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Sistema de gacha mitológico - Capítulo 94

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  4. Capítulo 94 - 94 Combate contra el nefilim
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94: Combate contra el nefilim 94: Combate contra el nefilim (Pov tercera persona) “Entonces vas a irte ahora, ¿no?” Heracles preguntó, apoyado la barbilla sobre la palma de su mano.

“Sí.

Tengo una venganza por completar” “Ya veo.

Entonces déjame hacerte un último favor” “Ya ha hecho usted demasiado, lord Heracles” “Has sido elegido por nosotros.

Es lo menos que puedo hacer por tí.

Además, es algo pequeño: llevarte hasta la ubicación del nefilim y crear una pantalla holográfica para que el resto de semidioses puedan ver el combate.

Después de todo, supongo que, en caso de que sobrevivas, querrás visitar a tu novia” Aceptó de inmediato.

No podía desear más por parte de un dios que había demostrado ser tan generoso.

No solo podía visitar más tarde a Himiko, sino que también podría ganar puntos mitológicos por la audiencia del combate.

Heracles chasqueó los dedos, y el mundo a su alrededor se difuminó en un borrón de colores giratorios.

Cuando su visión se despejó, estaba en un lugar completamente distinto.

La tierra era rica y fértil, cubierta por una capa de fresca y vibrante hierba.

Montañas se extendían en el horizonte, perfiladas por el sol que se alzaba por encima, iluminando el mundo con su luz.

Y, más adelante, sus ojos detectaron una poderosa fuente de energía, que reconoció al instante.

Sabía que todos le estaban observando gracias a la actuación de Heracles, por lo que avanzó sin miedo y con decisión.

Pero, ¿cómo debía de ser su entrada?

Tenía que ser algo majestuoso.

Pronto llegó a la fuente de energía, que resultó ser el nefilim, su objetivo.

Y llegó montando encima de la espada Kusanagi-no-tsurugi como si fuera una tabla de surf, surcando el aire a gran velocidad.

El nefilim estaba sentado, con las piernas cruzadas y los ojos cerrados, sin duda meditando.

En cuanto se acercó, abrió los ojos y le miró fijamente.

“Aquí estás.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que nos vimos?” “Algo menos de un año” “Entiendo.

Pensé que os llevaría más tiempo, pero parece ser que os juzgué mal.

¿Dónde están tus compañeros?” “Observando todo desde otro lugar” “¿Quieres enfrentarme tú solo?

Admiro tu valentía” “No la admires tanto.

Lucharemos en igualdad de condiciones, por lo que no usaré gran parte de mi arsenal” “¿No?

Eso le quita la gracia al asunto.

De todos modos, no me quejaré mientras me des un combate de verdad.

¿Cuándo empezamos?” Se puso en pie de un salto, listo para luchar.

Effiro bajó de la espada con un salto y, en cuanto tocó el suelo, se abalanzó sobre él con un puñetazo.

“Ahora” susurró, sonriendo de emoción.

El nefilim esquivó el ataque, lanzando un puñetazo propio que Effiro bloqueó con la palma de la mano.

Dieron un paso atrás antes de volver a abalanzarse sobre el otro, haciendo caer una lluvia de puñetazos que chocaron entre sí.

El suelo se destrozó, y la fuerza de los impactos creó ondas de aire que recorrieron todo el planeta y evaporaron las nubes en el cielo.

Cambiando su enfoque, Effiro empuñó la kusanagi-no-tsurugi y lanzó una serie de rápidos cortes.

Sin embargo, todos fueron bloqueados por una brillante hoja de luz dorada.

“Pensé que, tras mi combate con tu maestra, Aura, debería de implementar algo nuevo a mi arsenal.

Una hermosa espada de luz, ¿no crees?” El nefilim sonrió mientras empuñaba su propia arma frente a él, con una actitud relajada.

“Veamos qué tan poderosa es esa espada tuya, ¿Quieres?” Effiro atacó con un corte lateral, pero lo único que golpeó fue el aire.

“¿Cómo-?” Sorprendido, dejó de hablar mientras giraba sobre sí mismo.

La hoja de Kusanagi dio una vuelta de 360° junto a su cuerpo, y esta vez atravesó carne y hueso.

Con un golpe sordo que pareció resonar con fuerza, uno de los brazos del nefilim cayó al suelo.

“En verdad es sorprendente.

Y pensar que te darías cuenta de este truco mío” Una ráfaga explosiva de velocidad y un intento de ocultar su presencia, ese era el truco.

Sin embargo, tenía un punto débil: el viento.

A pesar de que lo intentó, no pudo evitar levantar una brisa refrescante con ese movimiento.

Así fue como se dio cuenta de lo que ocurría.

“Por desgracia para tí, eso no es suficiente.

