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Sistema del Camino Divino - Capítulo 529

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Capítulo 529: Una breve despedida: Kyle y Maya [2]

—Dejen de fingir. Por desgracia para ustedes, no soy ni ciega ni sorda —dijo Edwinna entre dientes a sus indisciplinados alumnos.

—¡Ah! ¿Cuándo has llegado? —exclamó el chico con sorpresa y la chica imitó su expresión.

—Tsk. Tienen que trabajar cada segundo del día si quieren ganar esta competición —los sermoneó Edwina con expresión seria—. O el padre de Betty les romperá las piernas.

—Yo… Yo siempre soy el primero por la cola en los estudios. ¿Cómo puede esperar que sea el número uno? —protestó Vinar.

Betty asintió enérgicamente. —Eso, eso. Estamos intentando que entre entre los diez primeros. Si papá sigue presionando a Vinar, le enseñaré sus propias notas del colegio. Nunca estuvo entre los cincuenta primeros.

Parecía una gallina clueca protegiendo a sus polluelos mientras resguardaba a Vinar a su espalda.

Varian observó la escena con expresión de sorpresa. No se lo esperaba en absoluto.

¿La Betty de antes, la arrogante, malcriada y orgullosa, había cambiado tanto?

Y este Vinar… si no recordaba mal, la pretendió con una insistencia del demonio. ¿Así que al final acabaron juntos?

«Final feliz, ¿eh?».

Como la discusión entre Edwina y Betty parecía que podía alargarse durante horas, Varian interrumpió.

—Me alegro de verlos así.

—¿Eh? —Vinar y Betty acababan de percatarse de su presencia.

—¿Nos conocen? —dijeron a la vez.

Varian rio entre dientes. —Ustedes no me conocen a mí.

Ambos arquearon las cejas, confundidos.

Edwina se apresuró a decir: —¡Es mi cole… amigo! Les he hablado de ustedes. Jajaja.

Ella fulminó con la mirada a Varian, pero él se limitó a encogerse de hombros. —Sí. Estos dos también son amigos suyos y vivirán aquí a partir de ahora.

Señaló a Kyle y a Maya.

Como si fuera una señal, Maya rodeó a Edwina con los brazos y les dijo a Vinar y Betty: —Somos muy buenas amigas desde hace cuarenta años.

—No seas modesta. Son sesenta años —dijo Kyle con expresión sincera.

«Pero si no aparentan ni veinte años». Vinar y Betty se miraron el uno al otro.

—Ejem, ejem —tosiendo ligeramente, Varian deseó abofetear a ese par de dos—. Están de broma.

—¡Jaja! —Vinar soltó una risa amistosa para relajar el ambiente.

—Sí, estamos de broma —Maya se dio cuenta de que se habían pasado de la raya y asintió.

—Sí, estamos de broma. No son solo sesenta años… ¡ay! —Kyle, el idiota, estaba a punto de decir ochenta, pero por suerte Maya le dio un pellizco para que se callara.

—Entonces, les enseñaré sus habitaciones —les dijo Edwina al trío.

Cuando terminó, Varian le preguntó por el sótano. Por el camino, también le explicó algunas cosas esenciales.

—¿Son investigadores? —Edwina estaba a la vez sorprendida y recelosa.

—Bueno, más o menos —se encogió Kyle de hombros.

Clic~

La puerta del sótano se abrió y se cerró en cuanto entraron.

—¿Y ahora qué?

—No te sorprendas demasiado —dijo Varian y, sin esperar su respuesta, chasqueó los dedos.

—¿Eh? ¡¿Ehhh?! ¡Hola a todos! Encantado de conocerlos. ¡Soy Tom! —dijo un anciano vestido de blanco que apareció frente a ellos con una expresión alegre.

—¡¿Pero qué…?! —Edwina inspiró bruscamente y miró a Varian, conmocionada.

Los objetos vivos no pueden guardarse en los anillos de almacenamiento. Entonces, ¿cómo…?

Pero, más importante aún, ¿quién era ese tipo?

Varian se volvió hacia Kyle y Maya, que parecían más sorprendidos por el estado del anciano que por su aparición.

—Para resumir, Boo y yo nos encargamos de él. Se quebró y perdió todos los recuerdos de sí mismo. ¡Pero voilà! Sus conocimientos y habilidades siguen intactos.

Mi tratamiento también se centró particularmente en su «yo», así que quizá sea por eso. En fin, denle un buen uso en sus proyectos —dijo Varian con expresión indiferente.

Kyle tragó saliva y se quedó mirando al mejor científico del mundo vivo.

—Jeje~ ¿Cómo están? Soy Tom. Seamos amigos, ¿de acuerdo? —El eminente científico rio como un niño.

—¡Sss! —Kyle se estremeció y dio un paso atrás.

Maya miró al Dr. Thomas con una expresión compleja. Este hombre había sido rival de su padre, pero también su superior.

Se volvió hacia Varian y le preguntó: —¿Estás de acuerdo con esto?

Durante las comidas y las pausas para tomar algo, ella y Varian se habían puesto al día sobre muchos asuntos. Por supuesto, Kyle también.

Varian reveló que Enigma había tenido que soportar un dolor inimaginable para suprimir el rastreador y que esa era una de las razones por las que había torturado al Dr. Thomas con tanta saña.

Así que, al dejarlo con vida… ¿de verdad no le suponía un problema?

Ante la mirada inquisitiva de Maya, Varian sonrió de forma significativa. —Pensé en matarlo, pero ¿no es la muerte una escapatoria demasiado fácil?

Independientemente de sus actos, su intelecto es incuestionable. Así que es mejor mantenerlo con vida y usar su cerebro para hacer algo útil por la sociedad.

—¿Crees que podremos «usarlo» como es debido? —dijo Maya con un tono extraño.

—Bueno, confío en ti —sonrió Varian con aire de superioridad—. Sin el CTF, no habríamos llegado a ninguna parte.

—¡Confía en mí también! —protestó Kyle.

—Qué va, colega. Enséñame algún resultado aparte de esas armaduras metálicas —Varian agitó la mano con aire aburrido.

—Solo necesitaba algo de experiencia para resolver algunos cuellos de botella. Pero ahora que tengo a Thom… a Tom, te mostraré los resultados pronto —dijo Kyle, levantando la barbilla al cielo y presumiendo como si fuera él quien resolviera los cuellos de botella en lugar de Tom.

—Avísame cuando lo tengas. El invento de Maya nos ayudó mucho. Espero algo igual de bueno de ti.

—¡Dalo por hecho!

… Edwina observó en silencio cómo el trío conversaba, ignorando casi por completo su existencia.

«Un momento, esta es mi casa. Y ellos son los invitados. Pero ¿por qué me siento yo como la invitada?».

—Ah, sí, Edwina —la llamó Varian, sobresaltándola.

—¡¿Eh?!

—Toma —Varian movió un dedo y un pequeño cubo negro apareció en la mano de ella—. ¿Qué es esto?

—El control remoto —Varian también les dio los mismos cubos negros a Maya y a Kyle.

—¿De qué? —preguntaron a la vez.

Varian sonrió y señaló al Dr. Thomas, no, a Tom, que les sonreía con inocencia.

—Si este tipo llega a recuperar la memoria, púlsenlo —dijo con una expresión tranquila.

—¿Lo dejará inconsciente? —supuso Edwina.

—Bueno, lo torturará mentalmente hasta que quede inconsciente —admitió Varian sin inmutarse.

—Tortura… ¿hasta qué punto? —preguntó ella con vacilación.

—No mucha, la verdad —se encogió Varian de hombros—. Solo experimentará en su mente la espantosa muerte de una docena de personas. Aparte de eso, estará bien.

Un escalofrío recorrió la espalda de Edwina.

—Muy bien, mantengan en secreto lo de este tipo o estarán todos jodidos —le dijo Varian a Edwina con una expresión seria.

—Uh… oh —asintió Edwina con rigidez, dándose cuenta de que podría meterse en problemas si las cosas salían mal.

—No te preocupes, no soy un desagradecido. Si alguna vez necesitas ayuda que no entre en conflicto con mis intereses, te ayudaré —dijo, mirándola a los ojos con una expresión seria.

—Y añado esto por tu propio bien. Cuanto más tiempo guardes ese favor, más valioso se volverá. Dentro de un mes, podría ayudarte mucho. Pero dentro de un año… probablemente ni tú ni yo podamos imaginar cuánto —dijo con total convicción.

Aunque no quisiera, el aire misterioso de Varian, su confianza y su fuerza creciente hicieron que Edwina creyera en sus palabras, aunque solo fuera en una pequeña parte.

—Bueno, pues, nos vemos —Varian se despidió de ellos con la mano y se marchó.

—…Estamos cansados. Descansaremos por hoy. Nos vemos —Kyle y Maya se retiraron a sus habitaciones.

Solo Edwina se quedó allí, de pie.

Entonces, se dio cuenta de que lo que había parecido una conversación normal no lo era en absoluto.

No los había dejado solo porque confiara en ella.

«Sino porque confiaba en que no les haría daño. Ha usado conmigo la táctica del palo y la zanahoria».

La zanahoria: su favor. Aunque no creyera en la fuerza de Varian, sabía que estaba relacionado con Enigma. Eso ya era un favor más que suficiente.

El palo: su amenaza. Por alguna razón, sintió que, aunque Varian confiaba en ella…, sus últimas palabras eran una sutil advertencia.

Edwina no lo sabía entonces, pero una vez más, su suposición había dado en el clavo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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