Sistema de MMA: Seré el Mejor Libra por Libra - Capítulo 298
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298: Capítulo 298: ¡¿Copa Mundial de MMA?
298: Capítulo 298: ¡¿Copa Mundial de MMA?
La reunión terminó con un silencioso «clic» cuando la puerta se cerró tras ellos.
Víctor y Damon se sonrieron de una manera que decía mucho sin palabras.
—Bueno —dijo Damon, soltando un silbido bajo—, eso ha ido mejor de lo que pensaba.
La sonrisa de Víctor se ensanchó.
—¿Mejor?
Chico, esto ha sido un golazo.
Víctor había conseguido algo realmente genial, y Damon tuvo que estar de acuerdo.
No creía que la reunión fuera a dar para mucho, quizá un aumento (que ya es bastante) a 20 000 o 25 000 dólares por presentarse y por ganar.
Pero ¿lo que Víctor había logrado asegurar?
Eso estaba a otro nivel.
De unos modestos 12 000 dólares por presentarse y 12 000 por ganar, el nuevo contrato de Damon ahora prometía 50 000 dólares por presentarse y 50 000 por ganar.
—Es una locura —masculló Damon, negando con la cabeza con incredulidad—.
¿De 12 000 a 50 000 dólares?
¿Cómo demonios lo has hecho?
Víctor sonrió con suficiencia, metiéndose las manos en los bolsillos.
—Chico, todo es cuestión de tener la sartén por el mango.
Saben que ahora mismo estás en la cresta de la ola: siete victorias, cero derrotas, nocauts de película.
Ven el signo del dólar cada vez que aparece tu nombre.
Lo único que hice fue recordárselo.
Damon se rio entre dientes, con la mente ya a toda velocidad.
No solo miraba los números de forma aislada, sino que los multiplicaba en su cabeza, teniendo en cuenta las recompensas del sistema.
Con 50 000 dólares por presentarse y 50 000 por ganar, cada pelea era esencialmente un millón de dólares en su bolsillo.
Dos peleas, y se embolsaría dos millones limpios.
Había esperado negociar algo más modesto, quizá 20 000 o 25 000 dólares.
Pero ¿esto?
Esto lo cambiaba todo.
—Te das cuenta —dijo Damon, con un tono teñido de diversión—, de que acabas de hacer posible que me compre un maldito Ferrari muy pronto.
Víctor se rio, dándole una palmada en el hombro a Damon.
—Preocupémonos primero de que sigas en la columna de las victorias, campeón.
Luego hablaremos de Ferraris.
Mientras caminaban hacia la salida, la mente de Damon seguía a mil por hora.
—En serio —dijo Damon, mirando de reojo a Víctor—, gracias por esto.
No podría haberlo hecho sin ti.
Víctor hizo un gesto con la mano para restarle importancia.
—Tú eres el que se mete en la jaula, chico.
Yo solo estoy aquí para asegurarme de que recibas lo que vales.
Y créeme, esto es solo el principio.
Cuando Víctor salió del edificio, caminaba con brío y una rara expresión de emoción en el rostro.
Damon iba justo detrás de él, todavía pensando en el enorme acuerdo que acababa de firmar.
Víctor se dio la vuelta e hizo un gesto a Damon para que subiera.
—Mira, lo que estoy a punto de contarte —empezó Víctor mientras se acomodaba en el asiento del conductor—, es incluso más grande que ese contrato.
Esto no solo es beneficioso para ti, Damon, va a revolucionar las MMA tal y como las conocemos.
Damon se abrochó el cinturón de seguridad, enarcando una ceja.
—Vale, me estás matando de la intriga.
¿Qué es?
Víctor arrancó el motor y, mientras salían del aparcamiento, el suave sonido del motor llenó el silencio.
Aunque mantenía un semblante serio, Damon pudo ver algo en sus ojos que le hizo querer saber más.
—Bueno, este es el asunto —empezó Víctor, mirando brevemente a Damon—.
Lo que voy a contarte todavía es secreto, pero se anunciará oficialmente a finales de mes.
—De acuerdo —dijo Damon, recostándose en su asiento—.
Suéltalo.
La voz de Víctor bajó ligeramente.
—Van a crear un organismo rector mundial para las MMA, como la FIFA para el fútbol.
La idea es supervisar el deporte a nivel internacional, unificar las reglas y organizar algo que nunca hemos tenido antes.
Damon frunció el ceño, intrigado.
