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Sistema de gacha mitológico - Capítulo 62

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  4. Capítulo 62 - 62 Cita en conjunto
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62: Cita en conjunto 62: Cita en conjunto (Pov tercera persona) El hombre rubio, aquel al que todo el mundo había comenzado a conocer por el nombre de “el enviado de Dios”, finalmente comenzó su caza contra Erebo.

Pero, para su mala suerte, había resultado ser más difícil de lo que creía.

Al parecer, se había dado cuenta de que él lo tenía como objetivo, y se había escondido tan bien que no escuchó noticia alguna de su presencia desde que llegó a ese mundo.

Y, cuando finalmente pensó que tenía una pista de su ubicación, resultó ser una falsa alarma.

Miró a sus pies, donde se encontraba el cadáver de un criminal.

Varios otros cadáveres en las mismas condiciones se encontraban repartidos por el suelo del almacén, manchándolo de sangre.

Había llegado a aquel almacén tras escuchar que esos criminales decían ser los subordinados de Erebo, solo para descubrir que era una mentira elaborada con el objetivo de ganar prestigio.

Fue tal la ira que sintió al darse cuenta de que fue engañado por unos malditos rumores que los masacró a todos, sin dejar a un solo criminal vivo.

Cuando finalmente se calmó con una respiración profunda, la pequeña figura de Chimei surgió de entre las sombras, acercándose sin miedo alguno a su maestro.

“¿La cacería no ha salido tal y como esperaba, maestro?” Su voz tenía un tinte burlón, como si verle fracasar fuera una fuente de diversión para ella.

“Chimei, no te burles de mí.

Esa maldita rata se ha escondido demasiado bien.

Resulta frustrante y molesto a partes iguales” “¿Quiere que iniciemos el plan?

Todo está preparado si quiere llevarlo a cabo en cualquier momento” “Sí, inicia el plan.

Parece ser actualmente la única manera de atraerle hasta nosotros” …

(Pov Effiro) Si algo me quedó claro en el enfrentamiento que tuve con Musashi, sin duda era que me faltaba habilidad.

Podía mejorar en todos los aspectos, pero, en comparación con algunas de mis invocaciones, simplemente no podía estar al mismo nivel que ellos.

Normalmente mi reacción sería esforzarme por superarles, pero me di cuenta de que no valía la pena.

Su poder estaba ligado al mío y, por tanto, simplemente no podía esperar superar a mis propias invocaciones.

Por lo tanto, debía de centrar mi atención en cosas más importantes que perseguir un sueño que, al menos de momento, resultaba imposible de cumplir.

Y, con la amenaza silenciosa de ese enviado de Dios, había una cosa que sí podía considerar lo suficientemente importante: mi cita con Himiko.

Bueno, no tanto una cita, pero lo más parecido que podía ofrecerle a mi pobre novia.

Como una cita a solas sería algo demasiado informal para ambos, decidimos por unanimidad organizar una quedada con amigos.

Neko, Shizuko, Seji, Nejire, Mirio, Tamaki, Akarui, Izuku, Himiko y yo.

Sí, somos demasiados como para hacer de esto una cita, pero es nuestra manera de organizar una.

Además, ya tendríamos tiempo más tarde para nosotros mismos.

Tras vestirme debidamente, esperé a que Himiko saliera de su habitación.

No tuve que esperar mucho: como era algo informal, ninguno de los dos necesitábamos vestirnos de manera elegante, a diferencia de la cita que tuve con Medea.

Aún así, ella se veía increíblemente hermosa.

Después de todo, es mi novia.

¿Qué esperabais que dijera?

Por supuesto, no creo que mi propia novia sea fea.

“¿Cómo me veo, Effiro?” Ella me preguntó, con una pequeña sonrisa en su rostro.

“¿En serio me lo estás preguntando?

Es obvio que te ves hermosa, como siempre” no pude evitar alagarla.

Después de todo, esa era la verdad.

“Me alegro.

Tú tampoco te ves mal” su sonrisa se hizo aún más amplia y, tomando mi mano con la suya, ambos salimos de la casa, en dirección al parque donde habíamos quedado todos.

…

Para cuando llegamos allí, ya nos estaban esperando Izuku y Akarui, ambos agarrados de la mano.

Cuando nos vieron acercarnos, ambos se sonrojaron como si fueran un par de adolescentes enamorados y se soltaron las manos, porque técnicamente sí son adolescentes y posiblemente sí están enamorados.

“¡H-hey, chicos!

¿Ya estáis aquí?” Izuku, a pesar del entrenamiento al que le sometí y a todos mis esfuerzos, aún seguía siendo un joven tímido.

No puedo culparle, es algo que está en su naturaleza, pero podría disimular mejor.

En aquel momento, sin hacer ruido alguno, una mano se posó en mi hombro.

Su intención era pillarme desprevenido para asustarme, pero ni siquiera volviéndose intangible podía sorprenderme.

“Mirio, ¿es en serio?

Si quieres asustar a alguien, intenta asustar a Izuku, no a mí” “Vaya, pensé que al menos te pillaría por sorpresa.

Pero supongo que, a pesar de todo, no eres alguien normal, ¿eh?” Mirio me dio una sonrisa de marca blanca, tan brillante que, aún con mi visión superior, casi me deja ciego.

En serio, ¿qué demonios utiliza para que sus dientes sean tan blancos?

Porque eso no es normal.

Solo los protagonistas deberían de ser capaces de tener eso.

Detrás de él pude ver a Tamaki y Nejire, él caminando despacio y agachando la cabeza, casi como si intentase pasar desapercibido, mientras que ella corría felizmente en nuestra dirección, sin importarle en lo más mínimo si llamaba la atención o no.

“¿Qué tal estáis, chicos?

¿Listos para divertirnos?” En cuanto llegó hasta nosotros, la personalidad burbujeante de Nejire finalmente explotó.

Finalmente, vimos llegar unos minutos después a Neko, Shizuko y Seji, los tres el uno al lado del otro.

“Bueno, estamos todos, ¿no?

¿Qué tal si nos vamos de una vez a pasarlo bien?” Shizuko soltó una carcajada, mirando a cada uno de nosotros.

“¿Y qué se supone que vamos a hacer exactamente?

Quiero decir, no lo hemos planeado en absoluto” “Buena pregunta, Akarui.

¿Qué tal si vamos a ver una película?” La propuesta de Neko nos llamó la atención a todos.

Tras pensarlo por unos escasos momentos, llegamos a la conclusión de que esa era una buena idea.

Cuando llegamos al cine y nos vimos en la obligación de elegir qué película ver, nos decidimos por una de Demon Slayer: El tren infinito, la cual, por cierto, es obra de un servidor.

Después de todo, ¿cómo iba a dejar fuera de mis garras una obra tan extendida?

Humanos contra demonios, el tipo de batallas primordiales que nunca pasan de moda.

Como no podía ser de otro modo, compramos una gran cantidad de palomitas, golosinas y refrescos, suficiente alimento y bebida como para poder alimentar a todos los pobres sin hogar en Japón.

Nos metimos dentro de la sala de proyección de la película, que estaba llena hasta el tope, con la mayoría de asientos ocupados.

Para ser sinceros, resulta realmente agradable ver que hay tanta gente deseosa de disfrutar de una película de una obra que yo he llevado a cabo.

Bueno, puede que yo no sea el autor original, pero igualmente soy quien lo trajo a este mundo, y me siento orgulloso de haber representado a la perfección la esencia de la obra.

La película estuvo llena de buenos momentos, algunos emocionantes, como la batalla contra el femboy de Enmu, y momentos más tristes, como la muerte de Rengoku, que finalmente cumplió su destino y se convirtió en un donut.

Teniendo en cuenta que la gente se divide en dos opiniones diferentes, unos odiando el personaje de Rengoku por haber sido mostrado únicamente para morir contra Akaza, y otros que lo aman a más no poder, no voy a decir lo que opino sobre este tema.

Diga lo que diga, sé que ninguna de las dos sería la respuesta correcta.

Risas y lágrimas, todo acompañado de batallas frenéticas, sentimientos agridulces y una increíble y detallada animación, que no hace más que realzar los detalles de la obra, todos y cada uno de ellos.

Cuando finalmente la película terminó, decidimos dar una vuelta por los alrededores.

Al final, acabamos entrando en una cafetería cercana, donde cada uno de nosotros pidió una bebida.

Y yo, como no podía ser de otra manera, pedí un café.

¿Quién me puede culpar?

La combinación natural de la amargura del grano del café se combina perfectamente con la suavidad de la leche y la dulzura del azúcar, creando una deliciosa bebida que te llena de energía.

Claro, también pedimos algunos dulces.

¿Qué es una bebida sin un buen postre dulce que degustar?

Simplemente no tendría sentido que uno de los dos elementos faltase en la ecuación.

Por lo tanto, disfrutamos de un delicioso tentempié entre todos.

Supongo que se puede decir que fue un gran día, bastante divertido.

¿Por qué no pueden ser todos los días así siempre?

¿Sin problemas, sin sufrimiento o molestos combates/masacres contra criminales de poca monta?

Tal vez me debería de tomar más descansos como vigilante.

Por desgracia, esto es solo temporal: sin mí, la tasa de criminalidad aumentará de manera exponencial, por lo que no puedo tomármelo a la ligera.

Yo decidí seguir este camino, y por lo tanto debo de recorrerlo hasta el final, sin importar qué.

Después de que todos hubiéramos devorado los dulces y vaciado nuestros vasos, llegó el momento de despedirse.

Por más divertido que pueda ser, teníamos que separarnos ya.

Cada uno tiene cosas que hacer, después de todo.

Cuando llegamos a casa, ambos nos dejamos caer en el sofá.

“Sabes que eso no puede considerarse una cita, ¿verdad?” Me miró con su sonrisa burlona, claramente queriendo aprovechar lo poco convencional de nuestra cita para conseguir otra.

“Sé lo que intentas hacer.

Si eso es lo que quieres, entonces estoy dispuesto a cumplir tus deseos” “Eso es lo que me gusta de tí, siempre te preocupas por el resto y haces todo lo que está en tu mano para hacerles felices.

Siempre buscas el mejor final para todos” se inclinó sobre mí, besándome en los labios con suavidad.

“Vaya, parece que el maestro se lo está pasando bien” en ese momento, la voz de Nero llamó nuestra atención.

“¿Qué tal si os buscáis un hotel?

Al menos ir a vuestra habitación si váis a hacer ese tipo de cosas” Musashi, para no quedarse fuera, decidió añadir su propio comentario.

¿De dónde han salido todos?

Ni siquiera me he dado cuenta de su presencia hasta ahora.

“No os metáis con el maestro, estáis estropeando su momento íntimo” Medea golpeó a Musashi en la cabeza, reprendiéndola por sus palabras.

“Está bien, no se las puede regañar por tener esa clase de personalidad” “Entonces, ¿eso significa que quieres que haga lo mismo?

Porque puedo imitarlas” “No, no me refiero a eso” “Yo creo que sí” Estaba a punto de replicar, pero algo cambió en el ambiente: una sensación ominosa, que pronto fue sustituida por un sentimiento de irrealidad y ensueño.

Y junto a ese cambio, resonaron en nuestras cabezas unas palabras que parecían venir de todos lados.

“Matriz del mundo ilusorio”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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