Sistema del Mejor Streamer - Capítulo 120
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- Capítulo 120 - 120 Capítulo 120 – Encontrar un buen apartamento
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120: Capítulo 120 – Encontrar un buen apartamento 120: Capítulo 120 – Encontrar un buen apartamento Max y Nina caminaban lado a lado por la acera en el centro de Ciudad Lima.
Se alzaban muchos edificios de gran altura, y los aerocoches circulaban por la calle principal.
La chica ahora vestía ropa de color beis con un cárdigan de punto por encima, complementado con una falda a cuadros que le llegaba a las rodillas.
Llevaba una boina blanca en la cabeza, lo que la hacía parecer más adorable que guapa.
Tenía la cara ligeramente sonrojada y gritó para sus adentros.
«¡¿Por qué me estoy esmerando tanto con la ropa?!»
Últimamente, Nina sentía que ya no se entendía a sí misma.
Miró de reojo a Max, que observaba a su alrededor con curiosidad, y negó con la cabeza.
«Sí, ya sé lo que pasa.
Pero ¿por qué…
no parece que me salga nada bien como de costumbre?»
—Nina, ¿te encuentras mal?
—preguntó Max preocupado al ver la cara sonrojada de Nina—.
No hace falta que vengas si no te sientes bien.
Podemos hacerlo otro día.
Al oír eso, Nina fue capaz de calmarse inesperadamente.
Sonrió con timidez y se rascó la mejilla.
—Je, je, estoy bien.
Es que es raro que caminemos juntos así.
Simplemente me da vergüenza toda la atención que estamos atrayendo.
—Ah —asintió él ligeramente.
En efecto, destacaban en esta ciudad.
Algunas personas parecían reconocerlo.
Probablemente habían visto sus clips o videos sobre él.
El poseedor del récord mundial de la Prueba de Sincronización estaba destinado a atraer algo de atención, incluso de alguien que no fuera uno de sus espectadores, sobre todo porque también apareció una vez en las noticias de la mañana.
Pero las miradas eran demasiadas incluso para eso.
Agradecía el hecho de que no se le acercaran sin más.
—Culpa mía.
¿Te incomoda?
Debería haberme puesto una máscara —dijo él.
—N-no, no pasa nada.
Me acostumbraré pronto.
Al mirarla, supo que Nina mentía.
No era tan obtuso como para no notar que algo raro le pasaba a ella, la persona que, según sus recuerdos, conocía desde hacía más tiempo en este mundo.
Simplemente fingió no darse cuenta para que no se sintiera tan avergonzada.
«Bueno, esto es incómodo», pensó, rascándose la nuca.
«Dije en mi transmisión que quería una novia.
Quizá eso es lo que la ha hecho actuar así.
Aunque preferiría que actuara con normalidad».
Los siguientes minutos de caminata estuvieron llenos de silencio.
Nadie dijo nada hasta que se detuvieron en el cruce y Nina se fijó en un tablón de anuncios que reproducía un video.
—¡Mira, Max!
Ese eres tú, ¿verdad?
El video, titulado «¡Nuevo récord mundial en la Prueba de Sincronización!», mostraba la figura de Max mientras esquivaba láseres hábilmente.
Ya estaba editado para que se viera más genial.
Incluso había un efecto de sonido al esquivar que incitaba la emoción en quienes lo veían.
Después de ver eso, comprendió de dónde venían esas miradas.
Esa era la razón.
—Ja, ja… Biozona de verdad que se esmera en promocionar su juego —rio—.
Como sea, sigamos avanzando, o no terminaremos lo que tenemos que hacer hasta la noche.
Seguro que no queremos hacer esperar a tu tío.
—Cierto.
Y el señor Famoso de por aquí tiene que trabajar por la noche —le sonrió ella, riendo de forma juguetona.
El semáforo se había puesto en verde y la gente empezó a cruzar la calle.
Su destino estaba justo al otro lado de la calle, en un edificio con el letrero holográfico «Bienes Raíces de Sam» en el segundo piso.
Era un edificio de usos múltiples, lo que significaba que muchas personas lo usaban para diferentes oficinas en cada planta.
—Con permiso —saludó Nina a la persona que estaba dentro después de que la puerta se abriera automáticamente al acercarse—.
Tío Sam, ¿estás ahí?
Al entrar en la oficina del segundo piso, vieron a un hombre de mediana edad con traje sentado detrás de un escritorio de madera.
