Sistema de Imperio Global: Comenzando desde tierras baldias - Capítulo 16
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- Capítulo 16 - 16 Guerra de papel
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16: Guerra de papel 16: Guerra de papel Una semana después.
…
El interior del Invernadero Automatizado en la Parcela 403 no parecía de este mundo, eran las dos de la mañana, pero no hacía falta encender las luces.
Las bandejas hidropónicas brillaban con una luz azul pálida y etérea, emanada por las propias plantas.
El Arroz de Cristal Lunar estaba a mitad de su ciclo de crecimiento acelerado.
Lo que deberían haber sido brotes tiernos eran ya tallos robustos de medio metro, cargados de una energía vital que hacía vibrar el aire.
La Dra.
Sofia Mendez estaba arrodillada frente a la “Bandeja C”, tomando notas frenéticas en su tablet.
Sus ojos reflejaban la bioluminiscencia del arroz, llevaba tres días durmiendo en el laboratorio.
Decía que no quería perderse ni un minuto de la “mitosis acelerada”.
Adrian entró con dos tazas de café.
Kaelen lo seguía como una sombra silenciosa hasta la puerta, y luego se quedó montando guardia fuera.
—Toma —dijo Adrian, dejando el café cerca de ella—.
Si te desmayas, Kaelen tendrá que cargarte, y no le gusta el contacto físico.
Sofia no levantó la vista.
—Es imposible, Adrian.
Genéticamente imposible.
He secuenciado el ARN tres veces.
Esta planta no tiene marcadores de AgroCorp, ni de Monsanto, ni de la naturaleza conocida.
Su estructura celular absorbe nitrógeno del aire con una eficiencia del 400%.
—Se giró hacia él, con la mirada intensa—.
¿De dónde sacaste esto?
Y no me digas “secretos comerciales”.
Si voy a defender esto con mi vida científica, necesito saber qué es.
Adrian tomó un sorbo de su café.
Sabía que este momento llegaría.
[Sistema de Gestión de Personal] [Oportunidad de Lealtad con Sofia.] – Opción A (Mentira Corporativa): “Es un prototipo militar”.
(Riesgo de desconfianza).
– Opción B (Verdad a Medias / Mística): Apelar a la historia del “General Olvidado”.
(Alto potencial de fascinación).
—¿Recuerdas la estatua que vendí en Londres?
—preguntó Adrian—.
La que financió todo esto.
Sofia asintió.
—La base de la estatua tenía un compartimento sellado al vacío.
Dentro, había semillas preservadas en ámbar y pergaminos sobre agricultura alquímica de la Dinastía Ming.
Lo que ves no es tecnología del futuro, Sofia.
Es tecnología del pasado que hemos olvidado.
Estamos resucitando la historia.
Sofia miró las plantas brillantes con un nuevo temor reverencial.
No era ciencia ficción; era arqueología biológica.
Para una científica romántica como ella, eso era irresistible.
[¡Ding!] [Prueba de Lealtad Superada.] [Sofia Mendez: Lealtad +15 (Fascinación Absoluta).] [Lealtad Actual: 75/100.] —Resucitar la historia…
—susurró ella—.
Bien.
Entonces asegurémonos de que nadie la vuelva a enterrar.
…
Mientras tanto, en Manhattan.
Oficina Privada de Julian Blackwood.
…
El aire acondicionado estaba al máximo, pero Julian sudaba.
Frente a él, un investigador privado llamado Stone dejó una carpeta delgada sobre el escritorio de caoba.
—¿Y bien?
—exigió Julian—.
¿Quién es el dueño de Génesis Industries?
¿Quién me obligó a pagar cinco millones de libras?
—Fue complicado, Sr.
Blackwood —dijo Stone con voz ronca—.
La empresa es una LLC fantasma registrada en Delaware, protegida por tres capas de anonimato.
Pero cometieron un error en el pago de los impuestos de importación de la maquinaria del invernadero la semana pasada.
Stone abrió la carpeta y señaló un documento.
—El contacto de emergencia para la aduana no es un abogado.
Es una mujer llamada Elena Vance.
Julian se quedó helado.
—¿Vance?
¿La chica de finanzas que despedí hace dos meses?
—La misma.
Y aquí está lo interesante.
Elena Vance ha sido vista entrando y saliendo de una propiedad en “Las Tierras Baldías” casi a diario.
Específicamente, la Parcela 404.
Julian cerró los ojos.
Un tic nervioso le saltó en el párpado izquierdo.
Parcela 404, el vertedero donde exilió a su hermano; Elena Vance, la aliada de Adrian; la estatua “chatarra” que Adrian compró; y los cinco millones de libras que salieron de las cuentas de Julian…
fueron a parar al bolsillo de Adrian.
—¡AAAAAAH!
—Julian barrió todo lo que había en su escritorio con un grito de furia animal.
La lámpara, los papeles, el ordenador portátil, todo se estrelló contra el suelo.
Stone no se inmutó.
Julian respiraba con dificultad, con el rostro rojo de ira.
—Me jugó…
ese bastardo inútil me jugó.
Usó mi dinero para construir su granja, se está riendo de mí.
Se dejó caer en su silla de cuero, temblando.
Si su padre se enteraba de que Adrian le había sacado cinco millones mediante un engaño, Julian estaba acabado.
