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Sistema de Imperio Global: Comenzando desde tierras baldias - Capítulo 2

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  4. Capítulo 2 - 2 El ingenio del superviviente comienza con una semilla
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2: El ingenio del superviviente comienza con una semilla 2: El ingenio del superviviente comienza con una semilla La oscuridad era casi absoluta en la Parcela 404, salvo por la tenue luz de la luna que se filtraba entre las nubes de tormenta y el resplandor azulado de la interfaz del Sistema, visible solo para Adrian.

A pesar del cansancio físico y el frío que le calaba los huesos, Adrian no se detuvo.

Su mente, ahora potenciada por el conocimiento de [Agricultura: Nivel Maestro], analizaba el terreno limpio con la precisión de un escáner láser.

—La tierra está húmeda, pero necesito preparar los surcos antes de que se apelmace por la lluvia —murmuró para sí mismo.

No tenía herramientas modernas.

Caminó hacia el cobertizo en ruinas y pateó la puerta podrida.

Dentro, entre telarañas y polvo, encontró una pala oxidada y una azada con el mango astillado.

Para el antiguo Adrian, tocar esas herramientas habría sido impensable sin guantes de cuero importado.

El nuevo Adrian las agarró con fuerza, ignorando las astillas que se clavaban en sus palmas suaves de oficinista.

Salió al terreno despejado.

—El espaciado debe ser de cuarenta centímetros para esta variedad —calculó automáticamente.

Comenzó a cavar.

El primer golpe a la tierra fue torpe, pero el segundo fue mejor.

Para el décimo golpe, su cuerpo parecía moverse solo, ajustando la postura para maximizar la fuerza y minimizar el desgaste, una “memoria muscular” implantada por la habilidad de nivel Maestro.

Trabajó durante dos horas bajo la llovizna.

Su traje de diseñador, ahora cubierto de barro, era un guiñapo, pero en el suelo había tres surcos perfectamente rectos y nivelados.

Sacó la Bolsa de Semillas “Tomate Rubí Imperial”.

Eran pequeñas, de un color rojo oscuro, casi como granates pulidos.

—Veamos qué tan “divino” es este fertilizante —dijo, abriendo el saco de Fertilizante “Gaia Grado 1”.

No olía a estiércol ni a químicos.

Olía a bosque profundo, a vida concentrada.

Esparció una fina capa en los agujeros y colocó las semillas con delicadeza quirúrgica.

Cubrió la tierra y la palmeó suavemente.

[Progreso de Misión: 50/50 Semillas plantadas.] [Verificando condiciones de crecimiento…] [Alerta: Irrigación insuficiente.

El agua de lluvia actual no es constante.

Se requiere riego manual inmediato para activar el Fertilizante Gaia.] Adrian soltó una maldición.

Miró alrededor.

Había un viejo pozo de piedra cerca de la cabaña, con una bomba manual de hierro fundido en la parte superior.

Corrió hacia ella y accionó la palanca.

Creech…

Creech…

El metal chirrió, pero no salió ni una gota de agua.

—Maldita sea —gruñó.

Examinó la bomba.

Gracias a su lógica deductiva, notó que la junta de cuero estaba reseca y el mecanismo desalineado.

No tenía la habilidad de “Mecánica”, pero tenía desesperación.

Buscó alrededor y encontró un trozo de goma de un neumático viejo medio enterrado y un alambre oxidado.

Usando una piedra como martillo y sus propias manos, desmontó la carcasa exterior.

Se cortó un dedo con el metal oxidado, pero no se detuvo.

Improvisó una junta con la goma y apretó el mecanismo con el alambre.

—Funciona, por favor, funciona…

Accionó la palanca de nuevo.

Creech…

Glug…

Un chorro de agua turbia, y luego cristalina, brotó de la boca de la bomba.

Adrian llenó un cubo de metal abollado que encontró tirado y corrió hacia los surcos.

Repitió el proceso veinte veces, cargando el agua, regando con técnica precisa para no ahogar las semillas, y volviendo al pozo.

Sus brazos, no acostumbrados al trabajo físico pesado, temblaban violentamente.

Su respiración era irregular.

Cuando la última gota cayó sobre la última semilla, se desplomó de rodillas en el barro, jadeando.

[¡Ding!] [Condiciones cumplidas.

Fertilizante activado.] [¡Misión “El Primer Paso del Magnate” Completada!] Una luz cálida envolvió su cuerpo por un segundo, eliminando parte de la fatiga.

[Evaluación del desempeño: Aceptable.