—¿Un organismo rector mundial?
¿Y qué harían exactamente?
Víctor sonrió con suficiencia.
—Oh, solo algo que va a dejar a todo el mundo boquiabierto: un torneo mundial de MMA.
Piensa en ello como la Copa Mundial, pero de lucha.
Cada país seleccionará a sus representantes, a los mejores de los mejores, y competirán en un escenario internacional.
Tras un momento, los ojos de Damon se abrieron un poco más al caer en la cuenta.
—Espera, ¿quieres decir que los países enviarían a sus mejores luchadores a competir?
¿Como por una medalla o una copa?
Eso es… una locura.
Víctor asintió, su voz ganando ímpetu.
—Exacto.
Luchadores de todos los rincones del mundo, todos representando a sus naciones.
Pesos Pesados, pesos medios, pesos mosca, lo que se te ocurra.
Cada categoría de peso tendrá su propio torneo, aunque de eso todavía no estoy seguro.
Las finales las verían millones de personas, quizá incluso miles de millones.
¿Y para luchadores como tú?
Es la oportunidad definitiva de demostrar tu valía en un escenario mundial.
Damon soltó un silbido bajo, con la mente a toda velocidad.
—Eso es… de otro nivel.
Pero ¿cómo va a funcionar?
Solo la logística ya suena a pesadilla.
Víctor se rio entre dientes, girando el volante con suavidad.
—Esa es la gracia.
Van a usar la infraestructura de MMA existente, promotoras como la UFA, TWO y otras.
Cada organización nominará luchadores basándose en las clasificaciones y el rendimiento y ayudará a los países a elegir.
El nuevo organismo rector se encargará del resto: recintos, retransmisiones y patrocinios.
Damon se pasó una mano por el pelo, negando con la cabeza con incredulidad.
—Tío, eso es enorme.
Y ¿qué significa para mí?
Víctor le lanzó una mirada de reojo, con una sonrisa pícara dibujada en los labios.
—Significa que más te vale seguir ganando, chico.
Porque si esto de verdad arranca, van a querer a los mejores.
Y si sigues como hasta ahora, serás un candidato seguro para representar a Irlanda.
Damon se recostó, dejando que la magnitud de las palabras de Víctor calara.
Un torneo mundial de MMA.
Una oportunidad de luchar no solo por sí mismo.
Mientras Damon estaba sentado en el coche, la gran idea que le había contado Víctor no dejaba de darle vueltas en la cabeza.
Un gran torneo de MMA, era mucho que asimilar.
Estaba interesado en la idea, pero no podía evitar preguntarse cómo funcionaría en la práctica.
—¿Y qué pasa con los países que no tienen luchadores fuertes?
—masculló Damon para sí—.
¿Simplemente no se clasifican?
¿O será como en otros deportes donde hay invitaciones especiales?
Víctor lo miró brevemente, oyendo su murmullo.
—¿En qué piensas?
Damon se encogió de hombros.
—Solo pensaba… que no es exactamente justo para los países que no tienen una escena de MMA sólida.
E incluso si tienen luchadores, puede que no lleguen lejos.
Víctor asintió, manteniendo la vista en la carretera.
—Cierto.
Pero así es la competición.
No se trata de justicia, se trata de habilidad.
Si un país no tiene luchadores que den la talla, no van a llegar lejos, pero así es como crece el deporte.
Damon reflexionó sobre las palabras de Víctor, apoyando la cabeza en la ventanilla mientras el coche avanzaba con su zumbido.
La idea de que hubiera diferentes categorías de peso le dio una pequeña sensación de alivio.
Al menos habría múltiples oportunidades para representar a un país.
Pero eso le trajo otro pensamiento, uno que le encogió ligeramente el estómago.
Si se trataba de representar a Irlanda, no había duda de quién sería el favorito: Collin NcGyver.
El orgullo de Irlanda.
Un luchador cuyo nombre era prácticamente sinónimo del MMA irlandés.
Damon no podía evitar respetar a Collin; el hombre era una leyenda, después de todo, y en su día fue su modelo a seguir.
Bueno, mientras pudiera competir por el país de nacimiento de su mamá, que también era el suyo, tampoco es que le importara mucho la nacionalidad y todo eso.
En cualquier caso, a Damon le pareció bien esta competición.
Era bueno para las artes marciales, ya que la mayoría de la gente rechazaba la idea de que la lucha fuera un deporte por su violencia.
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