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Sistema de gacha mitológico - Capítulo 51

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  4. Capítulo 51 - Capítulo 51: Enfrentando el peligro como un héroe
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Capítulo 51: Enfrentando el peligro como un héroe

Aquel ataque tan aterrador recorrió la distancia que les separaba a ambos en cuestión de segundos, dejando una estela de calor y electricidad estática a su paso.

Finalmente, alcanzó a la figura enemiga, que se alzaba orgullosa por encima del suelo, en un impacto ardiente que habría acabado con la vida de la mayoría de personas en ese mundo.

Solo unos pocos, incluyendo a All Might y a All for One, podrían esperar resistirlo de lleno.

Sin embargo, este “hombre” formaba parte de esos pocos que podían llegar a resistirlo.

Con un movimiento demasiado veloz como para poder ser percibido por el ojo humano desenvainó su espada, cortando por la mitad el poderoso rayo que venía en su dirección.

El rayo se dividió limpiamente en dos mitades, dejándole a él intacto, sin ningún tipo de daño en su cuerpo, completamente impoluto.

Viendo que su primer ataque habías sido incapaz, Effiro se dejó caer desde lo alto del edificio en el que se encontraba, creando un cráter en el suelo con el impacto.

“Has sido bastante puntual. Supongo que eso es bastante caballeroso de tu parte, salvo por ese ataque sorpresa”

“¿Acaso puedes culparme? Ya que no voy a usar mis invocaciones, debo de ir con toda la ventaja que pueda”

“Entonces las cosas van a ser así, ¿eh? Entonces déjame decirte mi nombre: Kuro”

“¿Negro? ¿Ese es tu nombre? Supongo que suena bien”

“Yo no he venido aquí para hablar, vine para pelear”

“No hace falta que tengas tanta prisa, no eres el primero en retarme. De hecho, diría que ya estoy acostumbrado a eso”

“Voy a cortar esa arrogancia tuya en pedazos” con esas palabras Kuro se adelantó, atacando con una ráfaga de cortes letales.

“No me subestimes, esto no es nada” en la mano de Effiro apareció la Kusanagi-no-tsurugi, con la que detuvo cada golpe de su rival.

Ambos intercambiaron ataques, con tal fuerza que todo a su alrededor se destruía a su paso.

Manejando su arma con una sola mano, Effiro desvió la espada de su rival, abriendo una apertura para golpear con su puño en el estómago descubierto.

La fuerza tras ese golpe fue tal que Kuro fue mandado a volar, chocando contra un edificio en la distancia.

“No me digas que no te avisé. Ahora, veamos cómo manejas esto” con un par de movimientos rápidos, Effiro liberó dos cortes de energía.

En la estructura del edificio apareció un corte en forma de V, momentos antes de que se derrumbara sobre el rival desprevenido, enterrándolo en una avalancha de escombros.

“Veamos, ¿puedes sobrevivir a eso, o hasta ahí llegaba tu poder?”

“Nada mal, ¡pero aún tengo más para tí!” Kuro salió desde la nube de polvo que se había levantado, aparentemente ileso.

Tomando impulso con sus piernas se lanzó en dirección a Effiro, atacando con un corte horizontal.

Reaccionando a una gran velocidad, Effiro detuvo el golpe con su espada. Sin embargo, bajo el constante empuje de la entidad, acabó siendo arrastrado cientos de metros, atravesando varios edificios en su camino.

“Supongo que vale la pena hacer esto contigo” tal y como había hecho con la bomba nuclear andante, Effiro cruzó los dedos, aprovechando el conocimiento que se había arraigado en su mente y su gran poder mágico para superponer su reality marble con la realidad.

“Vaya, esto me recuerda a un manga muy interesante que estuve leyendo, ¿sabes? Si esto es tan parecido, entonces este pequeño truco debería de funcionar” desde el cuerpo de Kuro surgió una marea de energía negativa, inundando todo el campo de batalla.

“¿Qué demonios estás intendo hacer?” A la par que preguntaba, Effiro trató de golpear a su rival, sin éxito.

“No te preocupes, te lo mostraré a su debido tiempo” esquivando el primer puñetazo, Kuro contraatacó con un golpe con el mango de su arma, que fue detenido por Effiro.

