Sistema de Potencial Infinito - Capítulo 233
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233: Únete a la Retribución 233: Únete a la Retribución Los ancianos se miraron al oír las palabras del explorador.
—¿Quién podría ser?
¿Controlar cien Bestias de Alma Naciente al mismo tiempo?
Negaron con la cabeza y guardaron silencio.
No importaba quién fuera, sino qué quería.
A medida que las Bestias Mágicas se acercaban, algunos de los que habían luchado en batallas anteriores reconocieron su forma única y el brillo oscuro que emanaba de sus cuerpos.
Sus figuras humanoides de dieciséis metros de altura se asemejaban a las de erizos rojos y negros, y sus garras, de más de un metro de largo, se arrastraban por el suelo mientras caminaban hacia el grupo.
—¡Son todos Shadogs!
—exclamó alguien horrorizado.
La Marea de Bestias anterior solo había contado con unas mil Bestias Mágicas, pero entre ellas había diez Shadogs.
Causaron estragos por todo el campo de batalla e incluso se acercaron lo suficiente a la Ciudad como para que las balistas los atacaran.
¿¡¿Y ahora alguien lideraba a más de cien?!?
¿Podría tratarse de un enemigo del nivel de la Formación del Alma?
Mientras todos se ponían nerviosos, los Shadogs se acercaron hasta la marca de un kilómetro del campo de batalla y se detuvieron.
La figura del hombre se hizo más visible en ese momento, pero los espectadores se decepcionaron al descubrir que solo podían distinguir una capa negra y nada más.
El hombre se separó de los Shadogs y voló hacia las murallas donde se encontraban los altos mandos.
Lanzaron varios Hechizos en su dirección, pero todos fueron contrarrestados por su Aura Espiritual.
—Dejen de atacar —ordenaron los altos mandos a los Cultivadores de abajo, quienes no tuvieron más remedio que obedecer.
El hombre se subió un poco la capucha para que se le viera la boca, que esbozaba una ligera sonrisa.
Junto a William, Carl apretó los puños con tanta fuerza que empezó a temblar.
No mostró nada en su rostro, pero William pudo darse cuenta de que Carl estaba furioso.
—¿Qué ocurre, Carl?
—susurró William.
—Nada.
—Ya veo…
—William no insistió.
Miró hacia arriba, donde el hombre conversaba con los altos mandos de Ciudad Luna Azul.
Se preguntó si la batalla había terminado, o si apenas había comenzado.
Su Talento de Cultivación le indicó que el hombre de la capa estaba en el Reino de Trascendencia de Tribulación, y que había superado tres Tribulaciones.
A pesar de ello, William tenía la extraña sensación de que el hombre era más poderoso de lo que su Reino sugería.
Si tuvieran que luchar contra esa persona, William sabía que ni él mismo tendría una oportunidad.
Lo mejor que podría hacer era huir.
Solo pasaron unos minutos antes de que el hombre se girara de repente, agitando la mano de forma exagerada mientras la capa ondeaba al viento.
Miró con desdén al grupo de Cultivadores que había abajo y habló.
—La difícil situación en la que se encuentran no es por mala suerte, ni tampoco son los Cielos castigándolos.
¡No, este problema tiene un origen!
—comenzó.
Los Cultivadores de abajo estaban confusos.
¿Acaso sugería que las Mareas de Bestias no eran naturales?
—Los Siete Núcleos del Desierto de Espuma fueron absorbidos y el Mundo ha movilizado su energía para regenerarlos.
Las Bestias Mágicas contra las que han estado luchando sin descanso son solo la energía residual.
Al oír las palabras del hombre, William se sorprendió.
«Yo solo absorbí uno de ellos, entonces, ¿quién consiguió los otros seis?».
—¿Quién eres y por qué deberíamos creerte?
—le gritó alguien desde abajo al hombre de la capa, con un deje de miedo en su voz.
El hombre de la capa negra reveló una sonrisa siniestra antes de crear una pequeña púa del Elemento Oscuridad y clavarla a través de la sombra del Cultivador, dejándolo inmovilizado.
Mientras el Cultivador se estremecía de terror, el hombre de la capa respondió a su pregunta.
—Soy el Maestro Negro, el líder de Retribución.
Y deben creerme, porque existo.
Los Cultivadores de abajo estaban sorprendidos y confusos a la vez.
Nunca habían oído hablar de Retribución, ni de ese «Maestro Negro».
¿Se trataba de un grupo nuevo?
Tenebris siguió hablando: —Hemos investigado a fondo las recientes Mareas de Bestias y hemos llegado a una conclusión.
La persona que absorbió los Núcleos no es otra que el Discípulo del Núcleo Externo William, de la Secta de los Cinco Elementos: ¡el Aventurero de Rango Platino y Maestro de Matrices de Nivel 9 del Salón de Matrices de Ciudad Luna Azul!
Alguien se rio.
—¿Un mero Discípulo del Núcleo Externo?
Tienes que estar de broma.
¡Si hasta yo sé que hay que estar como mínimo en el Reino del Alma Naciente para tener la habilidad de absorber el… ¡agh!
Las palabras del hombre fueron interrumpidas por una púa sombría, similar a la del otro Cultivador.
