Sistema de gacha mitológico - Capítulo 93
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93: Finalizando las misiones 93: Finalizando las misiones (Pov Effiro) Cualquiera diría que me sería mucho más fácil completar las últimas dos misiones tras adquirir experiencia con las otras cuatro.
Pues resulta que no fue así.
De hecho, resultaron más difíciles.
Localizar a la Hidra de Lerna fue bastante simple.
Sólo necesité encontrar un lago.
Uno muy parecido a una ciénaga debido a su maldito veneno.
Benditos sean los dioses por hacer un único lago con esas características en esta isla.
A pesar de que la localicé rápido, no ataqué de inmediato.
En su lugar, esperé durante varios meses más.
Ya llevaba un total de once meses, y el límite de tiempo que me había autoimpuesto estaba peligrosamente cerca.
Pero la Hidra no era como los enemigos anteriores.
No destacaba en fuerza, como el jabalí del monte Erimanto o el toro de Creta, ni era tan rápido y ágil como la cierva de Cerinea o las aves del Estínfalo.
Pero brillaba por sus habilidades.
Sus múltiples cabezas (cinco, para ser más exactos) tenían la capacidad de regenerarse cuando eran cortadas, además de poder hacer crecer dos en lugar de una.
Pero lo peor era su veneno.
Estaba en sus colmillos, en su saliva, en su aliento e incluso en su sangre.
Depende de dónde estuviera contenido, podría hacer efecto incluso solo por contacto con la piel.
Y, además, era un veneno considerado incurable, el cual podía causar la muerte de manera rápida e increíblemente dolorosa.
Ir de frente sin un plan sería un suicidio.
Uno absurdo.
Por lo tanto, me pasé todo el tiempo que no intenté atacar al monstruo recordando el mito, pensando en un plan que me sirviera para acabar con él sin terminar muriendo por envenenamiento en el proceso.
Lo primero era evitar el veneno, su arma más mortal.
Si atravieso su carne y su sangre me acaba salpicando, estoy muerto.
Lo segundo es su regeneración.
No sé cómo funciona, pero es un problema.
No puedo matarla si no atravieso su regeneración.
Si logro sobrevivir a todo lo que ocurra en el futuro y, años después, me convierto en una leyenda, sin duda seré conocido como el “asesino de inmortales” No suena tan mal, ¿eh?
Ahora es el momento de ganarme ese título.
Mis pies pisaron el suelo húmedo y fangoso de la ciénaga, manchando mi calzado de barro y agua sucia.
Ugh, asqueroso.
Supongo que tendré que limpiarlas más tarde.
Caminé durante varios minutos por el borde, buscando el nido de la repugnante criatura que allí vivía.
Al final, di con él: una cueva oscura, de la cual energía un olor a podredumbre y muerte.
Debe de ser ahí donde vive.
Así que anuncié mi presencia de la mejor manera posible: con una flecha de fuego incandescente.
Iluminó el interior de la cueva, impactando en una de las paredes antes de explotar.
El inquilino del interior emergió furioso, sin duda queriendo reclamar por los daños contra su propiedad.
Mala suerte, bestia.
Pronto no vas a regresar a tu hogar, de todos modos.
Se alzaba orgullosamente sobre sus cuatro extremidades cortas, con sus cinco cabezas alzadas en una clara señal de desafío.
Yo hice lo mismo, avanzando a través del agua sucia que me llegaba a los tobillos.
Vine a matarte, y tengo la manera de hacerlo.
Vamos a ver quién de los dos cae primero en un combate de resistencia.
La Hidra fue la primera que atacó, con sus cabezas serpenteando en un movimiento veloz.
Un ataque desde cinco ángulos distintos, imposible de bloquear.
Así que esquivé saltando hacia atrás.
Antes de que pudiera retroceder, mi espada cortó limpiamente su cuello.
Por primera vez en toda su historia, la hoja de la Kusanagi-no-tsurugi cortó el cuello de un dragón venenoso de múltiples cabezas, igual al monstruo dentro del cual el dios Susanoo la encontró.
Podía sentir su emoción.
Supongo que esto le recuerda al pasado.
Pues bien, vamos a por ello.
Dos cabezas más crecieron desde el muñón, mirándome con ojos malignos.
Bien, parece que sus habilidades funcionan igual que en el mito.
Solo tú y yo, cabrona.
Esta vez use la Espada de Kurikara.
Mucho más débil, pero tenía una habilidad que me resultaría útil para este combate: podía cubrir su hoja con un fuego purificador, capaz de dañar el alma.
Mi siguiente ataque no fue tan indulgente como el primero.
Otra de sus cabezas cayó.
Pero, a diferencia de antes, no volvió a crecer.
Había sido cortada de raíz y cauterizada.
“¿Qué pasó, monstruo?
¿Sorprendido de ver esta jugada de nuevo?
¿Acaso tienes miedo?” Me burlé, con una sonrisa plasmada en mi rostro.
Dudo que pueda entender una sola palabra de lo que digo, pero sigue siendo satisfactorio burlarse de un enemigo en medio del combate.
