Sistema Papá Pervertido - Capítulo 64
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64: SPP – Capítulo 64 – Una mascota no necesita ropa 64: SPP – Capítulo 64 – Una mascota no necesita ropa —- ¡Estoy de vuelta!
¡Este ha sido el peor viaje de la historia!
Ruedas pinchadas, vuelo perdido, retrasos…
¡Lo que se te ocurra, y jodidamente pasó!
—-
Aún detrás de ella y sujetándole sus pequeñas tetas, llevo mis manos al cuello de su camisa blanca del uniforme y ejerzo fuerza, haciendo que los botones empiecen a saltar uno por uno.
Hester sigue gritando y suplicándome, además de agitarse, pero la ignoro por completo y sigo abriendo a jirones las dos mitades de la camisa hasta que finalmente el último botón desaparece, y todo lo que se interpone entre sus tetas y yo es un sujetador de encaje blanco.
[Miedo de Hester: 40 (+3)]
[Miedo de Hester: 43 (+3)]
La agarro de la cabeza por el pelo y la obligo a inclinarla hacia atrás para poder mirarla a los ojos.
Sonrío al ver sus lágrimas derramándose por sus mejillas y, por impulso, adelanto mi cabeza y lamo las dos líneas saladas de su cara.
[Miedo de Hester: 46 (+3)]
Mientras tanto, mi mano libre le acaricia lentamente el abdomen, haciendo que gimotee.
[Excitación de Hester: 3 (+3)]
Como sospechaba, la pequeña perra nunca ha sido tocada por un hombre y se excita con mi mano errante.
Bien.
Muevo mi mano lentamente hacia arriba y la rozo sobre su sujetador, haciendo que se estremezca, y luego la bajo de nuevo a su abdomen.
[Miedo de Hester: 49 (+3)]
[Excitación de Hester: 6 (+3)]
[Excitación de Hester: 9 (+3)]
—Tus tetitas son tan pequeñas… Qué suerte la mía, me encantan las tetitas pequeñas… y tu piel es tan suave…
—P-por favor… deja… déjame ir… snif…
—Venga, venga, tu papi todavía no ha llegado, aún tenemos tiempo para jugar juntos…
Mientras sigo sujetando firmemente su cabeza, mi otra mano va a su cintura y desabotona hábilmente su falda, haciendo que caiga a sus pies y revelando la parte inferior de su cuerpo cubierta por pantimedias.
Hester llora y suplica, pero por supuesto, la ignoro.
[Miedo de Hester: 52 (+3)]
[Excitación de Hester: 9 (+3)]
Deslizo la mano por la parte exterior de su muslo, disfrutando de la suavidad de la licra, y luego la muevo hacia atrás para acariciar su pequeña y redonda nalga.
[Miedo de Hester: 55 (+3)]
[Excitación de Hester: 12 (+3)]
[Excitación de Hester: 15 (+3)]
Hester chilla y sus llantos y sollozos suben un nivel de intensidad.
Le aprieto el culo felizmente y le susurro al oído.
—¡Oh, sí!
Me encanta tu voz llorosa, ¡llora más!
Me pregunto, ¿así es como lloran tus compañeros de clase cuando los acosas?
—P-por favor… p-para…
[Miedo de Hester: 58 (+3)]
[Excitación de Hester: 15 (+3)]
Le aprieto el culo con más fuerza, haciendo que dé un gañido de dolor.
[Miedo de Hester: 61 (+3)]
[Excitación de Hester: 18 (+3)]
—¡Te he hecho una pregunta, pequeña puta estirada!
¿Así es como lloran tus compañeros cuando los acosas?
—¡N-no!
¡Y-yo n-nunca he a-acosado a nadie!
Snif…
Le doy una fuerte palmada en el culo y Hester grita.
[Miedo de Hester: 64 (+3)]
[Excitación de Hester: 21 (+3)]
—¡Pura mierda!
¿Y qué me dices de la última, Helena, que está recibiendo bastonazos todos los días porque le pediste a tu papi que le diera una lección?