No podía admitir la derrota.
Tenía que destruir a Génesis antes de que Génesis creciera.
—Stone —dijo Julian, recuperando una calma gélida y peligrosa—.
Dijiste que están construyendo un invernadero de alta tecnología.
—Sí, señor.
Tecnología punta.
—Adrian no sabe de tecnología.
Es un playboy idiota.
Si tiene tecnología, la robó.
Julian sonrió.
Una sonrisa de tiburón.
—Elena Vance trabajó aquí.
Tenía acceso a los archivos de AgroCorp.
Y esa tal Dra.
Mendez que contrataron…
también es una ex-empleada descontenta.
Julian levantó el teléfono y marcó el número del Jefe del Departamento Legal de Blackwood Enterprises.
—Quiero que redactes una demanda inmediata contra Génesis Industries, Adrian Blackwood y Sofia Mendez.
—Cargos: Robo de Propiedad Intelectual, Espionaje Industrial y Violación de Cláusulas de No Competencia.
—Solicita una medida cautelar para congelar sus cuentas y confiscar cualquier “prototipo biológico” que tengan en esa granja.
Quiero que la policía entre ahí y arrase con todo.
—Ah, y llama al New York Times.
Diles que tenemos un escándalo sobre “cultivos genéticos ilegales y peligrosos”.
Vamos a hundirlos antes de que amanezca.
…
Parcela 404.
09:00 AM.
…
El ambiente de celebración por el crecimiento del arroz se rompió cuando el teléfono de Elena comenzó a sonar sin parar.
Al mismo tiempo, la IA Centinela emitió una alerta roja en las pantallas del salón.
—Alerta.
Múltiples menciones negativas en redes de noticias y redes sociales detectadas.
Nivel de amenaza reputacional: Crítico.
Elena miró su tablet, pálida.
—Adrian…
—dijo con voz temblorosa—.
Tenemos un problema.
Julian lo sabe.
Le pasó la tablet.
Un titular de Bloomberg rezaba: “¿BIOTERRORISMO EN NUEVA YORK?
EL IMPERIO BLACKWOOD DEMANDA A ‘GÉNESIS’ POR ROBO DE SUPER-SEMILLAS PELIGROSAS.” —Han conseguido una orden judicial preliminar —leyó Elena rápidamente—.
Alegan que el “Arroz Lunar” es una tecnología robada de los laboratorios secretos de AgroCorp y que es inestable y tóxica.
La policía y los abogados de AgroCorp vienen hacia aquí con una orden de registro e incautación.
Llegarán en una hora.
Adrian se levantó del Sillón del Estratega.
No parecía asustado.
Parecía…
concentrado.
—Quieren confiscar el arroz —dijo Adrian—.
Si se lo llevan, lo analizarán, verán que es superior, y se lo quedarán diciendo que “es suyo”.
Y destruirán el invernadero en el proceso.
—¡Tenemos que huir!
—dijo Elena—.
O esconder las plantas.
—No —Adrian caminó hacia la ventana—.
Si corremos, parecemos culpables.
[Habilidad Activada: Visión de Flujo de Capital] Adrian miró el documento digital de la demanda en la tablet.
Ante sus ojos, el texto legal se desvaneció y fue reemplazado por líneas brillantes de color rojo y verde que representaban el dinero.
Vio la línea de financiación de los abogados de Julian: “Fondos de Emergencia Blackwood – Liquidez Baja”.
Vio la motivación financiera detrás del ataque: “Desesperación por cubrir el agujero de 5 millones”.
Pero vio algo más.
Una línea gris y débil conectada al bufete de abogados y al juez que firmó la orden tan rápido.
“Soborno apresurado.
Juez P.
Miller.
Transacción no rastreable intentada hace 2 horas.” Adrian sonrió.
Julian, en su prisa y rabia, había sido descuidado.
Había comprado al juez para obtener la orden rápido, saltándose el debido proceso.
—Elena —dijo Adrian con voz de mando—.
No vamos a esconder nada.
—Kaelen, activa el protocolo “Puertas Abiertas” en el perímetro exterior, pero mantén el Invernadero en cierre biométrico nivel 5.
—Sofia, necesito que prepares un informe técnico que demuestre que nuestro arroz es genéticamente opuesto a cualquier cosa que AgroCorp haya patentado jamás.
—¿Y tú qué harás?
—preguntó Elena.
—Voy a recibir a los invitados —Adrian se ajustó la chaqueta—.
Y voy a usar esta demanda para hacer el marketing más grande de la historia.
Julian quiere un espectáculo mediático.
Entonces, le daremos uno.
Salió al porche.
A lo lejos, las sirenas de la policía y los coches negros de los abogados corporativos empezaban a escucharse en la carretera principal.
—Centinela —ordenó Adrian—.
Prepara los drones de grabación.
Quiero transmitir esto en vivo a todo el mundo.
[Misión de Crisis: La Defensa del Castillo.] [Objetivo: Evitar la incautación del Arroz Lunar sin usar violencia letal.] [Objetivo Secundario: Humillar públicamente a los abogados de AgroCorp.] [Recompensa: Desbloqueo de “Abogado del Diablo” (IA Legal) y +2000 Puntos de Prestigio.]
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