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Sistema de gacha mitológico - Capítulo 39

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  4. Capítulo 39 - 39 Descanso tras la batalla
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39: Descanso tras la batalla 39: Descanso tras la batalla (Pov Effiro) “¿Me puedes repetir cómo, en nombre del Hades, es que has conseguido esta flor?” Menuda sorpresa me llevé al enseñarle la planta a Medea.

Casi se volvió loca y todo.

“La tenía el líder del culto.

La arrancó del suelo y se la llevó consigo.

Al parecer, ni siquiera mis llamas pudieron reducirla a cenizas” “No me extraña.

Esta flor es una atlesia, una planta de la cual se dice que nació cuando la sangre del titan Atlas tocó el suelo.

Cuenta con una resistencia increíblemente alta y un gran poder en su interior.

Por suerte para tí, sé cómo utilizarla para hacer una píldora, la mejor hasta el momento” “Espera un momento, si esta flor tiene una resistencia tan alta que ni siquiera yo he podido reducirla a cenizas, ¿cómo es que piensas utilizarla para hacer una píldora?

¿De qué manera puedes utilizarla?” “Primer lugar, soy mucho más poderosa de lo que crees.

Segundo lugar, por más resistente que sea esta planta, sigue siendo sólo eso, una planta.

Si sabes cómo manejarlas, da igual de qué sea capaz.

Incluso la vegetación más venenosa puede convertirse en un elixir curativo en las manos adecuadas” “Entonces supongo que te lo puedo dejar todo a tí.

Muchas gracias, Medea” “No hay de qué.

Tardaré un mes en terminar de hacer la píldora, al menos si quieres que conserve toda su eficacia y capacidad” “Mientras salga bien, me da igual cuánto tardes en hacerla.

Confío en ti” “Me alegro.

Entonces me pondré ahora mismo a trabajar en ello.

Te prometo que crearé la mejor píldora que vayas a ver en tu vida” Con esas palabras me quitó la atlesia de las manos, encerrándose en su sala de alquimia para comenzar a ponerse manos a la obra.

Bueno, al menos saqué algo bueno de todo esto.

Además, las vidas de todas esas personas entonces no habrán sido sacrificadas en vano.

“Entonces has desmantelado en cuestión de una hora un culto a una diosa desconocida, ¿eh?” Himiko me miró desde el sofá, estirando los brazos por detrás de la cabeza.

“Sí, no fue algo tan complicado como pensé que lo iba a ser” “¡Ese es el espíritu, chaval!

¡Mírate, tan joven y ya has conseguido más logros que los que poseen la mayoría de los héroes profesionales!

¡Ya me hubiera gustado a mí haber sido como tú cuando tenía tu edad!” Jin me dio una palmadita en la espalda, felicitandome mientras devoraba una rosquilla.

“Al final eres un gran héroe, Effiro.

Me gustaría haber podido conocerte antes para poder salvarme de ser aceptada en la Comisión de Seguridad Pública de Héroes” Kaina tenía una mirada ligeramente oscurecida, posiblemente por estar rememorando malos recuerdos de esos tiempos.

Malditos sean los de la CSPH, juro que tarde o temprano acabaré con sus actividades de una vez por todas.

Y una vez que eso ya esté hecho, Kaina podrá cumplir por fin su sueño de ser una gran heroína y salvar a las personas, como ella siempre ha querido.

“Jefe, ¿por casualidad no tendrá alguna de esas flores blancas?

Porque me acaba de entrar bastante hambre, y tenían muy buena pinta” “Dorios, si quieres puedo darte unos cuantos dulces” metí mi mano en el bolsillo del pantalón para sacar unos cuantos caramelos que entregarle al sátiro.

El azúcar le vuelve loco, pero prefiero lidiar con una cabra hiperactiva que con una cabra hambrienta.

Al menos la primera está feliz.

“Maestro, ¿qué le parece si se relaja en la cama mientras le hago un masaje?

Le vendrá bien a su cuerpo, y sus músculos estarán libres de todo dolor y tensión” Tamamo-no-Mae se ofreció a hacerme un masaje.

Qué bonito.

“Claro, ¿por qué no?

Supongo que me viene bien algo así para relajarme” “Bien, pues vamos a tu habitación y quítate la camiseta, necesito trabajar directamente con todo tu cuerpo a mi entera disposición” “¡Espera un momento!

¡Yo también voy con vosotros!” El grito de Himiko resonó por toda la casa, casi rompiéndome los tímpanos.

“¿Qué ocurre, señorita Toga?

¿Acaso está celosa de que esté a solas con mi maestro medio desnudo mientras le doy un masaje?” La voz de Tamamo goteaba con burla, divertida ante la reacción de la rubia.

