso.

Aún así, esos niños inexpertos no tenían ni idea sobre eso.

Algunas de las otras invocaciones de Effiro se dedicaban a ayudar a entrenar a los discípulos que habían sido reclutados en las aldeas de los alrededores.

Algunas, como Artemisa, Musashi Miyamoto, Xbalanqué o Minamoto-no-Raikou, se dedicaban a enseñar los conceptos básicos del combate y a cómo utilizar de manera adecuada varios tipos de armas.

Otros, como Medea y Tamamo-no-Mae, enseñaban sobre la teoría básica del qi y el uso correcto de la magia, ayudando a mejorar la comprensión sobre los hechizos.

En el centro, un hermoso árbol de melocotones celestiales había crecido, hermoso y espléndido.

Gracias a varias matrices de concentración de qi y a un suministro diario de energía mágica, el árbol había crecido a un ritmo más rápido de lo normal, y pronto se había alzado más de diez metros por encima del suelo.

Aún así, todavía quedaba un largo camino para que aparecieran los primeros melocotones celestiales.

Jin permitía que su cuerpo recibiera paliza tras paliza, comprobando con satisfacción cómo podía ahora resistir los golpes sin sentir el más mínimo dolor.

Kaina perfeccionó su cuerpo, disfrutando de la misma alegría que Jin.

Himiko utilizó el cuerpo de Shigaraki y la sangre del dragón de la montaña para fortalecerse.

A pesar de que no obtuvo el don de desintegración de Shigaraki, sí que obtuvo un gran aumento en sus habilidades físicas, además de cierto poder dracónico.

Finalmente, Eri eligió el Camino del Corazón Espada, comenzando a desarrollar el camino de la espada, queriendo seguir los mismos pasos que Effiro.

Los semidioses del campamento también fueron traídos a la secta, expandiéndola aún más y volviéndola un reino floreciente y lleno de vida.

Effiro se sentía orgulloso de sí mismo, observando lo que había sido capaz de construir por cuenta propia.

Era perfecto, y deseaba que se mantuviera así.

Pero, por supuesto, los problemas no tardaron mucho en llamar a la puerta.

“¡Maldito cabrón, sal aquí y ven a plantarme cara si es que te atreves!” El grito furioso e indignado de un hombre resonó por toda la montaña, llegando a los oídos de todos los integrantes de la Secta del Dao Celestial.

Más allá de sus terrenos, justo en la falda de la montaña, que había sido bautizada por Effiro como Monte Olimpo, una gran cantidad de personas vestidas con túnicas estaban afuera, esperando con expectación.

Ellos eran integrantes de la Secta Nube Celestial, liderados por su líder de secta para tomar venganza por el agravio cometido contra él en el pasado.

Tras unos momentos de silenciosa tensión, Effiro apareció montado sobre Nýchta, con las manos detrás de la espalda.

“¿Qué quieres ahora?

Creía que ya había terminado mis asuntos contigo” “¿De verdad te atreves a ser tan descarado?

¡Te colaste en mi secta y robaste varios pergaminos!

¡No solo eso, sino que también dejaste inconsciente a varios ancianos de secta!” “Primer lugar, solo tomé prestados los pergaminos.

De hecho, te lo pagué dándote varias escamas de dragón, que seguramente son valiosas.

En segundo lugar, no es culpa mía que tus ancianos se hubieran puesto agresivos contra mi persona” “¡Insolente!

¡Eres realmente insolente!

Sin embargo, soy una persona magnánima.

Te perdonaré la vida si te arrodillas ante mí y suplicas mi perdón mientras golpeas tu cabeza contra el suelo mil veces” el líder se acarició la barba, satisfecho con su propia respuesta.

Effiro bufó y dejó escapar una carcajada, divertido por el comportamiento de aquel hombre.

“Eres realmente arrogante, ¿eh?

Yo ya sé cómo funciona este mundo: la fuerza lo decide todo.

Por lo tanto, te propongo algo: un uno contra uno, solo tú y yo” “Mmph, este servidor cumplirá con gusto tu deseo” Ambos tomaron posiciones mientras los discípulos de ambas sectas se congregaban a su alrededor para ver el combate que iba a acontecer.

“Adelante, te permitiré realizar el primer movimiento como una muestra de mi amabilidad” el líder volvió a hablar, con una sonrisa confiada en su rostro.

“Está bien.

Entonces permíteme aprovecharme de tu amabilidad” Effiro juntó ambas manos en una fingida señal de respeto, preparándose para atacar.

El líder de la Secta Nube Celestial se sentía confiado de su victoria.

A pesar de lo ocurrido la última vez, se había vuelto más fuerte desde entonces.

Utilizó todos los materiales a su disposición para avanzar todo lo rápido que pudo, y eso le llevó a este momento.

Y, en un momento, esa confianza que sentía fue destrozada en mil pedazos.

Effiro cruzó la distancia que los separaba al instante, con el puño listo para golpear.

Sintiendo la fuerza contenida en el ataque, activó con pánico la técnica de la defensa de las nubes propicias del noveno cielo.

Una capa de espesas nubes doradas se formó frente a él, creando una cobertura inquebrantable capaz de resistir y absorber cualquier impacto.

O, al menos, ese se supone que es el funcionamiento de la técnica.

Pero, en el momento en el que el puño de Effiro impactó de lleno las nubes doradas, éstas se agrietaron, antes de resquebrajarse en un millón de pedazos brillantes.

Retrocedió con un salto, poniendo ambos brazos frente a su pecho para recibir el impacto.

El golpe le hizo volar decenas de metros, con sus brazos adoloridos pero funcionales.

Nunca pensó que el poder de su rival pudiera ser tan grande como para destrozar su técnica defensiva más poderosa, que le había salvado la vida múltiples veces en el pasado.

Lo que no sabía era que Effiro no había usado todo su poder en aquel golpe.

No tenía la intención de borrar la existencia del líder, ya que eso no entraba en sus planes.

Aún así, el líder de la Secta Nube Celestial no pensaba detenerse solo por eso.

Si todo acababa con un solo golpe en frente de los miembros de su secta, su orgullo quedaría destrozado para siempre.

“¿No me ibas a permitir realizar el primer golpe?

¿Por qué te defiendes, entonces?” No pudo soportar la burla, y sacó de su bolsa espacial una hermosa espada negra como el carbón.

Había sido forjada por sus mejores herreros utilizando como material base las escamas de dragón dejadas por Effiro.

Sostuvo su arma con fuerza y, en un movimiento veloz, apuñaló directamente a Effiro, usando la técnica de la espada perforadora del cielo.

Effiro no intentó defenderse.

En su lugar, permitió que el arma impactase directamente contra su cuerpo.

El líder de secta se sintió eufórico.

¡Aún podía ganar, después de todo!

Su felicidad no duró mucho.

La hoja de la espada, forjada a la perfección con materiales increíblemente resistentes, se hizo añicos al golpear su piel.

Ni siquiera pudo sacarle una sola gota de sangre con ese ataque, lo que lo convirtió en un intento patético.

“¿Has terminado?

Porque, si es así, entonces lo tomaré como que es mi turno.

Espero que esto te haya enseñado lo que es permitir que tu rival haga el primer movimiento” sin darle tiempo a responder, el puño de Effiro cayó directamente sobre el rostro del líder de la Secta Nube Celestial.

¿Adivinen qué?

¡Finalmente hemos llegado a los 100 capítulos!

Para ser sincero, casi me parece irreal haber llegado hasta aquí.

Aún así, todavía nos queda mucho más por ver, así que este no es el final.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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