Sistema de gacha mitológico - Capítulo 72
- Inicio
- Todas las novelas
- Sistema de gacha mitológico
- Capítulo 72 - 72 Encuentro con Dios
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
72: Encuentro con Dios 72: Encuentro con Dios (Pov Effiro) En cuanto vi la habitación que se extendía ante mí, me di cuenta de que tal vez estaba jodido.
Sí, estaba soñando.
Y como ya había pasado varias veces antes, un dios había decidido interceptar mi sueño, como si fuera una señal de radio, para visitarme.
Me encontraba en medio de una habitación de mármol blanco, con un techo abovedado.
En las paredes, antorchas de llamas naranjas refulgían intensamente, iluminando los alrededores.
Y frente a mí, en un trono ubicado sobre una escalinata, colocado estratégicamente para hacerte sentir inferior, se encontraba una figura envuelta en un brillo blanquecino, sin rasgos definidos.
Su presencia se me hacía familiar, y no me gustaba la sensación que me producía.
“Buenvenido, hijo mío” “Déjame adivinar, eres el dios cristiano, ¿verdad?” “Efectivamente.
Me alegra ver que me reconoces a mí también, hijo” Estoy jodido.
Realmente es él.
“¿Puedo saber por qué me ha traído aquí?” “Me gustaría hacerte una oferta.
Ya que has matado a mi enviado, creo que podrías ocupar su lugar.
¿Qué me dices?” “Debo declinar su oferta, pero ya he encontrado un sitio donde quedarme, y no voy a irme para hacer de sustituto de nadie” “Ya veo.
Es una pena.
Tenía la pequeña esperanza de que aceptases, aunque me esperaba este resultado” no parecía sorprendido ni molesto por mi respuesta, como si fuera un asunto menor.
“¿No va a obligarme a que me una a usted?” “¿Por qué haría eso?
Eres mi hijo, y no tengo razón alguna para actuar maliciosamente en tu contra” La sinceridad en su voz era tan genuina que casi me convence.
Casi.
“Deja de actuar como si fueras un padre amoroso que se preocupa por su hijo” “¿Actuar?
No entiendo a qué te refieres” “¿Te vas a hacer el tonto?
Ese enviado tuyo, Gabriel, trató de acabar con mi vida después de que me negué a ser reclutado.
Y no es que tengas precisamente un buen historial tratando con paganos.
Sé que estás interpretando un papel, y lo estás interpretando tan bien que casi me haces dudar de mí mismo” “Ya veo, ellos te advirtieron sobre mí.
Tienes razón, todo esto es una fachada.
¿Pero sabes qué?
Eso da igual, porque tarde o temprano tendré lo que quiero, ya sea que te unas a mí o no” “¿Y qué es eso que quieres?” “No tengo ninguna razón para decírtelo.
Pero ya que te has negado a unirte a mí, supongo que ahora sí que te puedo considerar un enemigo” “Me resulta un milagro que aún no me vieras como un enemigo.
Alguien como tú, un genocida que odia al resto de dioses y a sus adoradores…” “No estás en posición de hablar de esa manera” su voz adquirió un tono afilado, que denotaba peligro.
“¿O si no qué?
¿Me matarás?” Justo cuando terminé de hablar, una pesada aura cayó sobre mí, obligándome a arrodillarme en el suelo.
Cada músculo de mi cuerpo gritaba peligro, bloqueados en su sitio y sintiéndose como si se fueran a desgarrar en cualquier momento.
‘Sólo es un sueño, sólo es un sueño’ me repetía a mí mismo en mi mente, mordiendo mi labio hasta que comenzó a fluir sangre onírica.
Mi cuerpo quedó cubierto de sudor frió, dejándome empapado.
“Dime, ¿acaso no te gustaron mis palabras?
¿No te gustó que un simple mortal se atreva a hablarte de manera tan descarada?” Intenté que mi voz saliera burlona, aún cuando el miedo trataba de inundar mi ser.
“¿Acaso no te aterra la posibilidad de que acabe con tu vida?” “Leyes divinas” sólo con esas dos palabras, sentí que el aura que aplastaba mi cuerpo se retraía.
Él quería que hablase, que explicase a qué me refería, incluso si ya se lo podía imaginar.
“Tal y como me dijo Hécate, los dioses os véis regulados por las leyes divinas, ¿verdad?
Leyes no escritas que os atan las manos, evitando que actuéis sobre el mundo mortal de manera directa.
Eso, por supuesto, debe de incluir el matar a un mortal.
Dudo que las leyes divinas permitan esa clase de acciones” “Chico listo” su voz salió en un gruñido, posiblemente molesto por mi respuesta.
“No comprendo del todo cómo funcionan las leyes divinas, pero estoy seguro de que no puedes actuar directamente en mi contra.
La única manera que tienes de lidiar conmigo es mediante tus seguidores, y ahora mismo estoy rodeado de más semidioses como yo, incluyendo algunos que me superan por mucho, por lo que no es viable para tí ir en mi contra” “Admito que tu manera de analizar la situación ha sido bastante buena, pero no conoces la escena completa.
Me subestimas, y eso te llevará eventualmente por un mal camino.
Incluso si los dioses están de tu lado, no podrán salvarte de mí” “Tienes mucha confianza para ser alguien que no se atrevió a enfrentarse directamente a otros dioses” “Y tú tienes muchas agallas para hablarme de esa manera.
Niño, eres incapaz de comprender el verdadero alcance de la divinidad, por lo que, si yo fuera tú, me quedaría callado en lo que concierne a cosas que desconoces” “Sé lo suficiente para opinar sobre esto, y las pruebas son muy claras.
Thanatos no te teme, y hasta desearía poder hacerse cargo de tí.
Dudo que esas sean palabras vacías, para ser sinceros” “Tal vez deberías de dudar de aquello que escuchas por parte de otros, porque no todo lo que llega a tus oídos será verdad” “Siguiendo tu propio juicio, debería de desconfiar de tí también” El dios dejó escapar una pequeña risa ante mi comentario.
“Supongo que sí.
Pero da igual si me haces caso o no, el resultado final no va a cambiar” “Entonces, recapitulando, no eres tan poderoso como para hacer frente a ciertos dioses” “¿Estás seguro de eso?” “Bastante.
Si no eres un dios realmente todopoderoso, o al menos si no estás al nivel de un dios primordial de segunda o tercera generación, significa que tu historia, tu origen, es falso” “Conque me acusas de mentir, ¿eh?” “Tu religión ha robado y adaptado elementos de otras mitologías, construyéndose a partir de los restos que otros han dejado en el pasado, tomando su lugar a base de mentiras y engaños” “Pareces realmente seguro de tu suposición” “Eso es porque estoy seguro de ella” “¿Por qué crees que estás en lo correcto?” “Los dioses paganos existen.
Si no existieran, entonces podría haber estado equivocado.
Sin embargo, ese no es el caso.
Todos ellos provienen de mitologías más antiguas que tu religión, y eso lleva a mi siguiente teoría” “¿Y cuál sería esa?” “Que eres un traidor” Por primera vez desde que comenzó nuestra conversación, vi un cambio tangible en él.
El brillo que lo cubría parpadeó y se mitigó por un momento, dejando al descubierto unos mechones de cabello blanco y unos ojos de color carmesí, antes de desaparecer nuevamente en el fulgor que lo envolvía permanentemente.
“Entonces estoy en lo cierto, ¿verdad?
Tu reacción me lo confirma” “No sé a qué te refieres” “Yo creo que lo sabes muy bien.
Los dioses paganos existen, y sus mitos son más antiguos que los tuyos.
Entonces, ¿cómo es posible que tu religión sea de las últimas en aparecer sobre la faz de la Tierra?” Se quedó en silencio, y eso fue suficiente para que decidiera continuar desarrollando mi teoría.
“Esto nos deja con una posibilidad bastante plausible: tú también eres un dios pagano.
En algún momento, por alguna razón, decidiste abandonar a tu panteón, traicionando al resto de dioses para imponerte como el único dios verdadero y supremo” Él continuó en silencio, y pude sentir su mirada penetrando mi cuerpo onírico.
Era una sensación incómoda, como si tuviera mi alma expuesta ante sus ojos.
“Ahora tengo que descubrir varias cosas: de qué mitología provienes, por qué traicionaste a los tuyos y, lo más importante de todo, quién eres” “Créeme, descubriré tarde o temprano cuál es tu identidad.
Sabré quién eres” “Creo que ha sido suficiente.
Diría que ha sido un placer hablar contigo, pero estaría mintiendo.
Me resultas demasiado molesto” movió una de sus manos, y el paisaje de ensueño que nos rodeaba comenzó a resquebrajarse, convirtiéndose en polvo.
“Recuerda mis palabras: tarde o temprano te arrepentirás de jugar en mi contra” Aquellas fueron las últimas palabras que le escuché pronunciar.
Abrí los ojos, despertando en mi cama, en el hogar que Tamamo había construido para nosotros.
Mi corazón latía rápidamente, con una mezcla de miedo y emoción.
No pensé que me encontraría en una situación como esta.
Para ser sincero, enfrentarse a un dios que te tiene en su lado malo es aterrador.
Se siente como si el universo mismo estuviera rechazando tu presencia.
Sin embargo, no podía haber sido de otra manera.
Daba igual si lo trataba con cortesía o no, él me vería como un enemigo en cuanto hubiera rechazado su oferta.
Y era impensable para mí aceptarla.
Darle la espalda a mis creencias y a los míos era algo que nunca haría, incluso si eso me llevase a morir.
Pero no puede hacer nada contra mí.
No ahora.
Bueno, tres capítulos por Halloween.
Las cosas están comenzando a avanzar en una dirección completamente distinta a la que llevaba hasta ahora, así que ya veremos cómo se desarrolla.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com