Sistema del Camino Divino - Capítulo 639
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Capítulo 639: Un Salón Misterioso [1]
Varian se vio a sí mismo flotando en un mar de oscuridad. Era un mar literal. El agua era completamente negra.
Sin ninguna preparación previa, cayó al mar con las extremidades atadas.
Luchó por flotar, pero lentamente se ahogó.
La oscuridad llenó sus oídos, nariz, boca y, finalmente…
—¡Haa!
Varian jadeó mientras el mundo se iluminaba. Sin importarle el lugar en el que se encontraba, tomó varias respiraciones cortas.
Su acelerado corazón se calmó poco a poco y Varian sintió por fin una sensación de tranquilidad.
Esperaba sentir un dolor agudo en cada centímetro de su maltrecho cuerpo, pero para su sorpresa, nunca se había sentido mejor.
—¿V-Vástago? —sonó una voz sorprendida, alarmando a Varian.
—¿Eh? —Varian se puso de pie en un instante y miró a su alrededor.
Tras rodar escaleras abajo, llegó a lo que el Sistema denominó una sala subterránea.
Si la prisión se consideraba el primer piso subterráneo, entonces este era el segundo. Es de sentido común que las cosas del segundo piso son más preciosas o peligrosas que las del primero.
Por eso buscó con cautela el origen de aquella voz.
Pero lo que encontró fue un gran salón sostenido por hermosos pilares, un reluciente suelo de mármol que reflejaba el techo rojo lleno de murales.
Situados equidistantemente unos de otros había tres altares.
A la izquierda había un altar de un negro profundo con la huella de una palma. Desprendía una sensación tanto de protección como de restricción.
Aunque su tamaño no superaba el de un pie, la palma parecía lo bastante grande como para cubrir todo el cielo.
A la derecha había un altar blanco con el grabado de un solo ojo. En el altar estaba inscrito el sistema solar, de cuando solo había un sol.
Ese ojo… se erguía por encima de los planetas e incluso del sol. Era como si lo supervisara todo y a todos.
Estos dos altares eran majestuosos e imponentes. Con una sola mirada, Varian pudo deducir que estaban hechos de materiales de grado celestial.
Pero sus ojos estaban clavados en el altar central.
El altar era una mezcla perfecta de blanco y negro.
Varian tragó su saliva seca al percatarse de la huella en el altar.
…Un dragón.
Un dragón que le resultaba demasiado familiar.
Varian cerró los ojos y se concentró en su muñeca izquierda.
Sintió un picor en su interior antes de que un brazalete dorado apareciera en su muñeca.
Era el brazalete de dragón transmitido como su reliquia familiar. Una reliquia que su bisabuela «recogió» accidentalmente de los escombros.
Por supuesto, en realidad lo «robó». Pero la historia de la familia Konstant «corrigió» los registros a «recogerlo».
¡Tap! ¡Tap! ¡Tap!
Los silenciosos pasos de Varian resonaron en el salón vacío. Con cada paso que daba hacia el altar, más pesado sentía su cuerpo.
Estaba bajo presión.
Presión en cada fibra de su ser.
La presión provenía del brazalete en lugar del altar.
[Anfitrión]. El suspiro del Sistema sonó en su mente.
Varian frunció el ceño, pero siguió caminando. Sudaba a mares, pero eso no lo detuvo.
Necesitaba recuperarse.
—El brazalete es donde el Sistema está sellado. El altar es como el centro de mando del sello.
—El Sistema manipuló el brazalete. Así que, cuando estamos fuera de las ruinas e incluso dentro de la mayor parte de ellas, el altar no puede conectarse con el brazalete y hacer de las suyas.
Varian asintió levemente antes de levantar un pie a la fuerza. La sensación era similar a llevar un peso de 20 kg atado a los pies.
Pero ya casi había llegado.
—El Salón del Trono del Príncipe es una de las áreas más importantes. La influencia del altar en esa zona es demasiado alta. Así que, cuando entraste en la sala del trono, el altar empezó a actuar. Cuando aterrizaste en la arena, finalmente aprovechó la oportunidad y selló el sistema, o al menos la mayor parte.
¡Tap!
Varian se paró frente al altar y respiró rápidamente para calmar su cuerpo. Estaba empapado en sudor y podrían haberlo confundido con alguien que se hubiera zambullido en un río.
«Basta de eso. Dime cómo detengo esta cosa», dijo Varian en un tono brusco.
—[…] No puedes detenerlo por completo. Al menos no ahora. Pero puedes reducir su alcance. Sin embargo, es demasiado difícil, ya que necesita… —
Las palabras del Sistema fueron interrumpidas por una voz agradable.
—V-Vástago~
El cuerpo de Varian se tensó ante la inesperada voz. No, ya había oído esa voz.
…Antes de desmayarse por el agotamiento con heridas terribles.
Mientras Varian contenía la respiración por el miedo, la dueña de la voz apareció ante sus ojos.
Al verla, los ojos de Varian se abrieron de par en par y se quedó boquiabierto. —¡T-Tú!
—Jeje. ¿Soy demasiado adorable? ¿A que sí? ¿A que sí?~ —el par de alas doradas aletearon mientras daban vueltas a su alrededor.
—…¿Qué coño eres? —soltó Varian.
—¡Soy la sucesora! ¡Sucesora de la Voluntad del Cielo! —las alas aletearon rápidamente, y su tono estaba lleno de orgullo.
Los ojos de Varian se iluminaron ante las palabras «Voluntad del Cielo». Frotándose las manos, intentó ocultar su sonrisa codiciosa tanto como fue posible.
Pero al final, no pudo reprimir la estúpida sonrisa en su rostro. —T-Tú, ¿puedes aniquilar a los abisales?
—…
Las alas se detuvieron de repente, pero extrañamente, lograron mantenerse a flote.
—…¿Te estoy subestimando demasiado? —Varian puso una expresión «comprensiva» y sonrió aún más.
—Entonces, un chasquido sería suficiente para ti, ¿verdad? Haz que se desvanezcan con un chasquido. Oh, espera, no puedes chasquear, ¡así que haz que se desvanezcan con un aleteo! ¡Adelante! —Varian miró con seriedad al par de alas doradas.
—…
Las alas se dieron la vuelta como para darle la espalda a Varian y se inclinaron.
—Buuu~ Buaaa~
Luego se puso a llorar.
—E-Espera, ¿qué? —Varian entró en pánico.
La voz de las alas era joven. Así que la trató como a una niña. Ahora se sentía como un tío malo que había hecho llorar a una niña.
—P-Para, no he dicho nada, ¿vale? —Varian se acercó a las alas y las palmeó suavemente.
Las alas caídas se irguieron como si disfrutaran de su contacto y la voz infantil sonó.
—Yo… yo solo soy una sucesora. Se supone que mi progenitora, la Voluntad del Cielo, debe entrenarme y cederme su puesto. Pero ya no me habla —se quejó el par de alas doradas.
—…¿Así que no puedes hacer nada ahora? ¿Como proteger a alguien en las ruinas o matar a alguien? —preguntó Varian mientras sus labios se crispaban.
La respuesta llegó de inmediato.
—¡Sí!
«Espera, ¿por qué lo dices con tanto orgullo?»
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