Sistema del Mejor Streamer - Capítulo 11
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- Capítulo 11 - 11 Capítulo 11 – ¡Mi hacha anhela sangre!
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11: Capítulo 11 – ¡Mi hacha anhela sangre!
[3] 11: Capítulo 11 – ¡Mi hacha anhela sangre!
[3] Max aterrizó junto al cuerpo del enorme bárbaro.
Agarró con fuerza las dos hachas del cadáver y se enfrentó al bárbaro que se acercaba con una sonrisa valiente.
No había por qué tener miedo en un juego.
—¡Mis hachas ansían sangre!
Corrió hacia el ejército de bárbaros que se aproximaba, incluso más rápido que antes.
Dadas las condiciones de la sala, había muchos obstáculos que les dificultaban el paso.
Aquello creaba una barricada perfecta que podía usar para luchar contra ellos uno por uno.
—¡Mátenlo!
—¡Asesínenlo!
—¡Háganlo picadillo!
Rugieron de ira mientras Max se acercaba a ellos.
Tras adoptar una postura más baja, Max despachó primero a los dos bárbaros que tenía delante.
Sus hachas los partieron por la mitad con facilidad.
La calidad de las nuevas hachas que había conseguido era mejor que la de las anteriores.
—¡Genial!
—sonrió.
Parecía obvio que iba a perder.
Pero las expectativas de todos dieron un vuelco cuando Max esquivó con facilidad el ataque inminente.
Saltó, blandiendo su hacha.
Otro bárbaro murió por ello, y usó el cadáver para impulsarse hacia un lado.
—Es como estar viendo una película.
—¡Los movimientos de este tipo son una locura!
—Y que conste que es un novato…
Aunque no lo parezca, ¡es un novato que ha empezado a jugar a Viaje del Caballero hoy mismo!
Max no se detuvo ahí.
Usando la pared como si fuera el suelo, se abalanzó sobre otro bárbaro y lo decapitó.
Su movimiento era fluido, como el agua, y sus pies se movían tan rápido que parecían un borrón.
Ningún ataque lo alcanzó, pues se movía con más agilidad que un mono.
Un solo mandoble era suficiente para acabar con cada bárbaro.
Sus cuerpos grandes y corpulentos no podían moverse tan rápido como el de Max, que era esbelto pero flexible.
Por no mencionar que no estaban realmente entrenados ni habían luchado jamás en un terreno cubierto de fuego y contra una persona que podía hacer una carrera en pared.
—Deja de moverte como un mon…
¡Fiu!
A Max le pareció oír algo que no le gustó, así que, instintivamente, lanzó un hacha en dirección al bárbaro y lo decapitó.
Solo quedaban cuatro bárbaros, y se dieron cuenta de que estaban luchando contra un monstruo con piel de hombre.
—¡Atáquenlo todos a la vez!
—ordenó uno de ellos, y los demás lo secundaron.
Esta vez, usaron una táctica y se acercaron desde distintas direcciones en lugar de abalanzarse sobre él como antes.
—Para ser bárbaros, ¡es sorprendente que usen una táctica así!
—¡Solo tienen de bárbaros el nombre!
—Creo que solo imitan a los caballeros.
—¡Mejor explícanos cómo puedes correr por la pared!
—¡Sí, la carrera en pared es trampa!
Al leer las reacciones de los espectadores, Max no pudo evitar reír.
—Jajaja.
¿Es que no han oído esta frase?
¡En el amor y en la guerra todo se vale!
Aferró con fuerza el hacha en su mano derecha mientras se agarraba a una soga colgante con la izquierda.
Usándola, saltó por los aires justo cuando los bárbaros blandían sus armas.
¡Clang!
¡Zas!
—¡Aaargh!
—¡¡Mis manos!!
Los bárbaros, que nunca antes habían colaborado, se golpearon entre sí, dejándose profundas heridas los unos a los otros.
Lo único que Max tenía que hacer era rematarlos.
Dejó que la gravedad tirara de él hacia abajo e hizo girar su cuerpo con el brazo extendido, blandiendo el hacha.
—¡Mandoble giratorio de tres sesenta!