La Hidra golpeó el suelo con sus dos patas delanteras, levantando una cortina de agua y barro en mi dirección.
¿Por qué tiene que utilizar ataques tan sucios?
Me eché hacia atrás, evaporando la cortina con una llamarada.
Y de ahí surgió la bestia, con las mandíbulas abiertas y listas para partirme por la mitad.
Maldito monstruo…
Parece ser que es mucho más astuto de lo que pensé en un inicio.
Me abrí paso con un corte horizontal, llevándome por el camino otras dos cabezas antes de apuñalarla directamente en el pecho.
Por desgracia, eso no es un ataque mortal, y sólo me sirve para molestarla aún más.
La única manera de acabar con su vida es cortando todas las cabezas.
Esperaba otro mordisco, pero me sorprendió con un golpe lateral de su cola.
Lo bloqueé con la hoja de mi espada, pero me vi obligado a retroceder.
Otra de sus cabezas aprovecha para atacarme, y su destino es ser partida por la mitad.
Ahora que lo recuerdo, mi habilidad Colmillos de Jörmungandr me otorga resistencia a los venenos.
Podría probarla, pero temo que no sea suficiente para protegerme de un veneno tan letal como este.
Y ahora es el momento de acabar con esto.
La Hidra no es estúpida.
Sabe que no puede huir, pero también sabe que está en peligro.
Por lo tanto, es un animal acorralado.
Y va a hacer todo lo posible por llevarme con ella a la tumba.
Se abalanza sobre mí, la gran mole de carne escamosa que es su cuerpo amenazando con aplastarme y sus dos cabezas restantes silbando con agresividad.
Pero una barrera de luz dorada aparece frente a mí, bloqueando su camino con un golpe sordo.
Hacía mucho tiempo que no hacía esto.
Con un balanceo fluido y veloz, dos cuellos más son seccionados, salpicando sangre morada sobre el escudo protector.
Con curiosidad, acerco mi dedo hasta que está a centímetros de las oscuras gotas de sangre.
¡Felicidades!
Has obtenido con éxito veneno de Hidra para tu habilidad “Colmillos de Jörmungandr” …eso es algo inesperado.
Si llego a saber que la habilidad funcionaba así, entonces le habría sacado más provecho mucho antes.
Sólo queda uno.
…
Algo que la gente no suele pensar es en cómo podía haber un león en Grecia.
En realidad, era un león de montaña.
Por lo tanto, adivinar dónde vive.
Sí, en una montaña.
No habían muchas montañas, por lo que me resultó fácil encontrar la ubicación del último monstruo.
Lo observé desde unas rocas cercanas a su cueva, admirando su forma.
Cuerpo ágil pero musculoso, melena de un rico marrón profundo, ojos fieros y agudos, garras afiladas como cuchillas y colmillos puntiagudos como puntas de lanza.
Pero ninguna de esas cosas le hicieron destacar en los mitos.
Fue su piel.
De un rubio dorado, hermosa y, lo más importante de todo, invulnerable.
Gracias a esa invulnerabilidad, el león de Nemea se había convertido en una criatura confiada, que no temía a nada y a nadie.
Pero que tu piel no pueda ser atravesada no significa que no puedas ser vencido.
Y pienso demostrárselo por segunda vez en toda su existencia.
Parecía mirar el sol del amanecer, que comenzaba a salir por el horizonte en forma de disco anaranjado.
Una bonita vista, pero eso no iba a hacer que le perdonase la vida.
Salté de repente sobre él, golpeando su lomo con el filo de Kusanagi-no-tsurugi.
Tal y como esperé, el ataque rebotó inofensivamente.
De nuevo, quería comprobar que las historias míticas dijeran la verdad.
Aún así, ¿no podría llegar a atravesar lo invulnerable en algún momento?
Después de todo, en mis manos tengo una espada divina que se supone es capaz de cortar casi cualquier cosa.
Aunque supongo que dependerá de qué tan poderoso sea.
La bestia se giró para mirarme, con algo parecido a la burla en sus ojos dorados.
Se burlaba de mí por mi intento fallido.
Después, con la lentitud de quien confía demasiado en sus propias capacidades y quiere jugar con su presa, lanzó un golpe descendente con sus garras.
“Estás demasiado lleno de tí mismo, ¿eh?
Entonces ven y prueba el filo de mi espada” siguiendo el estilo chino, detuve el golpe con mi arma.
Tras eso, comenzamos un intercambio de ataques.
El suelo bajo nuestros pies quedó destrozado, pero ambos estábamos intactos, y ni siquiera el polvo tocó nuestros cuerpos.
Maldito monstruo, déjame terminar esto de una vez para que te pueda mostrar lo que es la muerte.
En un movimiento veloz, mi mano atrapó su cuello con un agarre de hierro, dominando a la bestia y tumbándola.
Me gustaría probar a matarle mediante asfixia al más puro estilo de Nerón, pero ni siquiera sé qué tan efectivo sería eso.
