Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Sistema de gacha mitológico - Capítulo 61

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Sistema de gacha mitológico
  4. Capítulo 61 - 61 Sesión de entrenamiento con Musashi
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

61: Sesión de entrenamiento con Musashi 61: Sesión de entrenamiento con Musashi (Pov Medea) Me había sentido algo decepcionada por cómo había finalizado nuestra cita, hasta que Effiro me besó en la mejilla.

Eso fue suficiente como para hacerme olvidar el sentimiento de decepción anterior, haciéndome sonreír de manera brillante.

Observé cómo su figura se desvanecía al subir las escaleras, dejándome allí, sola con mis pensamientos.

“¿No crees que ha sido una cita bastante genial?

No sabía que eras experta en ese tipo de cosas” la repentina voz que sonó a mi lado me hizo dar un salto del susto, y casi se me escapó un chillido más agudo de lo que me gustaría que saliera de mi boca.

“Hey, tranquila, que sólo soy yo.

No hace falta que te pongas así conmigo” allí estaba Afrodita, con esa maldita sonrisa burlona que me hace hervir la sangre plasmada en su rostro.

“¿Qué, en nombre del Hades, te ocurre?

¿No puedes aparecer como cualquier persona común y corriente en lugar de surgir de la nada?” “Oh, pero no he surgido de la nada.

He estado con vosotros todo el rato” “Espera, ¿nos has estado espiando durante nuestra cita?” “No diría que es espiar, ya que te voy a estar acompañando en todo, así que acostúmbrate.

Además, así podía vigilar la cita para ver si todo iba correctamente” “No requiero de tu ayuda para eso, muchas gracias.

Sé cuidarme solita en una cita” “¿Qué sentido tiene perderme lo interesante?

Yo quiero ver cómo se desarrolla el amor” “No puedo hacer nada, ¿verdad?

Pues al menos me gustaría pedirte algo de intimidad” dejé escapar un suspiro de resignación, subiendo también las escaleras para encerrarme en mi habitación.

“Supongo que es una petición razonable.

Si eso es lo que quieres, puedo hacerlo” la diosa se mantuvo detrás de mí, a apenas un par de centímetros.

Estaba tan cerca de mí que podía sentir el calor que irradiaba su cuerpo, una sensación levemente incómoda debido a su cercanía.

Parece que voy a tener que lidiar con esta diosa del amor de ahora en adelante.

…

(Pov Effiro) Dormir es uno de los mayores placeres de la vida, incluso para alguien como yo, capaz de mantenerse semanas enteras sin verse afectado por el sueño.

Y sólo te das cuenta de lo placentero que realmente es cuando alguien te saca de ese estado de felicidad inconsciente.

Eso es exactamente lo que me pasó a mí.

“¡Maestro!” El grito agudo de Musashi Miyamoto pareció retumbar por toda la casa, penetrando mis oídos al punto de casi dejarme sordo.

Inmediatamente después, abrió la puerta de mi habitación de una patada, irrumpiendo en medio de una lluvia de astillas.

Mierda, adiós a mi puerta y a mi privacidad.

“¿Qué pasa?” Mi voz salió en un murmullo somnoliento, aún no despierto del todo.

“Me enteré de que ayer tuviste una cita con Medea.

¡Yo también quiero hacer algo contigo!” “¿Como qué, exactamente?” Una gran sonrisa se formó en su rostro, como si fuera una niña abriendo los regalos de Navidad.

“¡Quiero tener una sesión de entrenamiento contigo!” ¿Ya está?

¿Tan simple?

Pensé que ella quería algo más complicado.

Sin embargo, decidí no hacer eco de ese pensamiento en voz alta.

“Está bien.

Te veré más tarde para tener nuestra sesión de entrenamiento, ¿vale?” “¡Está bien!

¡Te veo luego, maestro!” Tras conseguir su objetivo, finalmente salió de mi habitación, dejándome sólo.

Maldita sea, esta no es manera de comenzar el día.

Volvería a dormir si no fuera porque ya me he despertado y porque tengo que ir a clase.

¿Cuándo voy a tener unas vacaciones?

Creo que ya las tengo más que merecidas.

Pero, por desgracia, ni siquiera eso es excusa suficiente para faltar a clase.

Al igual que ayer, fui a la academia U.A junto a Himiko, soportando las aburridas clases por un bien mayor: graduarme.

