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Sistema de Imperio Global: Comenzando desde tierras baldias - Capítulo 13

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  4. Capítulo 13 - 13 La trampa de terciopelo
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13: La trampa de terciopelo 13: La trampa de terciopelo La sala de subastas de Sotheby’s estaba abarrotada.

El rumor de que una “pieza perdida” de la dinastía Ming había reaparecido había atraído a tiburones de todo el mundo.

Había representantes de museos estatales, oligarcas rusos aburridos y magnates tecnológicos asiáticos que pujaban por teléfono.

Y en la tercera fila, pálido y sudando dentro de un traje de tres mil libras, estaba Julian Blackwood.

Desde un palco privado en el segundo piso, ocultos tras un cristal unidireccional, Adrian y Elena observaban la escena como dioses mirando hormigas.

—Se ve enfermo —comentó Elena, sirviéndose un poco de agua con gas—.

¿Estás seguro de que no le dará un infarto antes de pujar?

—Julian es una cucaracha.

Sobrevivirá —respondió Adrian, activando sus [Ojos de Tasador] para escanear la sala.

Podía ver las “etiquetas” flotando sobre las cabezas de los asistentes.

– Representante del Museo de Shanghái.

Presupuesto límite: £4.0 Millones.

– Coleccionista Privado (Mónaco).

Presupuesto límite: £3.5 Millones.

– Julian Blackwood.

Presupuesto límite: Desesperación Total.

El subastador, un hombre británico impecable llamado Charles, subió al estrado.

—Damas y caballeros, el lote principal de la tarde.

Lote 101: “El General Olvidado”.

La estatua fue revelada en una vitrina giratoria iluminada.

El oro blanco incrustado en la armadura brilló, arrancando suspiros de admiración.

Era, sin duda, la pieza más hermosa que se había vendido en Londres esa década.

—Comenzamos la puja en 2.5 millones de libras —anunció Charles.

Julian levantó su paleta casi antes de que terminara la frase.

—¡Dos millones y medio!

—gritó, su voz demasiado aguda para la solemnidad del lugar.

—Tenemos 2.5 millones con el caballero de la tercera fila.

¿Alguien da 2.8?

—2.8 millones —dijo una mujer elegante que representaba a un fondo de inversión de Dubái.

—Tres millones —intervino un anciano chino desde el fondo de la sala, levantando su paleta con calma absoluta.

Julian se giró, fulminando al anciano con la mirada.

—¡3.2 millones!

—gritó Julian.

La guerra había comenzado.

Durante los siguientes diez minutos, el precio subió como la espuma.

3.5 millones…

3.8 millones…

Los competidores menores se retiraron.

Solo quedaron el anciano chino y Julian.

—Cuatro millones de libras —dijo el anciano.

La sala quedó en silencio.

Cuatro millones era el precio estimado máximo.

Era una cifra astronómica.

Julian temblaba.

Su teléfono vibraba en su bolsillo.

Sabía que eran las alertas de liquidez de las cuentas corporativas que estaba drenando ilegalmente para esto.

Pero si no llevaba esa estatua a casa, su padre se enteraría de que la tuvo en sus manos y la dejó ir.

Sería desheredado por incompetente.

—Cuatro…

cuatro millones doscientos mil —graznó Julian.

Elena miró a Adrian.

—Ya superó el valor de mercado.

¿Deberíamos detenerlo?

—No —dijo Adrian, sus ojos fríos clavados en su hermano—.

Todavía tiene crédito.

Exprímelo.

En la sala, el anciano chino suspiró y negó con la cabeza.

Había alcanzado su límite autorizado.

Bajó la paleta.

El subastador miró alrededor.

—Tenemos 4.2 millones…

¿Alguna otra oferta?

Parecía que iba a terminar.

Julian empezó a sonreír, una mueca de alivio histérico.

Entonces, el teléfono de la mesa de pujas telefónicas sonó.

Una empleada de Sotheby’s contestó, escuchó y levantó la mano.

—Nueva oferta telefónica, señor.

Cuatro millones y medio.

Julian se puso de pie, furioso.

—¿¡Quién!?

—Es un postor anónimo, señor —respondió el subastador con frialdad—.

¿Desea continuar?

Adrian miró a Elena.

Ella tenía su teléfono en la mano, conectada a la línea de pujas.

—¿Estás loco?

—susurró ella, tapando el micrófono—.

Si él se retira, ¡tendrás que comprar tu propia estatua y pagar la comisión!

