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Sistema de gacha mitológico - Capítulo 63

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  4. Capítulo 63 - 63 Ilusiones vs control y técnica vs fuerza
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63: Ilusiones vs control y técnica vs fuerza 63: Ilusiones vs control y técnica vs fuerza (Pov Effiro) “Matriz del mundo ilusorio” Aquellas simples palabras nos tomaron a todos por sorpresa.

Obviamente, ninguno de nosotros sabía quién las había pronunciado o de dónde venían.

Sin embargo, lo que sí sabíamos era que producieron un cambio innegable en el ambiente.

Miré por acto reflejo a Himiko, y pude ver que sus párpados estaban cerrados, como si hubiese caído dormida.

“¿Qué demonios está pasando aquí?” Murmuré entre dientes, buscando algún tipo de lógica a la situación.

“Maestro, esto es una ilusión a gran escala.

Es muy posible que toda la ciudad haya sido afectada” como si intuyera mis dudas, Tamamo-no-Mae me respondió.

“¿Una ilusión a gran escala?

¿Quién la ha hecho?

¿Ha sido el enviado de Dios?

¿Con qué propósito?” “Erebo, estés donde estés, quiero que vengas a verme.

Si quieres detener esto, más te vale venir y enfrentarte a mí” otra voz, esta vez una diferencia a la anterior, resonó en mi cabeza.

¿Todo esto es por mí?

¿Por qué no pueden los villanos dejar de buscarme durante 5 minutos?

Ah, qué más da.

Ahora tengo que ir y buscar su ubicación, porque parece que ni siquiera es capaz de decirme eso.

“Chicos, tenemos cosas que hacer.

Si este cabrón piensa que puede actuar de esta manera y no sufrir las consecuencias, le demostraremos lo contrario” Y con esas palabras, salimos nuevamente de casa, dispersándonos en distintas direcciones para enfrentarnos a este nuevo peligro.

…

(Pov tercera persona) El enviado de Dios, cuyo verdadero nombre era Gabriel, estaba de pie ante un grupo de 10 seres, cada uno diferente al anterior.

Todos ellos eran sus sirvientes, aquellos que le habían seguido hasta ese mundo para ayudarle a cumplir con la voluntad divina.

No importaba la raza, todos ellos estaban dispuestos a obedecer sus órdenes, sin importar qué.

Es cierto que algunos solamente estaban con él por sus propias motivaciones egoístas, pero eso no sería un problema siempre y cuando se mantuvieran a su lado.

Sus ojos pasaron por cada uno de sus diez sirvientes, evaluándolos por última vez antes de darles la orden que estaban esperando.

“Ir y deshaceros de las invocaciones de nuestro enemigo.

Buscar a vuestro enemigo natural y acabar con él” Y, con la orden de su maestro dada, todos se dispersaron para buscar a sus respectivos objetivos.

…

Tamamo-no-Mae corría por las calles de la ciudad, que ahora había quedado desierta bajo el efecto de la ilusión.

¿Su objetivo?

Buscar al enemigo y encargarse de eliminarlo, sea quien sea.

Y fue precisamente por esa razón que se detuvo en seco cuando vio la figura frente a ella.

Era una niña de baja estatura, con cabello blanco y corto decorado con una rosa y lo que parecían dos cuernos curvos, ojos dorados, un vestido chino de seda rosa pálido y varias máscaras que flotaban a su alrededor.

Solo bastó una mirada para darse cuenta de que esa no era una niña normal.

Y la niña pensó lo mismo.

“¿Tú eres mi rival?

Debo decir que me esperaba algo más…

divertido.

Espero que al menos seas un buen juguete” la voz de la niña tenía un toque de burla, como si no estuviera revelando que era su enemiga.

“No sé quién demonios crees que eres, pero está claro que tu ego es demasiado grande como para tomarme en serio.

Por si no lo sabías, yo soy la legendaria kitsune de la mitología japonesa, Tamamo-no-Mae” “Entonces sí que eres tú mi rival.

Yo soy Chimei y, por si no lo sabías, yo soy la que ha creado esta ilusión” “¿Y eso es todo lo que hace falta para que creas que puedes hacerme frente?” “Mi habilidad especial, Matriz del mundo ilusorio, me permite formar una matriz para envolver toda el área en su interior con una poderosa ilusión.

Técnicamente se me puede considerar invencible aquí” y, como para demostrar su punto, Chimei chasqueó los dedos.

Instantáneamente, las máscaras que la rodeaban se convirtieron en un grupo de criaturas humanoides musculosas y de piel rojiza.

“Estos son mis juguetes, unos bonitos demonios mara de la mitología hindú que llamaron mi atención.

Espero que sea divertido jugar contigo, porque pronto te unirás a ellos” Los demonios se lanzaron contra Tamamo de frente, con sus puños ya preparados para aplastar su cuerpo más pequeño.

Pero había algo en lo que la kitsune destacaba en comparación con aquellos monstruos, y era en la agilidad.

Esquivó sin problemas el primer golpe, contraatacando velozmente con sus garras.

El mara ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar antes de que su cuello fuese atravesado de lado a lado.

Tomó el robusto cuerpo del demonio por los hombros, utilizándolo como un escudo de carne contra los ataques de sus compañeros, antes de empujar el cadáver con el pie para hacer perder el equilibrio a uno de ellos y lanzarse a por el siguiente.

Sus garras rápidamente encontraron a su próximo objetivo, destrozando el cuerpo de un segundo mara con facilidad.

Se agachó para evitar otro puñetazo, posando sus manos en el suelo mientras giraba sobre sí misma, conectando una patada con el estómago del monstruo.

Con el oxígeno en sus pulmones habiendo sido expulsado a la fuerza por el golpe, el demonio no pudo evitar que las garras de su enemiga se hundieran en su pecho, atravesando el corazón.

Tiró el cuerpo a un lado y, tomando impulso, se abalanzó sobre Chimei.

La niña apenas se dio cuenta de lo que pasaba cuando se vio obligada a bloquear con sus brazos un puñetazo de su rival, haciéndola retroceder varios metros.

“¡No, no y no!

¿Qué crees que haces?

¡Has destruido mis juguetes y me has golpeado!

¡Te convertiré en mi nuevo juguete!” Chimei gritó indignada, golpeando el suelo con el pie.

“Realmente tienes el comportamiento de una niña pequeña.

Estás dispuesta a atacarme, pero te enfadas por el simple hecho de que me defiendo.

De todos modos, ¿por qué crees que me convertiré en tu juguete?” “Mi matriz del mundo ilusorio no es la única habilidad que tengo.

¿Cómo crees que conseguí a esos demonios mara?

Otra de mis habilidades es la matriz de control mental, que una vez colocada en una criatura me permite controlarla por completo” “Ya veo.

¿Y por qué me cuentas todo eso?” “No puedes hacer nada con esa información, así que me da igual si lo sabes o no” “Entonces voy a acabar contigo antes de que puedas hacer algo” la mirada de Tamamo se endureció, lista para luchar de nuevo.

La kutsune volvió a lanzarse contra Chimei, con un golpe descendente de sus garras.

Pero la niña no se sintió intimidada ante esto, saltando hacia atrás para evitar el golpe.

En cuanto sus pies tocaron el suelo, tomó impulso para contraatacar a Tamamo-no-Mae, atacando con una poderosa patada.

Tamamo usó su antebrazo para bloquear la patada de la niña, plantando los pies con firmeza en el suelo para evitar ser empujada.

“¿Crees en serio que puedes hacerme frente?

¡Ya te he dicho que soy invencible aquí!” Chimei y Tamamo intercambiaron golpes, creando pequeñas ondas de choque que formaron grietas en el suelo.

“No eres la única que tiene habilidades ilusorias.

Por mucho que lo intentes, los efectos de tu matriz no serán más que leves molestias” la kitsune decía la verdad: podía sentir la magia de la matriz tratando de colarse en su mente, pero el hecho de que era una invocación de Effiro, una kitsune y una experta en ilusiones le permitió resistir fácilmente.

“¡Eso no es todo lo que tengo, idiota!” De la palma de Chimei surgió una corriente de rayos, los cuales habrían impactado en Tamamo si no fuera por su agilidad y velocidad de reacción.

“Admito que ese es un buen truco, pero no va a ser suficiente para hacerme frente” la mano de Tamamo se cerró en un puño, impactando directamente en el estómago de la niña.

Aprovechando el impulso del primer ataque, se lanzó para tratar de conectar un segundo golpe.

“Tal y como esperaba, tú tampoco me tomas en serio.

Perfecto, veamos si te gusta esto.