Por cierto, ¿cuál es tu nombre?” Preguntó el nefilim, mientras su brazo cercenado volvía a crecer.

“Yo soy Effiro, aunque puedes llamarme por mi apodo, Erebo ¿Y cuál es el tuyo?” “¿Mi nombre?

Mark, es un placer luchar contra tí.

Adelante, sigamos con este baile” sostuvo la espada en posición frontal, atacando con una andanada de estocadas.

Effiro esquivó y bloqueó, pero se centró tanto en la espada que no vio venir una patada directa al pecho.

El golpe le levantó del suelo y le mandó a volar a varios metros de distancia, pero se recuperó en medio del aire.

Cuando el nefilim se lanzó sobre él, Effiro balanceó su espada en un movimiento ascendente, obligándole a mantener la distancia.

“Nada mal, chico.

Has mejorado mucho desde la última vez, cuando vosotros seis vinisteis a por mí a la vez en mi estado más débil.

Parece que la muerte de tu maestra realmente te impulsó a volverte más fuerte, ¿eh?

Me alegro de haberlo hecho” Las pupilas de Effiro se contrajeron, y su respiración se intensificó por un momento.

“¿Qué has dicho, cabrón?” “No es nada personal.

Soy un guerrero por encima del resto de cosas, y lo único que deseo es un rival con el que tener un combate digno” “Ya lo veo.

Guerrero o no, pienso acabar contigo hoy para completar mi venganza” “Es algo justo.

Si eso es lo que quieres, tómalo.

Pero primero debes demostrar que tienes la fuerza para reclamar su venganza” Las manos del nefilim se difuminaron en múltiples borrones, golpes afilados que se dirigían a su cuerpo.

Apuntaban a su estómago, corazón, pulmones…

a cada uno de sus puntos vitales.

Effiro salió hacia atrás para crear distancia, y sus manos se extendieron hacia adelante.

Entre ellas se creó un arco de fuego, con una flecha ya engarzada.

Con un movimiento rápido y practicado, la flecha salió disparada contra su rival, quien retrocedió sorprendido mientras trataba de bloquear el ataque con sus brazos.

“Aprendí varios trucos de mi maestra, cabrón” en cuanto la flecha golpeó los brazos en forma de x del nefilim, explotó.

La explosión creó distancia entre ambos, cubriendo su cuerpo con quemaduras de tercer grado.

Effiro avanzó con la espada en alto, bajándola en un movimiento poderoso y veloz.

Pero el nefilim lo detuvo con las palmas de ambas manos sobre la hoja, sosteniéndola firmemente en su lugar.

“Suelta…

mi…

¡espada!” Effiro le propinó un cabezazo y una patada, pero ni siquiera así logró hacer que aflojara su agarre.

“Está bien, tú lo pediste” la hoja de la espada se prendió fuego, liberándose del agarre del nefilim y cortándole de nuevo el brazo.

Aprovechando el movimiento, movió la kusanagi-no-tsurugi hacia un extremo para tratar de separar su cabeza del cuerpo, ataque que fue esquivado y solamente dejó un corte en el cuello del nefilim.

Effiro volvió a lanzar un corte, pero su enemigo lo detuvo a duras penas usando su otra mano.

Con el otro brazo, que ya se había regenerado, le conectó un poderoso puñetazo en el costado que aplastó sus costillas y su pulmón izquierdo.

Escupió sangre y se dobló sobre sí mismo, pero su rival no era el único cuyo cuerpo se podía recuperar del daño recibido.

El nefilim no perdió el tiempo, lanzando un puñetazo a centímetros de distancia del rostro de Effiro.

Era un ataque tan cercano y veloz que no debería de ser posible que lo pudiera esquivar.

Pero, ¿y si existía la manera?

Claro que no estaba seguro de que fuera a funcionar, pero valía la pena intentarlo.

Recordó una conversación que había tenido con Musashi Miyamoto poco después de su combate contra el enviado de Dios.

Ella le había contado cómo había accedido al estado mental del vacío para derrotar a su enemigo.

Era un estado mental supremo, en el que ni siquiera un ataque multidimensional podía acertar en el cuerpo de quien lo alcanzase.

Y ahora que lo recordaba, quería ver si su plan para replicarlo daría frutos.

Usó los Ojos del Cosmos, Mil ojos del Rey Asura y Vista de Hraesvelgr al mismo tiempo, llevando sus capacidades al máximo.

Al instante, el tiempo se ralentizó, como si estuviera fluyendo a través de miel.

El golpe que se acercaba a su rostro y que parecía inevitable de repente parecía tan lento como una tortuga, y no tuvo problema en esquivarlo con un movimiento de cabeza.

No se quedó ahí; avanzó varios pasos en un momento, y su espada se convirtió en múltiples borrones metálicos.

Tres cortes se manifestaron en el cuerpo de su rival: uno en el cuello, otro en el pecho y un último corte en el estómago, todos profundos y sangrantes.

Se vio obligado a salir del estado de vacío forzado, y levantó su espada una vez más para volver a golpear.

Pero el nefilim ignoró sus propias heridas y fue directo a atacar.

Su puño golpeó la hoja de la Kusanagi-no-tsurugi, desarmando así a Effiro, mientras su otra mano salía disparada como una serpiente, directa a su corazón.

Sin embargo, su rostro se llenó de confusión cuando vio su mano caer al suelo, separada del brazo con un corte limpio e invisible.

Effiro había usado su hechizo de corte para defenderse al instante, y ahora sostenía en sus manos un arma diferente: la espada de Kurikara, cuya hoja emitía un brillo broncilíneo.

“¿Entonces aún te guardabas un as bajo la manga?

¿Qué otras sorpresas tienes escondidas?

Chico, toma esto y veamos si eres capaz de sobrevivir” el nefilim avanzó velozmente, con sus puños desapareciendo en borrones.

Sus golpes eran tan rápidos que pronto se convirtieron en una lluvia de puñetazos, que no dejaban espacio para esquivar o bloquear.

Los golpes aterrizaron con fuerza, destruyendo todo a su alrededor y haciendo temblar el planeta.

Una gran nube de polvo se levantó, tapando la visión de lo ocurrido.

Y entonces Effiro apareció detrás suyo, imitando el estilo de su enemigo mientras lanzaba un golpe ascendente.

Su puño impactó de lleno en la zona baja de la espalda del nefilim.

La carne fue aplastada y los huesos se rompieron, siendo mandado a volar a decenas de metros de distancia.

“Has vuelto a usar ese truco, ¿no?

Para esquivar mi ataque y deslizarte detrás mío” se puso de pie mientras su cuerpo se regeneraba, pero esta vez su regeneración era mucho más lenta.

Poco a poco estaba llegando a su límite.

Effiro se lanzó sobre él, pero una patada directa al estómago le hizo retroceder.

Ambos estaban cansados, con sus cuerpos cubiertos de sudor y sus respiraciones rápidas y entrecortadas.

El final de la lucha estaba cerca, y los dos lo sabían.

Volvieron a lanzarse el uno sobre el otro, ambos sosteniendo sus respectivas armas frente a ellos en un choque frontal.

El choque fue brutal, destrozando todo a su alrededor mientras ondas de aire se extendían por el lugar.

La espada de luz del nefilim se resquebrajó en brillantes partículas doradas, mientras que la Espada de Kurikara se escapó del agarre de Effiro, saliendo disparada hacia atrás.

Aún estando desarmado nuevamente, Effiro no retrocedió.

En su lugar, dio un paso hacia adelante y golpeó con su puño.

El golpe impactó en el rostro del nefilim, haciéndole retroceder mientras escupía una bocanada de sangre y dientes rotos.

“¿Eso es todo?

¡Vamos, chico, terminemos con esto de una vez por todas!” Plantó sus pies en el suelo con firmeza, preparándose para lo que estaba por venir.

En su mano se formó de nuevo una espada de luz, pero esta vez puso en ella hasta la última onza de energía mágica que le quedaba.

Effiro extendió su mano, y en ella apareció una gran espada de dos manos, que se retorció hasta adquirir una forma más larga, delgada y estilizada.

Era Nýchta, la espada de Nyx en el universo de Highschool DxD.

El arma de una diosa primordial, una de las más poderosas de su propia mitología.

Y ahora estaba en sus manos, esperando a ser utilizada.

No solo eso, sino que encima había usado su habilidad de arma divina otorgada por la Sangre de Lugh para unir la espada a sí mismo.

Ambos volvieron a atacarse mutuamente, pero esta vez el choque fue muy desbalanceado.

“¡Sombra celestial!” El arma de luz del nefilim se hizo trizas por el impacto, e incluso su cuerpo y el espacio fueron cortados por el poder de aquella espada.

La oscuridad y el vació lo consumieron todo, devorando la luz del sol que trataba de penetrarla.

“Así que aquí es donde termina mi camino, ¿eh?

Al menos puedo morir sin arrepentimiento, sabiendo que caí luchando contra alguien fuerte” esa fue la última línea de pensamiento del nefilim antes de que su cuerpo partido en dos cayera al suelo con un golpe sordo, muerto.

Y fue ahí, de pie frente al cadáver derrotado de su enemigo, que Effiro decidió que no quería volver a perder nunca más.

Chicos, a partir del próximo capítulo el protagonista va a dejar de ser débil.

Porque sí, estoy diciendo que hasta ahora ha sido débil.

Y creerme, lo entenderéis una vez que veáis lo que consigue en el próximo capítulo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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