“Pues veamos si eres capaz de hacerlo antes de que acabe con tu vida”

“Lo dudo bastante, porque ya está hecho” la energía liberada formó zarcillos, penetrando profundamente en el reality marble y agrietando su estructura.

“¿Qué? ¿Qué ha sido eso?” Con su dimensión personal destruida, Effiro quedó sorprendido y confundido a partes iguales.

“Supongo que no pasa nada por decírtelo: lo que has hecho me recuerda bastante a una de las habilidades usadas en un manga que leí, Jujutsu Kaisen. Como se parece a una expansión de dominio, se me ocurrió imitar la estructura de una para hacer frente a tu habilidad”

Dentro de la mente de Effiro sólo se repetía un único pensamiento: ¿cómo demonios se pudo aprovechar su rival de un manga para replicar una habilidad? ¿Qué clase de talento era ese?

Sin embargo, logró calmarse para observar todo con tranquilidad. Aquello no era una expansión de dominio real, solo era una réplica barata. Incluso si funcionaba de la misma manera, era claramente inferior a una expansión de dominio real.

Aún así, lo mejor sería evitar el uso del reality marble. No tenía sentido gastar su energía mágica en usarlo si lo iban a neutralizar.

“¿En qué estás pensando? Aún tengo algunos trucos más para mostrarte” aún estaban rodeados por aquella marea de energía negativa, lo que significaba que el pseudo dominio seguía activo.

Y, como si se estuviera burlando de él, una serie de cortes invisibles surgieron desde todos lados, atacando desde cada ángulo posible, sin dar tiempo siquiera a defenderse.

Incluso si pudiese protegerse, aún quedaría la mayor parte de su cuerpo desprotegida, por lo que era inútil intentarlo.

Su cuello, pecho, estómago, brazos y piernas fueron atravesados múltiples veces por aquellos cortes, haciendo salpicar sangre carmesí por todas partes.

Teniendo en cuenta que actualmente no existía arma de fuego alguna que pudiera siquiera atravesar su piel, se podía ver lo aterrador de aquel ataque.

Sin embargo, había un factor importante que jugaba a favor de Effiro: su inmensa capacidad regenerativa.

Una vez que resistió la ráfaga de cortes, su cuerpo se recuperó en momentos de todo el daño recibido, dejándole igual que al inicio.

Esos momentos en los que se estaba regenerando fueron aprovechados por su rival, quien trató de acabar el combate con una estocada directa a su rostro.

Pero su velocidad no fue la suficiente, y Effiro esquivó moviendo la cabeza a un lado, lo suficiente como para que el ataque pasase de largo.

Si no llega a ser porque activó los Mil Ojos del Rey Asura, no podría haber actuado tan rápido. Ahora debería de mantenerlo activo todo el tiempo que pudiera si quería ganar ventaja.

“Esa regeneración es bastante poderosa, te felicito. Sin embargo, eso no va a ser suficiente para ganar”

“Entonces pasemos a la ofensiva, ¿vale?” Aplicando su conocimiento avanzado se combate, Effiro conectó un primer puñetazo en en el estómago, un segundo en la barbilla con un gancho y un tercer golpe que impactó de lleno en su rostro, obligándole a retroceder.

“Oh, vamos, no te alejes tanto de mí, ven a darme un abrazo” llegando frente a él, posó su mano sobre el pecho de su rival, usando el vórtice de repulsión.

En cuanto el hechizo se liberó completamente, la fuerza repulsiva liberada fue tal que Kuro fue mandado a volar, atravesando varios edificios y desapareciendo en la lejanía.

“Supongo que debo de ir a comprobar si está vivo o muerto” tomando impulso, Effiro se lanzó en la misma dirección por la que desapareció su rival, buscando su cuerpo, solo para ser recibido por el golpe de una espada, la cual bloqueó por instinto.

“Buenos reflejos, buenas habilidades, buena fuerza… realmente eres un digno oponente, y uno peligroso. Si no fuera porque yo también puedo obligar a mi cuerpo a recuperarse del daño recibido, habría muerto” recibiendo una patada de Effiro en el estómago, retrocedió varios metros, creando distancia entre ambos.

Tomando la iniciativa nuevamente, Effiro volvió a atacar, esta vez con una serie de cortes veloces con la kusanagi-no-tsurugi, a los cuales Kuro pudo reaccionar.

Para no quedarse atrás en ese intercambio lanzó un puñetazo, logrando golpearle en el pecho mientras simultáneamente se defendía con su espada.

Retrocedió unos metros, permitiendo que la entidad se acercase lo suficiente antes de contraatacar con una patada ascendente, impactando de lleno en su barbilla.

“Oh, vamos, no retrocedas. ¿Acaso ya quieres huir o qué?” Effiro atacó con una ráfaga de rápidos puñetazos, usando tanta fuerza que cada golpe creaba un boom sónico.

“No te lo voy a poner tan fácil, estoy en mi mejor estado” Kuro se defendió con las palmas de las manos, resistiendo los impactos sin mucho problema.

Aprovechando la posición en la que se encontraban, atrapó uno de los puños de Effiro, haciéndole girar antes de golpearle en el estómago, mandándolo a volar de nuevo contra un edificio, que acabó colapsando y convirtiéndose en un montón de escombros.

Apenas tuvo tiempo de recomponerse cuando un corte de energía llegó frente a él, el cual esquivó por los pelos.

Sosteniendo su espada con ambas manos y tomando la postura adecuada, Effiro usó una de sus dos habilidades aprendidas con el Vacío Mental de Susanoo, creando un campo donde podía sentir y reaccionar a cualquier cosa.

Cuando la tormenta de cortes llegó frente a él, devastando todo el área, ya estaba preparado para recibirla.

Con una velocidad que claramente había excedido ya cualquier límite humano, su espada se convirtió en un destello de luz metálica, neutralizando cada corte que se acercaba a él.

Tras resistir la ráfaga sin problemas, sólo la zona en la que Effiro se alzaba estaba intacta, con el suelo alrededor completamente destrozado.

“Gracias a mi habilidad con la espada no he recibido ni un rasguño, así que ahora es momento de que te lo devuelva. Solo déjame decirte que ahora sí que estás jodido” sosteniendo con fuerza su arma, Effiro lanzó un corte aparentemente normal, pero con tal técnica que la fuerza total del corte se concentró en la punta de la kusanagi-no-tsurugi, atravesando el aire y separandolo, formando un área vacía que se extendió.

Este ataque era de los más famosos usados por el Susanoo de Record of Ragnarok, el corte del vacío.

En cuestión de segundos, un área de un kilómetro de largo quedó completamente destruido por aquel aterrador ataque, que alcanzó a Kuro.

Este, para soportar el impacto tan aterrador que se acercaba, usó su espada para bloquear el ataque entrante, soportandolo a cambio de quedar con un brazo roto.

“¿Qué clase de arma es esa, que ha sido capaz de soportar mi ataque sin romperse?”

“Esto, Erebo, es la gran espada Muramasa, creada por el herrero del mismo nombre”

“Muramasa… ¿la espada maldita?” Sus ojos brillaron con interés, mirando la espada con aún más curiosidad.

“Exacto, la misma. La Muramasa absorbe la energía de su portador cuando se usa en combate, aprovechando la energía absorbida para aumentar su filo. Eso significa que, cuanto más dura el combate, más poderosa se vuelve”

“Pero te drena la energía. Eso convierte el combate en una batalla de resistencia. ¿Por qué me dices eso? ¿Acaso no te perjudica?”

“Al contrario. Tengo energía suficiente como para luchar hasta derrotarte, por lo que no puedes aprovecharte de este conocimiento para vencerme”

Effiro volvió a atacar, con una serie de ataques con la kusanagi-no-tsurugi que presionaron a su rival.

“Vamos, tú puedes, solo necesitas esforzarte un poco más”

“¿Me estás vacilando? Esta insolencia será pagada con tu sangre” trató de golpearle de nuevo en el pecho, pero Effiro se deslizó por debajo de su puño, conectando un golpe en el estómago.

“Solo te estoy animando. Me ofende que pienses en mí de esa manera, ¿sabes?” Ambos atacaron a la vez, sus puños chocando contra el rostro enmascarado del otro, haciéndoles dar un paso hacia atrás.

