Sistema de gacha mitológico - Capítulo 6
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- Capítulo 6 - 6 Cacería de traficantes
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6: Cacería de traficantes 6: Cacería de traficantes (Pov tercera persona) “Maldita sea, ¿por qué has tardado tanto, Akira?” Quien habló fue un hombre de cincuenta y pico años, con piel curtida y alta estatura.
“Lo siento, Yatshu, pero se me resistieron bastante estos sujetos” la chica, Akira, le dijo al hombre.
Detrás de ella había una furgoneta, en cuyo interior se encontraba un grupo de personas, todas atadas, amordazadas y con los ojos vendados.
“Lo que sea.
Mientras estén listos para el mercado…” Yatshu, entró en el vehículo, acercándose a una de las personas secuestradas, una mujer pelirroja, y acariciando su mejilla, haciéndola temblar.
“No irás a hacer lo que creo que vas a hacer, ¿verdad?
Ya sabes que cuanto más fresca es la captura, por más se puede vender” “¿Y?
Un poco menos de dinero a cambio de algo de diversión me parece un buen intercambio” “Lo que sea, me vas a pagar la misma cantidad independientemente de lo que ganes, así que haz lo que quieras” “Ahora te pago, ¿vale?
Solo dejame probar este pequeño premio” En ese momento, un golpe seco sonó detrás de Yatshu.
Al darse la vuelta, sin embargo, no encontró nada.
Ni siquiera a Akira.
“¿Akira?
¿A dónde has ido, mujer?” Su voz, a pesar de que intentaba sonar firme, tenía una nota de nerviosismo.
En ese momento, algo cayó desde el cielo.
O más bien dicho, alguien.
El cuerpo de Akira se encontraba destrozado, con quemaduras de tercer grado en su cuerpo y cortes en brazos y piernas.
Además, su cuerpo había sufrido la fractura de varios huesos debido a la caída.
Sin duda, ella estaba muerta.
Con un grito ahogado de terror, Yatshu alcanzó el arma en su cintura, un arma con una munición muy especial.
Y entonces, otra figura cayó desde el cielo.
La figura estaba vestida con una ropa que, en los últimos años, había comenzado a volverse el símbolo de una figura cuya popularidad no hacía más que aumentar en el bajo mundo.
“¡Erebo!
¿Has venido a por mí?
¡Pues más vale que sepas que no vas a acabar conmigo!” En un movimiento rápido, el hombre levantó el arma y disparó a la figura enmascarada, impactándola en el hombro.
Esta no reaccionó mucho, llevándose una mano enguantada al hombro para alcanzar la bala.
“Esto es…” los ojos de Erebo se abrieron por la sorpresa, viendo el particular diseño de la munición utilizada contra él.
‘Eri’ “¡Jajaja!
¡Ya no tienes tu peculiaridad, Erebo!
Dime, ¿qué podrás hacer ahora?” Yatshu rió extasiado, interpretando el susurro sorprendido de Erebo como prueba de que la bala realmente funcionó.
“Dime ¿dónde demonios conseguiste esta bala?” Su voz era fría y amenazante.
“¿Y eso qué importa?
¡Ya no eres capaz de hacer nada sin tu poder!” Sin embargo, al traficante de personas no le importó en lo más mínimo, seguro de que ahora no había peligro para él.
“Acabo de preguntarte, ¡¿dondé demonios la conseguiste?!” Moviéndose con una rapidez inhumana, el enmascarado agarró a Yatshu por el cuello, levantándolo del suelo y apretando su agarre lo suficiente como para causar una sensación de asfixia.
“¿Cómo es…
posible que te muevas…
tan rápido?
¡Ya no tienes peculiaridad!” La anterior valentía del traficante se transformó en miedo al ver el giro de los acontecimientos y la situación precaria en la que se encontraba.
“Oh, ¿eso?” Erebo levantó su otra mano, en cuya palma estalló una llama anaranjada.
“¡Imposible!
¡No deberías poder usar tu peculiaridad!” “Pues es posible.
Y ahora, dime de una puñetera vez de dónde sacaste estas balas, ¿quieres?” “¡Me las dio el Shie Hassaikai!” Frente al implacable agarre en su cuello, no se atrevió a esconder nada.
…
“Informe, oficial” el detective Naomasa le habló a uno de los policías que había llegado al lugar.
“Tenemos a 10 personas atadas dentro de la furgoneta y dos cadáveres en el exterior” el policía respondió rápidamente a la pregunta del detective.
“¿Alguna pista de quién fue el causante de esto?” “Las víctimas han dicho que escucharon a uno de los dos asesinados nombrar el nombre de Erebo” “¿Erebo?
¿Entonces fue él el causante de esto?” Naomasa anotó esa información en su libreta, pasando a inspeccionar los cadáveres.
“Todas las pruebas apuntan a que sí” “¿Cual es su motivación para hacer todo esto?” …
CSPH (Comisión de Seguridad Pública de Héroes) El presidente de la CSPH caminó de un lado a otro de su despacho, mirando fijamente los papeles que tenía en sus manos.
En ese momento, la puerta se abrió de golpe, dejando entrar a una mujer de pelo morado con mechones rosas.
“¿Me ha llamado, señor presidente?” “Si.
Lady Nagant, tengo una misión especial para tí: quiero que rastrees y acabes con Erebo” “Si, señor presidente.
Así lo haré” “Después de esto, necesitaré que acabes con unos héroes corruptos, por lo que espero que seas capaz de acabar con esto lo antes posible Lady Nagant, también conocida por su nombre de civil, Kaina Tsutsumi, asintió ante las palabras del presidente, abandonando la sala.
‘Esta será mi última misión.
Y luego…
acabaré con todo’ …
(Pov Effiro) Oh, genial.
Resulta que me he encontrado con una red de tráfico de personas.
Y no una pequeña, precisamente.
No sólo eso, sino que ahora sé que Chisaki tiene a Eri en su poder.
Ahora tengo dos misiones: acabar con la red de tráfico de personas y encontrar a Eri.
El problema es que tengo dos frentes de los que hacerme cargo, y eso reduce mi capacidad de búsqueda.
Ah, lo que sea, ya me las apañaré.
Con ese pensamiento en mente, reuní a todos en la mesa de la cocina.
“¿Qué ocurre ahora?
¿Tienes que decirnos algo importante?” El primero en hablar fue el tengu, tan directo al grano como siempre.
“Sí, es un asunto importante” “¿De qué trata?” Cómo no, la siguiente en preguntar fue mi curiosa kitsune, Tamamo-no-Mae.
“Durante mi vigilia, me he encontrado con dos problemas que necesito solucionar, y ninguno de los dos puede esperar.
El primero de todos es una red de tráfico de personas, la cual está controlada por uno de los grandes señores del crimen en Japón.
Y el segundo problema…” saqué la bala con la que me disparó el criminal, mostrándosela a todos los presentes.
“¿Y qué tiene esa bala de especial?” Ah, mi querida Toga, ahí está la pregunta verdaderamente importante.
“Lo especial de esta bala es que tiene la capacidad de borrar las particularidades de las personas, volviendolas normales” “Pero, ¿y eso que importa?
Tu no te ves afectado por ellas, así que no tienes nada de qué preocuparte” “Dorios, lo importante de esta bala no es sólo su efecto, sino también el origen de este: están utilizando a una niña, cortandola para extraer su adn de la sangre y los órganos, todo con tal de crear la droga anti-peculiaridades para la bala” Todos exhalaron una bocanada de aire frío ante mis palabras, sorprendidos del cruel origen de esta munición.
“Por lo tanto, me gustaría que ustedes tres busquen cualquier indicio de este hombre, mientras yo me encargo de desmontar el tráfico de personas” dije, señalando a las tres invocaciones presentes mientras dibujaba rápidamente un boceto de Kai Chisaki.
“¿Y yo qué?” Vaya, al parecer Toga quiere ayudar.
“Tú te quedarás aquí, segura y lejos de todo peligro” “¡No!
Quiero ser de utilidad, poder ser capaz de ayudarte” “Me niego” “Entonces me escaparé” “No lo harás” “Sí lo haré” Suspirando con irritación, me llevé la mano al rostro, molesto por lo insistente que era mi querida amiga.
“Está bien.
Si acaso, podrás ayudarme a rescatar a la niña, Eri, una vez que hayamos dado con la ubicación de Chisaki” “Supongo que al menos algo es algo.
Me parece bien, pero más te vale no olvidar que lo has dicho” “Si, si, te lo prometo” “¿Y qué hacen ustedes tres aún aquí?
¡Venga, a buscar a ese hijo se puta!” “¡Sí, maestro!” Todos salvo Toga exclamaron, levantándose rápidamente de sus asientos y abandonando la casa velozmente.
“Ah, estamos solos entonces ¿eh?” El ambiente entre nosotros dos se volvió incómodo, sin nada de lo que hablar.
“Si.
Emmm…
te apetece jugar algún videojuego?” “¿Por qué no?
Un Call of Duty no estaría mal” …
(Almacén costero de Musutafu) “¡¿Dondé te has metido, malnacido?!
¡Sal de una vez!” Actualmente me estoy centrando completamente en seguir la cadena de tráfico de personas.
Poco a poco, me va llevando con la persona que lo controla todo.
Y una vez que lo tenga en mis manos…
pienso acabar con su miserable vida.
Saltando desde mi posición en una de las vigas del almacén en el que me encontraba, caí con todo mi peso sobre el criminal que me gritaba para que saliera.
Para su mala suerte, ni siquiera tuvo tiempo a levantarse y su cabeza ya había sido atravesada.
Uff, y así es como comienzas a desmantelar uno de los negocios más grandes y intrincados de todo el país.
Ahora solo necesito…
“¡Alto ahí, villano!” Oh, mierda, un héroe.
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