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Sistema Papá Pervertido - Capítulo 86

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86: SPP – Capítulo 86 – Jodida hermandad 86: SPP – Capítulo 86 – Jodida hermandad Le hago un gesto a Hope para que se ponga a mi lado y, cuando lo hace, le doy un beso largo y cariñoso.

En realidad, estoy ganando tiempo para que Hester se acostumbre a mi tamaño, pero no lo digo en voz alta para evitar que mi pequeña traviesa se ponga celosa.

Tras un minuto de besos, no puedo demorarlo más.

Acumulo fuerza en mis caderas y embisto hacia adelante con firmeza, logrando que mi verga penetre el culo de Hester hasta la mitad, aunque con mucha dificultad.

¡Qué apretado!

—¡¡Aaah!!

¡¡¡Señor!!!

¡¡Duele!!

¡¡Nooo!

Ignoro sus sollozos y muevo las caderas hacia atrás para que mi verga se deslice casi por completo fuera de su ano, para luego volver a empujar hacia adelante, empalándola una vez más en mi palpitante vara.

Repito el movimiento una y otra vez a baja velocidad, saboreando la sensación de las suaves paredes de su colon contra mi grosor y, debo admitir, disfrutando de la expresión de dolor y desesperación en el rostro de mi mascota.

A mi lado, Hope tiene los ojos clavados en mi devastadora verga y se masturba frenéticamente.

—Eso es, mascota, mi verga está a medio camino.

La otra mitad, sin embargo, ¡dolerá mucho más!

¿Estás lista?

Llorando, Hester abre los ojos y me mira.

—S-señor… si esto es lo que necesito hacer para ser suya… entonces adelante… duele… ¡pero quiero ser suya!

Sus firmes palabras, pronunciadas en plena agonía, dibujan una sonrisa en mis labios.

—¡Buena mascota!

…¡Y le clavo la verga hasta el fondo!

Sus gritos suben una octava y alcanzan un nivel chillón, mientras el dolor insoportable de ver su culo desgarrado por mi verga casi la hace desmayarse.

—¡¡¡¡HIIIIIIIII!!!!!!

Habiendo logrado por fin tocar fondo en sus entrañas, empiezo a follarle el culo con fuerza, y cada embestida la hace chillar.

Miro hacia nuestro punto de conexión y veo rastros rojos en el cuerpo de mi verga.

Está sangrando en alguna parte de su interior, así que decido que sea rápido.

Subo la velocidad de mi follómetro, haciendo que rebote sobre el colchón por la fuerza de mis embestidas; entonces, finalmente, me hundo tan profundo como puedo dentro de ella ¡y descargo un camión entero de semen justo en su culo!

Hester ya no chilla, ahora está en un estado de semiinconsciencia mientras retiro lentamente mi verga de su pobre y recién violado ano.

Poco a poco, mi esperma, mezclado con finos hilos de sangre, comienza a filtrarse por su abierta puerta trasera y a acumularse en las sábanas.

Jadeando, me vuelvo para mirar a Hope, que ha creado su propio charco entre las piernas tras un número excesivo de orgasmos.

—Bueno, ¿cariño?

¿Estás contenta ahora?

—¡Sí, Papi!

¡Ha sido muy excitante!

Le doy una fuerte nalgada en el culo, haciendo que suelte un chillido y que se le llenen los ojos de lágrimas.

—¿Papi?

—No tienes ni la más remota idea de la cantidad de dolor que Hester ha sufrido para ganarse tu perdón, ¿y tu comentario es «ha sido muy excitante»?

¿No tienes vergüenza?

Hope baja la cabeza, y las lágrimas caen lentamente sobre sus muslos.

—Accedí a tu petición de castigarla porque quería que pudieras pasar página y asegurarme de que no hubiera rencores entre vosotras a partir de ahora.

Demonios, incluso admito que disfruté mucho haciéndole daño.

¡Pero jamás menospreciaría la fuerza de voluntad que demostró al seguir adelante a pesar del dolor!

Crees que exagero, pero después de que te folle el culo mañana, quiero que lo pienses bien: ¿serías capaz de hacer lo mismo que ella?

Sollozando, Hope responde con un murmullo.

—Lo siento, Papi…
Respiro hondo para calmarme y luego le doy una palmadita en la cabeza.

—Déjalo estar.

El asunto está zanjado.

A partir de hoy, Hester es mi mascota y tu hermana.

Espero que os llevéis bien la una con la otra…
—¡Sí, Papi!

¡Lo prometo!

—Bien, ahora, ve al baño y llena la bañera mientras le quito las ataduras a tu hermana.

—¡Sí, Papi!

Con los ojos aún húmedos por las lágrimas, Hope corretea hacia el cuarto de baño para obedecer mis instrucciones.

Mientras tanto, libero a Hester de sus ataduras de cuero y, sentándome en la cama, apoyo su cabeza en mi regazo.

Mi maltratada mascota aún está aturdida, pero poco a poco empieza a recobrar el sentido.

—¿Eh?

¿Señor?

¿Ya ha acabado?

Acaricio suavemente su rostro y le sonrío.

—Sí, mascota.

Ya eres mía, ahora y para siempre, y Hope es tu hermana.

Puedes llamarme amo o, si lo prefieres, puedes llamarme Papi como hace Hope…
Lágrimas de alivio brotan de sus ojos mientras me mira.

—Yo… no creo que pueda llamarle Papi… me recuerda a… él… ¿Puedo… puedo llamarle padre?

Levanto su cabeza con delicadeza y bajo la mía para besarla suavemente en los labios.

—Por supuesto que puedes, amor…
Hester me sonríe y luego responde con timidez.

—Gracias, padre…
Para entonces, la bañera ya está lista, así que cojo a mi pequeña mascota en brazos y me dirijo al cuarto de baño.

Hope está allí y, al verme cargar con Hester, pregunta con preocupación.

—Papi, ¿está bien?

—Lo estará, cariño, pero lo de hoy la ha dejado agotada y está dolorida.

Sosteniéndola en brazos, consigo entrar en la gran bañera y sentarme, colocando a Hester delante de mí, con su espalda apoyada en mi pecho.

—¡Hope, cariño, entra y ayúdame a limpiar a tu hermana!

—¡Sí, Papi!

Sin dudarlo un instante, Hope se quita las medias y los tacones y entra también en la bañera, sentándose frente a nosotros, de cara a su hermana.

Entonces, al ver que tengo las manos ocupadas sosteniendo a Hester fuera del agua, coge la esponja y el jabón y empieza a enjabonar con delicadeza el cuerpo de su recién descubierta hermana.

Sintiendo una mano extra sobre ella, Hester abre los ojos, solo para ver a una Hope preocupada enjabonando lentamente su cuerpo, con miedo de causarle dolor.

—Hope…
Mi niñita se queda paralizada y mira a Hester con los ojos llenos de lágrimas.

—¡Lo siento, Hester!

¡Fui demasiado lejos!

¡Por favor, perdóname!

Hester levanta lentamente la cabeza y me mira.

Al verme asentir con la cabeza, le devuelve la mirada a Hope y sonríe con dulzura.

—Está bien, hermana…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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