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Sistema de Imperio Global: Comenzando desde tierras baldias - Capítulo 6

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  4. Capítulo 6 - 6 Una socia inesperada
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6: Una socia inesperada 6: Una socia inesperada El amanecer en la Parcela 404 trajo consigo una calma engañosa.

Mientras la ciudad aún dormía la resaca de la gala benéfica, Adrian ya estaba sudando bajo el sol naciente, con la camisa arremangada y las botas hundidas en la tierra.

La estatuilla del “General Olvidado”, valorada en más de un millón de dólares, estaba envuelta en trapos viejos y escondida dentro de la caja de herramientas indestructible del sistema, oculta bajo las tablas del suelo de la cabaña.

Era una solución temporal terrible.

Adrian sabía que necesitaba seguridad real, y pronto.

Pero primero: la expansión.

Sacó las diez semillas de “Melón de Jade Celestial”.

A diferencia de los tomates, estas semillas eran pesadas, frías al tacto y de un color verde pálido casi translúcido, como piedras preciosas sin pulir.

[Información de Cultivo:] [Variedad: Melón de Jade Celestial.] [Dificultad: Alta.] [Requisito: Estructura de soporte vertical reforzada.

El fruto es denso y pesado.] [Tiempo de maduración con Fertilizante Gaia (restante en el suelo): 72 horas.] Adrian miró el espacio disponible.

No podía plantarlos en el suelo; se pudrirían o crecerían deformes.

Necesitaba un enrejado fuerte.

Activó [Construcción – Nivel Básico] y [Agricultura – Nivel Maestro], su mente combinó ambos conocimientos y visualizó una estructura de pérgola utilizando las vigas de madera sobrantes de la reparación del techo y bambú silvestre que crecía cerca del río seco en el límite de su propiedad.

Durante las siguientes tres horas, Adrian fue una máquina de trabajo.

Cortó, ensambló y amarró.

Construyó una pérgola de diez metros de largo, con vigas cruzadas diseñadas para soportar hasta cien kilos de peso por metro cuadrado.

Cuando terminó, plantó las semillas en la base de cada poste de la pérgola.

Regó con el agua del pozo, que ahora fluía limpia y constante.

Al tocar el agua la tierra, zarcillos verdes brotaron casi instantáneamente, trepando por la madera como serpientes vivas, buscando el sol.

—Creced, mis pequeñas minas de oro —susurró Adrian.

El sonido de un motor interrumpió su momento.

No era el rugido de un camión de reparto, sino el ronroneo suave de un motor alemán de alto rendimiento.

Adrian se giró.

Un sedán Audi gris plata se abría paso con dificultad por el camino de tierra lleno de baches, levantando una nube de polvo.

El coche se detuvo junto a su Ford F-150.

La puerta del conductor se abrió y Elena Vance bajó, llevaba unos pantalones de lino beige, una blusa blanca sencilla y gafas de sol grandes.

Se veía fuera de lugar en medio del campo baldío, pero caminaba con una seguridad que desafiaba el entorno.

Miró sus tacones bajos hundiéndose ligeramente en la tierra y luego miró a Adrian.

—Tienes un camino de entrada espantoso, Adrian —dijo ella, quitándose las gafas de sol.

—Es un filtro —respondió Adrian, limpiándose las manos en un trapo—.

Solo los visitantes determinados llegan hasta aquí.

¿Qué haces aquí, Elena?

Ella se acercó, sus ojos recorriendo la cabaña remendada, la camioneta vieja y, finalmente, deteniéndose en el campo de tomates que brillaba con un rojo intenso a su izquierda.

Sus ojos se abrieron un poco más al ver la vitalidad antinatural de las plantas.

—Los rumores vuelan rápido —dijo ella, ignorando su pregunta inicial—.

Dicen que anoche hiciste una escena en la gala de tu padre.

Que pagaste treinta mil dólares por chatarra solo para escupirle en la cara a Julian.

—No fue chatarra.

—Lo sé.

—Elena sacó una carpeta de su bolso—.

Tengo un contacto en el museo de la ciudad.

El experto que estaba allí anoche lo llamó a las tres de la mañana, histérico, diciendo que vio un “Zhang” auténtico.

Si eso es verdad, Adrian, tienes un problema fiscal y de seguridad enorme en tus manos.

Adrian dejó el trapo y se cruzó de brazos.

—¿Y viniste a denunciarme?

—Vine a ofrecerte mis servicios —Elena le tendió la carpeta—.

Si intentas vender esa estatua tú solo, las casas de subastas te comerán vivo con las comisiones, o tu familia bloqueará la venta alegando que el dinero que usaste para comprarla era…

disputado.

Necesitas un intermediario.

Una estructura corporativa.

Adrian tomó la carpeta.

Eran documentos de constitución para una “Sociedad de Responsabilidad Limitada” (LLC) ciega.

—¿Por qué me ayudas, Elena?

Mi familia podría destruir tu carrera si se enteran de que estás asesorando al “enemigo”.

Elena miró hacia los tomates.

Caminó hacia una planta y acarició una hoja con delicadeza.

—Porque mi firma me rechazó un ascenso la semana pasada.