“¿No tienes nada más? ¡Esto es demasiado fácil!” Kuro se burló, recibiendo un corte que casi le separó el brazo del resto del cuerpo.

“Si yo fuera tú no fardaría tanto, porque te estás regenerando en vano” el puño de Effiro, cubierto en fuego, impactó contra su pecho nuevamente, con tal temperatura que el suelo a su alrededor comenzó a derretirse.

Aprovechando la fuerza del golpe para crear distancia entre los dos, Kuro juntó sus dos manos en una posición extraña.

Antes de que Effiro pudiera hacerse a la idea de qué estaba haciendo, una grieta apareció en el aire.

De la grieta primero surgió el brazo izquierdo, musculoso y cubierto de escamas, luego el derecho, una cabeza serpentina con una lengua bífida y, finalmente, el resto del cuerpo, con un torso ancho y una cola de más de un metro de largo.

Effiro se quedó sin palabras, procesando lo que acababa de ocurrir.

“¿Qué pasó? ¿Te mordiste la lengua o qué? Te presento a mi invocación, Uroko. Tal vez con esto decidas usar a tus invocaciones”

“¿En serio crees que una serpiente hiperdesarrollada te va a ayudar a matarme? Entonces la acabaré con un golpe ” impulsándose con un salto, Effiro se acercó a Uroko, listo para golpearle en el pecho.

Sin embargo, Kuro salió a su encuentro, defendiendo a la criatura y obligando a Effiro a retroceder.

“Ahora solo eres un ser humano común y corriente a mis ojos. No me vas a poder vencer, porque yo soy aquí el que domina la batalla”

“Primero me dices que soy un digno oponente y ahora me comparas con un hombre común, ¿de dónde sacas tanto orgullo y arrogancia?”

“Guarda tus palabras, porque no vale la pena desperdiciarlas”

“Tienes razón, las palabras son importantes. Por eso, solo quiero decirte esto: ¡que tus órganos colapsen!” Usando la Lengua de Sarasvati, Effiro impuso el comando absoluto en Kuro.

Instantáneamente, pudo sentir una gran presión sobre cada órgano de su cuerpo, como si estuvieran a punto de ser aplastados.

Sus ojos, oídos, nariz y boca comenzaron a sangrar, pero fue capaz de resistir el daño por poco. Si no hubiera sido tan poderoso, el efecto de la orden hubiera sido lo suficientemente fuerte como para cumplirse.

“Todo el mundo me está mirando, así que debo de lucirme un poco, ¿no te parece?” Sin darle tiempo a recuperarse, Effiro usó por primera vez la habilidad Desgarrador del destino, una de las habilidades del Pacto con Fenrir, la cual le permite invocar una proyección del propio Fenrir, capaz de atravesar una vez al día cualquier defensa.

La proyección del lobo se lanzó al ataque, atrapando a Kuro por la cintura con su mandíbula y embistiendo con fuerza contra un edificio que aún continuaba en pie, antes de desvanecerse en el aire.

Pero ni siquiera con eso pudo tener un momento de respiro, pues Effiro golpeó su rostro con la palma de la mano, haciéndole atravesar el edificio al completo.

Sin embargo, antes de que pudiese atacar de nuevo, un puño de gran tamaño se acercó peligrosamente a él, obligándole a retroceder.

“Uf, por poco y casi me da. Esta invocación tuya es demasiado molesta, ¿sabes? Pero eso solo hace las cosas más interesantes”

Kuro y Uroko atacaron a la vez, con el objetivo de abrumar a Effiro desde ambos lados.

El vigilante saltó, usando el pecho de la entidad como plataforma para impulsarse contra el reptil humanoide, impactando una patada en su rostro.

“Vamos, no creerías que era tan fácil, ¿verdad? La diversión aún continúa”

Kuro volvió al ataque, con una serie de cortes extendidos que llovieron sobre su cuerpo, mientras Uroko volvía a la carga como un toro salvaje, listo para aplastarle con sus puños y su peso.

Effiro esquivó cada puñetazo, devolviendo los golpes con la fuerza suficiente como para hacer retroceder a la mole de carne y escamas, a la vez que bloqueaba cada corte con su espada.

Desvió la hoja de la espada de Kuro, saltando para esquivar otro de los puñetazos de Uroko y caminando sobre su brazo, antes de patearle en el rostro y alejarse de ambos.

En su rostro se dibujó una gran sonrisa, una llena de emoción maníaca por el combate que estaba teniendo, uno de los más difíciles, sino el más difícil que había tenido hasta el momento.

“Dime, ¿cuanto crees que pueda resistir esa mascota antes de caer rendida?” Effiro movió su dedo como la batuta de un director de orquesta, acribillando a Uroko con una lluvia incesante de poderosos cortes invisibles, de los cuales no se podía defender.

Viendo cómo corte tras corte aparecía en el cuerpo de su invocación, haciendo llover sangre carmesí, Kuro no pudo quedarse de brazos cruzados. Necesitaba detenerle antes de que acabase con su vida.

Sin embargo, eso era lo que Effiro estaba esperando que él hiciera. Se adelantó en un movimiento veloz, posando su mano en su pecho y usando nuevamente el vórtice de repulsión.

La razón por la que siempre usaba el hechizo en el pecho de sus enemigos era por una simple razón: la energía cinética liberada no sólo repelía todo lo que tocaba, sino que también atravesaba el cuerpo de lado a lado, causando daño interno.

Por lo tanto, usarlo en el pecho significaba atacar directamente al corazón, un ataque que, con la potencia suficiente, podía llegar a ser mortal.

El cuerpo de Kuro volvió a ser mandado a volar, escupiendo una bocanada de sangre al tratar de contener el daño interno que había sufrido.

Cayó de pie, solo para ser recibido por la imagen de Effiro frente a él.

Sin poder reaccionar a tiempo, un puñetazo impactó de lleno en su estómago.

Pero no era un golpe normal. Justo cuando el puño golpeó en su abdomen, una gran cantidad de energía salió disparada en forma de una explosión de rayos dorados, con tal potencia que volvió a ser mandado a volar.

Efectivamente, Effiro había logrado volver a realizar un Divine flash, su propia versión del Black flash de Jujutsu Kaisen. Y también una habilidad creada por accidente, sobre la que no tenía control alguno.

Aún cuando el Divine flash aumentaba en gran parte la fuerza del golpe, eso no había sido suficiente como acabar con su enemigo.

Sus capacidades físicas y regenerativas eran claramente muy superiores a cualquier enemigo al que se hubiera enfrentado anteriormente.

De hecho, durante su enfrentamiento con el nomu enviado por All for One, Effiro era más débil físicamente y aún así podría haber ganado en un momento si hubiera querido, sin necesidad de usar habilidades.

Pero Kuro había logrado resistir un golpe directo de su versión actual, muy superior a su yo de aquel combate, y encima un golpe potenciado con Divine flash.

Pero cuando iba a volver a atacar, se dio la vuelta con los brazos cruzados sobre el pecho.

Una cola musculosa golpeó contra su cuerpo, haciéndole retroceder varias docenas de metros antes de detenerse.

“Mierda, debería de haberme fijado más en mi entorno. Sin embargo, tampoco ha sido para tanto” sonriendo nuevamente para sí mismo, Effiro golpeó también a Uroko en el estómago, volviendo a realizar con éxito otro Divine flash, el cual hizo que la criatura vomitase una gran cantidad de sangre y bilis.

“Adelante entonces, toma esto” apuntando con la punta del dedo en dirección a Effiro, Kuro liberó un poderoso rayo de energía negativa, el cual fue bloqueado por su brazo.

Aún así, el ataque fue lo suficientemente poderoso como para atravesar su piel y carne, haciendo salir sangre.

“Eso no me parece suficiente. Ni siquiera siendo dos puedes derrotarme” se burló el vigilante.

“Entonces habrá que aumentar los números. Déjame presentarte a Bushi” Kuro volvió a juntar las manos, realizando otra invocación.

Esta vez lo que surgió de la grieta espacial no era una simple bestia, sino una criatura humanoide, cubierta completamente por una armadura samurai que impedía ver su apariencia.

“¿Es en serio? ¿Otro más? ¿Los coleccionas como pokemón o qué?”