—No se retirará —dijo Adrian—.

Míralo.

El miedo a nuestro padre es más fuerte que su lógica financiera.

Sube la apuesta, Elena.

Hazle sangrar.

En la sala, Julian parecía a punto de vomitar.

4.5 millones de libras eran casi 6 millones de dólares.

Estaba entrando en terreno peligroso.

Tendría que maquillar los libros contables durante años para ocultar esto.

Pero la imagen de la cara de decepción de Robert Blackwood cruzó su mente.

“Eres un inútil, Julian.

Adrian nunca habría perdido una oportunidad así”.

Esa voz en su cabeza fue el detonante.

—¡Cinco millones!

—aulló Julian, con los ojos inyectados en sangre—.

¡Cinco malditos millones de libras!

El silencio fue absoluto.

Incluso el subastador parpadeó.

Era un precio absurdo.

Un récord histórico.

En el palco, Adrian hizo un gesto de “corte de cuello” a Elena.

Ella colgó el teléfono inmediatamente.

—¡Vendido por cinco millones de libras al caballero de la tercera fila!

—golpeó el mazo el subastador.

Aplausos educados llenaron la sala.

Julian se desplomó en su silla, empapado en sudor, con la mirada perdida.

Había ganado, pero parecía que acababa de recibir un disparo.

En el palco, Adrian se recostó en su asiento.

—Cinco millones de libras esterlinas.

Al cambio actual…

—calculó mentalmente—.

Unos 6.5 millones de dólares.

Menos comisiones e impuestos, nos llevaremos a casa 5.5 millones de dólares limpios.

Elena miraba a Adrian con una mezcla de miedo y fascinación.

—Acabas de obligar a tu propia empresa familiar a descapitalizarse para pagarte a ti mismo una fortuna.

Es…

diabólico.

—Es justicia —corrigió Adrian—.

Julian usó dinero de la empresa para intentar destruirme.

Ahora, usa dinero de la empresa para financiar mi renacimiento.

Es un ciclo poético.

[¡Ding!] [Misión de Conflicto “La Trampa de Londres” Completada.] [Objetivo: Lograr un sobreprecio del 200%.] [Resultado: Éxito Crítico (Sobreprecio del 400% sobre el valor base).] [Recompensas:] 1.

Inyección de Capital Masiva.

2.

Habilidad Especial: [Visión de Flujo de Capital].

Descripción: Permite ver las líneas de financiación y la “salud” monetaria de cualquier empresa o individuo con solo mirar sus logotipos o sedes.

3.

Objeto Único: “La Semilla del Árbol del Mundo (Fragmento)”.

Descripción: ???

(Requiere Nivel de Sistema 3 para analizar).

Adrian sintió un calor intenso en los ojos, diferente al de los Ojos de Tasador.

Esta era una herramienta para la guerra corporativa a gran escala.

Se levantó y se abotonó el saco.

—Vámonos, Elena.

Tenemos un avión que tomar.

Y un invernadero que construir.

—¿No vas a bajar a saludar a tu hermano?

—preguntó ella con una sonrisa maliciosa—.

¿A felicitarlo por su adquisición?

—No —dijo Adrian, abriendo la puerta del palco—.

Dejemos que disfrute de su victoria pírrica.

Cuando descubra que el vendedor anónimo era la sociedad Génesis Industries, y que Génesis soy yo…

el infarto será mucho más dulce.

Salieron del edificio por la puerta trasera, dejando atrás a un Julian Blackwood que firmaba cheques con manos temblorosas, sin saber que acababa de financiar su propia destrucción.

…

Nueva York.

Tres días después.

…

La transferencia se completó, el saldo en la cuenta de la sociedad Génesis Industries parpadeó en la pantalla del ordenador seguro de la Fortaleza.

Saldo Actual: $5,850,000 USD.

Adrian miró la cifra, ya no era un granjero con suerte, sino que ya era un multimillonario líquido.Tenía el capital para construir no solo un invernadero, sino un imperio agrícola.

Miró por la ventana hacia la Parcela 405 y la Parcela 403.

—Sistema —dijo en voz alta—.

Despliega el plano del “Invernadero Automatizado Inteligente”.

Y muéstrame el catálogo de Tecnología Intermedia.

La pantalla holográfica se llenó de opciones futuristas: Drones de polinización, sistemas de control climático de fusión fría, cosechadoras autónomas.

Adrian sonrió.

—Vamos a gastar algo de dinero.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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