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Sistema de gacha mitológico - Capítulo 96

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  4. Capítulo 96 - 96 Volviendo a MHA
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96: Volviendo a MHA 96: Volviendo a MHA (Pov Effiro) Por supuesto, el qi desbordante que llenó mi cuerpo no fue lo único que recibí por parte del melocotón celestial.

Una revisión profunda de mi cuerpo me dijo todo lo que necesitaba saber.

Mi proceso de envejecimiento se había detenido.

Por supuesto, todavía puedo crecer, pero ya no me convertiré en un anciano arrugado con artritis y otras cincuenta dolencias distintas.

¡Felicidades, por consumir el Melocotón Celestial tu físico ha cambiado!

Has recibido el Físico Inmortal.

Obtienes: -Regeneración absoluta.

-Afinidad con el Dao.

-Resistencia a leyes y maldiciones.

Mierda, ahora sí que soy verdaderamente inmortal.

¿Quién quiere intentar matarme?

También puedo sentir que mi conexión con el Dao se ha vuelto más profundo.

Ahora bien, ¿qué son esas leyes contra las que acabo de recibir resistencia?

Supongo que se lo puedo preguntar a alguna de mis invocaciones.

Medea o Artemisa deben de saberlo.

Mirando mi mano, lo único que queda es una semilla de gran tamaño.

Puedo cultivarla, aunque su crecimiento es extremadamente lento.

Tal vez pueda acelerarlo si uso energía mágica, aunque eso será algo que deberé comprobar más adelante.

Ahora veamos, ¿qué es lo siguiente?

Ah, cierto: el Horno de los Ocho Trigramas.

Con un movimiento de mi mano, un hermoso horno alquímico se materializa frente a mí.

Grande, hermoso y perfecto para crear píldoras y otras sustancias con los elementos que tenga a mano.

Le eché un vistazo a su interior, y en cuanto lo encendí vi una llama tricolor ardiendo en su interior.

La llama estaba compuesta por tres elementos distintos: yin, yang y vacío, capaces de refinar cualquier cosa.

¿Cómo puedo ponerlo a prueba?

No tengo ningún elemento a mano para probarlo.

Y entonces recuerdo una escena de Viaje al Oeste: cuando Lao Tse trató de refinar el cuerpo de Sun Wukong metiéndole dentro del horno.

Mi mirada cae sobre el cadáver partido en dos del nefilim, y una idea pasa por mi mente.

¿Y si…?

No, eso es demasiado irrespetuoso con un honorable guerrero caído.

Pero…

¿A él le habría importado?

Seguramente, con la personalidad que parecía tener, no le importaría lo que haga con sus restos.

De todos modos, tampoco es como si los fuera a volver a necesitar.

Así que sí, tomé las dos partes de su cuerpo y las metí directamente en el horno.

El horno tenía una habilidad especial: los Ocho Trigramas.

Ocho elementos distintos, cada uno con un efecto diferente para la producción de píldoras.

Los elementos son: cielo, tierra, fuego, aire, agua, trueno, lago y montaña.

El cielo aumenta la calidad del producto; la tierra elimina cualquier posibilidad de error en la producción; el fuego aumenta la potencia de los efectos; el aire aumenta la afinidad de la píldora con el usuario; el agua aumenta la capacidad de refinamiento; el trueno aumenta la velocidad de producción; el lago disminuye los efectos negativos y la montaña extiende la duración de los efectos temporales.

Con estos ocho efectos aplicados al mismo tiempo y el cadáver de un ser celestial siendo refinado, ¿qué demonios puede salir de ahí?

Cinco minutos después, el resultado de mi trabajo estaba listo para ser recogido.

Dos píldoras doradas ahora descansaban en mis palmas, hermosas y brillantes como un par de perlas.

La información pertinente apareció en mi mente al instante.

Esencia primordial de nefilim, ese era su nombre.

Había cuatro caminos posibles a seguir tras consumirlas, pero era algo aleatorio.

Los cuatro caminos eran: -Despertar de línea de sangre divina: permite evolucionar a un semidios superior, a un ángel caído o a un rey demonio.

Útil, supongo.

-Físico híbrido absoluto: otorga fuerza divina, regeneración sobrenatural y resistencia a leyes inferiores.

¿Otro físico?

¿Y otra vez las leyes?

En serio, tengo que investigar qué es eso.

-Iluminación de ley: otorga acceso a la ley del cielo, ley del castigo y ley del juicio.