¡Golpe combinado de demonios y no muertos!” El puño de Chimei se elevó en un gancho, impactando en la barbilla de Tamamo-no-Mae con el doble de su fuerza normal.

El cuerpo de la kitsune se inclinó hacia atrás, con su consciencia desvaneciéndose lentamente en la oscuridad.

La matriz se estaba infiltrando en lo más profundo de su ser.

Apretó los dientes, canalizando rápidamente su energía mágica en disipar la niebla que amenazaba con engullir su mente.

Si esa maldita niñata malcriada creía que podía vencer así de fácil, le demostraría lo contrario.

Su mano se movió como una serpiente, atrapando el rostro de Chimei mientras se impulsaba hacia adelante, estrellando su cabeza contra la pared de un edificio cercano.

El espíritu asiático soltó un quejido de dolor por el impacto, pero justo cuando su mano se cubría en rayos, lista para atacar nuevamente, la mano que la sostenía se cubrió en llamas azules.

“Déjame adivinar, eres un espíritu, ¿verdad?

Entonces apuesto a que esto es muy efectivo contra tí” la voz de Tamamo estaba llena de burla, mientras el fuego espiritual consumía por completo el cuerpo de Chimei, dejando sólo la rosa que había en su pelo.

“Bueno, supongo que este es mi botín de batalla” la kitsune se agachó para recoger la flor, antes de ponerse en marcha para buscar a su amo.

…

Tengu había estado recorriendo la ciudad, sin ningún resultado en su búsqueda.

Sabía lo que tenía que buscar, pero parecía como si su enemigo simplemente no estuviera por ningún lado.

¿Era posible que se hubiera escondido de él, como una rata cobarde?

Pero pronto descubrió que no era así.

Interponiendose en su camino se encontraba una figura alta y robusta, de piel rojiza, ojos amarillos, dos cuernos cortos, un par de colmillos que sobresalían de su boca y un kanabo de metal en su mano.

Tengu supo al instante que lo que tenía en frente era un oni.

Al final, su enemigo decidió no esconderse.

“¿Acaso eres tú quien me va a enfrentar?

Solo mirate, eres un enclenque.

Dudo que tengas la fuerza necesaria para hacerme frente” la voz del oni exudaba una confianza absoluta, golpeando el kanabo contra su mano para producir un sonido metálico que reverberó por la calle.

Eso era cierto: la fuerza de Tengu era inferior a la que podía poseer un demonio tan imponente.

Pero tenía algo que podía rivalizar con su fuerza, y eso era su maestría en artes marciales y en el arte de la espada.

“¿Acaso no piensas hablarme?

Da igual, vas a morir igualmente.

Si no tienes nada que decir, acabaré contigo aquí y ahora” El oni saltó, elevándose varios metros por encima del suelo mientras levantaba su kanabo sobre su cabeza.

Atraído por la gravedad, su cuerpo se precipitó sobre la figura de menor tamaño de su rival, bajando el kanabo en un golpe devastador.

El suelo en el área de impacto se agrietó y fracturó, creando un cráter de varios metros de profundidad con la fuerza del golpe.

Sin embargo, no había ni rastro del yokai.

Tengu había aprovechado los pocos segundos que su enemigo estuvo en el aire para desplazarse, situándose a su espalda.

El oni no tuvo tiempo de darse la vuelta cuando sintió un dolor agudo atravesar sus nervios.

Había recibido un corte en la espalda.

“¿Acabas de atacarme por la espalda, patética rata?

¡Enfréntate a mí de frente, débil cobarde!” Se enfureció por aquella acción.

No por el corte en sí, sino por el simple hecho de que su enemigo no estaba enfrentándole en un combate directo.

Tengu no respondió.

No había necesidad de hacerlo.

Él no era alguien estúpido, por lo que aprovecharía cada oportunidad que tuviera para evitar sus ataques y conectar los suyos propios.

El oni volvió a atacar furioso, y Tengu se vio obligado a bloquear con su katana aquel aterrador golpe con su katana.

Aún así, la fuerza fue tal que atravesó un edificio cercano de lado a lado.

“¿Qué te ha parecido eso?

¿Puedes ver cómo tus posibilidades de derrotarme caen en picado?

¡Entiéndelo, no tienes oportunidad contra mí!” “Realmente eres molesto.

Querías que te dirigiera la palabra, ¿verdad?

Pues ya está, deseo cumplido” Tengu, cuya paciencia disminuía con cada palabra del demonio, finalmente abrió la boca por primera vez en toda la pelea.

A pesar de que acababa de atravesar un edificio, su cuerpo se encontraba en mejor estado del que se podía esperar.

Claro que eso no significaba que estuviera exento de daño.

Sus músculos le dolían más que nunca, un dolor que le produjo una sensación de calor bastante incómodo.

Pero había un factor con el que no contaba: la adrenalina.

Cuando la presión sanguínea se eleva por encima de cierto punto, la sangre se inunda con esta sustancia, la cual reduce el dolor, potencia la atención y proporciona energía de manera rápida al usar el azúcar en el cuerpo.

Ya sea que los seres sobrenaturales tengan también adrenalina o cualquier otra sustancia, el efecto era el mismo.

Gracias a eso, Tengu apenas tuvo que esforzarse para ignorar el dolor que recorría todo su cuerpo.

Con un poco de suerte, no tardaría en recuperarse del daño recibido.

El oni volvió a lanzarse contra él, como si fuera un toro enfurecido.

Era rápido, sí, pero Tengu lo era aún más.

Solo necesitó dar unos pasos a un lado para evitar aquel ataque, aprovechando para dejar un corte en la pierna de su rival.

“¡Deja de jugar conmigo, maldita rata cobarde!” El cuerpo del demonio japonés se hinchó, con su piel brillando de un tono aún más rojo, hechando humo por la cantidad de calor que su cuerpo liberaba.

Volvió a golpear el suelo con su kanabo, y esta vez su fuerza fue tal que provocó un gran temblor en un área de 100 metros a su alrededor.

“¡Este es mi verdadero poder!

¿En serio crees que puedes derrotarme con esta fuerza que poseo?” El oni se mofó, preparando su arma para otro golpe, esta vez con una intención más letal.

“Realmente lo siento por tí.

Estoy seguro de que podrías haber florecido como alguien poderoso bajo el mando de mi maestro, pero el destino decidió que seamos enemigos.

Ya es momento de terminar este combate inútil” Tengu se abalanzó sobre el oni en un último choque.

El puño del yokai impactó de lleno en el rostro del demonio, obligándole a retroceder mientras simultáneamente agachaba su cabeza para evitar el golpe del kanabo, antes de retroceder varios metros.

Posó la mano sobre la empuñadura de su katana y, con un impulso repentino y explosivo, pasó de estar a varios metros del oni a estar detrás de su enorme cuerpo.

El demonio ni siquiera fue capaz de procesar lo que acababa de ocurrir: Tengu había desaparecido en un instante.

Un momento después, su cabeza se separó de su cuerpo, desintegrándose hasta que sólo quedó un pequeño cuerno.

¡Volví!

Para ser sincero, pensé en tomarme un tiempo para leer y descansar ahora que las clases están de vuelta, con todo el aburrimiento que eso conlleva.

Pero recordé que estamos ya en octubre, y eso significa que nos acercamos a Halloween.

Sí, voy a hacer especiales de Halloween y de Navidad.

Más allá de eso dudo que hayan fiestas más importantes sobre las que escribir.

Por supuesto, podría escribir los especiales de Halloween y Navidad por separado de la continuidad de la historia, lo cual es mi segunda opción, pero me gustaría avanzar en la historia y que sí exista una continuidad.

Por lo tanto, intentaré llegar a eso, pero tal y como pintan las cosas es posible que no lo logre.

Ya que estoy hablando de esta historia, aviso que las batallas de las invocaciones de Effiro las escribiré de dos en dos por capítulo, lo cual significa que, contando este capítulo, serían un total de 5, con 2 combates cada uno.

Ahora, en lo relacionado con otros temas, estoy trabajando en una historia propia, basada en el estilo de Percy Jackson pero en un mundo más fantástico.

Y también se me ha ocurrido escribir una novela de misterio basada en el fenómeno Missing 411, siendo esta idea mía obviamente una historia inventada basándose en desapariciones en circunstancias extrañas y misteriosas, cuya explicación podría ser de ámbito sobrenatural o extraterrestre…

o tal vez sí pueda explicarse de forma lógica, pero no tenemos las pruebas necesarias para saberlo.

Hasta aquí llega este mensaje, así que me gustaría saber qué opináis de todo esto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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