[Miedo de Hester: 67 (+3)]
Hester se queda desconcertada por mis palabras.
No esperaba que yo supiera eso.
—N-no… es mentira… Helena es una mentirosa…
Le suelto una sarta de nombres y castigos, cortesía de mis videos ocultos, y veo cómo su cara se pone pálida como un fantasma.
[Miedo de Hester: 70 (+3)]
—Yo… yo…
La pequeña perra no encuentra palabras para refutarme, así que me río en su cara.
—¿Qué?
¿Creías que nadie lo sabía?
¡Lo sé todo sobre ti!
Llevo mucho tiempo observándote, esperando el día en que tu pequeño y estirado cuerpo cayera en mis manos…
[Miedo de Hester: 73 (+3)]
[Excitación de Hester: 24 (+3)]
—Ahora, necesito un café.
Así que sé una buena puta y espérame aquí, y cuando vuelva, ¡te daré una buena azotaina!
[Miedo de Hester: 76 (+3)]
[Excitación de Hester: 27 (+3)]
[Excitación de Hester: 30 (+3)]
Salgo del cuarto de juegos, pero esta vez dejo la luz encendida a propósito para que pueda examinar mis herramientas.
Voy a la cocina y me preparo un café, luego me dirijo a mi guarida y cambio las cámaras para que me muestren al pequeño ratón atrapado en mi trampa.
[Miedo de Hester: 79 (+3)]
[Excitación de Hester: 33 (+3)]
[Excitación de Hester: 36 (+3)]
Observo con interés mientras sorbo mi bebida cómo Hester gira la cabeza a izquierda y derecha para inspeccionar el equipamiento de la sala.
Lo curioso es que su excitación aumenta más rápido que su miedo.
Supongo que, en el fondo, la pequeña perra desagradecida desea ser disciplinada, o tal vez dominada… ¡es bueno saberlo!
[Excitación de Hester: 39 (+3)]
[Excitación de Hester: 43 (+4)]
Me doy cuenta de que su lujuria aumenta más rápido cuando mira la picota.
Mmm, podría usarla para su azotaina.
Pero primero, un poco de humillación; arrancarle el resto de la ropa debería bastar.
Quizá también un par de comentarios crueles sobre su cuerpo…
Vuelvo al cuarto de juegos para ver a mi pequeña futura esclava de polla.
En cuanto entro, su mirada se clava en mí y gimotea.
[Miedo de Hester: 82 (+3)]
[Excitación de Hester: 46 (+3)]
[Excitación de Hester: 49 (+3)]
Me pongo delante de ella y le levanto la barbilla con el dedo para obligarla a mirarme a los ojos.
Asustada, desvía la mirada, pero las alertas del sistema delatan sus pensamientos.
[Miedo de Hester: 85 (+3)]
[Excitación de Hester: 49 (+3)]
—Ahora, mi pequeña mascota, ¿dónde estábamos?
Ah, sí, ¡la azotaina!
Pero primero, debemos quitarte el resto de la ropa…
—Por favor… no…
Le agarro el sujetador por el centro y de un tirón se lo arranco, dejando al descubierto sus pequeñas y respingonas tetas.
Hester llora y suplica, pero la ignoro una vez más.
Paso las manos por su pecho, disfrutando, y luego le pellizco ligeramente un pezón.
[Miedo de Hester: 89 (+3)]
[Excitación de Hester: 53 (+4)]
[Excitación de Hester: 57 (+4)]
[Excitación de Hester: 61 (+4)]
—¡Vaya, mira eso!
¡Tus pezones están erectos!
Eres tan puta que te excitas hasta cuando están abusando de ti…
—N-no…
La agarro de la barbilla y le levanto la cabeza bruscamente.
—No recuerdo haberte preguntado, mascota.
Será mejor que no me hagas enfadar, o no te gustarán las consecuencias.
Aprenderás que me gustan mis mascotas obedientes, así que cuanto más me hagas enfadar, más dura será la lección…
Por favor, apóyame en
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