Tenía una barriga redonda, pero su aspecto era pulcro, sin joyas excesivas.
Al ver a los dos jóvenes entrar en su oficina, el hombre se levantó y abrió los brazos de par en par, mientras sus labios se curvaban en una amplia sonrisa.
—¡Oh, sobrina mía!
¡Cuánto tiempo sin verte!
Vengan, siéntense, siéntense.
Me lo ha dicho tu padre.
El chico de ahí necesita un apartamento nuevo, ¿eh?
—se giró hacia Max y lo observó.
Los ojos del hombre de mediana edad, Sam, se entrecerraron como los de un águila.
Después de un rato, asintió con aprobación y murmuró: —Nada mal.
Max sintió como si un depredador lo estuviera observando.
Probablemente era solo una sensación suya, pero no se atrevió a hablar primero sin esperar a Nina.
Solo se sentaron en las sillas frente al escritorio, tal como Sam les había dicho.
Una parte del escritorio se abrió ante un gesto del hombre de mediana edad y aparecieron dos tazas de té caliente.
—Tomen algo.
Deben de estar cansados de caminar hasta aquí —dijo él.
Max asintió y cogió el té.
—Gracias por su hospitalidad.
—Gracias.
—Nina sostuvo la taza con ambas manos y tomó un sorbo de té.
Después, sonrió y continuó—: Max está buscando un apartamento nuevo.
¿Puedes ayudarlo, tío?
—preguntó, levantando la barbilla de forma adorable con los ojos bien abiertos.
La expresión de Sam se derritió.
Era como cualquier otro tío que adoraba a su sobrina.
—Ya veo, ya veo —dijo, girándose hacia Max—.
¿De cuánto es tu presupuesto, muchacho?
Y dime si tienes algún requisito para el lugar.
—Prefiero un lugar cerca de donde vivía antes, por el 6º bloque.
Mi único requisito es que la habitación tenga cocina privada, un cuarto de baño con ducha y espacio para hacer algo de ejercicio.
Además, si el apartamento tiene seguridad, sería genial.
Mi presupuesto es de unos 3000 $ al mes.
«Eso es lo más importante», añadió Max en su mente.
No era necesario especificar que necesitaba espacio para una cápsula de RV.
Todos los apartamentos en las Naciones Unidas ya estaban diseñados para tener al menos una cápsula de RV en la habitación, ya que era el requisito básico que toda la gente tenía.
—Ja, ja, ja, todas las propiedades que tenemos siempre han tenido al menos dos guardias de seguridad —rio Sam divertido.
Proyectó una pantalla de holograma desde su reloj inteligente y se desplazó por ella para buscar apartamentos que coincidieran con los requisitos de Max.
—Con 3000 $ al mes, en realidad hay algunas opciones disponibles en Ciudad Lima.
Sin embargo, como pediste específicamente uno cerca del 6º bloque, solo dos opciones cumplen tus requisitos.
Con un movimiento del dedo de Sam, la pantalla se dividió en dos y se dirigió hacia Max.
Le mostraba los detalles del apartamento.
Ambos parecían bonitos y seguían estando cerca de su apartamento actual.
Cuando leyó la dirección, Max se dio cuenta de algo.
«Uno de ellos está cerca de ese parque», pensó, mientras una sonrisa se formaba en su rostro.
El primer apartamento estaba cerca del parque con esos bonitos pilares que planeaba escalar.
El alquiler mensual era de 2950 $ al mes, cerca del presupuesto que le había dicho.
La estancia era espaciosa y tenía todo lo que necesitaba.
Incluso tenía dos dormitorios.
El segundo apartamento era un poco más pequeño, con un alquiler de 2400 $ al mes.
Estaba situado en el 7º bloque, cerca del restaurante de Nina.
Al igual que el primero, también tenía una bonita estancia.
La diferencia era que solo tenía un dormitorio.
Ambos ya tenían un descuento, pero Max no lo sabía.
—Siéntete libre de guardar los datos que hay dentro.
Puedes hacer un recorrido por el apartamento desde tu cápsula de RV.
Y si ya has decidido cuál eliges, no dudes en volver a contactarme —dijo Sam—.
Por supuesto, si la elección no es de tu agrado, podemos buscar otros apartamentos.
—Gracias.
Lo contactaré pronto.
—Tómate tu tiempo —respondió Sam con una sonrisa de negocios.
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