Sistema de gacha mitológico - Capítulo 104
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104: Tras la batalla 104: Tras la batalla (Pov Effiro) Fue una batalla dura, pero al final me hice con la victoria.
Demonios, si pudiera tener a Nero Draco como una de mis invocaciones, contaría con un poder abrumador dentro de mi arsenal.
Viendo su cuerpo, que comenzaba a desaparecer, supe que no podía permitirlo.
Tenía planes para él.
Así que usé mi magia para evitar que se desvaneciera en motas de energía mágica, pensando ya en lo que iba a hacer.
Usar los cuerpos de seres comunes para refinar píldoras era una pérdida de tiempo y materiales.
Por el contrario, con el cuerpo de uno de los males de la humanidad, la cosa era diferente.
Hubiera sido mejor si hubiera sido el cuerpo de Nero Draco convertida en una bestia madura, pero soy consciente de que hubiera sido imposible para mi yo actual ganar ese combate.
Incluso mi carta más fuerte, la Llamada de los Titanes, mejorada al punto de superar por mucho la potencia de una bomba de fusión pura, había sido incapaz de acabar con su vida, aún cuando la impactó de lleno.
Por no hablar del hecho de que su fuerza era inferior a la mía.
Así que me conformaré con este cuerpo que ha dejado atrás, y luego invocaré de nuevo a Nero.
Supongo que a Nero Draco no le importará que use su cadáver para mis propios fines, ¿verdad?
De todos modos, tampoco es que le vaya a ser muy útil ahora mismo.
La respeto mucho por su fuerza, y esta es mi manera de mostrar ese respeto que siento por ella.
Así que sí, recogí su cuerpo y lo introduje por completo en el Horno de los Ocho Trigramas, cuyo tamaño se ajustó automáticamente para permitir que entrase por completo.
A pesar de que el cuerpo era increíblemente resistente y su naturaleza era muy especial, la llama tricolor conformada por los elementos yin, yang y vacío fue capaz de refinarlo sin muchos problemas.
Unos minutos después, bajo mi control exhaustivo y total, el cuerpo de Nero Draco fue completamente refinado, dando como resultado una única píldora de color rojo carmesí.
Su nombre era la píldora del dragón carmesí del fin.
Me la metí en la boca, tragándola inmediatamente, y sentí los efectos de manera inmediata.
El primer efecto fue el Cuerpo del Dragón Carmesí.
Todo mi cuerpo sufrió una reconstrucción total.
Y sí, fue un proceso bastante doloroso.
Por suerte, valió la pena.
Me otorgó una fuerza física monstruosa, una regeneración bestial (que ya no me hace falta), una resistencia extrema y una inmunidad parcial frente a la corrupción, la locura y las maldiciones.
Luego estaba la Semilla de la Bestia del Fin.
En cierto modo me recordaba a Himiko.
Tras tomar la esencia primordial de nefilim, desarrolló una semilla divina, la cual le permitía romper sus límites raciales para volverse más fuerte.
Esa habilidad para mí habría sido inútil.
¿Pero esta?
Esta era algo completamente distinto.
Ahora tenía en mi dantian una semilla de bestia, la cual podía absorber emociones para convertirlas en poder.
¿Lo mejor?
Puede alimentarse tanto de mis propias emociones como de las del resto de seres vivos a mi alrededor.
Es un aumento de poder constante.
Por supuesto, existe la posibilidad de que esto me lleve a evolucionar hacia una Bestia de la Humanidad, pero dudo que vaya a pasar.
El tercer efecto es Autoridad: Amor que Devora al Mundo.
Esta habilidad basada en las emociones me fortalece cuanto mayor es el afecto y las emociones negativas que los seres vivos a mi alrededor sienten por mí.
En otras palabras, la amistad y la unión hacen la fuerza, por lo que me vuelvo más fuerte cuantos más aliados me rodean.
Y la última habilidad…
Forma Parcial: Dragón del Apocalipsis.
Una transformación que me otorga alas de dragón, cuernos, un aura capaz de destruir los alrededores y aterrar al mundo y un poder aterrador, más allá de las expectativas.
Tal y como había pensado, Nero Draco era un tesoro invaluable, entregado directamente en mis manos como un regalo caro.
Y estoy seguro de que todo esto es obra de Dios, por lo que debo de agradecerle este trato.
Seguramente se está desesperando ahora mismo, observando cómo todos y cada uno de sus intentos de acabar conmigo terminan en un fracaso absoluto.
Primero fue el enviado de Dios, Gabriel.
Luego le siguió el nefilim.
Ahora esa chica misteriosa que creó a Nero Draco tras corromper a mi orgullosa y linda Nero con un Santo Grial.
También he comenzado a investigar sobre él, sobre su identidad.
Sabía que era Mesopotámico, y no había parado de encontrar pruebas que podían demostrarlo.
El Antiguo Testamento se desarrollaba en el área mesopotámica.
Lilith era una entidad proveniente de los mitos mesopotámicos.
El mito del arca de Noé se parecía al mito del diluvio sumerio.
Incluso el árbol de la kabala se había basado en una estructura muy parecida, con cada una de sus diez esferas representando a un dios distinto.
Eran demasiadas coincidencias, y todavía habían más pruebas que no paraban de aparecer.
Pero ahora necesitaba decidir qué dios era en realidad.
Habían algunos que tenían bastante papeletas: Anu, Enki y Enlil eran los principales candidatos.
Pero todos ellos tenían problemas para apoyar esta suposición.
Anu era el rey de los dioses sumerios, por lo que no tenía razón alguna para querer crear una religión en la que él fuera el único dios.
Él ya poseía un poder total, y no necesitaba más.
Enki y Enlil también eran candidatos probables.
Ambos habían tenido sus rencillas en el pasado por tres poderosas razones: amor, poder y territorio.
Sin embargo, Enlil no podía ser.
Su comportamiento despectivo hacia el dios cristiano me lo dejó bastante en claro.
Su odio no era fingido, y su voz, aunque podría cambiarla a voluntad para ocultarse, no era la misma que la del dios cristiano.
Pero Enki tampoco podía ser, porque ambos hermanos habían superado en última instancia sus diferencias y habían llegado a un acuerdo que beneficiaba a ambos, eliminando la posibilidad de comenzar una guerra entre ambos por más motivos estúpidos.
Con estos tres descartados, me había visto en la obligación de investigar más, de sumergirme de lleno en las profundidades de una de las mitologías más antiguas del mundo.
Y tenía la certeza de que me estaba acercando peligrosamente a la verdad.
Eso me traería problemas, pero a su vez me daría cierta ventaja, pues sería capaz de conocer a mi enemigo después de tanto tiempo.
Enemigo de Dios…
je, comienzo a parecer la protagonista se Mistborn y todo.
…
La paz finalmente había vuelto al mundo, y las sectas se volvieron a organizar tras la muerte del fiero monstruo que fue engendrado en medio del campo de batalla, que desde ese día sería conocido como la Tumba de la Bestia del Apocalipsis.
Al final a Quin Ai, el líder de la Secta Nube Celestial, no le quedó más opción que reconocer el hecho de que la diferencia de poder entre él y Effiro se había convertido en un abismo insalvable.
Era posible que no pudiera alcanzar su nivel en todo lo que le quedaba de vida, lo que le resultó extremadamente frustrante.
Pero también sentía una sensación de calma.
Saber que había alguien más fuerte que tú, listo para ayudarte una vez que los problemas llamen a la puerta, resultaba tranquilizador.
Por desgracia, Effiro no estaba planeando quedarse mucho más tiempo.
Después de vivir allí durante cinco años, habiendo establecido una secta próspera y de gran renombre, había llegado el momento de partir.
Se sentía algo triste.
Se había familiarizado con ese lugar, y había llegado a amarlo a pesar del comportamiento de su gente y de los problemas pequeños, estúpidos y constantes que le acosaban.
¿Por qué tenía que venir un joven maestro a intentar quedarse con Medea, Musashi, Minamoto-no-Raikou o Tamamo-no-Mae?
¿Por qué tenían que retarle en un duelo (posiblemente con resultado mortal si llegaba a perder) sólo porque se negaba a permitirlo, sobre todo porque ellas claramente no querían esa clase de relación?
¿Y por qué siempre se lanzaban sobre él, espada en mano y orgullo inflado, gritando que está cortejando a la muerte y que es incapaz de ver el monte Tai incluso si lo tiene frente a sus ojos?
Sí, es incapaz de reconocer un puto monte que no ha visto en su vida, pero eso no es culpa suya.
¿Y es él quien corteja a la muerte y no ve el monte Tai?
Son esos idiotas malcriados y orgullosos quienes no saben diferenciar una victoria segura de una derrota humillante y estrepitosa.
Tuvieron suerte de que él supiera controlarse.
De lo contrario, lo más probable es que hubieran quedado reducidos no ha cenizas, sino a simple vapor.
Pero eso hubiera sido demasiado amable por su parte.
Era mucho más justo aceptar el duelo con humildad, solo para luego proceder a golpear sus cuerpos de la manera más brutal posible utilizando una espada de madera, porque ni siquiera merecen el honor de ser apaleados por sus armas divinas o sus puños.
Pero ahora debía dejar de lado todas esas pequeñas aventuras para centrarse en una más grande: la continuación de su viaje multiversal.
Allí fuera existían muchos otros mundos que quería visitar, muchas más aventuras por vivir y muchas más cosas por descubrir.
Además, según lo que sabía, podía llegar a encontrar ciertas cosas interesantes relacionadas con la mitología en otros mundos.
Pero, ¿qué mundo debería visitar ahora?
Tras sopesarlo un rato, finalmente llegó a una conclusión.
Sí, podía ser divertido.
Era momento de demostrar la verdadera locura que podía llegar a desatar un ser divino sobre el mundo
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