Otra vez, mira por donde.

-Semilla de ascensión: una semilla divina aparece en el cuerpo, la cual, si se nutre correctamente, permite romper los límites raciales.

No me hes útil, a pesar de que no es una mala recompensa.

Me tomaré una y dejaré la otra para Himiko.

Servirá como disculpa por no visitarla durante tanto tiempo.

Me tomé ka píldora, y otro mensaje apareció ante mí.

¡Felicidades, has obtenido Despertar de la línea de sangre divina!

Puedes elegir entre tres evoluciones disponibles.

No me lo pensé ni un momento, y elegí la evolución de semidios superior.

Las otras dos opciones están demasiado relacionadas con el dios cristiano, y dudo que escogerlas vaya a mejorar mi relación con él.

De nuevo, mi poder vuelve a aumentar en gran medida.

Ahora probemos mi nueva máscar.

Tras ponérmela, una voz grave y llena de autoridad me habló directamente a la mente.

“¿Eres tú ese mocoso que elegimos?

Vaya molestia, no esperaba que obtuvieras esto.

¿Quién influenció al sistema para que recibieras esta máscara?” “Disculpa, ¿se puede saber quién demonios eres?” Esta vez la voz cambió a un tono más altivo.

“Yo soy Enlil, el señor del mandato, el cielo y la tierra.

¿Satisfecho con esa respuesta, mortal?” No.

Porque su presencia era increíblemente parecida a la del dios cristiano.

“¿Por qué tu presencia es igual a la de…?” “¿Él?

Chico, descúbrelo por tí mismo.

No tengo interés en ayudarte con eso.

Sería demasiado aburrido decírtelo” me cortó a mitad de frase, negándose sin pensarlo dos veces.

Pues nada, supongo que tengo que investigar.

Al menos ya tengo una pista.

El Corazón de Dragón ya me hizo mucho más fuerte, por lo que será algo que deberé de probar en batalla.

Así que ahora vamos con las invocaciones.

La primera en aparecer fue Minamoto-no-Raikou.

“Hola, mi querido hechicero.

Servant, Saber…

¿Oh?

¿Eh?

No soy una Saber…

Oh cielos.

Erm…

Soy Minamoto no Raikou.

Aunque todavía tengo un largo camino por recorrer, estaré contando contigo a partir de ahora, ¿Está bien?” “…sí” respondí tras recuperarme de la vista celestial frente a mí.

Demonios, ella está más caliente que el infierno.

Luego vino Fenrir.

Un lobo de varios metros de altura, con colmillos afilados y un aura de terror y muerte que, por supuesto, no está dirigido a mí.

Bajó la cabeza ante mí, y habló con voz gutural.

“Hola, maestro.

Dime, ¿qué es lo que necesitas de mí?

Sólo da la orden y me encargaré de destruir lo que sea” Cómo no, una bestia de caos siempre será una bestia del caos.

Me gusta.

Y, por último…

Artemisa apareció en un resplandor de luz dorada y aroma a bosque y tierra húmeda.

Su piel era bronceada, y su cabello era de color marrón rojizo, largo y recogido en una larga trenza, decorada con hojas verdes.

Iba vestida con ropa de tela blanca y calzaba un par de sandalias de cuero.

Nada mal.

Disfrutaría de la vista si no fuera por que ella es una diosa virgen, y dudo que le haga gracia algo como eso, a diferencia de Afrodita.

“Hola.

Entonces eres tú quien me ha invocado, ¿eh?

Supongo que tarde o temprano iba a pasar.

De todos modos, déjame recuperar mi ropa interior” Movió su mano, y el tanga negro que el sistema me había dado hacía tiempo apareció frente a ella, antes de desvanecerse en volutas de humo.

Vaya, allí se va una recompensa de rango Mítico.

Pero supongo que vale la pena si puedo tenerla a mi lado.

Y ahora que todo está hecho, vamos a dar una vuelta por el mundo de My Hero Academia.

Tras un año de vagar por una isla de fantasía, la nostalgia me invadió como un tsunami.

…

(Pov tercera persona) Himiko no lo había pasado bien durante ese año.

Después de llegar al segundo año de la Academia U.A, logró ganar un puesto alto en el Festival de Deportes y pasar a la clase 1-A.

Si seguía todo sin contratiempos, podría convertirse en una heroínas, escupiendo así en la cara de sus horrendos padres.

Pero eso era pedir demasiado.

All for One había luchado contra All Migh, siendo derrotado tras una larga y cruenta batalla que destruyó la ciudad.

Con el villano encerrado en la prisión Tártaro, la más segura de todas, parecía que todo se había acabado.

Que podrían tener un poco de paz.

Pero el mundo parecía querer demostrarle que Effiro no era la razón de que aparecieran grandes amenazas.

All for One había vuelto, y esta vez había poseído a Shigaraki.

Acabó con la vida de Star and Stripe y, sin All Migh para hacerle frente, parecía un monstruo imparable.

Eso fue lo que la llevó a la escena actual, sosteniendo una espada con ambas manos mientras se interpone entre Shigaraki y la figura caída de Nejire, cubierta de sangre y con su nueva armadura destrozada.

Sabía que era un intento inútil de proteger a su amiga, pero ¿Qué más podía hacer?

Era morir protegiendo a su amiga o vivir con la culpa y el remordimiento, como una cobarde.

Y se negaba a que la segunda opción se convirtiera en su destino.

Shigaraki se lanzó contra ella, tan veloz que le resultaba casi imposible seguirle con la mirada.

Ya estaba todo perdido.

Y en ese momento, mientras estaba a centímetros de ser desintegrada, deseó que Effiro estuviera allí para salvarla.

Para salvar a todos, como siempre hacía él.

Entonces un fuerte sonido resonó en la tierra destrozada, como carne chocando contra sangre, y un líquido caliente cayó sobre su rostro.

Abrió los ojos, y allí, frente a ella, había una figura alta, ataviada con un quitón griego blanco, sandalias y una máscara de bronce.

A pesar de los cambios, le reconoció.

¿Cómo no hacerlo?

“¿Effiro?” Su voz salió en un susurro, deseando que aquello fuera real y no un producto de su imaginación delirante.

Él levantó su máscara, y vio su rostro.

Igual que cuando le vio por última vez, pero un poco más adulto.

Más guapo.

“Mucho tiempo sin vernos, ¿eh?

Parece que necesitáis un poco de ayuda por aquí” le dedicó una sonrisa burlona, como si la situación ante él no fuera algo grave.

Probablemente así era.

Se tocó la cara, limpiándose la sangre que había manchado su rostro cuando Shigaraki fue abofeteado por Effiro.

…

(Pov Effiro) Había esperado que, con todos los cambios que produje en el mundo de My Hero Academia, la historia habría cambiado lo suficiente como para que las cosas salieran bien.

Pero parece que no.

¿De qué sirvió el entrenamiento de Izuku?

¿La salvación de Himiko, Jin, Kaina y Eri?

¿El fortalecimiento de Himiko y Nejire?

Al parecer, no sirvió de nada.

O, más bien dicho, no fui el único en provocar alteraciones.

Porque, viendo a Shigaraki levantarse en la distancia, pude ver que su cuerpo era muy distinto al original.

No en apariencia, sino en la composición.

Como si se hubiera añadido algo más en su biología.

Y estoy seguro de que esto tiene algo que ver con el enviado de Dios.

Invoqué a todas mis invocaciones a la vez.

Iba a necesitar su ayuda para lidiar con este problema.

Apenas lo había hecho cuando Tamamo-no-Mae me embistió con toda su fuerza, casi derribándome.

“¡Maestro, has vuelto!” Antes de que pudiera decir algo, Minamoto-no-Raikou agarró su ropa y la separó de mí con un tirón.

“Chicos, es un placer veros a todos de nuevo.

Y, como podéis ver, tenemos algunas incorporaciones nuevas con nosotros.

Sin embargo, este no es momento de hablar.

Esta es mi orden: acabar con todos los nomus.

Y para los nuevos, explicarles qué es un nomu por el camino.

Ah, y también quiero que lidies con los villanos.

El grandullón con esquizofrenia de allí es mío” Con la orden dada, todos se desplegaron para cumplir con su objetivo.

Por lo tanto, no tengo que preocuparme por proteger a los héroes que han recibido una paliza.

Solo me tengo que encargar de Shigaraki, que ahora viene a por mí a toda velocidad.

“Hey, Himiko, tragate esto mientras yo me encargo del villano final de la obra” grité, lanzándole a una confundida Himiko la píldora que hice tras refinar al nefilim.

Ven aquí, Shigaraki.

Ya que nadie puede encargarse de tí, seré yo quien cumpla con ese trabajo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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