Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Sistema de gacha mitológico - Capítulo 106

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Sistema de gacha mitológico
  4. Capítulo 106 - 106 Derrota del increíble Hulk
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

106: Derrota del increíble Hulk 106: Derrota del increíble Hulk (Pov tercera persona) Effiro, gracias a su increíble visión, se había dado cuenta de que otro evento importante del mundo de Marvel se estaba llevando a cabo, y se negaba a perdérselo.

En las calles de Harlem, Nueva York, se estaba llevando a cabo una batalla brutal entre dos monstruos, y la gente huía despavorida del lugar mientras las dos bestias que luchaban entre sí arrasaban con la calle y los edificios cercanos.

Hulk y Abominación intercambiaban golpes constantemente, haciendo temblar los alrededores con la fuerza de sus puños.

Y, en medio de todo ese caos, fue una voz fuerte y clara como un rayo de luz la que impuso el orden.

–Arrodillaros– fue solo una simple palabra la que pronunció aquella figura enmascarada, pero el efecto fue instantáneo y absoluto.

Los dos monstruos que se habían visto enfrascados en un combate intenso hasta ese momento cayeron al suelo de rodillas, con sus frentes golpeando el frío y duro concreto de las calles.

–Nada mal, parece que este poder es realmente útil.

Ahora bien, ¿qué tal si ls libero de mi control?

Eso hará las cosas mucho más divertidas para mí.

Sintieron que sus cuerpos volvían a responder a sus órdenes, y se pusieron de pie lo más rápido posible, enfrentando al hombre recién llegado.

Su figura era pequeña en comparación con sus grandes cuerpos, y estaban seguros de que, si querían, podrían aplastar su cuerpo con un solo movimiento de sus manos.

Pero su voz era el problema.

Era como un canto de sirena, tomando el control de sus cuerpos para obligarles a obedecer.

Sin embargo, les había liberado de su control.

¿Podía ser que solo pudiera usar esa habilidad temporalmente?

Tal vez había un tiempo máximo que pudiera utilizarlo, un número exacto de veces que podía dar una orden o simplemente el gasto energético era demasiado alto como para mantenerlo por mucho tiempo.

Pero a ellos dos no les importaba eso.

Solo comprendían una cosa: él era un enemigo y debía ser aplastado a toda costa, antes de que se entrometiera en su batalla nuevamente.

Por lo que ambos se lanzaron a la vez sobre Effiro, con los puños ya levantados y listos para golpear a su objetivo.

Solo que, una vez que golpearon, Effiro ya no estaba allí.

En algún punto durante su carga animal, se había desplazado detrás de ellos, con ambas manos detrás de la espalda y la cabeza mirando hacia el cielo.

–¿De verdad pensásteis que sería tan fácil derrotarme?

¿O al menos tan siquiera pensásteis?

Yo no soy como vosotros.

Yo soy una fuerza de la naturaleza, algo que no podéis parar.

Pero sus palabras cayeron en oídos sordos, y los dos monstruos artificiales volvieron a la carga.

Sus puños, grandes moles de carne y fuertes huesos, se acercaron como meteoritos a su objetivo, con la intención de aplastarle con un único y devastador golpe letal.

Pero de detuvieron, detenidos por una inmensa fuerza que les impedía avanzar.

Effiro había usado las palmas de sus manos para recibir sus enormes puños, y había logrado bloquear el ataque sin moverse un centímetro o romperse un hueso.

Debería de ser imposible, pero él lo había logrado sin sudar, como si estuviera lidiando con la rabieta hecha por un par de niños pequeños.

–¿Qué tal si os calmáis un poco, chicos?

Estoy seguro de que, si le prestáis un poco de atención, podemos llegar a un acuerdo pacífico para que dejéis de devastar toda la ciudad.

Pero ninguno de los dos le hizo caso y, en cambio, se prepararon para volver a la carga, listos para volver a golpear.

Effiro solo suspiró, aún cuando una chispa oculta de diversión brillaba en sus ojos.

–Bueno, supongo que si no queréis escuchar y atender a razones, entonces tendré que hacer que is calméis a base de golpes– hizo crujir sus nudillos, dejando ver una sonrisa brillante que no auguraba nada bueno para sus pobres víctimas.

…

Una hora después, las calles de Harlem contaban una historia muy diferente a la que estaba teniendo lugar al inicio.

Hulk y Abominación, los dos temibles monstruos que andaban sueltos sin control mientras causaban caos a su paso, habían sido sometidos a la fuerza por un único individuo misterioso.

Había usado toda clase de métodos para provocar la rendición de las dos bestias, llevando sus habilidades regenerarivas al límite.

Golpes, cortes invisibles, espadas budistas en llamas, ráfagas de fuego ardiente, crepitantes rayos de color púrpura, fuertes vientos cortantes e incluso sombras afiladas, todo eso tuvieron que aguantar los indefensos cuerpos de ambos, sin poder hacer nada para defenderse de la brutal lluvia de ataques variados que cayó sobre ellos.

La masacre al completo fue grabada por los periodistas que llegaron al lugar para informar del evento en directo, y todo el mundo quedó sorprendido por el resultado final.

Incluso Tony, que había observado todo de inicio a fin sentado en el sofá de una de sus villas se quedó boquiabierto.

¿No habría sido ese para Obadiah un destino peor que el que había sufrido a manos de Effiro?

Aunque, por un lado, Obadiah no habría sobrevivido ni siquiera al primer golpe, ni qué decir tiene la experiencia completa.

Pero Hulk y Abominación seguían vivos, lo que demostraba por un lado su increíble capacidad regenerativa y, por el otro, el gran control que Effiro mantenía sobre sus propios ataques para evitar acabar con la vida de sus víctimas.

Al final, el resultado estaba decidido: Effiro había derrotado con una facilidad aplastante a un par de monstruos que podían poner en grandes aprietos incluso al ejército.

Hulk y Abominación yacían a sus pies, con sus cuerpos colapsados de dolor y cansancio sobre el suelo, incapaces de mover un solo músculo o articular palabra alguna.

–Al final no érais para tanto.

Deberíais de estar avergonzados con vosotros mismos por pensar que podíais derrotarme fácilmente y al final ser vosotros quienes habéis acabado en este estado tan deplorable– Effiro le dio una pequeña patada al cuerpo de Hulk, dándole la vuelta con facilidad.

Entonces se dio la vuelta, fijando su mirada en el hombre que había intentado acercarse por su espalda de manera sigilosa.

–Espero que se acuerde de mí, señor Effiro.

Soy el agente Phil Coulson– el hombre habló de inmediato, temblando ante aquella mirada que parecía ser capaz de atravesar su alma.

–Ah, sí, el que se acercó en nombre de Nick Fury para ofrecernos formar parte de su proyecto de súper héroes.

Sí, me acuerdo de ti.

Entonces, ¿qué es lo que quieres?

–Inicialmente nosotros íbamos a encargarnos de enfrentar a estos dos monstruos, pero usted se nos adelantó e hizo el trabajo por nosotros.

Simplemente íbamos a llevarnos a estas bestias para encerrarlas en un lugar seguro.

–¿Es así?

Entonces, ¿qué tal si me pagáis por el trabajo que he hecho?

Después de todo ¿Cuánto tiempo y esfuerzo os hubiera llevado hacer lo mismo que yo he logrado aquí?

–Está bien.

¿Cuánto quieres exactamente?– Coulson suspiró, sintiendo que estaba a punto de cometer un error.

–Me parece que diez millones por cada uno es un precio justo.

Dos monstruos como estos no son algo que encuentres todos los días, después de todo– Effiro asintió para sí mismo, satisfecho con la respuesta.

Después de una rápida llamada a Nick Fury para discutir sobre cómo proceder, finalmente el agente Phil Coulson volvió con noticias.

–Está bien, aceptamos tus condiciones diez millones por cada uno de estos monstruos.

–Bien, me alegra que hayamos llegado a un acuerdo.

Déjame darte un consejo gratis: es mejor que los encierres en una celda de vibranium.

Una celda normal no será suficiente para mantenerlos contenidos.

Y por cierto, la masa de músculos verdes es en realidad un científico bastante brillante, y estoy más que seguro de que estará dispuesto a cooperar con vosotros y ofrecer su ayuda.

Seguramente será útil para el proyecto de Nick Fury.

Coulson solo asintió, anotando toda la información en su cabeza para dar las órdenes pertinentes.

Los soldados se pusieron a trabajar rápidamente, metiendo en grandes contenedores de metal blindado a Abominación y a un Hulk que había dado paso a un inconsciente y semi desnudo Bruce Banner.

Effiro observó cómo se llevaba a cabo todo el proceso, asegurándose de que todo estuviera en orden antes de abandonar el lugar.

Momentos más tarde, ya estaba atravesando la entrada principal de una de las villas de Tony Stark, dispuesto a disfrutar de un descanso más que merecido.

Nada más entrar, fue recibido por un agitado Tony Stark, con los ojos brillantes de emoción.

–¿Cómo demonios has derrotado a esas dos criaturas?

¿Cómo puedes usar tantas habilidades distintas?

¿Cómo funcionan?

¿Qué puedes hacer exactamente?

–Tranquilo, todo a su tiempo.

El origen de mis habilidades es…

divino, por decir lo menos.

Y soy capaz de muchas cosas, así que no te voy a aburrir con los detalles.

Aunque, conociéndote, seguramente eso sería para ti un tema de gran interés.

–En eso estás en lo cierto.

Ahora, si me disculpas, tengo trabajo que hacer– y, con esas palabras, Tony Stark se fue a su laboratorio para continuar con su magnus opus.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo