Sistema de gacha mitológico - Capítulo 99
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- Capítulo 99 - 99 Estableciendo las bases
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99: Estableciendo las bases 99: Estableciendo las bases (Pov tercera persona) Era un día normal dentro de la Secta Nube Celestial.
Nubes propicias cubrían el cielo, trayendo la promesa de prosperidad, y exuberantes árboles y plantas espirituales de todo tipo adornaban la secta, dándole un ambiente de jardín celestial.
Había una gran actividad: cultivadores ortodoxos caminaban tranquilamente por las calles, entrenaban y luchaban en la arena de combate, comerciaban en el mercado, cultivaban en el interior de sus lujosos hogares, cazaban bestias en el exterior, etc.
Una escena de prosperidad que llenaba de orgullo a cualquiera de los integrantes de esa secta.
Sin embargo, la biblioteca de la Secta Nube Celestial contaba una historia diferente.
Estaba hecha un desastre, con varias estanterías derribadas y algunas personas inconscientes en el suelo.
Y todo ese caos había sido producto de un único individuo, con un objetivo en mente que pensaba cumplir a toda costa.
“Ya he dicho que esto es solo un préstamo.
Mira, incluso tengo aquí para ti unas bonitas escamas de dragón procedentes de esa gran montaña ubicada en el este” Effiro le dijo a un muy furioso e incapacitado líder de la secta, agitando frente a su rostro cinco escamas negras como el carbón.
En su otra mano sostenía una serie de pergaminos perfectamente apilados.
Cada uno de ellos contenía técnicas mágicas, geografía básica, teoría de forja y alquimia…
En resumen, recogió todo lo que podía ser útil a la hora de establecerse en ese nuevo mundo.
Tras dejar las escamas en un escritorio cercano a modo de pago, desapareció en un destello de luz brillante, montando sobre su espada.
…
Effiro pronto llegó a la montaña que había servido anteriormente como territorio del dragón, donde había dejado a algunas de sus invocaciones trabajando.
¿Trabajando en qué, exactamente?
En construir su propia secta.
Ese era el plan que tenía Effiro.
Él sabía cómo funcionaba esta clase de mundos: las sectas eran organismos que monopolizaban una gran cantidad de recursos, las cuales poseían un gran poder grupal.
Si quería jugar al mismo juego que el resto, debía seguir unas reglas específicas.
Por supuesto, habían varios problemas que debía enfrentar si quería formar su propia secta.
La primera era la infraestructura.
Toda secta estaba conformada por una gran cantidad de edificios, convirtiéndolas en una especie de ciudades autosuficientes.
Para su suerte, varias de sus invocaciones contaban con las habilidades necesarias para construir rápidamente los edificios más importantes.
Él mismo contaba con algunos objetos que podían ser útiles, como la semilla del melocotón celestial.
En segundo lugar estaban los recursos.
Las sectas requerían de grandes cantidades de recursos para mantenerse estables y poder enseñar el cultivo y las técnicas mágicas a sus integrantes.
Afortunadamente, la cueva del dragón contaba con una buena cantidad de piedras espirituales, y el líder de la Secta Nube Celestial había sido lo suficientemente amable como para prestarle pergaminos de todo tipo.
Finalmente, el tercer y último problema eran los discípulos.
Normalmente las sectas cuentan con miles de integrantes, contando tanto discípulos como ancianos.
Ellos eran lo más importante de la secta.
Sin integrantes, la secta no era más que un cascarón vacío.
Pero, de nuevo, él ya había pensado en a quienes reclutar para su secta.
Tal y como había predicho, las estructuras básicas ya habían sido establecidas, lo que permitiría dar inicio a la secta.
Había una biblioteca, una arena de combate, una sala de forja, una sala de alquimia, un jardín…
Y, en la entrada misma, se hayaba un arco con el nombre de la secta.
Secta del Dao Celestial Observó todo con satisfacción, admirando el fruto de su trabajo.
Todavía quedaban muchos retoques por hacer, pero tenía tiempo de sobra para llevarlos a cabo.
Le echó un vistazo a los pergaminos que se había llevado de la Secta Nube Celestial, y se sintió decepcionado con las técnicas adquiridas.
Sabía que no se podían comparar con las habilidades otorgadas por un dios, pero aún así resultaba decepcionante lo débiles que eran.
Su mirada pasó de los pergaminos de técnicas que tomó prestados a los que recibió por parte de Hécate, y su humor mejoró enormemente.
Definitivamente había valido la pena todo este trabajo duro.
Ahora solo necesitaba asignarle a cada una de sus invocaciones una función específica y comenzar el proceso de reclutamiento.
…
Los dos guardias estaban cumpliendo con su deber, vigilando la entrada del pueblo mientras charlaban entre ellos, hasta que vieron algo volando en el horizonte, viniendo directamente a ellos.
Al inicio no supieron decir con exactitud qué era debido a la distancia, pero pronto estuvo lo suficientemente cerca como para descubrirlo.
Era uno de los hombres del grupo que había llegado esa misma mañana, montado encima de una espada voladora que parecía hecha de oscuridad pura.
Se arrodillaron de inmediato para recibirlo, sin atreverse a levantar la cabeza en su presencia.
No eran estúpidos; estaban en presencia de un inmortal, tal y como contaban las leyendas.
Por lo tanto, era natural mostrar su respeto ante esta clase de seres superiores.
“¡Anciano venerable, perdónanos por no haber reconocido tu naturaleza divina antes!
¡Estos humildes mortales tienen ojos demasiado materialistas como para ver tu excelencia espiritual!” “Levantar las cabezas.
Como inmortal, si yo quiero esconder mi verdadera naturaleza ¿Quién puede notar la diferencia entre mi divina presencia y la de un simple mortal?” Effiro habló con voz clara, aguantando sus ganas de reír ante la escena.
Le resultaba divertido jugar el papel de un antiguo sabio inmortal frente a estos guardias.
“¡Tiene toda la razón, venerable inmortal!
¿Cómo podríamos simples mortales como nosotros ver a través de tu gran esquema?” Ambos se mostraron de acuerdo, todavía postrados sobre sus rodillas.
“Bien.
He venido para recoger a mis compañeros.
Y por cierto, pronto me gustaría realizar un reclutamiento de discípulos para mi secta, por lo que me gustaría que todos los habitantes de esta aldea sean informados de este hecho” “¡Así será, venerable inmortal!” …
Después de ese encuentro, Effiro se llevó a Himiko, Kaina y Jin a la montaña, mostrándoles la secta.
“¿Cómo has hecho todo esto en tan poco tiempo?” Preguntó Kaina, viendo asombrada las estructuras que ya habían sido levantadas.
Uno solo de esos edificios sería algo que se tardaría en construir más de una semana.
“Bah, solo necesité un poco de ayuda por parte de algunas de mis invocaciones” Le restó importancia al asunto.
“Entonces, ¿vas a explicarnos de qué trata todo esto?” Jin se sentó sobre una roca cercana, cruzando los brazos mientras admiraba la belleza del lugar.
“Este mundo está lleno de qi, o, en otras palabras, energía mágica.
Por lo tanto, es un sitio perfecto para todo lo que tenga que ver con la magia.
Está lleno de cultivadores (hechiceros chinos) y bestias mágicas, así que es el mejor lugar para instalarnos.
Así podréis volveros mucho más fuertes” “Supongo que ahora es mi turno de preguntar cómo esperas hacer que nos volvamos más fuerte, ¿no?” Himiko dijo, sonriendo burlonamente “Dentro de estos mundos existe un sistema de poder mágico llamado cultivo marcial, basado en la absorción del qi presente en el entorno.
Sin embargo, estaría mintiendo si dijera que esto es lo único que hace el cultivo.
De todos modos, Himiko ya lo conoce bien” “Entonces tu plan es que todos practiquemos la cultivación en este mundo para volvernos más fuertes, ¿verdad?” “Exactamente.
La diferencia con la cultivación practicada por nosotros hasta el momento es que aquí es mucho más rápido por la cantidad de qi en en entorno y que se divide en niveles llamados reinos.
Por suerte para vosotros, cierta diosa me dio ayuda a la hora de conseguir algunos tipos de cultivo” con esas palabras, Effiro sacó varios pergaminos.
“Himiko, basándonos en tu don, creo que lo mejor para tí sería practicar el Camino de la Sangre” “Kaina y Jin, a vosotros os iría bien practicar el Camino del Cuerpo Reliquia” “Y Eri…
tú puedes practicar cualquier camino de cultivo que quieras, así que tómate tu tiempo para elegir cuidadosamente” “¿Y tú?
¿No vas a seguir ningún camino de cultivo?” “Jin, no seas ingenuo.
Yo voy a seguir el Camino del Corazón Espada.
Ahora, si no es mucha molestia, entrar de una vez en la secta.
Explorar todo lo que queráis, familiarizaros con el nuevo entorno y comenzar a cultivar.
Este es el inicio de un nuevo comienzo para vosotros” No tuvo que repetirlo dos veces: los tres entraron directamente a la secta, explorando cada estructura hasta el más mínimo recoveco.
Se río para sus adentros, viendo la emoción contenida en los ojos de todos.
Un nuevo comienzo, sí.
Cuando volvieran al mundo de My Hero Academia, no serían tan débiles como la última vez.
No, serían grandes potencias, y Effiro no tendría que preocuparse por dejarles solos durante largos periodos de tiempo.
Sabía que, tarde o temprano, tendría que hacer más viajes.
Viajes largos y solitarios por mundos nuevos, y no podría estar ahí para protegerles siempre.
Por eso, necesitaba que se volvieran lo suficientemente fuertes como para lidiar con los problemas por sí mismos.
Por supuesto, también tendría que traer al campamento de semidioses, pero eso era algo que realizaría una vez que el Anillo Draupnir se hubiera recargado por completo.
Hasta entonces, solo podía fortalecer las bases de su nueva secta, la Secta del Dao Celestial.
Ese día, el mundo del cultivo se vio sacudido por un poder que escapaba a su comprensión.
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