Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Sistema de gacha mitológico - Capítulo 105

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Sistema de gacha mitológico
  4. Capítulo 105 - 105 Llegada al mundo de los héroes
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

105: Llegada al mundo de los héroes 105: Llegada al mundo de los héroes (Pov tercera persona) Effiro se había despedido apropiadamente de todo el mundo, dejando algunas de sus invocaciones menos útiles para que se encargasen de proteger las distintas sectas de cualquier peligro que pudiera surgir mientras no estaba.

Una vez hecho esto, usó el Anillo de Draupnir para abrir un portal directamente al mundo que quería visitar, viajando al instante.

Ya se había acostumbrado a los viajes entre mundos, por lo que ya no se sentía mareado o desorientado por el caleidoscopio de colores en el que se convertía su entorno.

En cuanto la realidad volvió a la normalidad, se encontraba en la cima de un edificio de gran altura.

Su apariencia era extraña y altamente tecnológica, y Effiro no tardó mucho en reconocerla.

¡Era la torre Stark, de Marvel!

Para su deleite, una batalla se estaba llevando a cabo no muy lejos de su ubicación.

Obadiah, el enemigo de Tony Stark, alias Iron Man, tenía la ventaja en el combate, y si eso seguía así se alzaría con la victoria.

Pero Effiro sabía lo que ocurriría al final: Tony Stark haría que Pepper Potts sobrecargase un reactor Arc gigante, haciéndo caer al villano inconsciente sobre él para acabar con su vida.

Podría quedarse a ver cómo ocurría todo, pero ¿Qué tendría eso de divertido?

Él prefería actuar directamente para dar a conocer su presencia al mundo.

Iron Man, mejor conocido como Tony Stark, heredero de Industrias Stark, se encontraba en grandes problemas.

Obadiah había ganado bastante ventaja durante el combate, dejándole una última opción en mente: hacer explotar el reactor Arc gigante de la torre Stark para acabar con su enemigo.

Pero, justo cuando estaba a punto de darle la orden a Pepper Potts, una misteriosa figura cayó del cielo, agrietando el suelo bajo sus pies.

Incluso Obadiah, que estaba a punto de disparar una ráfaga de balas sobre Iron Man, se dio la vuelta para observar al recién llegado.

Su apariencia era de lo más extraña: calzaba unas sandalias de estilo griego antiguo, su cuerpo estaba cubierto por un quiton griego y su rostro estaba oculto detrás de una máscara de bronce con la apariencia de un hombre barbudo.

Parecía como si hubiera sido incapaz de decidir si quería vestir como un griego o como un sumerio, y se hubiera decantado por combinar ambos estilos en una mezcla extraña.

–¿Qué es lo que quieres?

¿Acaso buscas morir también?– Obadiah gruñó, y Tony temió que cumpliría su palabra.

¿Qué sería una muerte más para un asesino belicoso y deseoso de dinero?

–Obadiah, déjale en paz.

Él no tiene nada que ver con nosotros.

No merece eso.

–Cállate, Tony.

No estás en posición de ordenarme nada.

Si quiero matarle entonces le mataré, ¿entiendes?.

Y, como para hacer eco de sus palabras, disparó.

Las balas surgieron en una lluvia interminable, golpeando el cuerpo del recién llegado con una precisión letal.

–¡No!– Tony gritó desesperado, impotente frente a la muerte del extraño.

Si tan sólo su armadura estuviera en mejores condiciones o hubiera dedicado más tiempo a mejorarla…

Pero, cuando Obadiah terminó con su ataque, el cuerpo de su víctima no cayó al suelo, cubierto de sangre.

En cambio, permaneció de pie, como una figura inquebrantable.

–¿Eso es todo?

Para ser un villano, eres lamentablemente débil.

Deberías de sentirse decepcionado contigo mismo y esforzarte por mejorar.

Pero supongo que eso es demasiado para alguien que solo sabe copiar los logros de otros, ¿verdad?– Effiro se burló, con su voz resonando gracias a la máscara de bronce.

Obadiah explotó al instante, profundamente ofendido por el insulto.

Tal vez fue por la veracidad de lo que dijo, pero estaba bastante afectado por sus palabras.

–¿Cómo te atreves a hablarme así, insensato?– lleno de rabia, Obadiah volvió a atacar, esta vez con varios misiles de pequeño tamaño.

Los misiles chocaron contra su cuerpo y estallaron, pero sólo lograron hacer ondear el quiton de Effiro, sin llegar a quemarlo o destrozarlo de alguna manera.

–Ya te he dicho que eres débil.

En lugar de hacer un intento tan inútil, deberías de tratar de huir y ver si tienes la suerte de lograr escapar.

Y así lo hizo él: se dio la vuelta y flexionó sus piernas mecánicas, preparándose para alejarse de un salto, cuando repentinamente cayó al suelo.

Las piernas de la armadura mecánica de Obadiah fueron cortadas limpiamente por una fuerza invisible, dejándole incapaz de huir más.

Obadiah intentó salir de loa restos de la armadura, pero Effiro le detuvo deteniéndose en frente de él.

–¿Qué tal si te quedas dentro de tu caparazón como una tortuga cobarde mientras juego contigo?

Así esto será más divertido para mí– agarró el traje metálico con una mano y, con un fuerte tirón, lo lanzó a la atmósfera.

Iron Monger se elevó más de cuatrocientos cincuenta kilómetros en el aire mientras se desplazaba a una velocidad varias veces superior a la del sonido, antes de caer con fuerza en medio del océano Atlántico.

–Mierda, ¿tal vez me he pasado esta vez?– Effiro se maldijo en voz baja, viendo lo que había hecho.

Por supuesto, su visión era lo suficientemente aguda como para observar el final del villano principal de Iron Man.

A pesar del gran control que tenía sobre su propia fuerza, había utilizado más de lo necesario al enfrentarse a un villano, y ese había sido el resultado de su descuido.

Aún así, no se sentía culpable en lo absoluto.

Obadiah se lo merecía, y de todos modos iba a morir también sin que él hubiera actuado.

Se dio la vuelta para mirar a Tony Stark, quien todavía estaba tirado en el suelo y tenía la boca abierta de par en par por la sorpresa.

–¿Asombrado?

¿Sabes cómo podrías agradecerme que te haya salvado el culo?

Dándome un buen lugar para descansar y un gran banquete del cual disfrutar.

…

Dicho y hecho, Tony Stark no escatimó en gastos para ofrecerle a Effiro lo que había pedido.

Después de todo, tenía dinero de sobra para permitirse darle algunos lujos a la persona que le había salvado la vida y se había deshecho de su rival y enemigo.

–Entonces, ¿cómo decías que llegaste hasta aquí?

–Mediante un portal– Esa era otra de las razones por las que estuvo tan dispuesto a hacer lo que la misteriosa figura le pidió: era una mina de información, y sentía que su percepción del mundo estaba siendo destruida y reconstruida con cada palabra que salía de su boca.

‐¿Cómo creaste ese portal?

–Usando un anillo mágico.

Por desgracia, sólo puedo usar ese poder una vez cada ocho días.

–¿Sabías dónde ibas a acabar, o fue una elección completamente aleatoria?

–Quería visitar este mundo, pero la ubicación espacial y temporal exactas no estaban planeadas.

–¿Cómo es que conocías este mundo?

–Todos los mundos que te puedas imaginar es posible que existan.

Por supuesto, eso también incluye los mundos de ficción.

Eso es lo que tu mundo era para mí.

Al menos hasta este momento.

–¿Has visitado otros mundos?

–Sí.

Hasta el momento he estado en un mundo donde la gran mayoría de personas obtenían un poder a los cuatro años, un campamento de semidioses y un mundo en donde existen hechiceros, los cuales usaban energía nacida de las emociones negativas para usar magia.

–Antes mencionaste que creaste el portal usando un anillo mágico.

¿Eso significa que sabes hacer magia?

–Sí.

Sin embargo, es una de mis invocaciones, la legendaria hechicera griega Medea, quien sabe más de magia que yo.

–¿Cómo es posible la existencia de la magia?

–Mi magia, según lo que sé, es bastante más parecida a la ciencia de lo que uno puede llegar a creer.

Es algo de dimensiones superiores, lo suficientemente extraño como para resultar complejo, desconocido e imposible para una persona común y corriente.

La magia en este mundo podría funcionar de manera parecida.

–Ya veo.

Esta conversación ha sido muy…

esclarecedora, por decir lo menos.

Me disculpo por si te han resultado molestas mis constantes preguntas.

–No hace falta que te disculpes.

Es lo menos que puedo hacer por pedirte algunos lujos durante mi estancia en este mundo, y ya estoy acostumbrado a que alguien me haga preguntas una tras otra– la mente de Effiro se desvió hacia cierta mujer de cabello azul.

–Te agradezco por responder a todas mis preguntas.

Dicho lo cual, ¿Entonces sabes lo que sucederá en el futuro?

–¿Sin mi intervención?

Sí.

Pero no tienes de qué preocuparte, ayudaré en todo lo que pueda.

Tú solo debes centrarte en crear una mejor armadura mecánica y todo estará bien.

Además, aún está pendiente la invitación de S.H.I.E.L.D para formar parte de Los Vengadores.

–Un grupo de héroes…

suena como una locura.

¿Dónde van a encontrar a más gente como nosotros?

–Este mundo es más extraño y amplio de lo que crees.

Hulk, Thor, el hechicero supremo conocido como Doctor Strange, el Capitán América, Spiderman…

todos ellos son figuras con las capacidades necesarias para ser héroes.

–No sé si vale la pena preguntar por ellos, pero supongo que si tú lo dices entonces debe de ser por algo.

–No te preocupes por ellos.

Como ya te he dicho, solo preocúpate de tí mismo y ya.

En el futuro tendréis que enfrentaros a un enemigo formidable, y me gustaría que no acabes muerto por las ondas de choque de nuestra pelea.

–¿De verdad me ves tan débil como para morir así, sin más?

Effiro entonces rememoró la escena de cierto magnate chasqueando los dedos, pero decidió mantener silencio sobre el asunto.

–Tú hazme caso y no te arrepentirás.

Yo tengo algo que hacer, así que te veo luego.

Se puso de pie y caminó hacia la puerta principal, antes de darse la vuelta para mirar por última vez a Tony Stark.

–Ah, y por cierto, te recomendaría encender la televisión y ver las noticias, porque me vas a ver pronto.

Y, con esas palabras, abandonó el lujoso hogar en el que se iba a quedar durante un tiempo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo