Sistema de gacha mitológico - Capítulo 107
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Capítulo 107: Guiando al séquito del príncipe asgardiano
(Pov tercera persona)
Effiro observaba con interés cómo Tony Stark trabajaba en la reconstrucción y mejora de su armadura mecánica, aplicando en su cabeza ingeniería inversa.
Gracias a su sangre divina proveniente del dios celta Lugh, Effiro podía aprender rápidamente una gran cantidad de cosas, incluyendo esta.
Por supuesto, el trabajo de ingeniería armamentística del Gary Stu no podía resistirse a esta habilidad, y Effiro encontró esta práctica profundamente esclarecedora.
En su mente, ya se estaba consolidando un plan. Ya sabía qué forma darle, pero todavía necesitaba los materiales necesarios.
Pero eso era algo más a futuro. De momento, se centraría en aprender todo lo que pudiera del nuevo héroe que había aparecido en Nueva York: Iron Man.
Pero pronto comprendió el funcionamiento general de las acciones de Tony, y dejó de tener importancia si decidía continuar observando o no.
Ya había aprendido todo lo que necesitaba, y tendría que esperar a que se dieran las condiciones adecuadas antes de avanzar con su plan.
Se dejó caer en uno de los lujosos sofás que decoraban el gran salón de la villa de Tony, con su mente corriendo ya con ideas sobre qué hacer a continuación.
Si había llegado a ese mundo, no era por simple casualidad o capricho.
Bueno, tal vez sí que había llegado en parte por un capricho.
Lo que él quería era hacerse con algunas gemas del infinito para disfrutar aunque fuera momentáneamente de su poder y tener la oportunidad de luchar contra algunos villanos icónicos, como el ya tan conocido titán loco, Thanos.
Después de eso, volvería a usar sus portales para moverse de manera aleatoria entre mundos, disfrutando de los acontecimientos inesperados y las sorpresas que le aguardaban.
Pero todavía le quedaban algunas piezas sueltas en el mundo de Marvel, y no había exprimido toda la diversión todavía.
Sin querer darle más vueltas al asunto, se fue a una de las grandes habitaciones de la villa, en donde cayó dormido rodeado de todo el lujo que una persona podía desear y soñar.
Se despertó al día siguiente renovado y con más energía, listo para enfrentarse a los nuevos desafíos (o juegos para niños) que ese nuevo mundo pudiera tener guardados para él.
Extendiendo sus sentidos, pudo constatar que Tony todavía estaba encerrado en su laboratorio, sin duda completamente absorbido por su trabajo.
Elogiaba ese nivel de compromiso, y estaba más que dispuesto a darle algunos pequeños regalos antes de irse.
Tal vez era un Gary Stu de primer nivel y un mujeriego sin remedio, pero su comportamiento y personalidad en realidad eran bastante agradables y no le costó encariñarse con él.
Por desgracia, Tony era relativamente débil en ese mundo. Con seres como Hulk, Thor o Doctor Strange, por no hablar de seres cósmicos como los celestiales o la Fuerza Fénix, él quedaba en un segundo plano.
Aún así, de alguna manera se las había arreglado solo con su ingenio y sus recursos para mantener su poder e incluso hacer frente a personajes más poderosos que él mismo.
Después de un desayuno frugal y delicioso, Effiro salió con presteza de la villa, listo para su siguiente misión.
…
En Nuevo México había ocurrido un suceso extraño: un supuesto “satélite” había caído en el desierto, y por alguna razón que los lugareños del pueblo cercano desconocían, el ejército había rodeado la zona y les había impedido acercarse a aquel objeto.
Lo único que sabían con certeza (y aún eso se podía poner en duda) era que su peso era tal que no había nadie que fuera capaz de levantarlo.
Fue esta información, que otros podrían ignorar fácilmente, lo que llamó la atención de cierto hombre rubio.
-¡Ese es mi martillo! ¡Estoy seguro de que es el Mjolnir! ¡Necesito ir allí y recuperarlo!- exclamó Thor, ya encaminándose en dirección a la puerta del bar para ir en busca de su supuesta arma mágica.
-¡Espera! No puedes simplemente ir a una base militar y esperar que te dejen entrar- Jane Foster trató de razonar con él, posando una mano sobre su hombro.
Thor estaba a punto de retomar su caminata cuando la puerta del bar se abrió de golpe, revelando a una figura de brillante cabello verde y un par de vivaces ojos esmeralda.
Cuando su mirada se posó en el grupo de tres, conformado por Thor, Jane Foster y el doctor Erik Selvig, una gran sonrisa creció en su rostro.
Le molestó un poco el hecho de que Thor no fuera mitológicamente correcto, pero ya se había acostumbrado a ese tipo de cosas después de ver todo el contenido ficticio basado en mitología que existía en su mundo anterior.
-¡Vaya, pero si es el príncipe asgardiano Thor en persona!- exclamó Effiro con una risa, acercándose amistosamente al grupo.
-¡Finalmente, un midgardiano que sabe reconocer al príncipe heredero de Asgard!- Thor levantó la barbilla con orgullo, claramente satisfecho de ser reconocido por alguien.
-No puede ser. ¿Otra persona delirante? Justo lo que necesitábamos en este momento- Jane suspiró, cubriéndose el rostro con una mano mientras rezaba a cualquier dios que pudiera existir por un poco de paciencia.
El doctor Selvig simplemente sonrió, divertido ante la situación. A diferencia de Jane, él tenía edad suficiente como para saber cuándo disfrutar de las locuras que ocurrían a su alrededor.
-He escuchado algo sobre ir a buscar un martillo. ¿De qué trata exactamente?
-Mi arma, el Mjolnir, se encuentra abandonado en el desierto, y el ejército lo tiene en su poder. Por lo tanto, quiero ir allí y recuperarlo- Thor no tuvo problemas en explicar lo que ocurría, sin preguntarse cómo Effiro pudo haber escuchado la conversación.
Jane le miró con los ojos entornados. Juraría que le había visto en alguna otra parte, pero no lograba ubicarle.
-Bueno, si ese es el caso entonces lo mejor será ponerse en marcha, ¿no? Cuanto antes lo recuperes, mejor.
-¡Esa es la forma de pensar! Cada vez me caes mejor, amigo. ¡Si me ayudas, entonces me encargaré de recompensarte adecuadamente!
A Effiro cada vez le caía mejor este Thor, lo que le llevó a preguntarse cómo sería el verdadero Thor.
Teniendo en cuenta que se vistió de novia para casarse con un gigante y recuperar su martillo, seguramente sería alguien con quien podría tener conversaciones muy divertidas e interesantes.
Con paso firme lideró al grupo, mayoritariamente reticente salvo por Thor, fuera del bar, adentrándose en el desierto.
Por suerte, no tuvieron que caminar por mucho tiempo.
Menos de una hora después, ya estaban en las cercanías de la base que S.H.I.E.L.D había levantado alrededor del Mjolnir.
Era una estructura impresionante para el tiempo que habían tardado en levantarlo, y tenían a una gran cantidad de soldados apostados en los alrededores, listos para defender el lugar con balas y ferocidad militar.
En cuanto les vieron venir les apuntaron con sus armas y se dispusieron a gritarles que se dieran la vuelta, pero sus palabras murieron en la garganta tras ver a Effiro.
¿Cómo podrían no reconocer a la persona que, en menos de una semana desde su aparición en los medios, había enfrentado a dos calamidades distintas y había salido victorioso sin un solo rasguño?
Por supuesto, todos los agentes de S.H.I.E.L.D estaban al corriente sobre su identidad, y tenían órdenes explícitas de no entrometerse en su camino y evitar hacerle enfadar.
¿Cómo podrían tan siquiera pensar en hacer cualquiera de esas dos cosas?
En su lugar, informaron inmediatamente al agente Phil Coulson, que ya había tenido contacto con él anteriormente y seguramente sabría como tratar este asunto mejor que ellos.
Coulson llegó unos minutos después, suspirando mientras se preguntaba por qué siempre tenía que estar en el centro de todos estos eventos.
Le dedicó una sonrisa profesional a Effiro y su grupo antes de hablar.
–Señor Effiro, ¿podría saber qué es lo que le ha traído hasta aquí?
–¡He venido a recuperar mi martillo!– Thor se adelantó, dando un paso hacia adelante para llamar la atención de Coulson.
–¡Y yo he venido a recuperar todo el material que me han robado!– Jane estalló en ese mismo momento. Le habían quitado todo su material de investigación y, como científica, no había mayor insulto hacia su persona.
–Perdona a mi amigo. Agente Coulson, te presento a Thor, dios del trueno y príncipe del reino de Asgard. Como ha dicho, estamos aquí para recuperar su martillo, el Mjolnir, que está siendo actualmente vigilado en estas instalaciones.
Entonces los ojos de Jane se abrieron de golpe con sorpresa, y dejó escapar un grito.
–¡Yo te conozco! ¡Eres el hombre que derrotó a aquellos dos monstruos que andaban sueltos en Harlem!
–Sí, soy esa persona. Has tardado en darte cuenta, ¿eh?– Effiro le dedicó una sonrisa brillante.
Coulson entonces tosió, llamando de nuevo la atención sobre él.
–Señor Effiro, toda la información que nos acaba de dar es del todo fantasiosa e increíble. ¿Cómo podemos estar seguros de que lo que dice es cierto?
–Bueno, es tal y como te lo digo. Aunque, para ser sincero, los dioses nórdicos en este mundo son más que nada un grupo de extraterrestres con un gran desarrollo tecnológico y mágico.
–¿Es eso cierto?– la pregunta de Coulson recibió como respuesta un asentimiento por parte de Thor.
Desde el punto de vista de los midgardianos, ese sin duda sería el caso.
Por supuesto, Effiro les veía así también. Ya había tenido contacto con dioses verdaderos, y podía intuir que la diferencia era infinita entre unos y otros.
–¿Qué tal si pasáis todos adentro y hablamos más en profundidad sobre estos interesantes temas?– el agente Phil Coulson sabía con seguridad que estaba a punto de descubrir una mina de información, y no pensaba dejarla ir hasta saber todo lo que pudiera.
Bueno, sigo vivito y coleando. Los estudios me han robado tiempo y energía, pero estoy de vuelta con un nuevo capítulo y varias ideas que espero publicar este mismo año, así que estar atentos.
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