Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Sistema de gacha mitológico - Capítulo 87

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Sistema de gacha mitológico
  4. Capítulo 87 - 87 Pruebas iniciales
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

87: Pruebas iniciales 87: Pruebas iniciales (Pov tercera persona) “¡Que dé comienzo el inicio de las pruebas por el vellocino de oro!” El rey Eetes levantó sus manos en un gesto teatral mientras observa desde un balcón el campo bajo él.

Le había dado a los argonautas tiempo para descansar durante la noche.

¿Respecto a sabotearles mientras duermen?

Ese pensamiento no pasó por su mente.

Nunca nadie había logrado superar las dos primeras pruebas.

Y eso no iba a cambiar ahora.

Jasón estaba en el campo, acercándose con paso lento y cuidadoso al par de bueyes frente a él.

Los animales le miraron recelosos, resoplando y golpeando el suelo con sus pezuñas.

En cuanto estuvo a unos pocos metros de distancia, los bueyes escupieron ráfagas de fuego naranja y ardiente sobre su cuerpo.

Pero, contrario a las expectativas de todos los que observaban aquello, Jasón no se calcinó.

En cambio, las llamas evitaron su cuerpo, como si fuera algún tipo de plaga.

Tras asegurar el yugo en sus manos sobre los cuellos de las dos bestias reticentes, las hizo avanzar reticentemente por el campo.

Continuó así hasta que la tierra estuco debidamente arada, lista para pasar a la próxima prueba.

Alejó a los bueyes antes de sacar un pequeño saco de tela lleno de dientes de dragón.

Comenzó a avanzar por el terreno recién arado, clavando en el suelo los colmillos.

Una vez que terminó, huyó rápidamente y se escondió tras una gran piedra.

Momentos después, el suelo tembló, antes de que un enorme conjunto de manos esqueléticas salieran del suelo.

Pronto, el campo se llenó con un ejército de feroces soldados esqueleto, listos para abalanzarse sobre cualquier ser vivo que se acercase a ellos.

Tal vez los argonautas podrían hacerles frente si luchaban juntos, pero no era el mismo caso si Jasón les enfrentaba él solo.

Su mano se cerró sobre una piedra cercana y, con un movimiento, la lanzó contra el ejército de muertos.

La piedra golpeó de manera certera en el cráneo de uno de los monstruos, que se tambaleó antes de recuperar el equilibrio.

Buscó con sus cuencas oculares vacías el origen del ataque, pero no encontró nada interesante, solo más esqueletos como él.

Entonces, como si hubiera tenido una revelación, levantó su espada de hoja desgastada y golpeó a uno de los soldados cercanos.

Esa fue la chispa que comenzó todo.

Pronto, los guerreros esqueleto se vieron envueltos en un combate salvaje entre ellos, tratando de eliminarse entre sí como si fueran enemigos mortales.

Pronto, lo único que quedó fueron un montón de huesos rotos y armas desgastadas, que pronto volverían al inframundo, de donde vinieron.

Eetes apretó los puños mientras veía todo aquello, con una mirada de incredulidad en sus ojos.

“Medea, ¿cómo es esto posible?” “Padre, Jasón no es el líder de los argonautas por nada.

Es un héroe, a diferencia de la mayoría de guerreros que llegaron hasta aquí buscando la gloria.

Sin duda, es alguien realmente inteligente.

Y además, cuenta con el apoyo de la reina de los dioses, la majestuosa Hera” Por dentro, Effiro apenas podía contener su risa.

¿Inteligente?

Tal vez, pero Jasón no era tan inteligente como parecía.

Y tampoco era un experto en combate tan bueno como uno podía llegar a creer.

Si no fuera por la ayuda que le prestó, él ya estaría muerto desde el primer momento.

“¿Entonce eso significa que puede pasar la tercera prueba?” Preguntó el rey, preocupado.

“No lo creo.

Incluso si es favorecido por una diosa, estamos hablando de una prueba que solo héroes poderosos h legendarios como Heracles pueden pasar” mintió Effiro-Medea descaradamente.

Lo que decía era verdad, pero lo que iba a pasar era algo completamente distinto.

Era cierto que Jasón no tenía posibilidad de pasar la tercera prueba, pero eso era si él iba solo.

Effiro pensaba ir con él, ofreciéndole la ayuda necesaria para pasarla.

Al final, el rey Eetes decidió posponer la tercera prueba para el día siguiente, con tiempo suficiente como para digerir los increíbles sucesos que habían ocurrido frente a sus ojos.

Effiro volvió a entrar en la habitación de Jasón por la noche, listo para discutir lo que ocurriría al día siguiente.

“Entonces, ¿puedes decirme ya de qué trata la tercera prueba, Medea?” El trato hacia él-ella se había vuelto más familiar desde la última vez.

“Es fácil: tienes que recuperar el vellocino de oro tú mismo” “¿Sólo eso?

¿Cuál es el truco?” Le miró con escepticismo.

Incluso él era capaz de ver que era demasiado simple como para ser verdad.

“El vemlocino está protegido por un feroz dragón.

En el momento en el que entres dentro de su rango, destrozará tu cuerpo y se alimentará de tu carne y sangre.

Eso, claro está, si no te incinera primero” “Vale.

¿Cómo se supone que debo de hacer frente a semejante monstruo?” “¿Acaso te estás acobardando, príncipe?” “Incluso los más valientes se lo pensarían dos veces antes de entablar combate con un dragón.

Y la mayoría se negaría sin dudar ni un segundo” “Solo bromeaba.

No te preocupes por el dragón, iré contigo” “¿Eres capaz de luchar contra esa criatura?” “Soy capaz de muchas cosas.

Y esta es una de las muchas cosas que soy capaz de hacer” “Espero que no te equivoques.

Si no, ambos moriremos en esta maldita misión que mi tío me encomendó” “Confía en mí, ¿vale?

Te puedo prometer que me encargaré del dragón para que tengas vía libre y puedas hacerte con el vellocino de oro sin problemas” “¿Y qué ocurrirá después de que complete la misión?

¿Podré irme así, sin más?

¿Tal y como tu padre prometió?” “Mi padre es un mentiroso y un cabrón.

Lo cree que seas capaz de hacerte con el vellocino, y tiene razón.

Pero no cuenta conque te ofreceré mi ayuda.

En cuanto lo descubra, tú, yo y el resto de los argonautas seréis atacados y eliminados para evitar que te lleves esa maldita piel dorada” “¿Qué debo hacer, entonces?” “Necesitas el vellocino para que tu tío te devuelva el trono que te pertenece legítimamente, ¿verdad?

Entonces consíguelo, y luego prepárate para el combate.

Tendremos que abrirnos paso hasta el Argo si queremos escapar” “¿Podremos escapar después de eso?” “Es algo complicado.

Si por algo es conocida la Cólquida, sin duda es por tener una de las mejores flotas de toda Grecia.

Será complicado huir, pero no imposible.

Y estoy segura de que lo lograremos” “No sé qué te da tanta confianza, pero creo que me puedo fiar de tí” si Medea hubiera tenido total control sobre el cuerpo, sin duda se habría sonrojado como una adolescente enamorada.

El pensamiento por sí solo resultaba repulsivo.

Sobre todo porque ahora Medea era él.

“Eso era todo.

Ahora descansa, porque mañana necesitarás toda la fuerza que puedas reunir, porque será un día muy largo” Él lo sabía mejor que nadie.

El próximo día sería posiblemente el más largo y difícil de su vida en esa prueba.

Pero eso estaba bien; era necesario enfrentar dificultades por el camino.

Para eso estaba haciendo la prueba.

Volvió a sus aposentos, tumbándose en la cama con un suspiro.

¿Por qué debía de ser todo esto tan complicado?

Malas relaciones familiares, un cabrón con aires de héroe que se aprovecha de su “enamoramiento” para cumplir con su objetivo…

La vida de Medea realmente era una mierda.

Su vida había estado llena de todo tipo de problemas, y todavía no había terminado.

Una tragedia tras otra, hasta que finalmente volvió a su tierra natal y se convirtió en la reina.

Ese se supone que será también su destino dentro de la prueba.

Y, por tanto, también será el final de la ilusión, cuando podrá enfrentar al demonio interno de una vez y volver al mundo real.

Pero hasta que ese momento llegue todavía queda mucho tiempo.

Tiempo más que suficiente para experimentar al completo la vida de Medea y analizar los sentimientos con cuidado.

Por ahora, se centraría en los eventos que tenía por delante.

Mañana era su momento de explorar finalmente el mundo más allá de la tierra de la Cólquida.

El momento en el que daría un gran salto en la vida de Medea.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo