Sistema de Potencial Infinito - Capítulo 242
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- Capítulo 242 - 242 Habitaciones asignadas elaboración de un plan
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242: Habitaciones asignadas, elaboración de un plan 242: Habitaciones asignadas, elaboración de un plan —Vengan conmigo, les haré un recorrido —dijo Cynthia con sencillez, mirando solo a Jenny al hablar.
Su voz era amable, pero el áspero sonido de sus tacones al repiquetear contra el suelo mientras se alejaba sugería que no estaba de buen humor.
«Soy una Cultivadora de Alma Naciente, ¿por qué tengo que guiar a un grupo de debiluchos como si fuera una niñera?
Solo hay un Núcleo Dorado en el grupo, el resto son inútiles», refunfuñó Cynthia para sus adentros.
Jenny la seguía de cerca, pero el resto del grupo mantuvo las distancias durante el recorrido.
Aparte de Jenny, nadie más podía percibir la Cultivación de Cynthia, ya que la diferencia de nivel era abismal, pero su instinto les decía que un solo movimiento en falso y aquella dama de aspecto amable los haría pedazos.
—Hemos preparado habitaciones para todos, por si así lo desean, pero no están obligados a quedarse aquí.
Si no necesitan su habitación, avísenle a alguien para que podamos dársela a otro Seguidor —dijo Cynthia mientras caminaban por un largo pasillo con cientos de puertas a cada lado.
Cynthia abrió diez puertas, revelando interiores idénticos que tenían, cada uno, una cama grande, un par de mesitas de noche con lámparas a ambos lados y una única puerta blanca en una esquina que conducía al baño.
El espacio interior estaba ampliado, y un conjunto de Matrices en el exterior de la puerta impediría la entrada de intrusos, a la vez que protegería de ataques físicos y mágicos hasta el nivel del Reino del Alma Naciente.
Cynthia señaló una puerta cerrada con un letrero que ponía «Cynth» al final de la fila.
—Esa es mi habitación, pero no me molesten a menos que sea muy importante.
Me tomo mi Cultivación muy en serio, así que si necesitan algo, pulsen este botón UNA SOLA VEZ y digan su nombre.
Acudiré a ustedes cuando esté disponible.
Pulsó una parte de la puerta justo encima del pomo.
La madera se hundió y se oyó un ligero «¡Ding!».
Era un sonido bajo, pero para una Cultivadora de Alma Naciente sería fácil de percibir.
Cynthia había instalado el botón hacía poco, previendo ya que un subordinado molesto le daría problemas constantemente.
Cada persona eligió su habitación e impregnó una de las Matrices con una gota de su sangre para registrarla como propia.
Jenny vio aparecer su nombre en un letrero similar al de la habitación de Cynthia, con su nombre completo en lugar de una versión abreviada.
Miró hacia las otras habitaciones y observó un panorama similar: cada nombre se cortaba después de la quinta letra.
Alguien al lado de Cynthia se quejó después de impregnar las Matrices y ver su nombre aparecer en la puerta: —Oye, Cynthia, ¿por qué mi nombre está cortado?
¡Estas Matrices tienen que ser reparadas!
Cynthia ni se molestó en girarse para encarar al hombre que acababa de hablar.
—Soy su Redentora, no su amiga.
Llámenme jefa o líder de equipo.
—Fulminó con la mirada al hombre que se atrevió a llamarla por su nombre, haciendo que se encogiera de miedo.
Se giró para mirar la puerta del hombre, luego se cubrió la boca y tosió para ocultar una amplia sonrisa.
—Al Maestro Negro le molestan los nombres largos.
Prefiere mantenerlo todo corto y sencillo.
¿Cómo te llamas?
—Loserrez, Jefa —respondió el hombre, haciendo que los demás se rieran por lo bajo a su costa.
«Qué nombre tan desafortunado», pensó Jenny, intentando reprimir una sonrisa.
