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Sistema de gacha mitológico - Capítulo 20

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20: Entrenamiento 20: Entrenamiento Moví mi dedo en un movimiento rápido y fluido.

Incluso si se veía como una acción normal y corriente, en realidad era mucho más que solo eso.

Había concentrado una gran cantidad de energía mágica en mi dedo, por lo que aquel pequeño movimiento la liberó en un poderoso corte invisible, el cual cortó con facilidad la línea de árboles frente a mí.

Genial, ahora soy Sukuna.

De hecho, la idea de este movimiento vino de él.

A pesar de que cuento con dos armas cortantes en mi poder, depender constantemente de ellas para acabar con mis enemigos no es lo ideal.

Después de todo, me pueden desarmar, y contar con un movimiento como este entre mi arsenal me permite tomar por sorpresa a mis enemigos.

“¡Nada mal!

Ese sin duda fue un ataque poderoso.

Con un poco de experiencia práctica, deberías de poder aplicar este hechizo a la perfección.

Tu uso de la energía aún es deficiente y eres incapaz de aprovechar por completo el poder liberado, pero siendo tu primera vez es normal” Medea me felicitó, aplaudiendo mi pequeño logro con entusiasmo.

Viéndola actuar de esa manera, me es difícil conciliar su personalidad actual con la que mostró al inicio.

Es casi como si fueran dos personas diferentes, aunque puedo entender la razón tras eso.

Después de todo, si tenemos en cuenta el trato que recibió desde pequeña, con cómo le robaron la inocencia y se aprovecharon de ella aún cuando era una niña, tiene sentido que su comportamiento fuera tan distante.

Además, no podemos olvidarnos de que los espíritus de la muerte se han asentado en su interior, arraigados tan profundamente que incluso su poder mágico se encuentra impregnado con su oscuridad, lo cual parece afectarla mentalmente.

“Gracias.

Supongo que es un buen comienzo.

Sin embargo, aún me falta mejorar en ello.

Sin embargo, debo de agradecerte por tu ayuda.

Sin tí, sería mucho más difícil para mí utilizar la magia.

Tu tutela me está siendo muy útil” “Por supuesto.

Soy una de las hechiceras más poderosas de toda la mitología, después de todo” hinchó el pecho con orgullo, empujando su busto para nada pequeño contra la tela de su ropa.

“Tengo una pregunta ¿Qué son los espíritus de la muerte?

¿Cómo los utilizas?” “Primer lugar, eso fueron dos preguntas.

Segundo lugar, esas son preguntas peligrosas, Effiro.

Los espíritus de la muerte son un poder oscuro, uno difícil de controlar, que tuerce tu mente y tu magia, alimentándose de tus emociones negativas, de las vidas que arrebatas” su tono se volvió más serio, recitando las palabras como si ya hubiera previsto que le haría esta pregunta.

“Tranquila, no pienso utilizarlo.

Simplemente me da curiosidad y quiero saber más sobre ello” “Supongo que entonces no hay nada de malo.

Para poder utilizar su poder, primero debes matar.

Cuando eres un hechicero te cobras la vida de otra persona, las puertas del inframundo se aflojan, permitiéndote formar un vínculo con los espíritus de la muerte.

Una vez que el vínculo se forma, te conviertes en un recipiente para ellos, un canal por el que pueden fluir hasta nuestro mundo” “¿Y qué puedes hacer con ellos?” “Effiro, ya has hecho suficientes preguntas.

Casi da la impresión de que quieres utilizarlos” “Te prometo que no es eso, Medea.

Ya te he dicho que solamente es curiosidad” “He tenido malas experiencias en el pasado con eso.

La gente a la que he visto hacer promesas nunca las han cumplido, y siempre encuentran una manera de romperlas” “Pero to soy diferente a ellos, eso te lo puedo asegurar.

Después de todo, ellos no eran más que un montón de cabrones con aires de superioridad” Medea me miró por un largo momento, inspeccionándome como si fuese la primera vez que me veía.

Después de lo que pareció una eternidad, finalmente habló.

“Me recuerdas a Jasón” “¿Me tengo que tomar eso como un cumplido o como un insulto?” Pareció sopesar mi pregunta por un instante.

Tras unos momentos de reflexión, pareció llegar a una respuesta.

“Puedes tomártelo como un cumplido.

Me recuerdas a él cuando le conocí por primera vez” me contestó con una pequeña sonrisa en su rostro.

“Si te recuerdo a él cuando le conociste, y te enamoraste de él en aquel momento, ¿no significa eso que entonces te has enamorado de mí?” “¡¿P-pero qué en el Hades estás diciendo?!” Su rostro se sonrojó, adquiriendo un fuerte tono rojizo mientras se trataba de tapar, cohibida.

“Ya, ya, tranquila, solo estoy bromeando.

Ahora, creo que ya es hora de que volvamos a casa, ¿no crees?” “Supongo que tienes razón.

Además, tengo bastante hambre.

Me pregunto qué habrán hecho hoy Kaina y Tamamo” “Bien, pues vamos.

Las damas primero” me hice a un lado, haciéndole un gesto a Medea para que avanzase.

…

“Bien, ¿puede explicarme exactamente quién es mi objetivo?” El hombre que habló tenía una complexión musculosa, mirando con sus ojos penetrantes al anciano frente a él.

“Se hace llamar Erebo, y es un criminal bastante peligroso.

Según lo que sabemos, es posible que tenga más de un don, lo que lo vuelve un objetivo altamente impredecible y peligroso” le contestó el presidente de la CSPH, devolviéndole la mirada con la misma intensidad.