Tal vez no seré un héroe, pero al menos puedo ser un vigilante.

Sin embargo, en el recreo me enteré de algo interesante…

“Chicos, ¿habéis visto el vídeo de ese enviado de Dios?” La pregunta de Neko nos tomó a todos por sorpresa.

Ninguno de nosotros sabía nada sobre ese hombre, lo cuál no sé si es bueno o malo.

Debió de deducir la respuesta por nuestras caras, por lo que decidió mostrarnos el vídeo del que hablaba.

Allí estaba ese hombre, el proclamado como el enviado de Dios, dando un discurso con voz ferviente.

Hablaba sobre la fe en el único dios verdadero, proclamando que yo, o al menos mi identidad de vigilante, era un sucio pagano que estaba de parte de los falsos dioses que se oponían a su señor.

Cerré mi mano en un puño, ejerciendo tal fuerza que mis uñas se clavaron en mi carne, sacando unas cuantas gotas de sangre.

Ese maldito cabrón…

¿Se atreve a difamar a unos dioses que no le han hecho nada?

¿Se atreve a usar la palabra “pagano” como un insulto hacia mí?

¿Acaso debo de sentirme insultado por que me llamen pagano?

No, pero sí que me siento insultado por la intención tras esas palabras.

Y además, ha decidido ir también contra todos los dioses paganos sin ninguna razón, lo que también resulta molesto.

Pero sé cuál es su intención: quiere atraerme.

Como no puede encontrarme, busca que yo lo encuentre a él.

¿Te crees inteligente empleando esa clase de trucos baratos?

¿O tal vez piensas que mi orgullo está tan hinchado como para defenderlo a toda costa?

Sea cual sea la razón, no le voy a dar el gusto de atraparme.

Aparte de eso, las clases continuaron sin incidentes.

Cuando finalmente escuché la campana, dejé escapar un suspiro de alivio.

Otro día evitando morir de aburrimiento.

Llegué a casa, dejándome caer en el sofá.

Las clases son capaces de agotar la mente de cualquiera.

Pero mi momento de tranquilidad no duró mucho, porque de nuevo fue interrumpido por alguien.

“¡Maestro!

¡Ahora que estás aquí, podemos comenzar nuestra sesión de entrenamiento!” Musashi entró en el salón, ignorando mi estado actual.

“Musashi, ¿podemos hacerlo luego?

Ahora mismo me encuentro demasiado cansado.

Créeme, tienes suerte de no ir a una academia.

“Está bien.

¡Entonces, lo haremos luego!” Hizo un puchero que, más que molesto, parecía juguetón, antes de sonreír nuevamente.

Maldita sea, cómo se nota quién viene de estudiar y quién viene de estar todo el día en casa.

…

Para mi mala suerte, ya habían pasado dos horas desde que volví a casa.

Y eso significaba que iba siendo hora de mi entrenamiento contra Musashi Miyamoto.

Para ser sincero, no tenía muchas ganas de enfrentarla, pero se lo había prometido.

Así que me puse en pie para buscarla.

No quería que ella volviese a por mí de nuevo, ya había sido suficiente con dos veces.

No fue muy difícil encontrarla.

Estaba sentada en una de las sillas de la cocina, comiéndose una magdalena con pepitas de chocolate.

Sus ojos se iluminaron cuando me vio, llenos de emoción.

“¿Ya es hora de nuestro duelo?” “Supongo que sí” suspiré con cansancio.

Cómo me gustaría relajarme, aunque sea solo un día.

Ella se levantó emocionada de su sitio, terminando la magdalena de un bocado.

“¡Entonces vamos a pelear de una vez, no perdamos más tiempo!” Me agarró de la mano, arrastrándome afuera, en dirección al bosque.

¿Por qué todo el mundo tiene la manía de llevarme a rastras de un lado a otro?

Una vez que llegamos a un claro en medio del bosque, cada uno nos pusimos en un extremo distinto.

Nos miramos, buscando en el otro la más mínima advertencia de un ataque inminente mientras cogíamos nuestras armas, ella llevando sus mano a sus dos katanas y yo invocando a mi kusanagi-no-tsurugi.

Ambos tenemos experiencia con distintos estilos de espada, ya que Musashi es una experta en el uso de dos armas, mientras que yo sólo sé usar una única espada a la vez.

Y entonces, como si hubiéramos leído el pensamiento del otro, nos lanzamos a la vez en un choque brutal.

