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Sistema de gacha mitológico - Capítulo 30

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  4. Capítulo 30 - 30 Liberando la tensión
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30: Liberando la tensión 30: Liberando la tensión (Pov Effiro) Otro día más, mira por dónde.

¿Por qué demonios tengo que seguir llendo a clases?

Creo que mi nivel es lo suficientemente alto como para saltarmelas, ¿no?

Pero, por desgracia, tengo que mantener una fachada de estudiante normal si no quiero llamar la atención.

Bueno, veamos qué nos ponemos hoy para ir a la U.A.

Ummm, me gusta esta camiseta verde y estos pantalones marrones.

Bien, ya tengo algo con lo que vestirme, así que ahora toca bajar a desayunar.

Un rico desayuno hecho por tres hermosas damas, qué buena vida la mía, ¿verdad?

Pocos pueden presumir de eso.

Como siempre, todo el mundo ya se encuentra en la mesa, listos para comenzar el desayuno.

¿Por qué siempre soy de los últimos en llegar?

Maldita sea, voy a tener que comenzar a levantarme más temprano a partir de ahora.

“Ya te has levantado, ¿eh, dormilón?” Medea me sonrió, dándome una galleta con virutas de chocolate.

Oh, menuda bendición que eres.

Miré a Himiko, pero ella estaba demasiado ocupada mirando su plato.

De hecho, extrañamente ocupada, como si estuviera evitando mi mirada.

Porque, obviamente, es eso lo que ella está haciendo.

Uff, sabía que las cosas entre nosotros se iban a volver complicadas después de lo de ayer, pero esto…

No esperé que ni siquiera se vaya a dignar a mirarme.

¿Tan avergonzada está?

O sea, si ella hubiese llevado a cabo el beso con éxito, ¿hubiera estado igual?

¿O se habría sentido menos incómoda?

Igualmente, creo que está claro, después de eso, que ella está enamorada de mí.

No pienso ser el típico protagonista que no se da cuenta de que una mujer lo quiere, aún cuando está más claro que el agua y la chica no puede ser más obvia.

Sin embargo, eso no significa que vaya a ser yo el que decida hablar sobre el elefante en la habitación.

Voy a dejar que sea ella quien dé el primer paso, aunque tenga que esperar un año para ello.

Podéis criticar mi decisión, pero yo nunca fui el mejor en estas cosas, ¿entendéis?

Yo nunca tuve una novia, no he estado en ninguna relación ni nada por el estilo, así que voy a dejar que sea ella quien se encargue de esto.

Tal vez ella tampoco ha tenido novio, pero ya que fue ella quien comenzó todo esto, voy a dejar que sea ella quien lo termine.

Además, estoy seguro de que no tardará tanto en dar el paso.

Después de todo, con alguien tan increíble como yo aquí, ¿cuántas mujeres vendrán a por mí?

Es solo cuestión de tiempo antes de que se sienta presionada y decida actuar.

Pero ahora fuera de bromas, con el comportamiento tan cariñoso que Medea tiene hacia mí y la forma de ser seductora que tiene Tamamo-no-Mae por naturaleza, no me extrañaría si Himiko se sintiese celosa.

Y eso, por supuesto, la obligará a actuar.

Después de todo, el primero en atacar siempre es el que tiene la ventaja.

“Venga, vamos a la academia U.A de una vez” me dirigí a la entrada, mirando cómo la rubia se acercaba con paso rápido, aún sin mirarme.

Joder, tampoco hace falta comportarse así.

El viaje en tren fue bastante silencioso entre nosotros dos, un silencio cargado de tensión que me puso nervioso.

Sinceramente, me siento como si estuviéramos a años luz de distancia, y no me gusta nada.

¿No podemos estar como antes, bromeando y riendo juntos?

Pero claro que no, es mejor hacer como si yo no existiera con tal de evitar la vergüenza que le produciría hablar de lo ocurrido conmigo ¿verdad?

Aunque, por otro lado, la entiendo a la perfección.

Tiene miedo de que, si no correspondo sus sentimientos, las cosas entre nosotros cambien.

Y ella no quiere eso.

…

“¡Eh, chicos!

¿Qué tal estáis?

¡Nosotros muy bien!” Nejire vino corriendo a nuestro encuentro durante el descanso, con Tamaki y Mirio siendo arrastrados tras ella.

“Estamos bien.

Ya sabes, algunas cosas por aquí y otras por allá” “¿Estáis realmente bien?

Os veo muy incómodos y callados entre vosotros.

¿Qué os ocurre?” Maldita sea, parece que la naturaleza curiosa de Nejire la hace más perceptiva.

“No ocurre nada, simplemente estoy un poco dormida.

Pero no es algo de lo que haya que preocuparse, ¿vale?” Por fin, creo que es la primera vez en todo el día que escucho a Himiko hablar.

Nejire abrió la boca para preguntar de nuevo, pero Mirio posó una mano en ella, dándole a entender que lo mejor era mantenerse callada y no preguntar nada sobre este tema.

Me miró, transmitiéndome una pregunta silenciosa: ¿Qué ha ocurrido entre vosotros dos?

Tal y como era de esperarse, la excusa barata de Toga no engaña a nadie.

Le respondí con una mirada propia: no creo poder contártelo, compañero.

Él pareció comprender el mensaje, asintiendo con la cabeza.

O tal vez ha entendido que se lo voy a contar más tarde.

Independientemente de cual de las dos cosas él haya captado en mi mirada, decidió dejar el tema apartado por el momento.

En un movimiento veloz y valiente, envolví mi brazo alrededor de la cintura de Himiko, atrayéndola hacia mí.

Ella trató de resistirse, pero al cabo de unos segundos su lucha se desvaneció, permitiéndome sentarla sobre mi regazo.

“Bueno, tengo una pregunta para vosotros, chicos.

¿Os gustaría uniros a nuestras partidas de Dungeon and Dragons?” …

“¿Hacía falta que hicieras algo tan vergonzoso frente a ellos?” Toga me dice, mirándome con un lindo puchero.

Miren el lado bueno, la tensión se ha disipado.

Después de todo, ya saben lo que dicen: si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo.

Aunque yo solo lo aplico en parte, porque aún falta que ella decida confesarme sus sentimientos.

Ah, con lo fácil que sería esto si ella me dice que me quiere.

Así se solucionaría todo, y ella ya debería de saber que yo sé de sus sentimientos por mí.

Pero cada cosa a su debido tiempo, y yo no pienso acelerar las cosas.

“Bueno, ¿acaso te molesta?

Es solo un pequeño gesto.

Y además, parecías bastante cómoda” me burlé de ella, sonriendo para mí mismo.

“Serás…” vi cómo su rostro pasaba a adquirir un tono carmesí, claramente avergonzada de mis palabras.

Ja, punto para mí.

“Ya, ya, es broma, Himiko.

Tampoco tienes que reaccionar de manera tan exagerada, ¿sabes?” “Tú no lo entiendes” las palabras salieron en un murmullo, casi inaudible para el oído normal.

“Perdona, ¿has dicho algo?” “¡Nada!” Casi gritó, apartando el rostro.

“Venga, vamos a casa de una vez, ¿vale?” La cogí de la mano con suavidad, tirando de ella en dirección a la estación de tren.

…

(Pov tercera persona) (Ubicación desconocida) Un grupo de personas, todas cubiertas con túnicas negras y con el rostro oculto bajo las sombras de sus capuchas, se encontraban reunidas en lo que parecía tener toda la pinta de ser un almacén abandonado.

El ambiente era oscuro, únicamente iluminado por unas cuantas antorchas ubicadas a una distancia equidistante entre sí, proyectando una luz anaranjada que, más que alumbrar, profundizaba aún más las sombras.

Todos los que se encontraban allí reunidos rodearon una extraña estructura circular de varios niveles: un altar.

De repente, de entre la multitud surgió una figura que, ha diferencia del resto, iba vestida con una túnica púrpura, llevando en sus brazos el cuerpo desnudo y atado de una mujer.

Ella se revolvía inútilmente en los brazos de la figura encapuchada, sus movimientos débiles por el efecto de la droga que se le había administrado para mantenerla dócil.

Dejando caer su cuerpo sobre el altar, la figura se dio la vuelta para enfrentar a la multitud de adoradores tras él, todos expectantes a lo que sabían que iba a ocurrir a continuación.

“¡Queridos hermanos, hoy nos encontramos reunidos nuevamente para llevar a cabo la adoración a nuestra señora!

¡Y, en su honor, le ofreceremos la vida de esta mísera humana!” Gritando esas palabras a su público, se dio la vuelta para encarar nuevamente a su víctima, levantando una daga escondida en su cinturón en alto y, tras mantenerla en alto de manera teatral durante varios segundos, la hundió en su pecho.

La mujer emitió un gemido ahogado a través de su mordaza, tratando de librarse de sus ataduras.

Sin embargo, tras unos momentos, sus movimientos comenzaron a ralentizarse, hasta que se detuvieron por completo.

Todos los adoradores allí presentes observaron extasiados cómo la sangre se extendía por la piel lechosa, cayendo por sus costados para acumularse a su alrededor en el suelo, formando un charco carmesí.

En medio de aquella escena, la boca del líder comenzó a moverse con fluidez, emitiendo un cántico en griego.

“O, megáli theá, se parakaló na dechteís aftí ti thysía, na dechteís evgeniká to dóro tis zoís kai na mas daneíseis ti dýnamí sou” A la par que sus palabras fluían como agua en un río, una niebla rojiza surgió del cadáver a sus pies, momentos antes de estallar en una gran llamarada carmesí, la cual iluminó todo el almacén momentáneamente.

“Se efcharistoúme pou mas gemízeis me tin parousía sou, megáli theá” Sus palabras fueron repetidas por todos los presentes, antes de que, uno a uno, abandonaran el lugar, cargando el cuerpo de la mujer en brazos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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