—exclamó en broma mientras decapitaba a los cuatro bárbaros que quedaban de una sola vez.
¡Pum, pum!
Sus cuerpos cayeron uno por uno mientras Max aterrizaba.
—¡Menudo fantasma!
—¡Mandoble giratorio de tres sesenta!
¡Este tío va de sobrado!
—¡Brisa!
¡Tutorial!
¡Queremos un tutorial!
—¡Maldito cabrón!
¡No solo la carrera en pared, sino también el tres sesenta!
—¡Admin!
¡Es este tío!
¡Está haciendo trampas!
Max sonrió ante las reacciones de los espectadores.
—Eh, eh, que no estoy haciendo trampas —se defendió—.
Por cierto, ¿dónde está mi otra hacha?
¿Alguien la ha visto?
Miró alrededor de la sala llena de fuego.
Era difícil ver porque se había acumulado demasiado humo.
—Está ahí, cerca del cuerpo del tío más grande.
—¡A tu derecha!
Por suerte, los espectadores podían verla desde la cámara y recordaban dónde la había lanzado.
Mirando en la dirección que le indicaron, por fin encontró lo que buscaba y la recogió.
—Ahí estás, mi segunda hacha —comentó—.
Ahora tengo que salir de este lugar.
Para estas horas, los bárbaros que quedaban deben de haber muerto por el humo o huido.
—Sí, claro.
—¿Así que no vas a intentar buscarlos?
—Habló como un auténtico caballero.
¡Aunque no es que sepa cómo habla un auténtico caballero, jajaja!
—No es necesario buscarlos.
Que las ratas mueran en esta cueva Ratcor Ner.
Max se echó un hacha al hombro y se aseguró la otra en la cintura.
Después, desanduvo el camino hacia la salida.
Había oído un fuerte golpeteo en la puerta de madera a sus espaldas, pero decidió ignorarlo y dejar que ardiera.
Al fin y al cabo, la otra salida que había esperado no existía.
Todo el que quisiera salir debía seguir el mismo camino que él.
Además…
[¡Último Tutorial!]
[¡Localiza al ejército bárbaro al oeste de Ciudad Ratsack!
Se esconden por las montañas Ratcor Ner.]
[Progreso: 12/12 Bárbaros encontrados]
La misión estaba terminada.
Al parecer, encontrar un cadáver y oír la voz del bárbaro encerrado también contaba como haberlos encontrado.
—¡Lo conseguimos!
—dijo Max con una gran sonrisa al salir de la cueva, alzando el puño hacia la cámara que flotaba—.
Estuvo fácil.
—Qué manera más absurda de terminarla.
—Los cadáveres son bárbaros.
¡Un hallazgo es un hallazgo!
—No ha hecho nada malo.
—¡Sangre!
¡Estoy satisfecho!
—Esas hachas nuevas…
qué miedo.
—¡Mejor enséñanos a hacer la carrera en pared!
Aparecieron nuevas reacciones, una tras otra.
La mayoría preguntaba cómo podía hacer una carrera en pared y comentaban lo bien que luchaba.
A Max le gustaron las reacciones y la ausencia de la palabra «sangre» en el chat.
Leer el chat era divertido, pero algo captó la atención de Max cuando planeaba volver al cuartel de los caballeros.
Fue la notificación de la transmisión que indicaba que había terminado la misión y que podía recoger la recompensa.
Reclamó la recompensa haciendo clic en el botón flotante, y apareció la notificación de la transmisión.
[¡Misión completada!]
[¡Se han donado 5000 diamantes!]
—¡Oh!
¡Gracias por los 5000 diamantes!
De verdad que lo agradezco.
—El tono de Max rebosaba felicidad, pues la misión de la transmisión se había completado.
—Míralo al tío este.
—Se alegra más por recibir dinero que por completar la misión sin un rasguño…
—Me da rabia que se alegre más por esto…
¡Pero es que es tan bueno!
[¡Maddening ha donado 300 diamantes!]
[¡Brisa!
¿¡Cómo hiciste la carrera en pared!?
¡Cuéntanos!]
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