…

(Pov tercera persona) Las dos katanas de Musashi Miyamoto chocaron con la kusanagi-no-tsurugi de Effiro, creando un cráter en el suelo debajo de ellos.

Aquello no había sido un ataque hecho para vencer.

Sólo era una manera de probar la fuerza del otro para poder hacerse una idea de contra qué luchaban.

Se separaron, creando distancia nuevamente para pensar en el próximo curso de acción.

Musashi, aprovechando su habilidad de Ojo de la Mente, comenzó a analizar todas las opciones disponibles, buscando una manera de derrotar a Effiro.

Un combate tras otro ocurrió en su mente, barajando una serie de opciones distintas para encontrar una manera de vencerlo sin necesidad de acabar con su vida.

Pero, tras unos momentos, decidió dejar eso de lado.

¿Qué necesidad había de usar algo como eso contra su maestro?

Entonces el combate no sería divertido.

Además, incluso si siempre se había considerado inferior a otros espadachines, ahora que era un sirviente tenía una confianza renovada.

Si ella tuviera que utilizar esa clase de habilidad en ese mismo momento, sería como insultar sus propias capacidades.

Volvieron a lanzarse una vez más, intercambiando una serie de cortes cuya velocidad superó por mucho la velocidad del sonido.

Si antes solo habían creado un pequeño cráter con su choque anterior, ahora todo el área a su alrededor quedó reducido a un montón de escombros debido a las réplicas de sus ataques.

Cortes horizontales, cortes verticales…

daba igual qué tipo de ataque realizasen, era contrarrestado por el otro con práctica facilidad.

A pesar de la diferencia entre ambos, de alguna manera eran capaces de mantenerse al día en un extraño equilibrio, uno muy frágil que podría romperse en cualquier momento.

Continuaron con su intercambio de golpes, tratando de atravesar la defensa del otro.

Debido a ese equilibrio precario que mantenían ambos, decidieron subir el nivel.

Mientras Effiro optó por usar la Ira de Thor para aumentar la velocidad y potencia de sus cortes, Musashi fortaleció las hojas de su katana con su ki, provocando aún más destrucción.

Ninguno de los dos usaba su poder al máximo, solo sus técnicas de espada.

Con cada golpe que intercambiaban, se iban adaptando a su rival, desarrollando un estilo de combate más refinado, lo que les llevaba a nuevas alturas durante su combate.

Pero ese intercambio, en donde no estaban utilizando todo su poder, estaba destinado a ser ganado solo por uno.

¿Quién sería el vencedor, aquel que podía dominar aquello que practica, o la genio que no tenía límites?

La respuesta llegó más pronto de lo esperado.

Musashi Miyamoto utilizó una de sus katanas para desviar la kusanagi-no-tsurugi de Effiro, creando una abertura que aprovechó para conectar un corte horizontal en su pecho, lo suficientemente superficial como para sacar sangre sin provocar daño grave a los órganos internos.

La sonrisa de Musashi era aún más brillante, contrastando con la amargada en el rostro de Effiro.

“Supongo que no es un mal entrenamiento, ¿eh, maestro?” Clavó una de sus katanas en el suelo para sostener el peso de su cuerpo, mientras apoyaba la otra sobre su hombro.

Una postura que, sin duda, sería digna de inmortalizar en la estatua de un héroe…

o, en este caso, de una heroína.

“No puedo decir lo contrario, ¿verdad?” Effiro se tocó el pecho, viendo cómo su carne ya se había regenerado por completo.

Esta fue sin duda una experiencia interesante.

Bueno, quiero comentaros por aquí dos cosas.

La primera es que estoy comenzando a trabajar en una historia propia, por lo que me gustaría pedir algo de apoyo en cuanto salga.

Su temática será parecida a la de Percy Jackson, solo que en un mundo más apocalíptico.

Y la segunda cosa es que estoy pensando en comenzar a escribir traducciones.

Las traducciones de otros idiomas al español son algo que bastante llama bastante la atención dentro de Wattpad, por lo que estoy pensando en que tal vez es momento de hacer lo mismo.

No solo trabajaría menos, dedicándome a traducir del inglés al español y escribiendo lo que leo, sino que también tendríais un flujo de historias diversas que posiblemente se actualizarían más rápido de lo normal.

Eso es todo, así que dejarme saber qué es lo que opináis respecto a estas dos cosas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo