Sistema de gacha mitológico - Capítulo 75
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- Capítulo 75 - 75 Entrenando con la perezosa hija de Poseidón
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75: “Entrenando” con la perezosa hija de Poseidón 75: “Entrenando” con la perezosa hija de Poseidón (Pov Effiro) Fiel a las palabras de Aura, me moví entre los edificios del campamento, buscando a alguien con quien entrenar.
Ya tenía a alguien en mente para ello: Zoe.
Ella era una vaga, sí, pero poseía un gran talento.
Ella podría ser alguien con quien valga la pena entrenar.
Pero no la encontraba por ninguna parte.
Tuve que detenerme para preguntarle a un semidios que estaba por ahí dónde se encontraba ella.
¿La respuesta?
Ella estaba en su habitación.
Lo debería de haber visto venir, pero creo que tenía demasiada fe en que ella tocase hierba.
Finalmente, después de descubrir dónde vivía, llegué a la puerta de su apartamento.
Le di un par de golpes a la puerta, pero no recibí respuesta.
Esperé un minuto completo, pero la habitación tras la puerta estaba igual de silenciosa.
Volví a llamar a la puerta, esta vez más fuerte, pero el resultado fue el mismo.
Posé mi mano en el pomo de la puerta, y descubrí que en realidad estaba abierta.
¿Qué tan descuidada podía llegar a ser esta chica?
Sé que la gente por aquí confía bastante en los demás, pero ¿esto no es demasiada confianza?
Abrí la puerta, entrando en su habitación.
Zoe estaba sentada sobre el colchón de su cama, con unos auriculares tapando sus oídos, sus manos sosteniendo un mando de consola y sus ojos pegados a la pantalla de la televisión.
Al parecer debió de verme por el rabillo del ojo, porque se dio la vuelta para mirarme directamente, pausando el juego y quitándose los auriculares.
“¿Qué demonios haces aquí?
¿Acaso no sabes llamar a la puerta antes de entrar en la habitación de una chica?” “…
he llamado dos veces antes de entrar” “Da igual.
¿Para qué me quieres exactamente?
Más vale que sea algo importante” “Me preguntaba si podría entrenar contigo…” “No, gracias.
Prefiero seguir jugando a Heroes of Pantheons” “¿Qué?
¿Me rechazas sólo para poder continuar jugando a un maldito videojuego que ni siquiera conozco?” No me tomé bien su negativa.
No hace falta decir el por qué.
“¿No has oído hablar de Heroes of Pantheons?
¿En qué clase de mundo vives?” Me miró como si el simple hecho de no conocer ese juego fuera un delito del más alto grado.
“En un mundo en el que ese juego no existe” “Lo que me faltaba.
Entonces déjame continuar con mi partida, por favor.
No tengo tiempo para ayudarte en tu entrenamiento.
Prefiero terminar el juego, ya me he enfrentado a siete jefes” lo dijo con orgullo, como si fuera algo digno de elogio.
“No seas vaga y ayúdame, aunque sea sólo un poco” “Tsk, estás comenzando a resultar molesto.
Si ni siquiera eres capaz de entender la grandeza de un juego como Heroes of Pantheons, no vale la pena que continuemos discutiendo.
Dudo que tan siquiera seas capaz de derrotar al primer jefe” Voy a ser sincero: esas palabras tocaron una fibra sensible.
Soy un gran fan de los videojuegos, y disfrutaba bastante aplastando a Himiko cada vez que jugábamos.
Por lo tanto, esa declaración de guerra oculta encendió en mi interior una chispa de desafío.
No iba a permitir que mi orgullo de jugador fuera herido.
Me senté a su lado, cogiendo un mando cercano.
“¿Qué crees que estás haciendo?” “Te voy a demostrar que el primer jefe de este maldito juego no es nada para mí” Me miró con desconcierto y algo de incredulidad, como preguntando “¿en serio te has ofendido por eso?” Pero to no la hice caso.
Guardé su partida para que ella pudiera continuar su partida más tarde, antes de comenzar una nueva.
Resultó que Heroes of Pantheons es un juego de estilo RPG, el cual está centrado en un mundo de estilo antiguo con varios panteones.
Para hacer tu personaje debías de elegir un dios de alguna mitología al que adorar, lo que dictaba las habilidades que podías desarrollar y el estilo de juego que debías adoptar.
Después de elegir a Amaterasu como diosa de adoración, comencé la partida.
No pasó mucho tiempo hasta que llegué al primer jefe: el minotauro.
Era una bestia salvaje, centrada completamente en el combate físico y sin movimientos particularmente desarrollar, que se centraba en tratar de aplastarme.
Tras tres intentos, finalmente logré acabar con él.
“Bueno, no estoy acostumbrado a jugar esta clase de juegos, pero…” iba a soltar una excusa sobre por qué no derroté al minotauro en el primer intento, pero las palabras se quedaron atrapadas en mi garganta cuando la vi mirándome con sorpresa.
Eso me dejó en claro que a ella le había llevado más intentos que a mí.
Permití que una sonrisa triunfal adornase mi rostro, y eso pareció molestarla.
“Déjame intentarlo de nuevo” Cogió su propio mando, enfrentándose también contra el minotauro.
A ella le llevó sólo dos intentos.
“¡Ja!
¿Ves?
¡Yo también puedo vencer a ese jefe fácilmente!” “Si quieres que así sea, entonces déjame intentarlo de nuevo también” Nos enfrentamos al minotauro hasta que lo matamos en el primer intento, después de lo cual luchamos por ver quién era capaz de matarlo antes.
No se quedó ahí; nuestro combate se extendió al resto de jefes, que se convirtieron en un montón de cerdos listos para ser sacrificados por un bien mayor: demostrar quién de los dos era mejor jugando.
Sin embargo, no pasó mucho antes de que la emoción nos alejase de nuestro objetivo principal, pasando a ser simplemente un asesinato sin sentido de cada jefe poderoso.
Cuando finalmente volvimos a la realidad, los siete primeros jefes del juego fueron asesinados incontables veces, e innumerables criaturas menores cayeron por nuestras manos.
Era una matanza en toda regla, gracias a lo cual pudimos subir de nivel rápidamente.
Miré por la ventana, y vi que el sol se asomaba por el Este, comenzando su camino en el cielo azul.
Espera, ¿por qué el sol se está elevando?
¿No había entrado en la habitación de Zoe por la tarde?
¿No me digas que llevamos jugando a Heroes of Pantheons toda la noche?
Mierda, esta vez realmente me pasé de la raya.
“Vaya, esa ha sido una gran experiencia de juego.
Supongo que te debo una disculpa.
¿Podrías pasarte a jugar de vez en cuando?” Pensé en negarme, pero su expresión suplicante era realmente linda, y no tuve el corazón para rechazar una oferta que me interesaba.
“Está bien, pero te agradecería si pudieras entrenar conmigo un poco, ¿vale?” Soltó un suspiro exasperado, pero asintió con la cabeza y sonrió muy a su pesar.
“Vale.
Si eso es lo que quieres, entonces entrenaré contigo.
Pero ten en cuenta que lo voy a terminar rápido” “No podía esperar menos de tí” …
Ambos nos encontrábamos en un campo de entrenamiento hecho específicamente para enfrentamientos entre semidioses, cada uno apostado en un extremo distinto.
Sobre nosotros, el sol colgaba sobre un cielo azul celeste, como un ojo enorme cuya mirada se había fijado en los sucesos que ocurrían debajo suyo.
Sería un combate sin armas, donde confiaríamos únicamente en nuestras habilidades.
Sabía que ella era hija de Poseidón, por lo que no tuve reparos en utilizar la que considero su debilidad: el fuego.
Una llama feroz de vivos tonos naranjas y amarillos cobró vida a mí alrededor, serpenteando alrededor de mi brazo y enroscándose en mi mano, lista para avanzar hasta mi rival con una simple orden mental.
Por el lado de Zoe, volutas de agua comenzaron a brotar del suelo como si de un manantial se tratase, girando a su alrededor bajo un sotisficado y fino control de su poder.
¿Ella sentía algún tipo de presión en esta situación?
¿Situación en la que se supone que está en desventaja debido a mis llamas?
Pero sus ojos parecían tranquilos, casi inexpresivos, como si eso no fuese impedimento para terminar el combate de manera rápida y eficaz.
Esa clase de confianza era inquietante, haciéndote dudar sobre qué es lo que hace que tu rival se sienta tan confiado de enfrentarte.
Decidí dar el primer paso, atacando con una ráfaga de fuego que hizo ondular el aire.
Su rostro no cambió de expresión en ningún momento, y alzó su mano en un movimiento perezoso y sin prisa.
Un chorro de agua de gran tamaño se encontró con mis llamas, privándola de oxígeno y apagándola.
Contrarrestó mi ataque, algo que esperaba que hiciera.
Ahora que había hecho una prueba preliminar, podía realizar un movimiento más atrevido.
Me abalancé sobre ella, dejando un rastro de fuego y tierra quemada a mi paso.
Las llamas rugían a mi alrededor, como si tuvieran una mente propia, ansiosas por demostrar su supremacía sobre otro de los elementos de la naturaleza.
Zoe volvió a levantar la mano con un movimiento mesurado, haciendo surgir dos látigos de agua a su lado, que azotaron en mi dirección.
Eso era justo lo que esperaba que ella hiciera.
Dos corrientes de fuego impactaron contra los apéndices líquidos, vaporizándolos al instante.
Ese era mi plan: inutilizar su ataque, dejándo poco espacio para que pueda atacar de nuevo.
Por desgracia, el plan no salió como tenía pensado.
Todo porque menosprecié el verdadero poder de una de las semidiosas más poderosas del campamento.
El agua, que había sido convertida en vapor hacía unos momentos, rodeó mi cuerpo como una nube de gas venenoso, condensándose.
La condensación convirtió el vapor en agua, la cual abrazó mi cuerpo como una camisa de fuerza demasiado apretada.
Las llamas que ardían a mí alrededor fueron sofocadas instantáneamente, y quedé indefenso.
Podría haber usado otras habilidades, sí, pero no le vi el sentido.
Eso sería jugar sucio, y no tenía intención de hacerle daño.
Intenté vaporizar el agua de nuevo, pero en cuestión de momentos Zoe ya se alzaba sobre mí, dejándome sin ningún curso de acción viable.
Había sido derrotado rápidamente, tal y como ella había prometido que lo haría.
La camisa de agua se deshizo, siendo reabsorbida por el suelo a mis pies como si nunca hubiera existido.
No solo eso: el agua que había empapado mi piel, ropa y cabello también se despegó de mí, flotando unos segundos en el aire antes de tener el mismo destino que la camisa de agua.
Miré a Zoe, y vi en su rostro una sonrisa engreída que iba de oreja a oreja.
“Bueno, ya cumplí tu deseo.
Ahora, ¿volvemos a jugar videojuegos?
Creo que es buen momento para probar el modo cooperativo”
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