“¡Claro que no!

¡Solo quiero evitar que trates de hacer algo completamente indebido con él, eso es todo!” Las palabras le salieron en un tono más agudo de lo normal, revelando la enorme vergüenza que sentía ante la acusación juguetona de la kitsune.

“Haga lo que crea conveniente, señorita.

Sin embargo, dudo que usted cuente con la capacidad suficiente como para evitar cualquier acción “indebida” por mi parte.

Y en todo caso, estoy segura de que usted llegaría a encontrarlo bastante…

entretenido” Maldita mujer zorro, te recuerdo que estás hablando de mí.

Bueno, supongo que es momento de disfrutar de ser cuidado por una hermosa mujer.

Ay, qué vida la mía.

Gracias de todo corazón, dioses míos.

…

“¿Qué tal se encuentra ahora, maestro?

¿No se siente mucho mejor tras nuestra sesión?” Para mi alivio y el de Himiko, no ocurrió nada fuera de lo común.

Un masaje normal y corriente, sin nada que no deba de estar ahí.

Supongo que tampoco podía pedir mucho por parte de una kitsune.

Después de todo, son conocidas por ser seductoras y bromistas.

Muy bromistas.

Por suerte, todavía no la he visto hacer ninguna broma.

O, al menos, no una lo suficientemente pesada como para que llegue a resultar molesta.

¿Sabeís qué?

Hoy me siento de buen humor.

Creo que voy a pedir una pizza para todos.

Alcancé mi teléfono para marcar el número de la pizzeria, pidiendo dos pizzas barbacoa, tres de jamón y queso y una de pepperoni.

Puede llegar a parecer mucho, sobre todo si tenemos en cuenta que todas son pizzas de tamaño grande, pero os recuerdo que, incluyendo al pájaro del trueno, somos once bocas que hay que alimentar, y algunas son de las que tienen estómagos más parecidos a un agujero negro que a otra cosa.

Solo espero que sea suficiente para todos.

“¿Entonces hoy toca comer pizza?

Supongo que está bien” Himiko se encogió de hombros mientras me miraba, saliendo de la habitación.

…

¿Recordáis que estaba pensando en cambiar de juego?

Bueno, finalmente hice ese pensamiento realidad.

¿Y qué mejor manera que cambiar de juego a uno que sea un clásico?

Estoy hablando del clásico Age of Mythology, un juego que, a pesar de que no formó parte de mi infancia, sí que fue me llamó bastante la atención.

Y, por suerte, en este mundo están lo suficientemente avanzados como para poder jugar este clásico de los videojuegos en una pantalla de televisión.

Yo, como no podía ser de otro modo, elegí a la civilización griega.

Como todavía estoy en la era arcaica, no he podido avanzar demasiado.

Elegí a Zeus como dios principal.

Según he podido ver, el avance es bastante más lento, pero ofrece un mayor crecimiento para las civilizaciones, lo que lo hace más interesante.

Himiko, por su lado, decidió jugar con la civilización nórdica.

En cuanto esté listo voy a aplastar su civilización.

Después de todo, ella no tiene mucha experiencia jugando a este tipo de juegos.

“Chicos, ya ha llegado la comida.

Dejar de jugar y venir a comer, ¿vale?” “Ahora vamos, Kaina.

Déjame llamar a Medea para que venga a comer también” “Vale, os espero allí” Me puse en pie, apagando la pantalla de la televisión antes de ir a la habitación en la que Medea se encontraba enfrascada en su trabajo.

Llamé un par de veces antes de abrir la puerta, viéndola trabajar con un horno de aspecto antiguo, el típico que los antiguos sabios chinos usaban en sus prácticas de alquimia externa durante su búsqueda de la inmortalidad.

“Hemos pedido pizza, así que ven a comer con nosotros, ¿vale?

Ya continuarás más tarde con la píldora” “Está bien, ahora voy.

Déjame estabilizar la mezcla para poder continuar trabajando luego sin que me explote en la cara” Esperé a que ella terminara antes de ir con el resto a la mesa, donde ya estaban puestas las pizzas, listas para que cada uno cogiera varios trozos.

De hecho, y a juzgar por el chichón incipiente en la cabeza de Dorios, estoy seguro de que él ya intentó comenzar a comer sin nosotros.

Fue una buena comida, suficiente para que todos comieramos, de no ser porque con nosotros teníamos a una cabra humanoide y a un guerrero hipermusculado.

Y el resto del día es historia, una tarde de juegos para poder relajarse y divertirse.

Finalmente llegó la hora de dormir.

Menos mal, creo que hoy he tenido bastantes emociones.

Al menos ahora que voy a dormir podré tener un poco de descanso, ¿verdad?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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