“Puedes confiar en que, independientemente de esos factores, yo gano ese combate” “Espero que tengas razón, Guts.

Confío en que tu don sea suficiente para vencerlo” “Ya verás que lo haré, anciano.

Y una vez que termine, deberás de pagarme la cantidad acordada” “Así se hará” …

“Mmm, ¡está muy buena esta comida!” “¡Totalmente de acuerdo!” Himiko se hizo eco de mis palabras, hundiendo su tenedor en el plato.

Hoy nuestras papilas gustativas tenían el privilegio deleitarse con un plato de arroz con pollo al curry, una comida increíblemente deliciosa, como todas las que preparan nuestras dos cocineras favoritas.

“Muchas gracias, chicos” Kaina nos sonrió a ambos, mientras que Tamamo-no-Mae se quedó en silencio, sin pronunciar ni una palabra.

“¡No hay de qué, Kaina-chan!” “Hoy estás muy emocionada, ¿eh, Himiko?” “¡Por supuesto!

¿Por qué no lo estaría?

Después de todo, gracias a esa cosa llamada cultivo puedo sentir que me he vuelto más fuerte” “Supongo que eso tiene sentido.

Recuerda que tenemos entrenamiento más tarde, ¿vale?” “Sí, sí, tú tranquilo” “¡Oni-chan!” Eri gritó, saltando sobre mí y casi tirándome al suelo.

Al parecer, Medea no es la única que me embiste cuando estoy sentado.

“Buenos días, Eri.

¿Qué tal has dormido?” “¡He dormido muy bien!” “Me alegro mucho.

Es importante que una niña tan linda y joven como tú descanse bien cada día” “Pero tú sueles llegar tarde a casa por las noches” señaló el hecho obvio.

“Uy, ahí te han pillado, ¿eh?” Jin habló por detrás, aguantando una pequeña risa.

“Cállate, Jin.

Lo que pasa, Eri, es que tengo que…

trabajar.

Y mi trabajo requiere que me quede hasta altas horas de la noche, esa es la razón” puede ser una excusa barata, pero es una buena excusa, y funcionará bastante bien para mantener su atención alejada.

“¿Y de qué trabajas?” Por favor, Eri, esa pregunta no.

“Pues mira, trabajo salvando personas” técnicamente no es una mentira, aunque no es la verdad completa.

“¿Entonces eres un héroe, como All Might?” Sus ojos se iluminaron de emoción ante la perspectiva de que ese fuera el caso.

“Supongo que se puede decir que sí.

De hecho, esa es la razón por la que pude salvarte” Estuve un rato más en la mesa, conversando con cada uno de los presentes y hablando sobre las novedades de nuestro día hasta que llegó la hora de entrenar.

…

“Vamos, adelante, Himiko.

Quiero que me muestres cuanto has mejorado” me puse en posición de combate, viendo como Toga me imitaba, lista para atacar en cualquier momento.

Intercambiamos miradas, tratando de ver a través del otro, intentando discernir quién de los dos sería el primero en comenzar el combate.

Finalmente, pareció tomar la decisión de ser ella quien atacase, adelantándose con un rápido impulso inicial mientras lanzaba un golpe ascendente en dirección a mi estómago.

Nada mal, un ataque veloz hecho específicamente para tratar de dejarme incapacitado.

Sin embargo, no se lo voy a poner tan fácil.

Me moví a un lado con facilidad, agarrando su muñeca para detener el puñetazo antes de atraerla hacia mí y conectar un golpe de rodilla contra su propio estómago, haciéndola doblarse.

Así es como se hace, Himiko.

Sin embargo, ella no se rendía.

Giró sobre sí misma, lanzando una patada giratoria que sería capaz de hacer caer a cualquiera.

A cualquiera salvo a mí.

Bloqueé el ataque con mi antebrazo, empujándola para poner distancia entre los dos.

Ambos mantuvimos la distancia, esperando el momento oportuno para comenzar la segunda ronda.

Esta vez me adelanté yo, acercándome con pasos rápidos y ligeros.

Ella trató de apartarse, pero no la dí oportunidad, obligándola a parar un puñetazo dirigido al pecho.

Eso me dio la oportunidad que necesitaba para realizar un barrido de piernas, haciéndola caer al suelo.

Antes de que tuviese la oportunidad de levantarse me abalancé sobre ella, sosteniendo sus dos muñecas por encima de su cabeza con una mano mientras con el antebrazo la presionaba el cuello, poniendo todo mi peso para evitar que se moviera.

“Ya es suficiente, ¿no crees?

Esto ya se puede considerar acoso” “No seas quejica, siempre hacemos lo mismo” “Supongo que hoy vas a hacer vigilia nocturna, ¿no?” “Exacto.

Supongo que te veré luego, si es que estás despierta para cuando vuelva” “Tú tranquilo, me dedicaré a jugar videojuegos con Jin y Kaina hasta que regreses” nos miramos por un momento, antes de intercambiar sonrisas.

…

Otra aburrida noche de guardia.

Sinceramente, al inicio las batallas eran mucho más emocionantes, había más peligro y tenía la posibilidad de aprender.

Sin embargo, ahora esos criminales de cuarta son incapaces de siquiera llegarme a los talones, lo que hace que se vuelva algo monótono.

Pero esto es necesario si quiero mantener este país libre de la corrupción que estos delincuentes traen consigo.

Sin embargo, pronto salí de mis pensamientos al sentir otra presencia cerca de mí.

“¿Quién anda ahí?”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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