Escuchó con los demás cómo Cynthia explicaba las reglas generales de la organización y luego entró en su habitación para descansar tras una larga batalla.
***
Dentro de la guarida del Gremio de Ladrones, William usó un poco de Maná de Oscuridad para envolver la manija de la puerta con un zarcillo oscuro.
La entreabrió ligeramente como antes y luego arrastró a Carl consigo en las sombras mientras volvían a deslizarse fuera.
—¿Qué hacemos?
—preguntó Carl una vez que estuvieron a una distancia segura.
William había cubierto toda la zona con una capa de Maná de Sonido para que pudieran hablar con libertad y planear su siguiente movimiento.
—Tú también viste el tablón, ¿no?
—replicó William con una sonrisa.
—Sí, algunas de sus recompensas superan las cien mil Monedas de Oro, pero ¿podremos con ellos nosotros dos solos?
—preguntó Carl con un atisbo de preocupación, aunque el dinero era tentador.
Tenía fe en William, pero no estaba seguro de si podría seguirle el ritmo durante una batalla contra otros Cultivadores.
—Estaremos bien.
Yo puedo encargarme de los tipos más duros, solo necesito que distraigas a los débiles para que no me saturen.
William ya se había enfrentado a docenas de Bestias de Alma Naciente al mismo tiempo, cuando era mucho más débil que ahora.
Lidiar con unas pocas docenas de enemigos de Núcleo Dorado y un único Cultivador de Alma Naciente no era nada.
La única razón por la que quería que Carl participara en la batalla era para que adquiriese algo de experiencia práctica.
Aunque a William no le importaba ayudar a sus amigos, no podía estar siempre a su lado.
En un Mundo de Cultivación, uno necesitaba saber cómo cuidar de sí mismo.
Pensando en esto, William le preguntó otra cosa: —¿Has matado a alguien alguna vez, Carl?
Carl miró a William con miedo y confusión en los ojos.
—¿No vamos a matar a nadie, o sí?
Solo he luchado contra gente para ascender en el Tablón de Clasificación…
—No, no —negó William con la cabeza—.
Queremos capturarlos vivos.
Solo me lo preguntaba.
—Vale…
—Carl se sintió un poco aliviado, pero la mención de matar le trajo otras preocupaciones.
¿Y si no tuviera más remedio que matar a alguien?
¿Podría hacerlo?
Escuchó mientras William trazaba un plan para coordinar sus esfuerzos.
Su fuerza no era el problema, sino la capacidad de capturar a cada miembro del Gremio de Ladrones.
Eran Cultivadores, por lo que unas simples ataduras de tela no bastarían, y William estaba solo.
Aunque sus Matrices de Confinamiento podían reprimir a alguien durante un periodo prolongado, necesitaría al menos Matrices Perfectas para contener a un Cultivador de Núcleo Dorado, y estas solo durarían unos segundos dependiendo de lo avanzado que estuviera en su Reino.
Ampliar el alcance de la Formación, como hizo con un grupo de bandidos a las afueras de la Ciudad Luna Azul, tampoco funcionaría, ya que su poder se vería aún más reducido.
Una vez que el Cultivador más fuerte se liberase, el resto de la Formación se haría añicos en un instante.
«No es un buen momento para usar Nigromancia, así que tendré que usar los Elementos Hielo, Oscuridad y Tiempo», pensó William mientras utilizaba el Elemento Fuego para trazar un plan en el suelo de piedra.
Tras unos minutos, a Carl y a William se les había ocurrido un plan que parecía factible.
William devolvió el suelo a su estado original y luego entró en la sala por segunda vez al amparo de la oscuridad.
Al ser la tercera vez que la puerta se abría en quince minutos, algunos de los ladrones empezaron a sospechar y esta vez prestaron mayor atención a la puerta.
Un portal apareció en el centro de la sala y de él salió un Cultivador de Formación del Núcleo, con un Artefacto en la mano con el que empezó a medir las Matrices de la puerta.
¡Mierda, me había olvidado de los portales!
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