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Sistema Definitivo de Efectivo - Capítulo 81

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  4. Capítulo 81 - 81 Práctica de equipo 12
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81: Práctica de equipo (1/2).

81: Práctica de equipo (1/2).

—Bueno, de acuerdo entonces, supongo que también debería presentar una queja.

No quiero que me demanden por manosear a una mujer —dijo Lucas.

Acto seguido, llamó a recepción y les dijo lo horrible que era el servicio de su personal y que esperaba algo mejor.

El gerente llegó tan rápido como pudo, miró a la chica a la que ahora se llevaba el personal del hotel y se cabreó.

Apretó los dientes y miró a Lucas con aire de disculpa.

—No pasa nada, pero que no vuelva a ocurrir.

¿Y esos dos están bien?

—preguntó Lucas mientras volvía a su suite, con el gerente caminando a su lado.

Antes de entrar, Lucas había visto al gerente y le había hecho un gesto a uno de los gemelos de traje negro para que se quedaran o hicieran lo que quisieran.

—Sí, se están quedando en una de nuestras habitaciones dobles, comparten una.

Pensé que cogerían la habitación cara, pero eligieron una de precio muy equilibrado —informó el gerente a toda prisa, pues en realidad no estaba seguro de qué hacer con Lucas ahora; habían cometido un grave error.

—Pásalos a una habitación mejor, diles que lo digo yo y que vas a pagarla tú o el hotel por vuestro error —dijo Lucas.

Luego, se sentó en el comedor y cogió el pollo que había pedido.

Después de un día de entrenamiento, estaba muerto de hambre.

—Por supuesto, gracias por su generosidad —le agradeció el gerente a Lucas, y luego respiró aliviado.

—No te preocupes, ya puedes irte.

Voy a descansar —dijo Lucas, ya que el gerente se le quedaba mirando demasiado, cosa que le molestaba mucho.

—Sí, señor.

Gracias de nuevo, señor —dijo el gerente y, acto seguido, se marchó.

Lucas, después de comer, miró el reloj.

Eran las 10:30 de la noche, así que se sentó frente a la cristalera para mirar al exterior.

Le apetecía beber, pero recordó la advertencia de su entrenador y no lo hizo.

Aquello se estaba convirtiendo en una mala costumbre, al parecer.

Lucas reflexionó un momento y luego miró los coches que circulaban libremente por la ciudad y a la gente sin hogar que intentaba mimetizarse en la lujosa urbe, sin poder conseguirlo en absoluto.

«No soy un sabio, joder, podría ser el mismísimo diablo».

Después de pensar esto, se levantó y, negando con la cabeza, volvió a la cama.

Era de muy buen dormir, así que en cuanto tocó la cama, se quedó dormido.

Al día siguiente se despertó a las 5 de la mañana, se puso una bufanda para ocultar su rostro y fue al gimnasio del hotel para hacer un poco de ejercicio.

Después de hacer todo eso, volvió y desayunó en su habitación.

Había pedido expresamente beicon y pollo; quería conseguir tanta energía como fuera posible para ese día.

A las 6:50 a.

m.

oyó un suave golpe en la puerta.

Lucas ya estaba listo, así que abrió.

Ese día iba vestido todo de negro y llevaba su Rolex.

Al abrir la puerta, vio a Jay y a Roy esperándolo.

Parecían listos para la batalla y asintieron con la cabeza.

—Señor, el coche que pidió aún no ha llegado, así que hoy solo podremos usar un coche —dijo uno de los gemelos.

Lucas no estaba seguro de cuál era cuál, pero se limitó a asentir, cogió su bolso nuevo y caminó hacia el ascensor.

—Señor, permítame llevarle esto.

—Uno de los gemelos le cogió el bolso a Lucas; casi se lo quitó de la mano por sorpresa.

—Gracias —le agradeció Lucas, y bajaron al sótano.

El coche, a la luz de la mañana, se veía realmente espectacular; parecía caro.

—Señor, el coche necesita combustible.

Como mucho, podemos recorrer 10 millas —le informó el gemelo a Lucas mientras este se sentaba en su espacioso Benz.

—De acuerdo.

Después de dejarme, uno de vosotros puede llevarlo a la gasolinera.

—Lucas en realidad no iba tarde, pero lo estaría si paraban en una gasolinera.

—De acuerdo, señor.

Lucas llegó al Estadio Veteran en solo unos minutos.

Había coches dentro del estadio y todos tenían buen aspecto, pero algunos eran deportivos increíblemente caros que se veían de puta madre.

Aparcaron el coche de Lucas junto a aquellos otros, pues el encargado del aparcamiento dijo que ese era su sitio designado.

Lucas entró en el campo, donde había mucha gente corriendo de un lado para otro, y algunos de ellos llevaban bates en las manos.

—¡Lucas, por aquí!

—lo llamó Terry.

Terry era el mánager de campo de esa temporada y se alegró de ver a Lucas.

Lucas caminó hacia él con una sonrisa, ya que Terry era la única persona que conocía en todo el campo.

—Estos son nuestros jugadores.

Ve a calentar, y luego te los presentaré.

Bébete esta botella de agua entera y después corre, por favor —dijo Terry con una sonrisa y dando dos palmadas, para luego darle a Lucas una botella de agua de 500 ml.

Lucas asintió con la cabeza, se puso la camiseta que había comprado el día anterior, se bebió la botella entera y empezó a correr solo.

El equipo no era tan amigable como los Trenton Thunder; la gente iba a lo suyo.

Después de correr unos 25 minutos, Terry volvió a llamarlo.

Esta vez, lo acompañaban unas personas con trajes negros.

—Lucas, ya has terminado de calentar, ¿verdad?

Estos señores son de la MLB y están aquí para recoger una muestra de tu orina, en este maldito bote, y que se la des a ellos —dijo Terry con una sonrisa.

Ahora Lucas entendía por qué le había dado la botella de agua.

Lucas, asintiendo con la cabeza, fue al baño, que no estaba lejos, orinó en el bote, se lo entregó al tipo del traje negro y fue a lavarse las manos.

Esta vez, al volver del baño, vio a todo el equipo de pie junto a Terry, que parecía serio.

—Lucas, ven aquí.

Equipo, este es Lucas.

Para el partido de mañana, será nuestro pitcher principal.

Como ya hemos perdido esta temporada, mañana vamos a experimentar.

Si su actuación satisface a los miembros de la junta, la próxima temporada lo hará de forma permanente —dijo Terry mientras se acercaba a Lucas y le daba una palmada en el hombro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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