“Solo tengo a estos dos. Sin embargo, deberían de ser suficiente ayuda para acabar con tu vida”

“¿Eso crees? Entonces déjame romper tus creencias en pedazos”

Ahora Effiro estaba siendo atacado desde tres frentes distintos, dificultando el combate.

Por lo tanto, se vio obligado a forzar aún más los Mil Ojos del Rey Asura, todo con tal de poder seguir cada movimiento de sus enemigos.

Dio un salto, conectando una patada con el casco que cubría la cabeza de Bushi, aprovechando el impulso obtenido para golpear en el rostro a Uroko.

Se movió unos pasos hacia la izquierda, esquivando por poco una estocada frontal por parte de Kuro.

“¿Qué pasa? ¿Te sientes abrumado? Esto es un tres contra uno, y yo sigo siendo el ganador” moviendo su dedo en horizontal, liberó un corte que alcanzó a su rival de lleno en la espalda, haciendo brotar sangre a borbotones.

Esquivó y contraatacó, pasando al lado de los grandes puños de las invocaciones enemigas y golpeando sus cuerpos desprotegidos.

Pero pronto se vio obligado a desactivar la habilidad, pues cada vez era mayor el riesgo de sufrir un bloqueo mental.

Por lo tanto, ya no podía estar atento a tres frentes distintos al mismo tiempo, obligándole a crear distancia con sus enemigos.

“¿Estabas diciendo algo? Parece que no puedes seguirnos el ritmo tanto rato” aprovechando para burlarse de él, Kuro atacó con un corte extendido, el cual Effiro bloqueó con un movimiento de espada.

Sin embargo, eso le distrajo lo suficiente como para permitir que las invocaciones atacasen con una velocidad inusitada, tomándole por sorpresa.

Su brazo derecho fue mordido por Uroko, quien se aferró a él con todas sus fuerzas, negándose a soltarlo, mientras que Bushi atacó con un aterrador puñetazo que desplazó el aire a su alrededor, moviéndose más rápido que el sonido.

A pesar de la situación precaria en la que se encontraba, Effiro sólo sonrió aún más. Esta era su oportunidad de deshacerse de estas molestas mascotas de una vez por todas.

Su mano izquierda salió disparada, atrapando por el cuello a Bushi y deteniéndolo en seco. Su mano se cubrió de rayos, alcanzando una cantidad de voltios que serían letales incluso para una ballena azul.

En cuanto los rayos acumulados en su mano se liberaron, la electricidad recorrió toda la armadura de metal, convirtiéndola en una jaula letal.

Pronto, un intenso olor a carne quemada permeó el aire, antes de que el gran cuerpo de la criatura se derritiera en un charco de sombras líquidas, que finalmente se evaporaron.

Ahora era el turno del otro.

Con un tirón brusco liberó su brazo de los colmillos de la serpiente humanoide, arrancando un gran trozo de carne.

Por suerte, su regeneración aún podía continuar operando. No podría durar mucho más, pero aún podía permitirle recuperarse rápidamente de eso, evitando la muerte por desangramiento.

Agarró por el cuello al reptil hiperdesarrollado, lanzándolo con todas sus fuerzas en dirección a Kuro, quien apenas y pudo esquivar hechándose hacia atrás.

Ahora era el momento de matar a dos pájaros de un tiro.

Sostuvo la kusanagi-no-tsurugi frente a él, manteniendo un agarre férreo en su mango.

Iba a soltar el ataque más poderoso hasta el momento, uno que requería el uso de varias habilidades al mismo tiempo.

Bajo el dominio de sus Ojos del Cosmos, manipuló la energía, aplicando los mismos principios de su hechizo de corte y su vórtice de repulsión en la hoja de su arma, junto con una gran cantidad de energía eléctrica y una llama creada mediante la fusión de la Llama de Prometeo y el Toque del Fénix Renacido.

“Recibe mi ataque más poderoso hasta el momento: Corte infernal de la tormenta ardiente”

Con esas palabras, cortó con su espada en dirección a su enemigo, liberando un corte que mezclaba energía mágica, electricidad y fuego, un corte impulsado por la energía cinética del vórtice de repulsión.

En cuestión de momentos, la mayor parte del distrito de Shinjuku, incluyendo los edificios que estaban lo suficientemente lejos como para seguir ilesos, fueron arrasados por la fuerza destructiva del ataque.

Incluso las ondas de viento liberadas eran lo suficientemente poderosas como para mandar a volar decenas de metros a un héroe profesional, ni qué decir tiene el cómo acabarían aquellos que recibieran el golpe de lleno.

Acabarían partidos por la mitad.

Kuro se escondió detrás de Uroko para defenderse de aquel ataque tan aterrador, dejando que su mascota fuera quien recibiera el golpe por él.

“Mmm, esto ya se terminó. Sin embargo, vamos a hechar un vistazo por si acaso. Es necesario asegurarse de que ese cabrón está muerto” Effiro volvió a usar los Mil Ojos del Rey Asura para escanear el área circundante.

Sin embargo, en ese momento se encontró con un grave problema: no se podía mover.

Su cuerpo había quedado completamente paralizado, todo por culpa de la sobrecarga sensorial a la que su mente se había visto sometida debido a la ingente cantidad de información que fue obligado a procesar.

Y cuando parecía que la cosa no podía ir a peor…

El sonido del viento cortado por una espada sonó alto y claro, antes de que una hoja metálica atravesara su pecho.

“¿C-cómo es…?” Las palabras de Effiro se quedaron en su garganta cuando escupió una gran bocanada de sangre, sintiendo su corazón bombear débilmente alrededor del metal afilado.

Su regeneración había llegado al límite.

“¿… que sigo vivo? Fácil, usé a Uroko como escudo de carne, y me impulsé con su cuerpo para elevarme en el aire. Gracias a la destrucción que tu ataque causó, se formó una nube de polvo que usé para esconderme, y aproveché que quedaste paralizado para atacar. Sinceramente, pensé que acabaría muerto. Pero ahora parece que ya tenemos a un ganador”

La conciencia de Effiro apenas podía concentrarse en sus palabras, pues sólo veía un vacío infinito e inconmensurable extenderse ante sus ojos: el vacío de la muerte, el mismo lugar en el que había estado la última vez que se encontró en esa situación.

Solo que esta vez no estaba solo: allí había un hombre hermoso, con cabello y ojos plateados, una túnica negra, una guadaña y alas de plumaje plateado.

“Vaya, ¿un ángel ha sido enviado a escoltarme personalmente a las puertas del Cielo? Me siento verdaderamente honrado” sus labios se curvaron en una sonrisa burlona mientras hablaba.

“Me sentiría ofendido si no fuera porque ya sabes quién soy” la figura misteriosa habló, permitiendo que una pequeña y apenas perceptible sonrisa se formase en su rostro.

“¿A qué debo este, honor, Lord Thanatos, dios de la muerte?” Sí, ese hombre no era otro que la representación griega de la muerte misma.

“Supongo que solo tenía curiosidad por ver al humano que llamó nuestra atención. No tuve tiempo de verte por mí mismo, después de todo”

“¿Y no vienes a llevarme a los Campos Elíseos? Creo que una muerte como la mía es más que suficiente como para ir allí”

“No te hagas el tonto, sabes perfectamente que esa habilidad tuya, el Toque del Fénix Renacido, ya está cargada. En otras palabras, volverás a la vida”

“¿Y entonces por qué aún sigo aquí? ¿No se supone que debe de activarse una vez que muero?”

“Soy el dios de la muerte, ni siquiera los inmortales pueden escapar de mis manos a menos que yo lo permita. Si quisiera, podría reclamar tu alma y llevarte al inframundo, sin importar si puedes revivir”

“¿Entonces puedes hacer lo mismo con Jesús?”

“¿Por quién me tomas? Jesús es solo un mortal, da igual lo que diga la religión. Dios es Dios, Jesús es Jesús. Incluso si Jesús es el aspecto físico de Dios, eso ya lo hace infinitamente inferior a cualquier dios”

“Entiendo. Entonces, ¿quién es Dios?”

La cara de Thanatos se puso seria de repente, como si aquella fuera una pregunta peligrosa.

“No deberías de preguntar esa clase de cosas. Aún no estás preparado”

“¿Qué ocurre? ¿Acaso tienes tanto miedo del Dios cristiano?”

