Sistema de gacha mitológico - Capítulo 70
- Inicio
- Todas las novelas
- Sistema de gacha mitológico
- Capítulo 70 - 70 Especial Halloween
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
70: Especial Halloween 70: Especial Halloween (Pov Effiro) Finalmente había llegado una de las fiestas más importantes junto a la Navidad: Halloween.
Resulta un poco irónico que, a pesar de que el cristianismo está en contra del paganismo, copiasen sus fiestas.
Por si no lo sabíais, Halloween proviene de una festividad celta llamada Samhain, la cual se celebra el mismo día y tenía una temática parecida: además de estar dedicada a las cosechas, se creía que durante el tiempo que duraba la barrera entre el plano espiritual y terrenal se debilitaba, permitiendo que estos seres pasasen a nuestro mundo.
Como podéis ver, son muy parecidas ambas fiestas.
Pero no aquí para dar clases de historia antigua, estoy aquí para disfrutar de la fiesta.
Y, como no podía ser de otro modo, lo celebraré con Himiko y el resto.
Les prometí que volvería de vez en cuando, y esta es una ocasión especial que no me puedo perder.
Como ya era costumbre cada vez que decidía cambiar mi estilo habitual, me miré en el espejo.
Lo que me devolvió la mirada no era humano.
Tenía ojos marrones, con el torso al descubierto y un hacha de doble filo a la espalda.
Pero el rasgo más característico era su cabeza: el de un toro, con pelaje negro que cubría su piel y coronada por un par de cuernos.
El disfraz de minotauro me quedaba genial, lo suficiente como para parecer realista.
Gracias, Tamamo.
Bajé al salón donde ya estaban esperando el resto.
Las dos Tamamo-no-Mae llevaban un disfraz de lobo, lo que contrasta bastante con sus características naturales de zorro.
Himiko llevaba un disfraz de gato negro.
A pesar de que me gustaría que utilizase algo más aterrador, debo admitir que le pega bastante.
Dorios simplemente se puso un par de cuernos de ciervo, lo que me pareció más un intento vago de disfraz que otra cosa.
Tengu se cubrió el rostro con una máscara de oni, arrastrando consigo un kanabo.
Jeanne alter eligió usar un casco de calabaza de Halloween, rematado en la cima con un par de orejas de gato negro.
El contraste entre su apariencia y la personalidad que muestra al mundo es enorme.
Musashi llevaba unos ropajes de samurai desgarrados, con manchas de sangre falsa (espero) cubriendo su ropa.
Casi le daba el aspecto de un antiguo muerto viviente.
Xbalanqué se vistió de esqueleto.
O, más bien dicho, utilizó su dominio sobre las ilusiones para parecerse más a uno.
Wakinyan optó por adoptar una forma mixta entre humano y ave.
Mordred llevaba una falda y un top de color naranja y negro y un lazo morado y naranja en la cabeza, con decoraciones de calabazas, calaveras y murciélagos adornando su ropa y cabello.
A juzgar por el tono carmesí que sus mejillas adquirieron, se sentía algo avergonzada de vestir así.
Nero iba vestida con una capa de vampiro y una camisa blanca, y se había colocado un par de colmillos postizos para completar su atuendo.
Medea, Nejire, Eri y Akarui iban vestidas de bruja, algo que yo me preguntaba qué tenía de aterrador.
Sin embargo, Medea era temida por su capacidad mágica, por lo que supongo que tiene sentido ir vestida así.
Mirio iba de Frankenstein, mientras que Tamaki se había cubierto de vendas, como una momia.
Izuku se había vestido como un fantasma, un disfraz que no sé si estaba hecho para inspirar terror o para que la gente le diera más dulces.
Me decantaba por la segunda opción.
Kaina se había puesto ropa blanca sucia y se había dejado el cabello despeinado, dando la impresión de ser una poseída o un fantasma resentido.
Y Jin, a su lado, usaba ropa rasgada y maquillaje para simular heridas, dando como resultado la apariencia de un zombi.
Neko se disfrazó de nekomata, lo que no es muy original si tenemos en cuenta que ya parece una por su don, mientras que Shizuko parecía un demonio rojo y Seji iba de hombre lobo.
Sí, estábamos ya listos para comenzar a celebrar como es debido.
Abrí la puerta para salir, pero me quedé quieto cuando vi que alguien se encontraba a varios metros de distancia, en actitud de espera.
Aura, mi autoproclamada maestra, se encontraba de pie a varios metros de la entrada, con los brazos cruzados sobre el pecho y un pie golpeando el suelo con impaciencia.
Lo que más me sorprendió no fue encontrarla esperándome, sino que ella también iba disfrazada.
Iba de mujer serpiente: sus piernas habían sido cubiertas con falsas escamas y utilizaba un par de lentes de color amarillo con pupilas de rendija.
Lo poco convencional del disfraz me sacó una sonrisa.
Cómo no, debía ser un monstruo griego.
“Te tomaste tu tiempo, ¿eh?
No es bonito hacerme esperar así” “Ni siquiera recuerdo haber quedado contigo” “Effiro, ¿conoces a esta mujer?” Himiko preguntó, rodeándome la cintura con su brazo mientras me atraía hacia ella en un acto que parecía realizado para marcar territorio.
Al ver las acciones de mi novia, Tamamo-no-Mae pareció sentirse celosa, pegándose a mi costado como una pegatina.
“Sí, la conozco.
Chicos, os presento a Aura, mi maestra” “Hola” Aura movió su mano en un saludo, con una sonrisa en su rostro.
“¿Es tu maestra?
¿No es demasiado joven?” “Para tu información, tengo 25 años” respondió a la pregunta de Mirio sin dudar, como si hubiera estado esperando esa respuesta.
“Eso sigue siendo demasiado joven” “No cuando tienes el talento necesario, niño.
Ahora, ¿qué tal si mi discípulo me guía por esta ciudad para celebrar Halloween?
Para eso he venido hasta aquí” posó sus manos sobre las curvas de sus caderas, esperando mi respuesta.
¿Qué más podía responder?
Por supuesto, la única respuesta correcta para ella era un sí.
Así que acepté.
Le mostré a Aura la ciudad, llendo de casa en casa para pedir dulces.
No hubo casa que se salvó de nuestro saqueo.
Éramos veintidós personas en busca de dulces, y no había hogar que pudiera salvarse de nosotros.
Por lo tanto, fue cuestión de hora y media que consiguiéramos una gran cantidad de dulces, suficientes para llenar nuestras bolsas hasta que estuvieron a punto de desbordarse.
Honestamente, fue bastante divertido.
Tal vez podría haber habido algo más interesante o aterrador, pero así está bien.
Cuando la Luna comenzó a coronar las alturas, iluminando la ciudad desde la cima, fue cuando decidimos volver a casa.
Ya se había hecho lo suficientemente tarde como para que Eri fuera a dormir.
En cuanto llegamos, lo primero que hice fue llevarla a su habitación, arropándola.
No tardó ni cinco segundos en caer dormida, emitiendo pequeños ronquidos.
Bajé las escaleras, volviendo al salón, donde estaban el resto.
Me despedí de todos, antes de darme la vuelta para encarar a Aura.
“¿Podría quedarme aquí por esta noche?” Ella solo arqueó una ceja, pero no parecía sorprendida, como si ya supiera que tarde o temprano iba a pedir eso.
“Supongo que está bien, siempre podemos volver mañana al campamento.
Eso sí, yo me quedo con tu sofá.
De ninguna manera me vas a dejar a mí, tu maestra, durmiendo en el sofá, ¿verdad?” Sólo pude sonreír ante su propuesta descarada.
Podía ser mi maestra, pero su comportamiento a veces resultaba bastante juguetón.
Supongo que no me puedo quejar, al menos no es estricta.
“Está bien, quédate con mi habitación por hoy” solté un suspiro, rindiéndome.
Yo tampoco pensaba dormir en el sofá, así que subí de nuevo las escaleras, entrando en la habitación de Himiko.
Ella se sobresaltó en cuanto abrí la puerta, pero se calmó al instante tras verme.
“Ah, eres tú.
¿Has venido a pasar tiempo conmigo antes de irte?” “Supongo que sí.
Si no te importa que hoy duerma contigo…” “Para nada.
Adelante, ven aquí y siéntate a mi lado” le dio varios golpes al colchón de su cama, envalentonándome a obedecer.
Y eso fue precisamente lo que hice.
En cuanto estuve a su lado, ambos nos inclinamos hacia el otro, nuestros labios encontrándose en un beso dulce y profundo.
Cuando nos separamos por falta de aire (por su parte) nos quedamos mirándo entre nosotros, volviendo a inclinarnos tras un momento de respiro.
Mientras estábamos centrados en el cuerpo y el ser del otro, la puerta se volvió a abrir.
Nos separamos a gran velocidad, mirando en dirección a la puerta, a la recién llegada.
“¿Ya estás acaparando al maestro para tí?
¡Gata astuta, no puedes quedártelo sólo tú!” Tamamo-no-Mae entró con paso airado, su cabello rosa ondeando con un viento inexistente.
“Tamamo, te recuerdo que él es mi novio” “¡Y yo soy su esposa!” Pensé en tratar de detenerlas, pero me detuve cuando vi la sonrisa astuta que se dedicaron la una a la otra.
Ahí es cuando me dí cuenta de que había caído en su trampa.
Himiko tiró de mí hacia atrás, obligándome a tumbarme en la cama mientras Tamamo-no-Mae se abalanzaba sobre mi cuerpo derribado.
“Chicas, ¿qué estáis haciendo?” “Maestro, no estoy a favor del camino del harén, pero haré una excepción por esta vez.
Después de todo, yo fui la última en llegar” Así pasé la noche de Halloween, recibiendo mi regalo de Navidad por adelantado.
Aquí está el especial de Halloween.
Lo sé, es un poco corto en comparación con los capítulos anteriores, pero qué se le va a hacer.
También, como podéis ver, a llegado la Tamamo-no-Mae que todo el mundo quería.
Ahora es cuando la historia da un giro, con nuevas aventuras y mundos por explorar.
Si habéis llegado hasta aquí, os felicito.
Ya llevo 70 capítulos, con un total de más de 450 páginas escritas de promedio.
Gracias por seguirme en este camino, aún nos queda mucha distancia por recorrer antes de llegar al final.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com