Dijeron que era “demasiado agresiva”.

—Se giró hacia él, con una chispa de rebeldía en los ojos—.

Y porque probé tus tomates anoche.

Adrian arqueó una ceja.

—¿Jean-Luc?

—Cené en Le Ciel.

Jean-Luc preparó un plato fuera de menú.

Carpaccio de tomate con aceite de trufa.

Me costó ochenta dólares el plato.

Y valió cada centavo.

—Elena lo miró fijamente—.

Le pregunté de dónde los sacó.

No me lo dijo, pero vi tu camioneta saliendo de allí ayer por la mañana.

Ella señaló el campo.

—Tienes un producto de nivel mundial aquí, Adrian.

Tienes un activo de un millón de dólares escondido en esa cabaña.

Y tienes la inteligencia para ver oportunidades que otros ignoran.

Pero eres un solo hombre.

Necesitas un equipo.

Necesitas un CFO (Director Financiero).

Adrian sonrió.

Le gustaba su audacia.

—No puedo pagarte un salario de mercado, Elena.

No todavía.

—No quiero un salario.

Quiero equidad.

—Elena se apoyó en su Audi—.

Un 5% de tu futura empresa holding.

A cambio, me encargo de legalizar la venta de la estatua, protejo tus activos de la familia Blackwood y gestiono tus inversiones líquidas para que ese dinero crezca mientras tú juegas a ser granjero.

Adrian la evaluó.

[Negociación: Intermedio] le decía que ella estaba siendo honesta, pero también ambiciosa.

Apostaba su futuro en él.

—5% es mucho por ahora —dijo Adrian—.

Te daré el 2% ahora.

Y otro 3% si logras vender la estatua por más de 1.5 millones limpios de impuestos.

Elena sonrió y extendió la mano.

—Trato hecho, socio.

Estrecharon las manos.

La piel de Elena era suave, pero su agarre era firme como el acero.

[¡Ding!] [Misión Oculta Desbloqueada: “El Cerebro Financiero”.] [Has reclutado a tu primer subordinado de Nivel Ejecutivo.] [Recompensas:] 1.

Habilidad: [Gestión Empresarial – Nivel Básico].

2.

Función de Sistema Desbloqueada: [Panel de Empleados].

3.

Planos de Construcción: “Almacén de Seguridad Nivel 1”.

—Bien —dijo Adrian, sintiendo el conocimiento de gestión asentarse en su mente—.

Tu primera tarea es crear la estructura legal para proteger esta tierra.

Nadie puede saber que la “Empresa Agrícola Imperio” está a mi nombre directo.

Usa testaferros o sociedades en cascada.

—Consideralo hecho.

—Elena miró la pérgola recién construida —.

¿Y eso qué es?

—El siguiente paso —dijo Adrian misteriosamente—.

Si te gustaron los tomates, espera a probar los melones.

De repente, el teléfono de Elena sonó.

Ella contestó, frunció el ceño y palideció ligeramente.

—Entiendo.

Voy para allá.

Colgó y miró a Adrian con preocupación.

—Tengo malas noticias.

Julian no se quedó quieto.

Ha movido hilos en el Ayuntamiento.

Acaban de enviar una inspección de zonificación y sanidad a tu parcela.

Dicen que tienen reportes de “cultivos ilegales” y “condiciones insalubres”.

Adrian apretó los puños.

Julian iba a por la yugular.

Si declaraban la tierra insalubre, podrían confiscar la cosecha y precintar la propiedad.

—¿Cuándo llegan?

—preguntó Adrian.

—En una hora.

Y el inspector jefe es conocido por aceptar sobornos de tu padre.

Adrian miró sus campos perfectos.

No había nada ilegal, pero un inspector corrupto siempre encuentra algo.

Una tubería mal puesta, un permiso de construcción faltante para la cabaña reparada…

—Déjalos venir —dijo Adrian con una calma fría—.

Tengo todo en regla.

Pero necesito que hagas algo por mí.

Ve a la ciudad, busca a un notario público de confianza y trae los papeles de constitución de la empresa hoy mismo.

Si van a jugar sucio, yo jugaré blindado.

—Correré —dijo Elena, subiendo al coche—.

No hagas nada estúpido, Adrian.

No los golpees.

—No te preocupes.

—Adrian miró hacia la carretera—.

Tengo formas de tratar con plagas.

El Audi se alejó a toda velocidad.

Adrian se quedó solo.

[Alerta de Sistema: Misión de Crisis Generada.] [Nombre: Defensa del Territorio.] [Descripción: Un Inspector Corrupto (Nivel 3) se acerca para sabotear tu progreso.

Protege tu granja sin usar violencia física directa.] [Herramienta Recomendada: Soborno Inverso / Intimidación Legal / Uso Creativo de Habilidades.] [Recompensa: Inmunidad Legal Local (1 año) + 500 Puntos de Sistema.] Adrian miró hacia el horizonte.

Vio una nube de polvo acercándose.

Una furgoneta blanca con el logo del Ayuntamiento.

—Hora de estrenar mi habilidad de Etiqueta…

y un poco de Negociación agresiva —murmuró Adrian, caminando hacia la entrada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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