“No es eso. Es más por tu bien que por el mío. Si se presentase la ocasión, iría a por él. Pero contigo es un tema diferente. No llames su atención. Aún no”

“Vale, te haré caso. Tampoco es como si pudiera hacer otra cosa, de todos modos” Effiro le restó importancia, encogiéndose de hombros.

“¿Hay alguna cosa más que quieras preguntarme, o ya puedo enviarte de vuelta al mundo de los vivos?”

“Una última cosa. Si no es mucho pedir, ¿puedo sostener tu guadaña?”

Thanatos no se lo pensó mucho, entregándosela a Effiro.

“No puedes usarla para dañarme, eres incapaz de utilizar siquiera una infinitesima parte de su poder, por lo que no hay riesgo al dártela. Además, sé que eres de fiar. No tendrías el sistema si no lo fueras”

Al coger el mango de la guadaña, Effiro pudo sentir una intensa aura de muerte surgir de esta, casi abrumándolo.

Era un poder puro, el poder de la muerte. Capaz de arrebatar la vida con un balanceo de su hoja curva, con la capacidad de dañar el alma y de pasar por alto la inmortalidad y la regeneración.

Verdaderamente era un gran poder. Y todo eso era únicamente lo que podía sentir, por lo que uno podía imaginarse, o al menos intentar imaginar, que tan aterrador era ese poder desatado completamente por el dios.

Tras unos momentos, finalmente decidió devolverle el arma a Thanatos, satisfecho.

“Muchas gracias, Lord Thanatos. Si me disculpa, me gustaría no volver a verle en mucho tiempo. Al menos no en estas mismas circunstancias”

“No puedo culparte por pensar así. Adiós, Effiro. Espero verte en un momento más apropiado”

Justo cuando la conciencia de Effiro volvía de nuevo a su cuerpo, la voz del dios resonó una última vez en su mente.

“Por cierto, déjame contarte una cosa: la claridad que ofrece la muerte es un poder capaz de eliminar cualquier límite”

Y, con esas palabras, finalmente la conciencia de Effiro abandonó aquel abismo oscuro.

…

“Erebo, realmente fuiste un gran rival hasta el final. Me aseguraré de recordar tu nombre” Kuro estaba apunto de retirar su espada del pecho de Effiro cuando…

“Esto… aún no se ha… ¡terminado!” Bajo la mirada sorprendida de la entidad, Effiro abrió los ojos de nuevo, impactando un cabezazo directamente en su frente, haciéndole retroceder unos pocos pasos.

De hecho, casi se rompe su cráneo por la fuerza del golpe.

Con una de sus manos, Effiro se arrancó la espada Muramasa del pecho, sintiendo el filo maldito de la hoja cortar ligeramente su piel.

Sin embargo, comparado con antes, eso no parecía nada.

Su pierna impactó con el estómago de Kuro, mandándolo a volar a varios cientos de metros por encima del suelo.

Con un salto que destrozó todo a su alrededor y formó un cráter enorme, el vigilante se elevó por los aires, llegando hasta el cuerpo de su enemigo.

Juntó las manos por encima de su cabeza, antes de bajarlas en un golpe de martillo que rompió la espalda de su rival, haciéndole caer a tal velocidad que, en cuestión de segundos, ya había llegado a tierra, causando una gran destrucción a su paso.

Ahora era el momento de dar el golpe final.

Mientras Effiro caía en picado, fijando como objetivo el cuerpo de Kuro, en sus manos aparecieron los Guanteletes de los Titanes, cubiertos ya con fuego, uno miles de veces más intenso que el anterior.

Finalmente, cuando estaba a menos de un metro de distancia de su objetivo, dejó salir cuatro palabras.

“Llamado de los titanes”

Un segundo después, el sonido escalofriante de huesos al ser aplastados y sangre salpicando quedó ahogado por una explosión que superaba a cualquier arma nuclear que los humanos tuvieran en su poder.

Vaya, este es el capítulo más largo hasta ahora: 5250 palabras.

Y yo pensando que apenas llegaría a los 3000…

Ahora, antes de irme, os recuerdo que podéis leer mi nueva historia, Sistema Divino.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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