Por lo tanto, decidí ir por el camino seguro: atacar el interior.
Se revolvía y rugía de indignación, y eso me hizo las cosas mucho más fáciles.
Con la otra mano empuñé la Kusanagi-no-tsurugi.
No tuvo tiempo a reaccionar antes de que introdujera la hoja del arma en su garganta.
Supongo que no lo vio venir, porque fue incapaz de reaccionar al ataque.
Se retorció de dolor y miedo durante unos momentos, antes de que su cuerpo se relajara y cayera sin fuerzas contra el suelo, muerto.
Satisfecho con un trabajo bien hecho, decidí volver a donde estaba Heracles la última vez.
…
A veces la vida tiene muchos giros inesperados.
Supongo que en eso se parece a un gacha.
Esta enorme isla en la que me encontraba era un lugar lleno de sorpresas.
Porque, al acercarme a un claro, pude sentir algo que ya había sentido antes.
La misma sensación que sentí cuando me enfrenté al líder del grupo, solo que esta vez era mucho más fuerte.
Muchísimo más fuerte.
Me acerqué al claro, y allí vi a una mujer tumbada sobre la hierba fresca, mirando el sol que salía por el horizonte.
Cabello, ojos y vestido rojos eran sus características más notables, junto con su piel pálida.
Y su mirada…
era triste, como si estuviera rememorando un recuerdo que prefería no tener.
Me vio en cuanto le acerqué, pero no hizo ningún movimiento.
Tras unos momentos, finalmente rompió el silencio.
“Entonces ya estás aquí, ¿eh?
Supongo que era cuestión de tiempo” “¿Puedo saber quién eres?” “La “diosa” a la que adoraba el culto que destruiste.
Un gusto conocerte, soy Babalon, la dama carmesí.
Ahora, mátame” Fue tan inesperado y repentino que me tomó por sorpresa.
“¿Matarte?
¿Por qué demonios quieres que te mate?” “Soy una diosa falsa.
Cada vez que me entrometo en el mundo mortal, acaba saliendo todo mal.
Por ejemplo, el líder del culto tenía esquizofrenia.
Traté de curarle, pero lo único que logré fue acercarle todavía más al abismo de la locura” “¿Eso es todo?” “Tú deberías de saber qué tan grande puede llegar a ser el peso de la culpa.
Y ma culpa que siento es enorme” “Es una tontería” “¿Eh?” “Si algo he aprendido gracias a las personas que me rodean es que este tipo de cosas no son más que estupideces.
Dime, ¿te vas a rendir tan fácilmente?
Levántate y esfuérzate en hacer las cosas bien.
Acabar con tu vida no servirá de nada” “¿Por qué me quieres ayudar?” Su voz rompió el silencio una vez más.
“Porque no pareces malvada.
Y no puedo dejar que tires tu vida inmortal o lo que sea por la borda.
Y por favor, trata de no comenzar un culto satánico de nuevo” “Lo intentaré” sonrió suavemente, desapareciendo en un destello de luz roja.
Estoy bastante seguro de que esto era una misión oculta, pero no tengo pruebas para fundamentarlo.
Como sea, tengo algo más importante que hacer.
…
Allí estaba Heracles, mirándome con ojos llenos de curiosidad.
“Entonces ya has terminado.
Has tardado un total de once meses y veintisiete días.
Mis más sinceras felicitaciones” “Gracias.
Ahora…” “Sí, quieres tu recompensa, ¿verdad?
No pasa nada, aquí tienes mi bendición” chasqueó los dedos, creando una esfera de energía dorada que se fusionó con mi cuerpo.
Felicidades, has conseguido Bendición de Heracles (Griego) (Mítico): ahora tienes la bendición de Heracles, el dios griego de la fuerza.
-Fuerza sobrehumana: tu fuerza alcanza niveles aterradores, lo que te permite realizar hazañas increíbles.
-Resistencia: tu cuerpo obtiene una gran resistencia, capaz de resistir daños graves y permitirte seguir luchando aún con heridas fatales.
-Furia heroica: puedes aumentar tus propias capacidades físicas momentáneamente en medio de un combate.
-Regeneración heroica: eres capaz de regenerar tu cuerpo y energía a una velocidad sobrenatural.
Oh, sí.
Esto es lo que yo quería.
Miré a la distancia, donde se encontraba una gran montaña.
Imponente, extensa y enorme.
Entonces balanceé mi espada ligeramente en su dirección.
El resultado fue instantáneo: el aire se desplazó, y la tierra se partió violentamente.
¿La montaña?
Reducida a escombros y polvo.
“Ah, sí.
Déjame brindarte un poco de ayuda” Volvió a chasquear los dedos.
Una presencia superior ha decidido recompensarte.
Has recibido una tirada de gacha gratis y una bonificación temporal del 80% en suerte.
…
Joder, no tengo palabras para describir cómo me siento ahora mismo.
Usé la tirada en el gacha aleatorio, y mi sonrisa solo creció más al ver la recompensa que me había tocado.
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