El anfitrión demostró tenacidad y resolución de problemas básicos.] [Entregando Recompensas:] 1.

Vehículo Utilitario: Ford F-150 (Modelo 2015, Restaurada).

2.

Recompensa de Habilidad: [Construcción y Reparación – Nivel Básico].

Un sonido de motor rompió el silencio de la noche.

Por el camino de tierra, una camioneta pickup de color negro mate se acercó y se detuvo suavemente frente a la puerta de la parcela.

Las luces se apagaron y las llaves se materializaron en el bolsillo de Adrian.

Al mismo tiempo, un nuevo flujo de información entró en su mente.

Esta vez fue menos intenso que el de agricultura.

Aprendió sobre mezclas de cemento, estructuras de carga simples, cómo arreglar una gotera y cómo aislar una ventana.

Era conocimiento básico, pero vital.

Adrian se levantó tambaleándose y caminó hacia la camioneta.

Acarició el capó todavía caliente.

No era un Ferrari ni un Lamborghini como los que solía conducir, pero en ese momento, esa camioneta le pareció el vehículo más hermoso del mundo.

Era suya, nadie se la podía quitar.

Miró la cabaña, el techo tenía agujeros visibles y la puerta colgaba de una bisagra.

Con su nueva habilidad de [Construcción – Nivel Básico], sabía que dormir allí era peligroso; la estructura era inestable y podría colapsar si la tormenta empeoraba.

—Supongo que mi nueva casa tiene cuatro ruedas por ahora —dijo, abriendo la camioneta.

El interior olía a limpio y a cuero viejo.

Reclinó el asiento del conductor.

Se sentía seguro.

Cerró los seguros y miró hacia los surcos de tierra a través de la ventana salpicada de lluvia.

—Duerme, Adrian.

Mañana empieza la guerra —se ordenó a sí mismo.

El agotamiento lo venció en segundos.

…

Al día siguiente, Adrian despertó con el sol golpeándole la cara.

El reloj del tablero de la camioneta marcaba las 6:00 AM, le dolía todo el cuerpo y sus músculos estaban rígidos por el esfuerzo inusual del día anterior.

Se estiró y salió del vehículo, frotándose los ojos.

El aire de la mañana era fresco y limpio.

Entonces, miró hacia el campo de cultivo y se quedó helado.

—No puede ser…

Donde anoche solo había tierra removida, ahora había un mar de verde vibrante.

Las plantas de tomate no solo habían brotado, habían crecido casi medio metro, los tallos eran gruesos y robustos, de un verde tan intenso que parecían artificiales y lo más impactante: ya se veían pequeños brotes amarillos de flores preparándose para abrirse.

[Notificación del Sistema:] [Efecto del Fertilizante “Gaia Grado 1” aplicado exitosamente.

Tasa de crecimiento acelerada en un 5000%.

Tiempo estimado para la cosecha: 48 horas.] Adrian soltó una carcajada incrédula que resonó en el campo vacío, en el mundo real, los tomates tardan meses y el tendría una cosecha en dos días.

Su estómago rugió ferozmente, recordándole que no había comido nada real desde el almuerzo del día anterior, antes de ser expulsado.

[Nueva Misión Diaria Generada: Capital Semilla.] [Descripción: Un hombre de negocios no puede trabajar con el estómago vacío ni sin herramientas.

Utiliza tus recursos para establecer una base operativa funcional.] [Objetivos:] 1.

Vender algo para obtener efectivo inmediato (No tienes productos listos, deberás improvisar).

2.

Adquirir herramientas básicas y suministros de comida.

3.

Reparar el techo de la cabaña usando tu habilidad de Construcción.

[Recompensa: Habilidad [Negociación – Nivel Básico] + Caja de Herramientas “Hacedor Maestro” (Indestructibles).] Adrian revisó sus bolsillos.

Tenía algo de efectivo del paquete inicial, pero el sistema le pedía “vender algo”.

Miró a su alrededor.

Solo tenía tierra, una camioneta y…

Su mirada cayó sobre su reloj de muñeca, un Patek Philippe de edición limitada que sus captores no le quitaron porque estaba oculto bajo el puño de la camisa.

Valía unos 50.000 dólares nuevo, aunque en una casa de empeño le darían una fracción, pero sería suficiente capital de trabajo para no tocar los fondos de emergencia del Sistema.

Adrian sonrió con frialdad, vender el último vestigio de su vida pasada para construir su futuro.

Le parecía poético.

Subió a la camioneta y arrancó el motor.

El rugido del V8 fue música para sus oídos.

—Hora de ir a la ciudad.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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