Tenebris disparó un rayo de Maná de Oscuridad a la cabeza del Cultivador, que le atravesó el cerebro y lo mató al instante.
—¿Alguien más quiere interrumpirme?
Nadie dijo ni una palabra.
—Bien.
Ahora, como decía, este muchacho ha adquirido de algún modo la habilidad de absorber los núcleos del Mundo, y tenemos que capturarlo antes de que podamos resolver el problema.
Únanse a Retribución y les garantizaremos su seguridad ante las Mareas de Bestias.
—No sean indecisos, no duden.
No se queden sentados esperando a que otro actúe.
Miren la Marea de Bestias que tuvieron que enfrentar solos, cuando hay muchos Cultivadores mucho más fuertes que ustedes que podrían destruir la Marea con facilidad.
—¿Dónde están?
¡Aquí no!
Y es porque tienen miedo de luchar, no quieren involucrarse.
Pero ustedes son diferentes.
¡Ayúdennos a capturar a William, el criminal que se atrevió a desafiar al Mundo!
Muchos sintieron que las palabras del hombre tenían sentido.
«Apenas somos Cultivadores del Núcleo Dorado, ¡y estamos luchando uno contra uno con Bestias del Núcleo Dorado!
¡Muchos de nosotros ni siquiera estamos en el Reino del Núcleo Dorado!
¿Dónde están nuestros Maestros de la Secta y los Ancianos?
¿Por qué no están aquí?».
Tras unos instantes, alguien levantó la mano con cautela, esperando no acabar muerto como el otro Cultivador.
Tenebris asintió en su dirección.
—S-Senior, ¿qué es Retribución?
Tenebris sonrió.
Esta era su parte favorita.
—¡Descendemos de los Cielos; somos los elegidos!
¡Nuestro destino es devolver el mundo a su estado original, donde el Yin y el Yang se unen y el equilibrio se restaura!
—Mientras sus Maestros de Secta y los Nobles se sacan los mocos en sus despachos, nosotros somos los que hacemos el trabajo.
Somos la razón por la que este caótico Mundo de Cultivación ha permanecido en paz durante tanto tiempo.
El Supremo Izquierdo nos traicionó, y ni siquiera él nos ayudará con las Mareas de Bestias.
Solo se preocupa por sí mismo y por su familia, no por el Mundo.
La afirmación sobre la supuesta traición del Supremo Izquierdo era una completa mentira, pero surtió el efecto deseado.
Muchos Cultivadores se plantearon seriamente unirse a Retribución para generar un cambio real en el Mundo y detener las Mareas de Bestias de una vez por todas.
Un joven rubio que sostenía un gran báculo con numerosas gemas incrustadas apareció desde un portal en la lejanía.
Era el Supremo Izquierdo, y se dirigía directo hacia Tenebris a una velocidad que William a duras penas podía seguir con la vista.
El resto de los Cultivadores no pudo ver nada, debido al método de ocultación del Supremo Izquierdo y a su gran velocidad.
Solo vieron a Tenebris girar levemente la cabeza para mirar en una dirección determinada.
Antes de que el Supremo Izquierdo pudiera alcanzar a Tenebris, la figura del hombre estalló en una nube de humo y desapareció.
Cuando el humo se disipó, Tenebris habló una última vez.
—Si quieren unirse a Retribución, tomen el portal.
Un portal masivo, de más de cien metros de alto e igual de ancho, se abrió en medio del campo de batalla.
Mientras el Supremo Izquierdo inspeccionaba el portal con un Artefacto en busca de trampas, unas cuantas docenas de Cultivadores lo cruzaron, seguidos por más de cien que rápidamente formaron una larga fila.
Entre el grupo estaba Jenny, cuyo largo cabello negro se balanceaba de un lado a otro mientras su figura se acercaba al portal.
Detrás de ella iba Briar, quien se había colado en la batalla a pesar de que su Cultivación apenas estaba en el Reino del Establecimiento de la Fundación.
A pesar de su estatus de Noble, parecía que Briar tenía ciertos reparos con la situación actual del Mundo.
Su mirada era inquebrantable mientras se acercaba cada vez más al portal, como si estuviera poseído.
William usó el Elemento Espacio y se teletransportó junto a ellos, para luego volver a teletransportarse a unos kilómetros de distancia, a una parte aleatoria del Desierto de Espuma, con uno en cada mano.
—Pero qué coj… —A Jenny se le nubló la vista durante un segundo por la teletransportación, pero no pudo averiguar quién lo había hecho.
William ya se había teletransportado una segunda vez y había regresado con Carl, quien ya había guardado a sus Bestias Mágicas.
Se sentó en el suelo y miró a las dos personas a las que no había visto en mucho tiempo.
—Tú eres el sanador Yuming, ¿no?
¿Qué problema tienes?
¿Por qué nos traes aquí de repente?
¡No te conozco de nada!
—gritó Jenny, furiosa.
Briar se sentía igual.
Aparte de reconocer su gran talento, no tenía ni idea de por qué ese tal Yuming lo había alejado de repente del portal que estaba a punto de cruzar.
—¿De verdad quieren unirse a Retribución?
—preguntó William.
—¿Eh?
¿Y eso qué tiene que ver?
—preguntó Jenny.
William cambió la voz para que sonara como la suya de antes y volvió a hablar: —Soy yo.
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